el debate sigue abierto

El sector del vapeo pide normas y evitar la desinformación: "Hay que huir de ficciones"

El sector reclama más regulación para que los consumidores sepan a qué se exponen y aunque los expertos no pueden "decir que sea seguro" piden basarse en hechos

Foto: Un hombre sujeta un cigarrillo electrónico. (EFE)
Un hombre sujeta un cigarrillo electrónico. (EFE)

‘Vapear’ o no ‘vapear’, esa es la cuestión. Tras poco más de una década en el mercado, los cigarrillos electrónicos o ‘e-cigs’ están en el centro de un debate en el que expertos, profesores universitarios, facultativos o profesionales del sector se afanan en separar la paja del trigo de un tema candente y que divide opiniones: el ‘vapeo’. ¿Cómo llevan a cabo esta tarea de depuración? Los especialistas basan sus conclusiones en informes con evidencias científicas, piden huir de lo que llaman “ficciones” y reclaman “mejorar la regulación” de esta alternativa al tabaco convencional.

Las noticias referentes al uso de cigarrillos electrónicos en Estados Unidos no son muy alentadoras. En ellas se informa de una epidemia de casos que afecta a los ‘vapeadores’. En total, 2.051 personas padecen enfermedades pulmonares y hay 39 muertes asociadas al uso de ‘e-cigs’. Esta oleada de casos ha provocado una cascada de informaciones negativas que, según los expertos reunidos en Londres, crea “un alarmismo que puede ser incluso más peligroso que los propios dispositivos”.

Para evitar la ‘demonización’ del cigarrillo electrónico y poner en valor su utilidad, una de las demandas más escuchadas entre los profesionales presentes en el E- Cigarrete Summit 2019 celebrado en Londres, fue que se explique que el miedo a los ‘e-cigs’ no es útil y reclamar más regulación para que los consumidores sepan fehacientemente a qué se exponen cuando utilizan estos dispositivos. A este reclamo se suma una de las participantes: Ann McNeill, profesora del King’s College London y experta en la adicción al tabaco: “Hay que ser cuidadosos y no disuadir a la gente de usar ‘e-cigs’ cuando escuchamos las historias que provienen de EEUU. El tabaco es excepcionalmente mucho más dañino y hay que seguir apostando por fórmulas que ayuden a reducir el daño”.

Secunda su opinión Deborah Arnott, directora de la organización Action on Smoking and Health (ASH por sus siglas en inglés): “Si se merma la imagen del ‘e-cig’, se puede provocar el efecto contrario y hacer que la gente vuelva a fumar de nuevo”.

La frustración de algunos de los ponentes se basa en lo que ellos describen como una información “altamente engañosa”. Y lo es, según defienden, porque los medios “no son claros”. Para estos especialistas las informaciones son incompletas y exigen que estas informaciones se asocien a evidencias científicas o se expongan cuando hayan dado con una causa concreta de estos sucesos. Y parece que lo han encontrado.

El acetato de vitamina E podría ser el causante de las afecciones pulmonares que sufren los consumidores de cigarrillos electrónicos

En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) han comunicado recientemente que, según los nuevos resultados del laboratorio, un ingrediente químico, el acetato de vitamina E, podría estar detrás de estas afecciones. Este agente se utiliza para diluir el aceite de THC (componente psicoactivo de la marihuana) y se introduce en las cápsulas recargables de los ‘vapers’ ilegalmente, transformando el ‘vapeador’ en un arma muy peligrosa para la salud, porque al inhalarse puede causar problemas respiratorios e inflamación pulmonar. Los resultados evidencian que las afecciones pulmonares y los fallecimientos han sido provocados por el uso negligente de los cigarrillos electrónicos, esto es: la adulteración de la recarga con productos que al ser inhalados dañan los órganos respiratorios.

“En Estados Unidos se ha llegado a pensar que ‘vapear’ es igual de nocivo que fumar”, apunta Cliff Douglas, director del Centro de Control del Tabaco de la Sociedad Americana Contra El Cáncer. "Hay confusión acerca de estos productos porque hay personas que dicen una u otra cosa, a veces basadas en la ciencia, a veces en intereses políticos y otras aún sin ninguna base”, critica el director. Por eso “la máxima prioridad”, concluye el experto, “es combatir el tabaquismo con hechos, cuyos efectos negativos ahora son más que ciertos”.

Europa mira con cautela a EEUU

¿Europa corre el mismo riesgo que Estados Unidos? Los expertos desestiman esta opción. Por cuestiones como la regulación: en Europa se limita a 20 mg la cantidad de nicotina que debe incluir la carga del ‘vapeador’, a diferencia de EEUU, donde no hay limitación alguna sobre su uso. Otras de las medidas presentes en Europa y no en Estados Unidos es la prohibición de vender líquidos con acetato de vitamina E, que, según las autoridades europeas, se considera tóxico si es inhalado.

Al respecto, el profesor John Britton, presidente del Grupo de Tabaquismo del Real Colegio de Médicos británico, asegura en una entrevista con El Confidencial, que “el problema no está en la cantidad de nicotina que contiene los líquidos, sino en las sustancias tóxicas que se introducen como el THC y el acetato de vitamina E. “Adquiridas”, según estima Britton, “en el mercado negro”.

Lo que sucede en EEUU no es fácil de reproducir en Europa, aunque las consecuencias de vapear se conocerán a largo plazo porque implica riesgos

Así, aunque el ‘vapeo’ “no está libre de riesgo”, como dice Britton, los expertos europeos muestran una posición alineada respecto a la posibilidad de que a este lado del Atlántico pase lo mismo que en EEUU. El uso negligente del ‘e-cig’ se ha mostrado como la causa de los afecciones pulmonares y, por el momento, no se atreven a sacar conclusiones que puedan aplicarse por extensión al mercado europeo. Sí tienen claro que es necesario vigilar “las consecuencias en la salud a largo plazo”, añade el experto a este diario.

Reino Unido marca la pauta en normativa

El cigarrillo electrónico ha llegado a Europa para quedarse y aunque cada país establece diferentes regulaciones para acometer los problemas y beneficios derivados de este producto, el alumno más avanzado es Reino Unido.

Los británicos han adoptado medidas muy concretas con el objetivo de reducir el número de fumadores y apostar por alternativas al tabaco que ayudan a reducir el riesgo. Una prueba de estas intenciones es el reciente estudio publicado por la Agencia de Salud Pública de Inglaterra en el que se afirma que el tabaco es un 95% menos dañino que los cigarrillos de combustión. Este ‘capote’ a la industria del ‘vapeo’ es para el profesor Britton “una estimación, ya que no se sabe qué puede pasar a largo plazo”. Pero para él “es intuitivamente correcto” porque se compara con los altos “niveles de emisiones del tabaco convencional, que son mucho mayores y perjudiciales que los del ‘vapeo’.

La falta de estudios a largo plazo es uno de los puntos débiles del sector

Britton estima que las consecuencias reales del ‘vapeo’ no se conocerán hasta “dentro de un largo periodo, quizá en décadas”. Recalca que estos casos de enfermedades pulmonares y fallecimientos se conocen diez años después de la introducción de los ‘vapers’ en el mercado mundial. Por lo que “habría que preocuparse más por estudiar qué pasará en el futuro, establecer estudios a largo plazo”.

Diferencias en la lucha contra el tabaquismo

Los anglosajones recogen ya los frutos de su estrategia en la lucha contra el tabaco: la tasa de fumadores ha bajado en un año hasta un 14,4% (en 2018 era un 17%) y de los estudios presentados en esta conferencia se extrae que los ‘e-cigs’ son una alternativa eficaz para dejar de fumar y que, además, “no promueven y probablemente estén reduciendo el porcentaje de aquellos que empiezan a fumar”, según recoge el director de la Unidad de Investigación de la Dependencia del Tabaco del Instituto Wolfson de Medicina Preventiva, Peter Hajek.

Aunque estas medidas están generando resultados positivos en las estadísticas de Reino Unido, no todos los países imitan su hoja de ruta. Es el caso de España, donde la campaña del Ministerio de Sanidad equiparó al cigarrillo de combustión con el cigarrillo electrónico y sentenció con un eslogan muy polémico: “El tabaco ata y te mata en todas sus formas”.

Para Britton esto es una “locura”, la intención de la Agencia de Salud de Inglaterra es “recomendar aquello que es más seguro”, su intención es reducir el riesgo y acabar con el consumo de tabaco. Así que, comparar ambos productos es algo “estúpido” porque son productos diferentes, sentencia Britton.

Clive Bates: "Hacer a los cigarrillos electrónicos menos 'deseables' es contraproducente"

Además, otros expertos presentes en el evento constatan con sus estudios que el hecho de prohibir o equiparar un producto con otro es contraproducente: “Si los hacemos más inaccesibles y menos ‘deseables’ podemos causar el efecto contrario, perpetuando así el tabaquismo”, comenta Clive Bates, director de la consultora ‘Counterfactual’.

En la misma línea, Cliff Douglas advierte de que prohibirlo o no valorarlo como una producto con alto potencial de reducción de riesgo (PPR) “no sirve de nada”, pero pide una mayor regulación publicitaria para proteger a los menores y evitar también que el producto se convierta en una puerta de entrada al tabaquismo.

Las comparaciones son odiosas, pero en España la tasa de fumadores no ha logrado reducirse y ha aumentado un 3,3% en un intervalo de 2 años (de 2017 a 2019) alcanzando un 23,3% de fumadores. La comunidad médica y el sector a uno y a otro lado del Canal de la Mancha es la misma: que la gente deje de fumar. La máxima en la que discrepan es si apostar o no por alternativas como el ‘vaper’ y los números reflejan a quién de los dos países le está saliendo, por el momento, mejor la jugada.

Vapear no es fumar, pero no es inocuo

El ‘vapeo’ tiene bajo riesgo, pero integra un riesgo”, advierte el profesor Britton. Lo que matiza, “será en un número extremadamente más pequeño comparado con el daño que produce el tabaco”.

En esta dirección, Ann McNeill apunta: “No podemos decir que el 'vapeo' es seguro, hay que hablarle a la sociedad con hechos y huir de las ficciones”. La profesora está a favor de usar alternativas al tabaco para reducir daños y entre ellas destaca al cigarrillo electrónico. “No hay evidencias de las consecuencias de vapear a largo plazo, pero los datos nos dicen que es mucho menos perjudicial que el cigarrillo de combustión”, pues en un ‘vaper’ no están presentes las más de 7.000 sustancias químicas que sí contiene un cigarrillo.

Hay enfermedades asociadas al ‘vapeo’ que causan daño en los pulmones y el profesor Britton señala una cada vez más popular: la neumonía lipoidea, una enfermedad rara que resulta de inhalar una sustancia aceitosa que se aloja en los pulmones causando inflamación y daños. En relación a los aceites que se introducen en los cargadores del ‘vaper’ de forma negligente.

Cartel informativo a la entrada de la conferencia celebrada en la Royal Society of London.
Cartel informativo a la entrada de la conferencia celebrada en la Royal Society of London.

¿Por qué entonces la Sanidad Pública de Inglaterra recomienda los ‘e-cigs’ si entraña riesgos? “Lo que recomiendan es que si vas a conducir, la mejor forma para hacerlo es poniéndote el cinturón, es más seguro y reduce el riesgo de muerte. No te dicen que no conduzcas, sino que: si lo haces, emplees medidas de reducción de daños”. “Nada sale gratis, pero es una opción mucho más segura en contraposición a un producto que produce la muerte de más de 7 millones de personas al año”.

Britton recalca que claramente “no es inocuo”, pero “¿cuál es el menor de los males?” se cuestiona. “Nunca se sabe”, por eso, añade “para aquellos que nunca han fumado o ‘vapeado’, el mensaje claro que permanece es ‘No empieces’”.

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