incluso en aquellos que no lo buscan

Investigadores de Catania defienden el uso del cigarrillo electrónico para dejar de fumar

Polosa y Farsalinos han realizado numerosos estudios sobre el vapeo. Alabados y criticados a partes iguales, son de las voces internacionales más reconocidas en favor de estos dispositivos

Foto: Foto de archivo de una fumadora de cigarrillos electrónicos. (EFE)
Foto de archivo de una fumadora de cigarrillos electrónicos. (EFE)

“Era un ignorante, es algo que suele suceder cuando no tienes información: ignorancia y miedo”. Así se describe a sí mismo Riccardo Polosa, una de las voces internacionales que defienden el vapeo tras haber realizado numerosos estudios sobre la materia. Doctor en Medicina Interna, director del Policlínico Universitario de Catania y director científico de la Liga Italiana Antihumo, Polosa puso en duda el cigarrillo electrónico cuando conoció su existencia y asegura ahora que fue un error.

Junto con Konstantinos Farsalinos, cardiólogo griego de la misma universidad siciliana, ha liderado numerosos estudios sobre los efectos del vapeo en la salud y ha concluido que son la solución al tabaco. Criticados y alabados a partes iguales —los intereses en torno a este dispositivo son incontables y levantan pasiones—, ambos científicos se han convertido en voces especializadas que aseguran que el cigarrillo electrónico es la mejor vía para dejar de fumar.

“Participantes de los muchos estudios que he realizado a lo largo de los años vuelven a mí con abrazos, felicitaciones y agradecimientos por haber logrado un cambio en sus vidas; y para un médico, es una experiencia única”, ha dicho Polosa en una entrevista a 'Filme Mag'. “Soy muy optimista, porque después de tantos años sin soluciones, veo la luz, veo algo con lo que la gente puede dejar de fumar por sí misma. Ya no necesitas un médico o un terapeuta para dejarlo, solo tienes que cambiar”.

Hace 20 años, no teníamos estas herramientas, y ahora que las tenemos y se innova a diario, haciéndolas cada vez mejores, sería de locos no usarlas”, añade el doctor, quien entre muchas investigaciones realizó una en la que incluso afirma que los fumadores que no querían dejarlo acabaron reduciendo el consumo de tabaco si lo combinaban con el cigarrillo electrónico.

"Después de años sin soluciones, veo la luz, algo con lo que la gente puede dejar de fumar por sí misma. Ya no necesitas un médico para dejarlo"

“Fumar cigarrillos es una adicción muy difícil de romper, así cualquier acercamiento a dejar de fumar es necesario”, indican en el estudio. “El cigarrillo electrónico puede ayudar a los fumadores a mantenerse ‘abstemios’ durante su intento de dejar de fumar o de reducir el consumo de cigarrillos”, añaden. Eso sí, admiten que “son pocos los estudios que existen sobre su seguridad y eficacia”.

Hay otras voces que acusan a ambos científicos de trabajar a sueldo de las empresas de cigarrillos electrónicos. Cada vez que aparece un estudio sobre la materia, las acusaciones se cruzan. Si es favorable, se tacha a sus autores de cobrar de los fabricantes de cigarrillos electrónicos; si es contrario, se acusa a sus autores de trabajar a sueldo de las farmacéuticas, que defienden los métodos tradicionales (pastillas y parches) para dejar de fumar.

Estos son algunos de los números en los que sustentan sus afirmaciones Polosa y Farsalinos: monitorizaron posibles modificaciones de hábitos de fumar en 40 fumadores habituales (que no quieren dejar de fumar) para que probaran cigarrillos electrónicos con el objetivo de fumar menos y reducir la abstinencia.

Los participantes fueron invitados a atender cinco visitas en vivo: al principio, en la semana cuarta, en la semana octava, en la 12ª y en la 24ª. En cada visita, se medían los cigarrillos fumados, el producto usado y los niveles de monóxido de carbono. Se calcularon la reducción de fumar y las ratios de abstinencia. También se revisaron las preferencias en los productos y las situaciones adversas.

El 32,5% de los participantes mostró una reducción sostenida en el tiempo del 50% de número de cigarrillos en la semana 24ª. Pasaron de fumar 25 cigarrillos al día a fumar seis. El 12,5% redujo hasta el 80% del consumo: de 30 cigarrillos al día pasaron a tres. En el cómputo total, el 88% de los fumadores rebajó el número de cigarrillos fumados a lo largo del estudio, mientras que el 22,5% dejó de fumar al final de estudio.

La conclusión del estudio fue clara: "El uso de cigarrillos electrónicos reduce de forma sustancial el consumo sin prácticamente efectos secundarios"

Hubo varios efectos secundarios comunes: irritación de boca (20,6%) y de garganta (32,4%), y tos seca (32,4%), consecuencias que disminuían en la semana 24ª, al final del estudio. Además, la percepción y la aceptación de los participantes ante el producto fueron buenas.

La conclusión del estudio fue clara: “El uso de cigarrillos electrónicos reduce de forma sustancial el consumo de cigarrillos sin prácticamente efectos secundarios en fumadores que no pretenden dejar de fumar”.

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