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La baza militar que esconde Taiwán para frenar a China, y no es el apoyo de EEUU
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La isla no se rendiría facilmente

La baza militar que esconde Taiwán para frenar a China, y no es el apoyo de EEUU

Taiwán sigue preparándose para un posible conflicto con su gigante vecino. El Gobierno chino lleva décadas intentando anexionar el archipiélago, y la tensión no para de crecer

Foto: Soldados taiwaneses dentro de un carro de combate. (Reuters)
Soldados taiwaneses dentro de un carro de combate. (Reuters)
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La creciente tensión política y militar en el Pacífico ya ha dejado de ser noticia, pero el clima casi prebélico que se está viviendo estas últimas semanas no deja de ser preocupante. Las declaraciones de los gobiernos implicados, las compras de armamento, los acuerdos multinacionales de defensa o las pruebas de nuevas armas, son signos de que la presión va en aumento y ya se habla incluso de planes chinos para ocupar Taiwán. La victoria parecería segura, pero Taiwán, además de contar con importantes apoyos, lleva años preparándose para que su conquista no sea tan sencilla.

Para China el tema de Taiwán es una cuestión de estado y viene de largo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial la tensión entre ambos estados, la República Popular China y la República de China (Taiwán) ha sido incesante. Son dos regímenes políticos y económicos opuestos y para la China continental la reunificación de ambos estados, en lo que denominan "una China", ha sido un anhelo constante. Y con su escalada como potencia global la idea de ocupación ha ido ganando enteros.

Foto: EC Diseño

Hasta hace algunos años el gigante asiático era un país que se consideraba poco desarrollado y tecnológicamente rezagado, pero las cosas han cambiado mucho y hoy se ha convertido en la primera potencia mundial en lo económico y casi en lo militar. Sus aspiraciones en el Pacífico y sobre la isla son evidentes y el propio gobierno de Taiwán está alertando de continuas provocaciones y amenazas. A tal extremo se ha llegado que su propio ministro de defensa, Chiu Kuo-Cheng, dijo el 6 de octubre que "China podría ser capaz de montar una invasión de Taiwán a gran escala para 2025", aunque luego matizó que "tendría que pagar su precio". Este es el precio del que habla.

Balance de fuerzas

Una invasión es un asunto muy serio y no estamos hablando de algo como Afganistán e Irak, donde el desequilibrio tecnológico y numérico era abismal. Taiwán no es un país subdesarrollado, ni en lo militar, ni en lo económico ni mucho menos en lo político y sus lazos con Estados Unidos lo atestiguan. Su potencia militar es relevante y no solo en los números. Para China sería un hueso duro de roer.

Si nos atenemos a las cifras, la diferencia militar entre ambos es enorme. Por muchos sitios circulan todo tipo de infografías y 'balances militares', aunque la inmensa mayoría hay que tomarlos con mucha precaución, por no decir que se encuentran muy lejos de la realidad.

placeholder Carro de combate anfibio chino ZTD-05. (Mil.ru)
Carro de combate anfibio chino ZTD-05. (Mil.ru)

Sobre el papel la china continental podría poner en juego, en lo que se refiere a tropas terrestres, un ejército unos 2 millones de soldados (más una reserva de medio millón), más de 5.600 carros de combate pesados y más de 9.000 piezas de artillería de todo tipo, incluidas sus modernas baterías lanzacohetes. Frente a ellos, Taiwán movilizaría unos 160.000 soldados, 1.100 carros de combate, pero de los que la mitad son modelos ya superados, como los M-60 y más de 1.000 piezas de artillería.

El aire también estaría dominado por la República Popular. Contarían con cerca de 2.000 aviones, contando aviones de combate y bombarderos, pero de los que buena parte son modelos obsoletos. También contaría con una flota de unos 200 aviones de transporte de todo tipo, de los que 128 serían transportes pesados, elementos vitales en esa hipotética invasión. Taiwán se enfrentaría con 110 aviones F-16 de los que la mayoría son de la moderna versión V, complementados por 46 Mirage 2000-5, todavía un avión muy capaz y a los que se sumaría el centenar de F-CK-1C, un avión de ataque autóctono y unos 25 F-5E/RF-5E, un modelo ya obsoleto.

Por mar la diferencia es aún mayor. Desde el continente podrían desplegar 2 portaaviones, 42 destructores, 44 fragatas, 73 corbetas, 12 submarinos nucleares, 43 submarinos convencionales, 1 LHD (2 cuando terminen el segundo) y más de 60 buques de desembarco de diversos tipos, pero de los que solo 8 son modernos. Muy importante en este caso sería su fuerza anfibia, que China no ha dejado de desarrollar y potenciar desde hace años y que podría poner sobre las playas enemigas una fuerza de unos 20.000 ‘marines’ apoyados por más de 600 aeronaves embarcadas y numerosos vehículos blindados de todo tipo.

placeholder Fragata taiwanesa Wu Chang, del tipo francés La Fayette. (玄史生)
Fragata taiwanesa Wu Chang, del tipo francés La Fayette. (玄史生)

Taiwán solo podría oponer 4 destructores, 22 fragatas, 14 corbetas, 31 lanchas lanzamisiles, importantes en tareas defensivas, y 4 submarinos, de los que 2 son un modelo de origen americano bastante anticuado.

De la teoría a la realidad

El primer aspecto a tener en cuenta es que se trata de un balance de fuerzas totales y, mientras que China continental debe mantener sus otros flancos cubiertos, algunos de los cuales como la frontera con India son cualquier cosa menos tranquilos, Taiwán se puede concentrar en su defensa. Es decir, de todas las cifras anteriores no más de un 30 o 40%, a lo sumo, sería lo que los chinos podrían concentrar para su ataque, que no es poco, pero equilibra más la balanza.

Luego está la cuestión tecnológica y la calidad del material. Los chinos han evolucionado mucho, es cierto, y en algunos campos están a la altura de los norteamericanos. Temas como misiles tácticos, drones, artillería lanzacohetes, etc., representan una amenaza muy importante para Taiwán y si bien habría que descartar un ataque nuclear chino, el resto de armas de largo alcance podrían hacer mucho daño en puntos neurálgicos de la isla, como centros de mando, bases aéreas, etc.

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PLAAF (fuerza aérea china) J-16. (Ministry of National Defense)

Taiwán no dispone de aviones de última generación como el F-35, Eurofighter o Rafale, pero China tampoco dispone de muchos aviones con clara superioridad. De su modelo puntero, el Chengdu J-20, tan solo disponen de 19 ejemplares en servicio y es que desarrollar y operar aviones de quinta generación (de los de verdad) no es nada sencillo. Sin embargo, su flota de Su-30, Su-33 (de origen ruso) y J-11, J-15 navales y J-16, versiones autóctonas del Su-27 ruso, son buenos oponentes de los que, además, hay 360 ejemplares. Así, a los cerca de 150 aviones punteros que China pondría en liza, Taiwán solo podría responder con poco más de 100 aviones que tampoco serían modelos superiores.

Desde el punto de vista naval los portaaviones podrían hacer un buen papel y suponer una seria amenaza al poder lanzar vectores de ataque desde el mar, eso si son capaces de desplegarlos, pues si Estados Unidos interviene militarmente, lo primero que haría sería posicionar submarinos de ataque alrededor de la isla, con lo que estos buques no saldrían de puerto. El desembarco sería muy costoso en buques, material y hombres. Taiwán juega en casa y sus pequeños buques lanzamisiles constituirían una amenaza a cualquier intento chino de poner pie en su territorio.

placeholder Avión taiwanés F-16A. (玄史生)
Avión taiwanés F-16A. (玄史生)

El temor chino

La batalla aérea sería decisiva y aquí hay algo que China teme de Taiwán: sus defensas antiaéreas. Taiwán dispone de una buena red de defensa aérea terrestre, conocedores de que será en ese escenario donde se decidiría la partida. Sin ser algo muy sofisticado, lo cierto es que la red taiwanesa parece que es efectiva. Se basa en misiles de medio alcance TC-2, un modelo autóctono, del que también hay versiones navales y aéreas, que podría estar inspirado en el AIM-120 norteamericano y en el AGM-88 HARM en su versión TC-2A antirradar. Su alcance se estima en unos 100 km y podrían disponer de unos 250 listos para su empleo.

Para corto alcance disponen de un sencillo sistema denominado Antelope. Es un sistema de misiles de corto alcance inspirado en el modelo Chaparral norteamericano, que utilizaba una versión terrestre del AIM-9 Sidewinder. Pese a su sencillez, es un modelo muy efectivo contra aeronaves a baja cota. Consta de baterías móviles que se instalan en todo tipo de vehículos con lanzadores de cuatro misiles. Una verdadera pesadilla para cualquier intento de iniciar un desembarco. Los misiles están complementados con una buena red de radares y a estas defensas antiaéreas habría que sumar las propias de los buques que, aunque se trate de unidades de diseño antiguo, disponen de sistemas bastante eficaces.

placeholder Misil TC-2 Sky Sword II, versión aire-aire. (RudolphChen)
Misil TC-2 Sky Sword II, versión aire-aire. (RudolphChen)

China puede ser superior en guerra electrónica, pero Taiwán dispone de un activo muy importante y son sus 6 aviones AWACS de alerta temprana y origen norteamericano. Son aviones E-2K Hawkeye a los que será muy difícil burlar y que podrían controlar, desde la seguridad del propio territorio, el espacio aéreo alrededor de la isla. Todo esto sin hablar del posible apoyo americano en cuestiones de inteligencia.

Los chinos temen esta red antiaérea pues, aunque no es impenetrable ni sofisticada, haría pagar un altísimo precio a cualquier incursión aérea, sobre todo cuando sería difícil de neutralizar dado lo sencillo de su dispersión. Una prueba de ello es la filtración que ha salido en algunos medios militares especializados en Asia en la que se afirma que los continentales estarían preparando medio centenar de aviones obsoletos para utilizarlos en remoto. Serían aviones casi de museo del modelo Shenyang J-6, una versión de fabricación autóctona del MiG-19 ruso. Un avión que se fabricó en enormes cantidades (unas 4.500) y que aún se utiliza como blanco aéreo.

placeholder Shenyang_J-6. (Alert5)
Shenyang_J-6. (Alert5)

La idea sería utilizar estos aviones como señuelos tratando de saturar las defensas taiwanesas y muy probablemente como complemento de drones. La idea es muy buena pues, al ser aviones grandes, su eco de radar sería como el de un atacante de verdad. La filtración es muy probable que se haya realizado con toda la intención al objeto de sembrar dudas entre los defensores. Ante un ataque y múltiples ecos de radar, los defensores dudarán si se trata de señuelos o aviones de combate o si entre los primeros hay también atacantes emboscados. Una vieja táctica que podría saturar las defensas, hacer gastar un gran número de valiosos misiles o permitir la entrada de aviones de ataque.

En definitiva, sin el concurso de Estados Unidos, Taiwán no se podría sostener. Sin duda caería, pero haría pagar un alto precio. No sería un paseo militar. Otra cosa muy distinta es que los americanos pongan la carne en el asador y se comprometan a fondo con su aliado. En ese caso, el escenario sería bien distinto y China debería medir muy bien sus pasos o correr el riesgo de tener un descalabro militar. Sin embargo, no está muy claro que a China siquiera le interese la guerra y en cambio le baste tan solo con mantener la presión, continuar con su acoso y esperar que Taiwán, con el tiempo, caiga como una fruta madura.

La creciente tensión política y militar en el Pacífico ya ha dejado de ser noticia, pero el clima casi prebélico que se está viviendo estas últimas semanas no deja de ser preocupante. Las declaraciones de los gobiernos implicados, las compras de armamento, los acuerdos multinacionales de defensa o las pruebas de nuevas armas, son signos de que la presión va en aumento y ya se habla incluso de planes chinos para ocupar Taiwán. La victoria parecería segura, pero Taiwán, además de contar con importantes apoyos, lleva años preparándose para que su conquista no sea tan sencilla.

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