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Las armas que Moscú necesita de Pekín para darle la vuelta a la guerra
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Drones y armas de precisión

Las armas que Moscú necesita de Pekín para darle la vuelta a la guerra

China, según asegura EEUU, estaría dispuesta a prestar ayuda militar a Rusia. ¿Qué armamento podría enviar? Y, más importante: ¿qué efecto tendría en la invasión de Ucrania?

Foto: Desfile militar en Pekín. (Getty Images)
Desfile militar en Pekín. (Getty Images)
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Según la Inteligencia de EEUU, Rusia habría pedido ayuda militar a China. Se trata de un giro preocupante y sobre el que la Casa Blanca ya ha advertido de que podría tener consecuencias muy serias. La información se ha filtrado a medios estadounidenses justo antes de la reunión que altos cargos de EEUU y China mantuvieron ayer en Roma. El encuentro no ha ido del todo bien. La Administración Biden ha advertido a sus aliados de la OTAN y a varios países asiáticos de que China, efectivamente, estaría dispuesta a prestar dicha ayuda militar, y la inquietud ha ido en aumento. ¿Qué armamento podría enviar China? Y, más importante: ¿qué efecto tendría este movimiento en la invasión (hasta ahora fallida) de Ucrania?

La entrada de China en el conflicto podría ser el ingrediente que faltaba en el explosivo cóctel en que se está convirtiendo la guerra de Ucrania. Aunque fuentes de la embajada china en Washington han negado de inmediato haber recibido peticiones de Rusia —"nunca hemos escuchado nada de eso", aseguran—, lo cierto es que un envío de armamento chino no debería sorprendernos.

Foto: Tropas rusas con equipos NBQ. (Kovalenko Alexander)

A lo largo de las casi tres semanas de hostilidades, se ha hablado mucho de la posición china al respecto. Esta siempre ha sido ambigua en la condena a Rusia, contundente contra la guerra y la violencia y explícita a la hora de mostrar su amistad con el pueblo ruso. Por eso no nos debe extrañar que Rusia hubiera hecho esa petición formal y que, incluso, China ya hubiera contestado. ¿Cómo? La respuesta está en las carencias militares rusas que están lastrando la toma de Ucrania.

Armas de precisión

Una de las principales carencias apunta al empleo de armamento sofisticado. Una cosa es desarrollar armas guiadas con alta precisión y capacidad destructiva y otra muy diferente fabricarlas en grandes cantidades. Rusia, no olvidemos, tiene una importante capacidad militar, pero un presupuesto limitado. Es por ello que siguen teniendo que dotar a sus fuerzas armadas de lo que en términos militares se denomina ‘sistemas legacy’, es decir, sistemas diseñados hace años, probados y a los que se les realizan sucesivas modernizaciones para mantenerlos al día. El ejemplo más claro es el del carro de combate T-72.

placeholder Foto: Getty Images.
Foto: Getty Images.

Rusia dispone de misiles y cohetes guidos modernos, como por ejemplo los misiles contracarro Ataka-V, 9K121 Vikhr o 9M123 Khrizantema, pero no debe tenerlos en grandes cantidades. Lo mismo ocurre con misiles y bombas de alta precisión, como los Kh-35 y Kh-38 que utilizan los sofisticados aviones de ataque Su-34, unos misiles (Kh-38) de más de 500 kg, cabeza de guerra de 250 kg y con un alcance de más de 50 km. Lo mismo podríamos decir de las bombas de guiado láser, televisión o Glonass (equivalente ruso al GPS) de la familia KAB-500, ya probadas estas últimas en el conflicto de Siria.

La cuestión es que, a pesar de tener en su arsenal armas tan sofisticadas, se siguen viendo los Su-34 cargados de bombas de caída libre, bombas ‘tontas’ o armas no guiadas de mucho más escasa precisión. El motivo no es otro que un misil Kh-34 cuesta un dineral y el número de misiles que Rusia tiene disponibles es muy escaso. Ese mismo trabajo —si se acierta en el blanco, por supuesto— lo hace una bomba FAB-500, con el doble de poder destructivo y una mínima fracción de su coste. El problema que les surge a los rusos es que con bombas de caída libre y un techo de nubes no muy alto, el ataque se tiene que realizar a baja cota, momento en el que son objetivo de los eficaces Manpads ucranianos.

Los chinos, por su parte, primero se han nutrido de material ruso, que luego han copiado —en algunos casos de manera descarada— y que posteriormente han evolucionado. Ahora fabrican sus propios diseños y avanzan de manera independiente de su antiguo proveedor. Sin embargo, tienen aviones comunes: unos son ‘originales’ (versiones de exportación adquiridas) y otros son copias realizadas por los propios chinos. Es el caso de los aviones Sukhoi Su-27, Su-30 y Su-35 adquiridos y las ‘copias’ Shenyang J-11 y J-16 fabricadas por la industria local. De todos ellos, en conjunto disponen de 315 ejemplares.

placeholder El caza de combate chino PLAAF Shenyang J-16. (Chinesse MD)
El caza de combate chino PLAAF Shenyang J-16. (Chinesse MD)

Que China enviara cazas a Rusia no tendría mucho sentido, como tampoco lo tendría que los países que apoyan a Ucrania les enviaran aviones. Es cierto que los chinos podrían enviar alguno de los ‘adquiridos’, pero no hay que olvidar que se trata de versiones de exportación, que siempre tienen algunas diferencias. Algo de adiestramiento sería preciso y está el problema del tiempo. Si Rusia necesita armas, las necesita cuanto antes.

Mucho más práctico sería enviarle armamento, sobre todo guiado, misiles que fuesen compatibles con el modelo y cuya operación fuese inmediata o con un mínimo de preparación. También se podrían enviar misiles antiaéreos para los sistemas TOR M-1, de los que China adquirió a Rusia 35 lanzadores. Esto sí que sería factible y solventaría la penuria rusa en este tipo de armas.

Drones

Decíamos antes que China primero copiaba, luego evolucionaba y al final desarrollaba sus propios sistemas. Con los drones ha ocurrido que, según muchos analistas, el alumno ha superado al maestro y los orientales están logrando modelos muy eficaces. Entre ellos estarían, por ejemplo, el Harbin BZK-005, un modelo de 1.200 kg de peso y 150 de carga útil para media altura y misiones Istar (Intelligence, Surveillance, Target Acquisition, and Reconnaissance), es decir, inteligencia y recopilación de datos, vigilancia y reconocimiento y adquisición de objetivos.

Hay otros modelos que le podrían venir muy bien a los rusos, como el CASC CH-5 Rainbow, un modelo del que se dice está ‘inspirado’ en el MQ-9 Reaper norteamericano, que también tenemos en España. El modelo chino tiene 21 metros de envergadura y un peso máximo de 2.700 kg, de los cuales casi media tonelada podría ser diverso armamento guiado o de caída libre.

placeholder Dron de combate chino Wing-Loong-1. (Chengdu Aircraft Industry Group)
Dron de combate chino Wing-Loong-1. (Chengdu Aircraft Industry Group)

También hay modelos que incluso a China le interesaría facilitar con el objetivo de probarlos en situaciones reales. Tal es el caso del Tengoen TB-001, un sofisticado aparato en fase de desarrollo, pero del que se dice al menos hay ya 10 unidades en servicio. Es un modelo grande, apto para misiones ISR y ataque a objetivos terrestres, con casi 20 metros de envergadura, tres motores de hélice y más de 700 kg de carga de armas.

El problema de este tipo de sistemas es que no es posible su entrega ‘sin más’. Su operación es compleja y requieren de especialistas, por lo que sería necesario que personal chino se desplazara para actuar en combates. Aunque no necesitarían estar en territorio ucraniano y podrían controlar los drones desde la seguridad de las bases rusas en la retaguardia, su participación, de confirmarse, supondría un paso más en la escalada militar.

¿Qué hay de otro tipo de armas, como blindados o carros de combate? Esto es más complicado, por varios motivos. Por un lado, las reservas rusas son numerosas y, por otro, los chinos ya han desarrollado sus propias versiones. Las que eran copias de modelos rusos, como los Type-86 y 86A (réplicas de los BMP-1 y BMP-2), ya las están dejando fuera de servicio en favor de sus diseños más modernos. Con los carros de combate es aún más difícil, pues China ya opera solamente modelos autóctonos que nada tienen que ver con los rusos.

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El presidente ruso, Vladímir Putin, junto al presidente chino, Xi Jinping, en Pekín el pasado 4 de febrero. (Reuters)

¿Enviaría China otro tipo de armamento de apoyo, como artillería, morteros o munición? Es muy poco probable, Rusia dispone grandes cantidades de estos materiales. Sin embargo, una ayuda en forma de apoyo logístico sería muy bien recibida. Se trataría de llevar combustible, víveres y elementos de transporte, si bien tiene el gran inconveniente de que estaríamos hablando de volúmenes muy grandes de carga.

Por último, un compromiso chino que garantice dejar de lado las pequeñas disputas territoriales que mantienen con Rusia y rebajar la tensión en zonas fronterizas, permitiría a Putin trasladar tropas profesionales de esas fronteras y guarnecerlas con unidades de reclutas o de la Rorgvardia (su Guardia Nacional), lo que sería tan valioso o más que cualquier envío de material.

Cualquier otra ayuda china iría por la vía económica, lo que supondría cruzar una línea roja que la Administración Biden ya ha trazado. En cualquier caso, Pekín debe ir con mucho tiento. Puede tener la tentación de aprovecharse de la situación para socavar a Occidente, sobre todo a Estados Unidos, poniendo a Putin de pantalla, pero es una jugada no exenta de riesgos.

Según la Inteligencia de EEUU, Rusia habría pedido ayuda militar a China. Se trata de un giro preocupante y sobre el que la Casa Blanca ya ha advertido de que podría tener consecuencias muy serias. La información se ha filtrado a medios estadounidenses justo antes de la reunión que altos cargos de EEUU y China mantuvieron ayer en Roma. El encuentro no ha ido del todo bien. La Administración Biden ha advertido a sus aliados de la OTAN y a varios países asiáticos de que China, efectivamente, estaría dispuesta a prestar dicha ayuda militar, y la inquietud ha ido en aumento. ¿Qué armamento podría enviar China? Y, más importante: ¿qué efecto tendría este movimiento en la invasión (hasta ahora fallida) de Ucrania?

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