Sus compañeros no le siguen

La soledad de Leo Messi en el Barcelona y cómo puede curarse las heridas

El de Rosario volvió a llevarse un chasco el sábado en la final contra el Valencia. El '10' cierra una temporada agridulce con el Barça y buscará consuelo con su selección en la Copa América

Foto: Leo Messi se lamenta de una jugada desperdiciada en la final de Copa frente al Valencia. (EFE))
Leo Messi se lamenta de una jugada desperdiciada en la final de Copa frente al Valencia. (EFE))

La Copa del Rey se presentaba como un bálsamo para Leo Messi y el Barça tras la catástrofe, la segunda seguida, en la Champions contra el Liverpool. El trofeo por antonomasia del fútbol español siempre había caído a favor en los últimos cuatro años. Ni Athletic, ni Alavés ni Sevilla habían conseguido cambiar el signo, sí lo consiguió el Valencia, que prepararó la final como merece: con tiempo y concentración previa. La derrota es un palo gordo para toda la plantilla, pero muy especialmente para el capitán blaugrana, que ha visto esfumarse en un mes el triplete que tan bien pintaba. No solo eso, sus opciones al Balón de Oro también se resienten. El desempate con Cristiano Ronaldo, ambos ostentan cinco, puede que se resuelva en años sucesivos. Solo la Copa América que disputará este verano en Brasil puede devolverle la sonrisa al de Rosario, por increíble que parezca.

De las 35 finales que ha disputado en su carrera como profesional, Messi ya ha perdido once pese a sus 31 goles. El argentino sigue siendo letal de cara a puerta, resolutivo y el faro de la esperanza de toda una afición, pero el problema es que sus compañeros no le siguen el paso. Leo ha disfrutado de las mieles del éxito, pero también del sabor amargo del fracaso, sobe todo en estos últimos años. La derrota de este pasado sábado -en la cual volvió a mojar- escuece mucho porque, por primera vez en tiempo, el equipo se muestra endeble y falto de garantías. Las bajas de Suárez y Dembélé fueron muy sensibles, eso parece claro, como también la mala planificación deportiva llevada a cabo por el director general Pep Segura.

Boateng, Murillo, Todibo, Arthur...jugadores que se han demostrado ineficaces en la temporada actual. Ni que decir del primero, que llegó para sustituir a Munir y se ha tomado unas vacaciones en la Ciudad Condal. De hecho, para la final en el Villamarín no fue ni convocado a pesar de la ausencia del goleador uruguayo. Esta es la realidad. Al equipo le faltan recursos en muchas zonas del campo, también en los laterales donde Sergi Roberto y Semedo se han demostrado vulnerables por el flanco derecho. Por la izquierda, Jordi Alba, que empezó la temporada como una moto, se ha fundido en este último tramo al carecer de un suplente que le facilitara cierto descanso, como a Busquets. Coutinho, que llegó para sustituir a Iniesta y hacer de Neymar cuando las cosas se complicaran, tampoco ha dado la talla.

El argentino, destrozado en el césped tras caer en las semifinales de Champions contra el Liverpool. (EFE)
El argentino, destrozado en el césped tras caer en las semifinales de Champions contra el Liverpool. (EFE)

Messi ha remado prácticamente solo. Su frustración al término de un encuentro que abandonó cabizbajo y sin atender a la prensa posteriormente en zona mixta, da buena cuenta de ello. La pregunta no es qué le ha pasado a este Barça, sino qué hay que hacer para impedir que los errores se vuelvan a repetir por tercer curso consecutivo. "Yo no tengo la solución", dijo Piqué señalando claramente a la junta directiva. Desde luego, si existe un plan post-Messi en el seno el club, no se ve por ningún lado. La dependencia del grupo respecto al '10' sigue siendo altísima. Si no está o no aparece, el Barça hace aguas. La cantera, con Aleñá y Riqui Puig como estandartes, no ha tenido el suficiente peso en los esquemas de Valverde, al que le siguen discutiendo el estilo pese a su notable gestión del vestuario.

Fiel defensor de la cantera

Este Barça prefiere seguir apostando por nombres más reconocidos que por futbolistas de La Masia. Es difícil hacerlo peor que Boateng y nadie asegura que De Jong, pese a sus envidiables cualidades, vaya a encajar mejor que los dos jóvenes anteriormente mencionados. Messi se ha lamentado varias veces de la fuga de talento que existe en Can Barça. Sin renunciar a la experiencia foránea, es un defensor acérrimo de los valores que se promueven en las inferiores de la entidad, así como en su enfoque de táctica, técnica y entendimiento del juego. El rosarino ha crecido a la sombra del 'tiki-taka' de Guardiola, la época de vacas gordas, y rodearse de jugadores que vienen practicando esta filosofía desde niños y saben lo que significa quemar etapas en el club hasta representarlo en Primera le haría, probablemente, más feliz que las contrataciones a golpe de chequera.

Lionel Scaloni, entrenador de la selección Argentina, tiene el reto de levantar la moral del ídolo argentino. Sin alegrías en Barcelona, Messi deberá buscar un título con su país que le devuelva la sonrisa. No lo tendrá fácil, sus chascos con la albiceleste son la comidilla de cada verano. Hasta ahora el Barça era la cura en los momentos crudos con Argentina, pero este curso, sorprendentemente, será al revés. Leo quiere una Copa que no ha ganado nunca y se le ha escapado tres veces. "He tenido muchas decepciones con Argentina, pero quiero seguir intentándolo", comentó el viernes. Levantar el primer título con su país tras 120 internacionalidades podría ser el punto de inflexión que necesita. En el recuerdo, sus lágrimas en 2016 tras perder el prestigioso torneo ante Chile en la tanda de penaltis. Buscará cambiar su historia.

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