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Alta tensión en el Pacífico: misiles, buques y aviones llevan a chinos y americanos al límite
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Armas clave en el conflicto

Alta tensión en el Pacífico: misiles, buques y aviones llevan a chinos y americanos al límite

La República Popular lleva tensando una cuerda, ya de por sí tensa, desde hace años. En muchos círculos militares se habla en términos de hasta una posible invasión, algo que no es tan sencillo

Foto: Aviones J-15 navales chinos en uno de sus portaaviones. (AFP)
Aviones J-15 navales chinos en uno de sus portaaviones. (AFP)
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Las desgracias, dicen, nunca vienen solas. Si no teníamos bastante con el ya largo conflicto ucraniano, una escalada de provocaciones entre chinos y taiwaneses, con los norteamericanos de fondo, ha llevado la tensión en el área del Pacífico a uno de los niveles más altos que se recuerdan. China está llevando a cabo unas maniobras militares que involucran una ingente cantidad de medios militares y, casi a diario, genera roces con Taiwán. Todo se está llevando al límite y nada bueno cabe esperar de esta situación.

Las tensiones entre China y Taiwán no son nuevas, de hecho, son una constante de los últimos años. La China continental no reconoce a Taiwán como estado, para ellos es algo así como una provincia rebelde que anhelan reincorporar al redil. Esto provoca que tan solo, de forma tácita, ambos países hayan aceptado el establecimiento de una línea divisoria en el estrecho de Formosa que se sitúa aproximadamente a unos 90 km de cada costa. Esta línea divisoria o "línea media" ha sido rebasada por aviones chinos en múltiples ocasiones, generando continuos roces con las fuerzas aéreas de República de China.

placeholder Las tropas de Taiwán están bien adiestradas y equipadas y con una elevada moral. (USNI News)
Las tropas de Taiwán están bien adiestradas y equipadas y con una elevada moral. (USNI News)

La diferencia es que, si bien eran relativamente habituales las maniobras militares chinas en las proximidades de Taiwán -obvio recordatorio de que la cuestión de la unificación no se olvida- hasta ahora se habían hecho en zonas próximas al continente. Éstas, sin embargo, se están llevando a cabo en áreas del océano que rodean a la isla, en concreto seis áreas, tres al norte, dos al sur y una al este. Zonas en las que se están llevando a cabo ejercicios con fuego real que suponen lanzamiento de misiles, así como intervención de buques y aviones de combate y patrulla.

Estas maniobras, que implican el cierre de espacios aéreos y marítimos, son una represalia por la visita de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, a Taiwán. Para China es algo inadmisible que un alto cargo norteamericano ponga pie en la isla y ha generado, además, un corte de relaciones con Estados Unidos en diversas materias, que van desde lo militar hasta la lucha contra inmigración, asuntos climáticos o tráfico de drogas.

Escalada militar

La República Popular lleva tensando una cuerda, ya de por sí tensa, desde hace años. En muchos círculos militares se habla en términos de hasta una posible invasión, algo que no es tan sencillo y que ni siquiera está claro que a China le interese, al menos de momento. Desde el continente se lleva tiempo realizando continuas provocaciones al traspasar los límites de la línea media. Estos vuelos, que obligan a los aviones de Taiwán a realizar salidas de interceptación, se han incrementado de manera notable en el último año. Si en 2020 se registraron cerca de 300 violaciones del espacio aéreo que Taiwán considera suyo, en 2021 se produjeron cerca de 1.000, lo que significa multiplicar por más de tres la cifra del año anterior.

Solo el pasado jueves, 22 aviones de combate chinos traspasaron la famosa línea media. Nunca antes se había producido un suceso semejante con tantos aviones. El argumento chino es que se trató de una acción encuadrada en las maniobras, pero también se lanzaron, ese mismo día, once misiles, alguno de los cuales es casi seguro –vistos los lugares de lanzamiento y destinos– que sobrevoló la isla. Todos ellos sucesos que nunca antes se habían producido. Demasiadas novedades seguidas.

Además, la movilización de barcos de guerra chinos es grande. Sus dos portaaviones estarían desplegados. El Liaoning, de más de 67.000 toneladas, se encontraría en aguas al norte de Taiwán, mientras que el Shandong, de más de 70.000, se encontraría hacia el sur. Ambos con sus correspondientes buques de escolta. Solo en las maniobras propiamente dichas, la marina china habría desplegado más de una veintena de destructores y fragatas.

placeholder USS Tripoli (LHA-7) con 20 aviones F-35B a bordo. (US Navy)
USS Tripoli (LHA-7) con 20 aviones F-35B a bordo. (US Navy)

Frente a este despliegue, los norteamericanos mantienen en la zona una importante presencia naval. Por un lado, en la zona sur se encuentra el portaaviones USS Ronald Reagan (CVN-76). Es uno de los más modernos portaaviones de la clase "Nimitz" mejorada o de su última serie. Desplaza más de 100.000 toneladas y cuenta con un importante grupo aéreo de unos 90 aviones y helicópteros. A esto hay que sumar la fuerza de su grupo naval o CSG (Carrier Strike Group) que incluye sus buques de escolta (cruceros clase "Ticonderoga" y destructores clase "Arleigh Burke"), buques de aprovisionamiento y uno o dos submarinos nucleares.

En el norte se encuentra navegando el USS Tripoli (LHA-7). El Tripoli es uno de los buques de asalto anfibio modificados para incrementar sus capacidades aéreas, por lo que carece de dique inundable. Por el contrario, gana en espacio de hangares para mantener una fuerza de al menos 20 aviones F-35B, por lo que en realidad estaríamos hablando de un portaaviones ligero de ‘tan solo’ 45.000 toneladas. Por supuesto también con sus buques de escolta.

Por si fuera poco, en la base de Sasebo, en Japón, se encuentra el portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72), similar al Ronald Reagan aunque algo más antiguo, más el buque de asalto anfibio LHD USS Essex (LHD-2), un navío de 45.000 toneladas, con aviones F-35B y una unidad de Marines. A estos buques se suma también el USS America (LHA-6), gemelo del Tripoli y con otra veintena de F-35B. Como se ve, la presencia norteamericana en la zona es muy relevante.

La jugada china

Para China intentar un ataque sobre Taiwán que implique un desembarco, sería muy complicado y hasta contraproducente. Se trataría de una operación militar en exceso compleja y arriesgada incluso sin la intervención directa norteamericana. Otra cosa distinta es lo que se rumorea de que miembros de la línea dura del gobierno chino fuesen partidarios de dar un paso adelante. Esto se materializaría con la ocupación de alguna de las islas controladas por Taiwán, con la intención de demostrar una determinación clara, pero sin forzar un enfrentamiento armado, algo que estaría por ver. En cualquier caso, una jugada en exceso arriesgada y que podría provocar una guerra, tal como están las cosas.

Lo más probable es que China siga jugando a la provocación. Taiwán sabe que lo que se avecina, si se llega al enfrentamiento, se va a decidir en el aire. No dispone de una fuerza naval para enfrentarse a la República Popular, pero puede jugar a negarles el espacio aéreo con su gran baza, que es su red de defensa antiaérea. China lo sabe y también es consciente del otro punto débil de fuerza aérea de Taiwán, su escasez de pilotos.

Estados Unidos puede y de hecho lo va a hacer, facilitar nuevos aviones F-16 de última versión y con radar y sistemas de tecnología punta, pero no será tan fácil para ello tener pilotos adiestrados. En la actualidad su flota es de unos 300 aviones, la mitad F-16, a los que añadirán 66 nuevos ejemplares en los próximos años, entre 2023 y 2026. Estos aviones serán de nueva fabricación y de la versión Block 72 (lo mejor en ese modelo) y también se modernizarán a ese estándar una buena parte de los Falcon existentes. La defensa que puedan realizar estos aviones a un posible ataque desde el continente, sería muy eficaz. Por eso China no deja de realizar esas arriesgadas provocaciones, porque juega a desgastar a la más débil (numéricamente) aviación de su oponente. Cada vuelo de aviones chinos más allá de los límites supone una salida de aviones de Taiwán para interceptación, lo que implica dedicar unos importantes recursos a la tarea.

placeholder Uno de los F.16 de Taiwan interceptando un bombardero chino Xian H-6. (Taiwan MoD)
Uno de los F.16 de Taiwan interceptando un bombardero chino Xian H-6. (Taiwan MoD)

Con estas maniobras y sus lanzamientos de misiles, además realizarán una monitorización de las reacciones de la isla, intentando averiguar qué detectan sus radares, con cuánta antelación y qué medidas ponen en liza. Es un peligroso juego pues, además de la escalada de tensión que se genera, también ellos van a descubrir sus cartas o, al menos, parte de ellas. Hay que recordar que Taiwán dispone de aviones AWACS de origen americano, además de buenos medios de inteligencia y guerra electrónica y, por último, lo que ellos no sean capaces de averiguar, lo harán los norteamericanos con sus aviones de patrulla P-8 Poseidon cargados de sensores.

Una escalada de esta crisis que degenere en un conflicto armado ni por supuesto es deseable para nadie ni siquiera razonable para la República Popular. Al menos en estos momentos. Pese a la enorme amenaza que representan los misiles antibuque chinos de largo alcance, es muy probable que aún no sea ‘su momento’ y debiera esperar al menos unos 5 o 6 años para completar el refuerzo de su fuerza aérea y naval, incluyendo su último y tercer portaaviones.

También está por ver el desempeño y eficacia de los sistemas chinos. La guerra de Ucrania puso de manifiesto un funcionamiento por debajo del esperado en los radares, sistemas antiaéreos y defensas rusas, además de una falta de capacidad logística y de stock suficiente de armamento sofisticado. El caso de China es muy diferente. Ellos cuentan con unos recursos con los que Putin soñaría. Sus buques están al completo, con recambios y con un mantenimiento aceptable. Otra cosa sería poder comprobar cómo funcionan de verdad y qué capacidades tienen.

placeholder PLAAF (fuerza aérea china) J-16. (Ministry of National Defense)
PLAAF (fuerza aérea china) J-16. (Ministry of National Defense)

Sus portaaviones, de momento y por poner un ejemplo, no deberían suponer una amenaza para sus homólogos norteamericanos. Son de capacidades inferiores y sus aviones no están a la altura de los Super Hornet y F-35 norteamericanos. Sería muy interesante conocer de verdad si los radares chinos son capaces de detectar un avión como el F-35 y si sus sistemas antiaéreos pueden fijar uno de estos aviones y derribarle. Esas son las grandes incógnitas.

Por lo demás, los medios prorrusos y antiamericanos (que suelen ser los mismos) ya hablan de un "segundo frente" para Estados Unidos, en referencia al conflicto ucraniano y un posible enfrentamiento con China. Con esta idea pretenden hacer ver que Washington está en guerra con Rusia –cosa que no es cierta– y que además será incapaz de atender ambos escenarios. Nada más lejos de la realidad.

El conflicto ucraniano es eminentemente de combate terrestre y los Estados Unidos solo aportan dinero, asesoramiento y armamento terrestre. Un conflicto con China sería aeronaval, nada que ver y, hoy por hoy y pese al innegable avance en tecnología y poder militar chino, lo podría sostener. Otra cosa bien distinta es a qué precio y qué ocurrirá dentro de unos años con el ritmo imparable del crecimiento militar chino.

Las desgracias, dicen, nunca vienen solas. Si no teníamos bastante con el ya largo conflicto ucraniano, una escalada de provocaciones entre chinos y taiwaneses, con los norteamericanos de fondo, ha llevado la tensión en el área del Pacífico a uno de los niveles más altos que se recuerdan. China está llevando a cabo unas maniobras militares que involucran una ingente cantidad de medios militares y, casi a diario, genera roces con Taiwán. Todo se está llevando al límite y nada bueno cabe esperar de esta situación.

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