Javier Valle es el director general de Juul

"El cigarrillo electrónico tiene que ser una puerta de salida del tabaco, no de entrada"

Reducción de daños y facilidad de uso son algunos de los argumentos utilizados por la industria del vapeo para ofrecer a los fumadores adultos que quieren dejar el tabaco una alternativa menos dañina

Foto: Javier Valle, director general de Juul en España. (Ernesto Torrico)
Javier Valle, director general de Juul en España. (Ernesto Torrico)

Las alternativas al tabaco convencional, también llamado de combustión, se han multiplicado en los últimos años. A la aparición de iQos y la inagotable ristra de vapeadores que pueblan el paisaje cotidiano hay que sumar un nuevo contendiente en esta pelea por ofrecer alternativas al tabaco a los fumadores. Su nombre es Juul, el vapeador líder en EEUU y que aterrizó en España el pasado mes de abril.

Javier Valle, director general de Juul en España, ha cambiado radicalmente de sector después de una larga etapa en L’Oréal atraído por la posibilidad de dar la vuelta “a un sector centenario en el que la innovación no ha estado presente” en su dilatada trayectoria. Nos sentamos con él para descubrir qué es Juul, qué lo diferencia de sus competidores y cuáles son los retos a los que se enfrenta en esta nueva andadura en la que, insiste a lo largo de toda la charla, “será necesaria la implicación de la Administración para regular esta nueva industria”.

PREGUNTA. La primera parece obligada, teniendo en cuenta que son unos recién llegados al mercado: ¿qué es Juul?

RESPUESTA. Juul se creó en 2015, aunque la génesis data de casi 10 años antes, cuando dos estudiantes de diseño industrial en la Universidad de Stanford deciden buscar una solución a un problema que los dos arrastran durante mucho tiempo: su adicción al tabaco y su incapacidad para dejarlo. Nace como una alternativa real para los más de 1.000 millones de fumadores que existen en el mundo.

Valle apuesta por regular lo antes posible el sector del cigarrillo electrónico. (Ernesto Torrico)
Valle apuesta por regular lo antes posible el sector del cigarrillo electrónico. (Ernesto Torrico)

P. ¿Qué lo diferencia de otros productos similares?

R. Son productos con un perfil toxicológico inferior al cigarrillo de combustión. Tenemos una tecnología propia basada en el control de temperatura y en la utilización de sales de nicotina que proporciona tres cosas: facilidad de uso (es un producto que no tiene botones ni cables); replicar la sensación de absorción de nicotina gracias a las sales de nicotina, y eliminar los más de 7.000 agentes tóxicos que se liberan en la combustión y que son los generadores de enfermedades oncológicas, al eliminar la combustión.

P. ¿Son esas sales de nicotina el quid de la cuestión?

R. Juul opera como una batería y las cápsulas contienen sales de nicotina. Cuando el fumador da una calada, tiene un pico inmediato de absorción de nicotina que entra prácticamente directo al torrente sanguíneo. Las sales de nicotina emulan ese pico de dispensión en un dispositivo que garantiza el control de la temperatura y que elimina los olores y la ceniza.

P. ¿Por qué cree que un fumador que se pase a Juul tiene más opciones de dejar el tabaco?

R. El convencimiento tiene que venir del fumador. Tenemos casi 11 millones de fumadores en España y el 66% declara que quiere dejar de fumar. Nueve de cada 10 que lo consiguen lo hacen a través de la fuerza de voluntad. Hay que tener claro que dejar de fumar es muy complicado. Uno de cada dos recaídas se produce dentro del primer mes. No tenemos una solución absoluta para todos los fumadores. Proporcionamos una transición para abandonar definitivamente ese hábito.

Detalle de una de las cápsulas de Juul. (Ernesto Torrico)
Detalle de una de las cápsulas de Juul. (Ernesto Torrico)

Las cápsulas que Juul ofrece a los fumadores vienen en seis sabores —tabaco rubio, mentolado, mango, vainilla, manzana y frutos rojos— y cada una de ellas equivale a un paquete. “Puedes inhalarlo unas 200 veces”, aclara Valle. Detrás del surtido de sabores, se esconde una idea: que el fumador disocie el consumo de nicotina del sabor del tabaco. “En el momento en que eres capaz de disociar esos dos efectos, consigues que la recaída sea menos probable”, argumenta Valle. Según el director general, la tasa de recaída es un 50% más alta entre aquellos que solo se quedan en el sabor a tabaco rubio.

P. Hay quien dice que alternativas como Juul venden una imagen atractiva del hábito de fumar. Y esta puede ser una práctica peligrosa entre los menores. ¿Qué opina sobre esta idea?

R. Cualquier persona que no fume no tiene que usar Juul. Tiene que ser una alternativa y una puerta de salida del tabaquismo, no una puerta de entrada a la nicotina. Tenemos una política de comercialización responsable muy fuerte, con verificación legal de edad, y desde el punto de vista de comunicación no usamos redes sociales ni 'influencers' para la promoción activa, porque nuestro objetivo es llegar a fumadores adultos que quieren buscar una alternativa al tabaco de combustión.

P. Más allá de las prácticas de una empresa, ¿cree que es necesario que haya un acuerdo más amplio para regular este sector y cerrar así la puerta de entrada a los menores?

R. Esta es una industria en creación donde la legislación es un poco laxa y debe adaptarse a una nueva realidad. Entre todos, tenemos que trabajar con la Administración para regular un sector de manera estricta y creíble a largo plazo. Tiene que existir un marco que regule la calidad del producto que se vende. Y nos tenemos que poner de acuerdo en la industria acerca de cuáles deben ser las prácticas de comercialización y comunicación para no caer en el reclutamiento de menores. Por último, abrir el debate de la reducción de daños.

El Reino Unido es un modelo a seguir en la lucha contra el tabaquismo, según Valle. (Ernesto Torrico)
El Reino Unido es un modelo a seguir en la lucha contra el tabaquismo, según Valle. (Ernesto Torrico)

P. Ese es uno de los puntos débiles de todos estos productos. Los estudios iniciales apuntan a que son menos tóxicos que el tabaco de combustión, pero faltan estudios a largo plazo que confirmen estos primeros datos.

R. No tenemos estudios que sostengan la baja nocividad a largo plazo, pero sí es cierto que el Public Health England del Reino Unido publicó un estudio en el que aseguraba que el cigarrillo electrónico es un 95% menos tóxico que el de combustión. También decía que los daños a largo plazo son poco probables.

P. Pero habrá quien le diga que 'poco probable' sigue entrañando un riesgo para la salud.

R. Poco probable no implica que el riesgo sea cero. Pero esa es una probabilidad con la que convivimos en el día a día. Ahora tenemos dos evidencias: sabemos los efectos que tiene el tabaco y tenemos el análisis toxicológico de un producto que muestra una reducción de daño evidente. Creo que es donde deberíamos posicionar el debate.

P. ¿Qué se está haciendo en otros países al respecto?

R. Reino Unido es el caso más avanzado, y Francia ya empieza a avanzar en la misma dirección, con una política que proporciona alternativas reales al fumador: no es solo el cigarro electrónico, también es terapia de reemplazo de la nicotina y ayuda psicológica. Estas tres vías han permitido que la tasa de tabaquismo pase del 20% al 14,9% en el Reino Unido en seis años. En España, hemos pasado del 31% al 34%, según la última encuesta de hábitos de consumo.

El director general de Juul se muestra satisfecho después de los primeros seis meses de vida de la firma en nuestro país. (Ernesto Torrico)
El director general de Juul se muestra satisfecho después de los primeros seis meses de vida de la firma en nuestro país. (Ernesto Torrico)

P. Todo indica que la ley antitabaco se va a revisar y se va a endurecer. ¿Teme que les afecte?

R. Acataremos cualquier regulación de cualquier Gobierno, sea autonómico o nacional. Con una penetración tan baja como la de los usuarios del cigarrillo electrónico, se puede ralentizar la industria, pero no será un freno. Necesitamos mesas y foros de debate en los que abrir la discusión sobre la reducción de daños y buscar mecanismos como industria para que el desarrollo sea por los cauces responsables.

P. En Cataluña se prepara una ley de adicciones que equiparará el tabaco de combustión con el electrónico.

R. Hay que tratar de forma diferenciada el tabaco del cigarro electrónico. Tienen un punto de convergencia, porque los dos contienen nicotina, tienen caminos paralelos pero se diferencian. Por ejemplo, en la inversión que tiene que realizar la Seguridad Social en una y la ausencia de inversión en la otra. Hay que regular la industria del cigarrillo electrónico, pero disociando la una de la otra.

P. Para finalizar, ¿qué balance hace de estos seis meses desde la salida al mercado?

R. Muy contentos con la acogida por parte de los canales de distribución. Tenemos decenas de miles de usuarios activos, aunque nuestro mayor éxito se basa en dos pilares: los usuarios lo consideran una alternativa real al tabaco y su perfil está bastante ajustado al que teníamos, que era el fumador adulto.

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