El estallido de contagios obliga a repensar el plan de vacunación: "Ya vamos tarde"
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"hay que vacunar a los jóvenes, a cañón"

El estallido de contagios obliga a repensar el plan de vacunación: "Ya vamos tarde"

Ante el vertiginoso ascenso de los casos, algunas autonomías han abierto la vacunación a todas las edades mientras otras se mantienen en el plan vigente. ¿Es momento de cambiar?

placeholder Foto: Una enfermera realiza una PCR a un joven. (EFE)
Una enfermera realiza una PCR a un joven. (EFE)

El virus está desatado. La incidencia acumulada a 14 días ha pasado en poco más de una semana de estar por debajo de 100 casos por cada 100.000 habitantes a alcanzar los 225, pero con un claro protagonismo de la juventud: entre las personas de 20 a 29 años llega a los 717 casos; y de 12 a 19, se sitúa en los 652, según los datos de este martes. Sin apenas restricciones y con mucha interacción social, los jóvenes han desencadenado una nueva ola de dimensiones inesperadas y que tiene sus consecuencias: aunque los casos graves en estas edades sean contados, contribuyen a la saturación de los centros de salud y suponen un peligro para la población más madura que aún no ha completado su pauta. De hecho, las hospitalizaciones ya se están incrementando, especialmente, en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Ante este escenario, algunas comunidades han optado por ampliar la vacunación para incluir ya a los jóvenes. No es nada nuevo ni original: Francia, Italia y Alemania eliminaron ya hace varias semanas las acotaciones por grupos de edad. En España, hasta ahora el proceso para la población general —al margen de los colectivos profesionales de riesgo— ha seguido un escrupuloso orden descendente, pero de 40 años para abajo la estrategia de vacunación del Ministerio de Sanidad también permite mezclar diferentes edades. ¿Es la estrategia adecuada dada la nueva situación? ¿Servirá para frenar la ola o es demasiado tarde?

Foto: Un sanitario vacuna contra el coronavirus a un hombre en el hospital de Alcalá de Henares. (EFE)

Baleares, una de las comunidades más afectadas tras los brotes vinculados a viajes de estudiantes y a la celebración de Sant Joan, en Mallorca y Menorca, abrió el camino en los últimos días de junio y decidió incluir en sus planes de inmunización a los jóvenes de entre 16 y 29 años a través de un sistema de petición de cita. En una sola semana se apuntaron 41.000. Otros territorios han seguido sus pasos, pero con algunas diferencias en las franjas: Cataluña (16-29 años), Navarra (18-29), Castilla-La Mancha (20-29).

Canarias es la única que ya ha ampliado la edad hasta los 12 años, aunque de momento es una posibilidad que solo está prevista en las islas más pequeñas (La Graciosa, El Hierro y La Gomera), mientras que en Tenerife y Gran Canaria se han quedado en la barrera de los 20. Ceuta sigue el orden de edad, pero está muy avanzada: ha llegado a los 16 años y llamará a los de 15 en esta semana. Melilla también llegará esta semana hasta los 16 y tiene previsto continuar con los menores de entre 12 y 16 años con alguna discapacidad.

placeholder Varias personas, a la puerta de un local de ocio nocturno. (Alejandro Martínez Vélez)
Varias personas, a la puerta de un local de ocio nocturno. (Alejandro Martínez Vélez)

Algunas comunidades han anunciado que se van a sumar. El País Vasco abrirá este viernes las citas 'online' para jóvenes entre 16 y 29 años. En Madrid, ese mismo día se pueden apuntar los mayores de 25 años y la próxima semana, los mayores de 16. Por el momento, el resto de las autonomías han rechazado saltarse el orden de edad descendente, aún no se han pronunciado o incluyen a menores de 30 años solo en casos puntuales. Por ejemplo, Comunidad Valenciana, Galicia y Cantabria ya están pinchando o han anunciado que lo harán de manera inminente a los estudiantes que dispongan de una beca Erasmus para el próximo curso y, por lo tanto, vayan a salir fuera de España. Lo mismo ocurre en Extremadura, que añade también a los menores que tangan algún tipo de discapacidad.

Argumentos que justifican el cambio

En definitiva, las estrategias están siendo muy diferentes y el debate está servido, aunque casi todos los especialistas apuntan en una misma dirección: hay que vacunar ya a los jóvenes. “La situación actual nos tiene que hacer repensar lo que estábamos haciendo. Si no, nos podemos equivocar”, afirma el epidemiólogo Joan Carles March, exdirector de la Escuela Andaluza de Salud Pública en declaraciones a Teknautas. “Hasta ahora, el principal criterio de la estrategia de vacunación ha sido la edad y está muy bien, porque es claro y fácil de entender”, reconoce. Además, ha funcionado bien porque en los tramos de edad en los que se ha podido completar la pauta “probablemente, somos el país del mundo con porcentajes de cobertura más altos”. Sin embargo, considera que en esta fase de la pandemia ha llegado el momento de “romper” ese paradigma ante la evidencia de que los contagios se producen principalmente entre los 12 y los 29 años.

Foto:  Asistentes a la última jornada del Vida'21, el primer festival multitudinario que se celebra en España tras la pandemia. (EFE)

La masiva respuesta de los jóvenes de Baleares desde que se les permitió acceder a las vacunas quiere decir que también desean estar protegidos. “Les decimos que vayan con cuidado, porque pueden contagiar a sus padres y abuelos, pero les abrimos las discotecas y no les vacunamos, así que les metemos en una situación complicada después de haber hecho un gran esfuerzo durante el curso. Es verdad que cada uno debe tener su responsabilidad individual, pero hay que buscar elementos que lo faciliten”, opina.

El presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Marcos López Hoyos, también cree que ampliar la vacunación a jóvenes y adolescentes es positivo, pero siempre que se resuelva antes un problema mucho más urgente: “Hay que administrar ya las segundas dosis de AstraZeneca, porque las personas que solo tienen una se enfrentan a un riesgo importante”, destaca. Esta vacuna se reservó para el grupo de entre 60 y 69 años, un colectivo vulnerable por su edad y que solo ha completado su inmunización en el 57% de los casos, a pesar de que en los últimos días se les ha dado prioridad incluso acortando el plazo establecido para la segunda dosis. Datos preliminares frente a la variante delta (que ya representa el 10% de los contagios en España) indican que una sola dosis del fármaco ofrece una protección del 71% frente a hospitalización, mientras que con las dos se eleva al 92%.

placeholder Protesta contra el cierre del ocio nocturno. (EFE)
Protesta contra el cierre del ocio nocturno. (EFE)

Del mismo modo, habría que completar la vacunación de los trabajadores esenciales que también recibieron AstraZeneca y vigilar que no se quede por el camino ningún colectivo de mayor edad con algún tipo de patología, pero “una vez que consigamos eso, sí, hay que vacunar a los jóvenes, a cañón”, opina López Hoyos. De hecho, el objetivo debería ser “tenerles vacunados para cuando empiece el curso escolar”. El presidente de la SEI recuerda que los brotes obligan a confinar a convivientes y, por consiguiente, la que ya se conoce como “quinta ola” tiene una importante repercusión económica, incluyendo al turismo.

Foto: Dos personas pasean con mascarilla por el centro de Valladolid. (EFE)

Aunque el objetivo de las vacunas es prevenir el desarrollo de la enfermedad y faltan datos para saber hasta qué punto cortan la transmisión del virus, cada vez está más claro que lo consiguen, al menos, parcialmente. Hace pocos días, el Ministerio de Sanidad de Israel daba a conocer sus últimos resultados sobre la vacuna de Pfizer, que tendría un 64% de efectividad para prevenir infecciones en el caso de la variante delta, cifra que se eleva hasta el 94% en la prevención de síntomas graves.

¿Abrir ya la vacunación a los más jóvenes perjudica a quienes están empezando a entrar en el proceso? El hecho de ampliar a las citas a todas las edades, no quiere decir que se interrumpan para los de 40 a 49 años (el 73% ya tiene una dosis) ni para los de 30 a 39, que están comenzando a recibirlas en la mayoría de las comunidades. Desde luego, no debería impedir que completen a tiempo su pauta. Sin embargo, es inevitable que las citas para las primeras dosis vayan más lentas si se incluye de golpe a todos los adolescentes y veinteañeros. ¿Es justo? “Desde el punto de vista inmunológico tienen casi el mismo riesgo, pero los de 30 y 40 años son más conscientes a la hora de tomar medidas”, señala López Hoyos. Por lo tanto, el impacto en el conjunto de la población sería más positivo, argumenta.

Por qué hay dudas

En cambio, Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), se muestra más partidario de mantener el modelo. “Los criterios que se han seguido hasta ahora para definir la política vacunal se han basado en la vulnerabilidad, que está claramente asociada a la edad. Es fundamental seguir respetando los grupos etarios”, afirma. Aunque los casos graves en la treintena sean escasos, “no quiere decir que estén inmunizados, no tienen un salvoconducto para no acudir al hospital”.

placeholder Varias personas en el paseo del Born, en Barcelona. (EFE)
Varias personas en el paseo del Born, en Barcelona. (EFE)

Los datos indican que en el grupo de 10 a 19 años solo uno de cada 180 casos diagnosticados tiene que pasar por el hospital. Entre los 20 y los 29, pasa a ser uno de cada 66. Entre los 30 y los 39 años el riesgo también es bajo, pero se sigue incrementando: es uno de cada 35. El riesgo de llegar a la UCI es mínimo en todas estas edades, pero la diferencia también es notable con la edad: uno de cada 3.100 diagnosticados entre los adolescentes, uno de cada 1.300 entre los veinteañeros y uno de cada 500 entre los treintañeros. Si tenemos en cuenta la gran cantidad de asintomáticos que existen, especialmente en las edades más tempranas, las cifras reales deberían ser aún más bajas. Tampoco hay evidencias de que la variante delta empeore estos datos. En cualquier caso, algunos expertos echan mano de estas estadísticas para defender que se mantenga el criterio de edad.

No obstante, “si hay vacunas suficientes, no está mal que se plantee la ampliación a los jóvenes”, concede el presidente de la AEV, “pero respetando que la edad siga siendo un factor de selección”. Es decir, “si llama una persona de 22 años y le dan para dentro de dos semanas, al que tiene 16 años deberían darle para dentro de un mes; siempre habría que priorizar la edad”. De no ser así, “estaríamos creando una quiebra en el perfil de vulnerabilidad con el que hemos estado trabajando hasta ahora”. En ese sentido, “es difícil decirle a una persona de 39 o 40 años que no se le va a vacunar ahora porque tiene prioridad uno de 16”.

Ya “vamos tarde”

Además, García Rojas considera que llegados a este punto hay otro argumento más importante: “Aunque empecemos a vacunarlos ahora mismo, no vamos a cortar el brote. Hasta que no tengan dos dosis de la vacuna no serviría de nada”. En ese sentido, cree que plantear la inmunización como estrategia para evitar los contagios pone el foco donde no debe estar. “Nos olvidamos de que la distancia, la mascarilla, la ventilación y el lavado de manos es lo que de verdad impide que nos contagiemos. Reforcemos el discurso preventivo, porque los casos se deberían estancar si hacemos uso de las medidas de barrera. Ya nos vacunaremos cuando nos corresponda”, señala.

En ese aspecto coincide plenamente con López Hoyos. “Vamos tarde, porque el brote ya está aquí. Si nos ponemos a vacunar ahora, no va a notarse en las infecciones, porque la inmunidad tarda un tiempo en generarse, es el momento para poner medidas de efecto más inmediato, como el distanciamiento y la mascarilla”. Aunque se le pudiera poner hoy mismo la primera dosis a todos los jóvenes, hasta mediados de agosto no completarían su inmunización. De hecho, “entre una dosis y la siguiente hay un alto riesgo de infección porque la protección no es completa”, recuerda. De algún modo, iniciar una campaña de vacunación entre los jóvenes mientras se están infectando masivamente es casi como “tirar vacunas”.

placeholder Vista general de la playa de la Malvarrosa (Valencia), atestada de gente el primer fin de semana de julio. (EFE)
Vista general de la playa de la Malvarrosa (Valencia), atestada de gente el primer fin de semana de julio. (EFE)

Además, existe otro problema importante. En esta última semana España ha alcanzado un récord de vacunación, con más de cuatro millones de pinchazos. Sin embargo, julio va a ser mucho menos halagüeño: Sanidad ya ha comunicado a las comunidades autónomas que recibirán muchas menos vacunas que el mes anterior, principalmente, porque Pfizer es de lejos la más utilizada y, tras adelantar dosis en junio, ahora ralentizará el suministro. En este escenario, hay que concentrarse en administrar a su debido tiempo las segundas dosis, así que el avance será mucho menor.

Foto: Imagen: Irene de Pablo.

Por eso, los expertos se muestran escépticos, sea cual sea la estrategia que elijan las comunidades. “Es difícil que llegue septiembre y tengamos a todos los estudiantes vacunados, seguiremos con las mascarillas y el resto de las medidas”, apunta March. Además, algunos epidemiólogos comienzan a extraer lecciones de esta nueva ola. “Con el ritmo de vacunación que tenemos, esto nos indica que probablemente necesitaremos más del 70% de personas vacunadas en España para llegar a la inmunidad de grupo”, apunta March. La aparición de variantes más contagiosas puede hacer que esa cifra no sea suficiente y que el virus siga circulando hasta que se alcance un 80% o un 85% de cobertura vacunal y “eso hay que tenerlo en cuenta en la planificación”.

El virus está desatado. La incidencia acumulada a 14 días ha pasado en poco más de una semana de estar por debajo de 100 casos por cada 100.000 habitantes a alcanzar los 225, pero con un claro protagonismo de la juventud: entre las personas de 20 a 29 años llega a los 717 casos; y de 12 a 19, se sitúa en los 652, según los datos de este martes. Sin apenas restricciones y con mucha interacción social, los jóvenes han desencadenado una nueva ola de dimensiones inesperadas y que tiene sus consecuencias: aunque los casos graves en estas edades sean contados, contribuyen a la saturación de los centros de salud y suponen un peligro para la población más madura que aún no ha completado su pauta. De hecho, las hospitalizaciones ya se están incrementando, especialmente, en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

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