SU MUJER TAMBIÉN HA PERDIDO 40 KILOS

Así perdió 70 kilos en tiempo record gracias a su mayor motivación: disfrutar de su hijo

Llegó a pesar 150 kilos, pero recordó que su padre había muerto de un infarto cuando él sólo tenía 14 años y decidió cambiar de vida radicalmente

Foto: El antes y el después de Dan Kiever: 70 kilos marcan la diferencia entre una imagen y otra (Foto: Facebook)
El antes y el después de Dan Kiever: 70 kilos marcan la diferencia entre una imagen y otra (Foto: Facebook)

La vida de Dan Keiver estaba asociada constantemente a un sillón: por la mañana pasaba sus ocho horas de trabajo en una empresa de tecnologías de la información sentado en su escritorio delante del ordenador; pero cuando terminaba su jornada laboral, la situación no cambiaba: llegaba a casa y se sentaba en su sillón favorito para disfrutar de videojuegos.

A sus 39 años, el sedentarismo era una nota que se repetía día tras día en la vida de Dan y que le llevó, junto a una mala alimentación, a pesar 150 kilos. Era una persona obesa que no hacía ejercicio y se alimentaba mal, por lo que tenía muchas papeletas de ser una más de las miles de personas que, cada año, sufren enfermedades cardiovasculares por culpa de su estado físico.

Reconoce a Men’s Health que ha sido “una persona fuerte desde que era adolescente, pero la situación se volvió descontrolada cuando me hice adulto”. Tenía dos problemas principales: el sedentarismo y la comida. No hacía nada de ejercicio y se pasaba el día comiendo: a las horas de las comidas, raciones enormes; y cuando no era hora, picoteando todo el día.

Adelgazar o morir

“Comía mucho, comía cuando estaba aburrido, me encantaban los dulces…” Dan tenía un problema, pero no le ponía remedio, hasta que alcanzó esa cifra mágica de 150 kilos. Pero hubo algo aún más importante que lo cambió todo: Dan y su mujer, de 41 años, tuvieron un hijo y eso supuso un cambio radical en su vida de un día para otro.

Dan recordó que su padre había muerto con sólo 53 años de un infarto y no quería seguir su camino: le quedarían sólo 14 años

De repente Dan recordó que su padre había muerto con sólo 53 años de un infarto y no quería seguir su camino: "Cuando nació mi hijo, no pude evitar hacer los cálculos y eso me asustó. Si falleciera tan pronto como mi padre, dejaría a mi hijo huérfano a los 14 años”. Y se prometió a sí mismo que iba a cambiar su vida por completo: por fin iba a adelgazar.

Se propuso no embarcarse en dietas extrañas o milagrosas, sino que recurrió al viejo método de contar calorías: así creó una dieta equilibrada en la que no faltaban las proteínas, pero tampoco los carbohidratos ni las grasas. En total comenzó a ingerir una media de entre 1.700 y 1.800 calorías diarias y comenzó a perder peso a un ritmo de un kilo por semana.

Dan decidió adelgazar para poder disfrutar de su hijo (Foto: Facebook)
Dan decidió adelgazar para poder disfrutar de su hijo (Foto: Facebook)

Y, además, hizo una cosa más que le ha ayudado a conseguir su objetivo: apuntar todo lo que come en una de las múltiples aplicaciones que hay en internet para este fin. Eso le ayuda a saber la cantidad de proteínas, grasas y carbohidratos que ingiere cada día, algo que al principio le sonaba a chino, y a no pasarse de los límites con las raciones que come a diario.

Ha perdido 70 kilos

Aunque Dan reconoce que no le gustaba hacer deporte, se dio cuenta de que debía introducir el ejercicio en su vida. Lo hizo acudiendo tres días a la semana al gimnasio para hacer básicamente cardio, aunque después bajó a dos días a la semana y comenzó a hacer otros tres de trabajo con pesas: eso significa que ahora va cinco días a la semana a su cita deportiva.

Eso ha provocado que Dan ganara musculatura al mismo tiempo que seguía adelgazando, algo que le preocupaba: "Los resultados en la báscula fueron inmediatos, pero el primer cambio lo noté en mi ropa. De hecho, creo que fue mi esposa quien lo notó antes que yo y me dijo que los vaqueros me colgaban". Había logrado su objetivo.

Así fue como Dan, en apenas año y medio, llegó a adelgazar 70 kilos hasta llegar a la barrera de 80, algo con lo que ni si quiera había soñado desde que era un adolescente. Pero, aún mejor que su pérdida de peso, fue sentir que era una persona sana: “A los 41 años siento que estoy en la mejor forma física de mi vida”.

Dan Keiver cambió toda su vida por un hecho crucial: tuvo un bebé. Eso le permitió darse cuenta de que necesitaba abandonar la vida que llevaba y cambiarla por una más dinámica que le permitiera disfrutar de la vida. Hoy juega sin parar con su hijo de dos años, es una persona feliz y, a la vez, ha ayudado también a su mujer: ella ha sido capaz de adelgazar 41 kilos.

Alma, Corazón, Vida

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