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Ayuno intermitente: la ciencia defiende su validez

Investigadores norteamericanos sugieren que este tipo de dieta podría "ser parte de un estilo de vida saludable"

Foto: El ayuno intermitente requiere de sacrificios. Foto: iStock
El ayuno intermitente requiere de sacrificios. Foto: iStock

Estamos a escasos días del Año Nuevo y como pasa tradicionalmente, ya estamos pensando en los propósitos para 2020: ir al gimnasio, dejar de fumar y perder peso son el top 3 de deseos para el año que comienza.

Respecto a las dietas que nos ayudarán a quitarnos esos kilos de más siempre hay cierta polémica, ya que hay muchos tipos y cada una de ellas tiene defensores y detractores dentro y fuera del mundo científico.

Este es el caso de la dieta del ayuno intermitente, aunque un reciente estudio de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) sostiene que es una práctica saludable y que alarga el tiempo de vida. Este tipo de dieta, en su versión más popular, se basa en un principio muy simple: todo lo que comas debe ser ingerido en un período de ocho horas, mientras que en las 16 horas restantes no podrás probar bocado (solo beber agua).

Flexibilidad metabólica

Mark Mattson, profesor de Neurociencia de la Universidad Johns Hopkins, lleva 25 años estudiando el impacto en la salud del ayuno intermitente y él mismo ha adoptado esta forma de alimentación durante los últimos 20 años y cree firmemente en el mismo: "el ayuno intermitente podría ser parte de un estilo de vida saludable". En un artículo, publicado en la revista científica 'The New England Journal of Medicine', Mattson sostiene que su intención es ayudar a aclarar la ciencia y las aplicaciones clínicas del ayuno intermitente de manera que pueda ayudar a los médicos a guiar a los pacientes que quieren probarlo.

"Se debe informar de que sentir hambre e irritabilidad es común inicialmente y que pasa después de dos semanas"

Las dietas intermitentes de ayuno, sostiene Mattson en SciTechDaily, se dividen en dos categorías: la alimentación diaria restringida por tiempo, que reduce los tiempos de alimentación a 6-8 horas por día, y el llamado ayuno intermitente 5:2, en el que las personas se limitan a una comida de tamaño moderado dos días a la semana.

Según sostiene este investigador, varios estudios en animales y en humanos han demostrado que alternar entre tiempos de ayuno y alimentación ayuda a la salud celular, probablemente desencadenando una adaptación a períodos de escasez de alimentos llamada flexibilidad metabólica. Esto sucede cuando las células utilizan sus reservas de combustible a base de azúcar y comienzan a convertir la grasa en energía en un proceso metabólico más lento.

Mattson defiende que los estudios han demostrado que este proceso mejora la regulación del azúcar en la sangre, aumenta la resistencia al estrés y suprime la inflamación. Debido a que la mayoría de los ciudadanos de países occidentales comen tres comidas al día y suelen picar entre horas, no experimentan el cambio, ni los beneficios del mismo. Mattson señala que otros estudios encontraron que el ayuno intermitente también disminuyó la presión arterial, los niveles de lípidos en la sangre y las frecuencias cardíacas en reposo. Además, puede reducir factores de riesgo asociados con la obesidad y la diabetes.

Más recientemente, según señala Mattson, otras investigaciones sugieren que el ayuno intermitente también podría beneficiar la salud del cerebro, con signos de memoria mejorada, abriendo las posibilidades a reducir la degeneración neuronal y la demencia.

"No está entendido"

Mattson reconoce que los investigadores "no entienden completamente los mecanismos específicos del cambio metabólico y que "algunas personas son incapaces o no están dispuestas a adherirse" a los regímenes de ayuno intermitente. Pero, argumenta, que con una buena guía y un poco de paciencia, la mayoría de las personas pueden incorporar este hábito a sus vidas.

Mejora la regulación del azúcar en la sangre, aumenta la resistencia al estrés y suprime la inflamación

"Se debe informar a los pacientes de que sentir hambre e irritabilidad es común inicialmente y generalmente pasa después de dos semanas a medida que el cuerpo y el cerebro se acostumbran al nuevo hábito", afirma.

Mattson sugiere que los médicos deben aconsejar a los pacientes que aumenten gradualmente la duración y la frecuencia de los períodos de ayuno en el transcurso de varios meses. Al igual que con todos los cambios en el estilo de vida, dice Mattson, es importante que los doctores conozcan la ciencia para que puedan comunicar beneficios potenciales, daños y desafíos, y ofrecer apoyo.

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