CAMBIO RADICAL

Así perdió 40 kilos: el plan para adelgazar y convertirse en otro

Matthew Izzo siempre había desoído a su cuerpo. Una noche se dio cuenta de que debía tomar el camino de la vida sana y desde entonces ya no ha sido el mismo

Foto: Foto: 'Men's Health'.
Foto: 'Men's Health'.

La peor pesadilla de Matthew Izzo eran las cifras de la báscula. Tanto es así, que este objeto tan común acabó escondido en alguna parte de la casa por puro miedo a saber lo que reflejaba. Al verse en el espejo, deseaba no pasar de los 115 kilos, aunque en el fondo sabía que su peso era mucho mayor. Lo que sí tenía claro es que ya no se sentía bien, su vida se había visto seriamente afectada por la obesidad y debía sacar fuerzas de flaqueza para afrontar el problema.

Pero en esos momentos reconoce que tampoco era muy consciente de ello. "Cuando revisas tu vida y miras hacia atrás sabes que hay algo mal, pero una parte de tu cerebro siempre anhela la comodidad y no ponerle remedio a la situación, por lo que es posible que no te des cuenta de lo que de verdad pasa", asegura en 'Men's Health'. Y al final, afortunadamente, fue consciente de su situación y le puso remedio.

La clave fue reducir las porciones y sustituir la comida basura por las frutas y verduras

Ahora, a sus 36 años, trabaja como supervisor de ventas para una empresa en Roseland, Nueva Jersey. El punto de inflexión que le hizo ponerse en marcha y dejar atrás los kilos fue una noche hace tres años, cuando él y su novia, Courtney, descansaban en la cama después de haberse pegado un atracón durante un fin de semana festivo. Ninguno de los pudo conciliar el sueño. "La parte de mí que quería afrontar la situación tomó el control esa noche", asegura Izzo.

A la mañana siguiente, Izzo se levantó temprano y se puso el desafío de salir a correr. Aunque solo fueran unos pasos, estaba decidido a hacerlo. Y lo consiguió. No fue mucho, apenas un kilómetro y medio que recorrió con la lengua fuera, pero ya era suficiente. Eso sí: supo de inmediato que no iba a ser suficiente para dejar atrás sus más de 120 kilos. Después de todo, ya lo había intentado más veces sin éxito. Necesitaba algo más, un impulso mayor para cumplir su meta. Y eso, naturalmente, pasaba por la alimentación.

Lo que hice fue establecer una meta y centrarme en ella de forma exclusiva durante nueve meses

Se puso manos a la obra y comenzó a ser extremadamente cuidadoso con todo lo que se llevaba a la boca. Redujo las porciones y sustituyó la comida basura por una dieta rica en frutas y verduras. Al mismo tiempo, se casó con la rutina del gimnasio y, sobre todo, hizo muchos ejercicios de cardio. También leyó libros sobre el tema para saber con certeza qué era lo más apropiado para su caso. Así, poco a poco y con mucha fuerza de voluntad, consiguió convertir lo que antes le había parecido un reto titánico en un hábito.

Para el desayuno, optó por un vaso de leche con avena. En las comidas, se habituó a comer un mero sándwich de pavo y jamón. Y para las cenas se decantó por una buena ingesta de proteínas eliminando las grasas. En resumen, dejó de comer tanto y adoptó la famosa dieta keto: carne a la plancha, quinoa y verduras. También eliminó el pan blanco y sus amados bocadillos, sustituyéndolos por barritas energéticas bajas en azúcares, nueces y fruta. Otra cosa que resalta, ahora que ha pasado el tiempo, es que eliminó su consumo de alcohol. Se acabaron las cervezas por la tarde, ya bebía vino solo durante las comidas.

Además de salir a caminar todos los días, Izzo también comenzó a incorporar sesiones de HIIT o entrenamientos de alta intensidad a intervalos. "Era bastante consciente de lo que estaban haciendo, no fue una mera cuestión de motivación, eso siempre viene y va y no se puede controlar", asegura. "Lo que hice fue establecer una meta y centrarme en ella de forma exclusiva durante nueve meses".

En esa franja de tiempo consiguió bajar hasta 30 kilos, completando una transformación increíble que además está documentando a través de su cuenta de Instagram. A mediados de 2017, Izzo ya había alcanzado su meta: pesar 75 kilos. No solo mejoró su imagen frente al espejo, también notó el cambio en su autoestima. "Ahora me siento muy bien conmigo mismo, cuanto más me esfuerzo físicamente, mejor me siento", reitera. "Me siento más seguro y mucho más feliz de lo que había estado en años".

¿Qué consejo lanza a todas aquellas personas que pasan por su misma situación? "En el fondo, creo que todos sabemos qué es lo correcto, lo que necesitamos", concluye. "Desafortunadamente, no hay una vía rápida o soluciones fáciles, requiere de mucho tiempo, paciencia y compromiso. En definitiva, tendrás que renunciar a antiguos y malos hábitos. Pero si estableces una meta, abordas un plan y llevas a cabo los ajustes necesarios, triunfarás".

Alma, Corazón, Vida

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