El ocio nocturno ha vuelto a Madrid, los clientes no: "Todo el mundo está en la playa"
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A LA ESPERA DEL FIN DE SEMANA

El ocio nocturno ha vuelto a Madrid, los clientes no: "Todo el mundo está en la playa"

Son las tres de la madrugada y Madrid duerme. Aunque las nuevas medidas de ocio nocturno entraban en vigor, es lunes y se nota que muchos se han ido ya de vacaciones

placeholder Foto: Una cola de jóvenes en un 'pub' en el centro de Madrid. (A. M.)
Una cola de jóvenes en un 'pub' en el centro de Madrid. (A. M.)

Son las tres de la madrugada y Madrid duerme. Aunque las nuevas medidas de ocio nocturno entraban en vigor esta pasada noche, el centro de la capital está tan desierto y callado como cualquier otro lunes. O incluso más, según cuentan algunos hosteleros. “El lunes pasado se veía más movimiento, hay menos personas que lo que he visto estos meses, pero como hoy todo cierra más tarde igual la gente todavía está en casa”, comenta a las 22:20 horas un joven venezolano que trabaja como relaciones públicas de un bar de Huertas. Pero las horas avanzan y el ambiente no cambia.

“Por fin podemos vernos. Parece mentira”, se oye decir a una chica mientras se quita la mascarilla para darles un beso a sus amigas, con las que se reúne en una terraza una vez terminado el curso escolar, enfrentándose a un verano que va a ser muy diferente al anterior. En la calle Espoz y Mina las luces de neón de los locales alumbran a grupos de amigos y parejas que empiezan a recuperar una vida social que perdieron hace 15 meses. “¡Nos lo hemos ganado!”, dice entre risas un chico que sujeta su copa a modo de brindis, en referencia a los confinamientos y las restricciones que pararon la actividad nocturna.

placeholder Una pareja, en el centro de Madrid. (A. M.)
Una pareja, en el centro de Madrid. (A. M.)

Un Madrid de capa caída

“Está triste, está apagado. No parece Madrid”, afirma un trabajador de un ‘pub’ del centro. “Creo que la gente se ha ido de vacaciones”, sugiere otro ante la sorpresa que le genera ver las calles tan vacías. Hacia las 23:00 horas comienzan a reunirse grupos de adolescentes en la Plaza del Sol. Los más jóvenes tienen motivos para salir de fiesta, aunque sea lunes: “Ya hemos terminado los exámenes, ahora toca disfrutar”, expresa Daisy, de 21 años.

El ocio nocturno ha vuelto a Madrid después de un largo cierre desde el comienzo de la pandemia hace más de un año. En la capital, los locales deben cerrar a las 3:00, no pueden aceptar nuevos clientes a partir de las 2:00, las pistas de baile serán al aire libre y el aforo está limitado: 50% en interior y 75% en exteriores. Además, la mascarilla y la distancia de seguridad siguen siendo obligatorias y está prohibida la consumición en barra. Unas medidas estrictas que, sin embargo, no restan un ápice de alegría a los clientes, que por fin pueden salir de fiesta bajo el paraguas de la ‘nueva normalidad’, ni de esperanza para los empresarios y trabajadores. Cabe recordar que 2020 lo cerraron con una caída de las ventas del 84,52% y con pérdidas económicas de 12.600 millones de euros en todo el país.

placeholder Dos jóvenes en un local de Madrid. (A. M.)
Dos jóvenes en un local de Madrid. (A. M.)

Las previsiones “son positivas, somos optimistas”, confirma César, un hostelero originario de Venezuela que llegó a España desde Siria y que regenta tres ‘pubs’. Lleva seis años en Madrid, y dice que vive "a la semana, tirando como puede". “Me he negado desde el principio a despedir a mis trabajadores o a ponerlos en ERTE, aunque me haya supuesto pérdidas”, dice. “No quiero ayudas del Estado. Quiero currar y con mi sudor sacar las cosas”, afirma tajante. Pide que “quiten ya las mascarillas, que sean más flexibles con las restricciones y que nos dejen trabajar”, porque así “podremos ir todos tirando poco a poco”. En su local el aforo del 50% provoca que solo pueda haber 12 personas dentro, lo que hace imposible que “saque el negocio adelante”.

César sostiene que el principal problema al que se enfrenta es que, más allá de la pandemia, la inminente apertura de las discotecas hace que los 15.000 potenciales clientes que hay por la ciudad se repartan entre muchos más locales. Otros inconvenientes a los que él y sus compañeros de gremio se han enfrentado son el temporal Filomena —a principios de este año—, el toque de queda y los constantes controles policiales.

Foto: Interior de la discoteca Marta Cariño, en el centro de Madrid. (EFE)

“España necesita una sacudida, que la economía salga de esto”, apunta unos de los trabajadores de un bar de César. "He visto a gente llorando que ya no sabe qué inventar para poder tener un ingreso", asegura. Desde luego, la situación ha sido muy dramática para los hosteleros, ya que muchos han visto sus negocios truncados por culpa de la crisis generada por el covid. De hecho, más del 7% de las empresas (unas 100.000) han echado el cierre a lo largo de estos 15 meses.

placeholder Un cartel de neón en Madrid. (A. M.)
Un cartel de neón en Madrid. (A. M.)

La noche avanza y se acercan las 00:00 horas, pero el ambiente es inamovible y las esperanzas por volver las calles y las cajas llenas se centran en el fin de semana. Por el momento, el 'Madrid que nunca duerme' tendrá que conformarse con un puñado de jóvenes que deambulan por Malasaña y Huertas y, sobre todo, muchos extranjeros. Las calles de la capital suenan con acento inglés o italiano, mientras los madrileños están de vacaciones en otros puntos de la península. “Es que todo el mundo se ha ido a la playa. Yo mismo me voy mañana”, cuenta un chico que pasea por la plaza de Jacinto Benavente.

Primera noche sin ambiente

Caen las persianas de las tiendas, los manteros recogen sus cosas y vuelven a sus casas los matrimonios de ancianos que pasean por las calles de la capital. Las farolas hace tiempo que están en funcionamiento, pero no alumbran a nadie. En las puertas de los ‘pubs’ se ve cierto movimiento, pero muy leve. Solo los más fieles al ocio nocturno han hecho acto de presencia.

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Un chico descansa en una puerta del centro de Madrid. (A. M.)

Mientras se acercan las tres de la madrugada, por las calles hay más relaciones públicas que clientes. Osama y Juanjo, dos chicos jóvenes, son de los pocos que aguantan hasta la recién estrenada hora de cierre. Son dos malagueños en busca de fiesta, que cogieron su coche hace unos días para recorrer los principales destinos de este tipo de turismo: el domingo estuvieron en Benidorm, el lunes llegaron a Madrid y el martes se van a Granada. Dicen que “no hay mucho ambiente, pero se está bien”. Eso sí, les decepciona lo vacío que está todo: “Ya sé que es lunes, pero ¡es Madrid! Pensé que con las nuevas normas esto estaría más vivo”, señala el primero de ellos.

El reloj marca las tres, el nuevo límite. Los locales echan el cierre, pero apenas se ve movimiento de gente porque hace ya varias horas que se han ido a sus casas. Las calles de Madrid solo las concurren los camiones de basura y algún que otro joven con evidentes síntomas de embriaguez. El ocio nocturno ha vuelto, pero sus clientes no.

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