"¡Desvacúnate!": la última trola de los negacionistas para venderte sus productos
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De los grupos de Telegram a Instagram

"¡Desvacúnate!": la última trola de los negacionistas para venderte sus productos

Tras el éxito de la campaña de vacunación, el discurso de los que apostaban por tratamientos alternativos ha quedado algo descuadrado, pero ya han encontrado una vía para adaptarlo

Foto: Concentración de negacionistas en San Sebastián. (Juan Herrero / EFE)
Concentración de negacionistas en San Sebastián. (Juan Herrero / EFE)

Una tarde de agosto un mensaje salta en Instagram. "Si os habéis kakunado y queréis limpiar vuestro cuerpo, contactadme". Este inquietante texto llega por las 'stories' de un habitual de las teorías de la conspiración en torno a la pandemia del coronavirus. En su pantalla incluye un número de teléfono, así que desde Teknautas contactamos con él, o ella, en busca de respuestas. "Sería tomando oralmente dióxido de cloro", nos dice a través de WhatsApp. "Para limpiar el cuerpo de la sustancia de la vacuna se podría tomar, por ejemplo, 6 gotas de cada bote en un litro de agua al día, así durante dos semanas, luego 9 gotas otras dos y luego 12 otras dos", explica esta persona que, sin conocernos de nada, nos desvela su terapia. "Se puede prolongar hasta tres meses, si se quiere y, probablemente, al tomarlo, cure otras enfermedades". Su explicación está tan ensayada que es imposible no preguntar, ¿qué es el dióxido de cloro y de dónde surge esto de "limpiarse" la vacuna?

"Está muy censurado por las farmacéuticas porque cura las enfermedades a un precio muy bajo", nos cuenta el mismo vendedor. Pero ¿dónde lo compramos si no es en una farmacia? "Aquí mismo", responde. Treinta y tres euros por un kit de dióxido de cloro y CDS, del que, incluso, adjunta una fotografía, y para el que nos ofrece varias formas de pago. "Bizum, transferencia o Paypal". Después, se muestra abierto a cualquier duda y nos envía un documento con más información sobre esta 'milagrosa' sustancia que es en realidad un peligroso químico que ya prometió en su momento ser la cura del covid-19 y de otras enfermedades e hizo saltar las alarmas de miles de expertos. Su oferta no es algo residual, sino que forma parte de una campaña apoyada por miles de fans de las 'pseudociencias' y que ante el éxito de la vacunación buscan una nueva salida: dar una "cura" (peligrosa y sin base científica) para el que no ha aguantado la presión y ha acabado recibiendo la pauta.

Foto: La recomendación de vacunación si has pasado el covid-19 (EFE)

El avance de la inmunización alrededor del globo (llegamos al 70% ya en toda la UE) es para los negacionistas una derrota ante sus mensajes pidiendo a la gente que no se inocule este producto, pero también puede ser una nueva vía para colar sus ideas. Para ello, sugieren el uso de este y otros remedios para mitigar o eliminar el efecto del pinchazo en caso de equivocación o arrepentimiento. Tras recurrir a expertos en redes sociales como Marcelino Madrigal y realizar varias búsquedas en canales de Telegram, es fácil dar con un aluvión de mensajes y grupos en los que se repiten términos como "desgrafenación", "limpieza" o "neutralización del pinchazo". En ellos damos con discursos detallados y preparados muy similares al del vendedor de Instagram, lanzados para aquellos dispuestos a probar la supuesta "desvacunación".

placeholder Conversación con el 'curandero' de Instagram.
Conversación con el 'curandero' de Instagram.

Grupos con decenas de miles de usuarios listan enlaces a tiendas (incluso a Amazon o AliExpress con sus afiliados correspondientes para las comisiones) para la compra de detectores de radiación electromagnética o dan información sobre puntos de venta de N-acetil cisteína y zinc, productos que se presentan como "medidas más urgentes a tomar por los ya 'grafenados' y para todos esos que ven que tienen el efecto magnético en el cuerpo". Además, también se mencionan las instrucciones a seguir tras la vacunación, entre las que se encuentran desde el consumo de determinadas frutas y verduras, pasando por evitar el consumo de paracetamol, hasta la recomendación explícita del consumo de alcohol. "El alcohol en la sangre disuelve los lípidos y deja sin camuflaje al grafeno. Por eso a los vacunados les recomiendan que no beban alcohol", se lee en uno de los mensajes difundidos.

Los supuestos beneficios del dióxido de cloro para los ya vacunados se repiten en los grupos de Telegram que siguen con los mensajes ya habituales en los que también se comparten documentos con información de utilidad para aquellos que "no creen en la pandemia". Entre ellos, por ejemplo, un PDF titulado 'Defiende tu derecho a respirar oxígeno', un conjunto de instrucciones a seguir en caso de ser parado por la policía por no llevar mascarilla u otro del estilo que relata cómo evitar la entrega de una PCR al llegar al aeropuerto. Dichos documentos especifican, incluso, cómo responder a preguntas determinadas.

Andreas Kalcker, el impulsor de la sustancia

Muchos de estos mensajes ya han sido investigados y se sabe el origen de muchas de las teorías sobre las mascarillas o las dudas en torno a las PCR, pero ¿y la desvacunación? Aunque las ideas sobre las prácticas para acabar con el efecto de las vacunas vienen de atrás, a raíz de la llegada de las primeras soluciones de Pfizer o Moderna, y su cada vez mayor presencia entre la población, internet se llenó de mensajes que aseguraban que las vacunas contenían grafeno (muchos lo demostraban con vídeos de cucharas pegadas al brazo). Esta idea fue apoyada e impulsada por un nombre ya habitual entre los 'pseudocientíficos': Andreas Kalcker. Un hombre que se presenta como científico e investigador, que ha sido uno de los principales defensores del uso del dióxido de cloro como cura al covid y que sí, también está detrás de una de las campañas que aseguran que tomando este producto puedes deshacer los efectos de la vacuna.

Muchos de los fans de estas teorías apuntan a una entrevista en un canal negacionista en el que pese a la inexistencia de evidencias científicas que lo demuestren, este presunto investigador en biofísica defiende que el dióxido de cloro sirve para curar el covid-19 y por tanto también "oxida" (eso asegura) la solución. Kalcker, que pese a ser de origen alemán ha pasado parte de su vida en España, defiende que esta sustancia, tomada en pequeñas dosis puede ser beneficiosa para la salud incluso fuera de cualquier tratamiento, aunque esta vez es cauto y deja claro que "no sabemos" si su 'medicamento' puede servir para los vacunados.

Este supuesto investigador lleva años intentando colocar su idea como solución a múltiples afecciones. En su web, defiende su idea con base en artículos que él mismo ha publicado, pero ha conseguido convencer a muchos. De hecho, varios vídeos en los que aparece relatando los beneficios del dióxido de cloro han estado circulando, y siguen haciéndolo, por distintas redes sociales y canales de Telegram y se ha convertido en una de las figuras centrales de la lucha de los negacionistas. Eso sí, todas sus teorías han sido revocadas y no cuenta con ningún respaldo científico.

En 2018, María Isabel Moya, presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Alicante, ya alertó de una charla impartida por este pseudocientífico para promocionar el mismo producto que ha seguido impulsando desde entonces, prohibido por la Agencia Española del Medicamento. Kalcker impuso una querella contra Moya por supuestas injurias a su persona, pero esta fue archivada por no haberse encontrado infracción en las declaraciones de la presidenta, que, se consideró, actuó basándose en su deber de protección de la salud de la ciudadanía.

Una terapia sin base y peligrosa

Además de lo ya comentado sobre la solución de Kalcker y la falta de base científica en todas las terapias y discursos defendiendo por estos supuestos expertos, Carlos Mateos, coordinador de #SaludsinBulos y que lleva años luchando contra la desinformación en este sector, detalla otros riesgos relacionados con estas campañas. Sobre todo relacionados con los problemas de salud que pueden originar estos productos entre los que decidan tomarlos y la desconfianza sobre el sector científico.

"Hay varios peligros en lo que defienden estos pseudocientíficos como Andreas Kalcker. En primer lugar, el dióxido de cloro o MMS es una sustancia que no solo ha demostrado eficacia contra el covid-19 (ni tampoco contra el sida, el autismo y el cáncer, como defienden) sino que es peligroso para la salud, como ha comprobado el Instituto de Toxicología y varios estudios publicados, incluso en pequeñas dosis, como explicamos en este artículo. Causa problemas digestivos y puede llegar a matar (ya hay varios casos reportados), ya que puede originar edemas pulmonares y cerebrales. Todo lo que habla, como hace también Josep Pàmies, es de teorías y personas concretas, no existe ningún estudio publicado de la eficacia del MMS salvo para desinfección de piscinas", explica Mateos.

Además, hay algo también muy peligroso y es cómo estos supuestos líderes generan desconfianza y dudas infundadas sobre la ciencia y el sector sanitario. "Existe otro peligro, y es el de desconfiar de los científicos y los profesionales sanitarios y entrar en una deriva de no vacunarse —hay ya muchos casos de personas fallecidas que no quisieron hacerlo—, no seguir las recomendaciones sanitarias en general —distancia de seguridad, mascarilla, etc.— y abandonar los tratamientos prescritos por el médico, además de dejarse un capital en remedios milagrosos".

Por último, este experto desmonta algunas de las afirmaciones de Kalcker y demás fans de estas terapias. "En cuanto a lo que dicen de la magnetita o que 'crezca el hierro' primero es falso: no solo no está en fichas técnicas, que son revisadas por autoridades sanitarias y científicos independientes de todo el mundo, sino que es imposible inocular una sustancia magnética con una aguja convencional y sin provocar un dolor terrible, además de que no tiene ningún fundamento científico que salga por los poros o que aumente la cantidad de hierro por sí solo. Es todo una fórmula de palabrería científica sin fundamento, testimonios inventados y escenografía de científico que esconde un fraude peligroso para la salud".

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