El Reino (des)Unido: la caótica gestión del covid-19 acelera las pulsiones nacionalistas
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Londres se queda solo con el desconfinamiento

El Reino (des)Unido: la caótica gestión del covid-19 acelera las pulsiones nacionalistas

La gestión de la pandemia acelera la descentralización de un Reino Unido ya muy tocado tras el Brexit y las crecientes pulsiones nacionalistas en Escocia, Gales e Irlanda del Norte

Foto: El Reino (des)Unido: la caótica gestión del covid-19 acelera las pulsiones nacionalistas
El Reino (des)Unido: la caótica gestión del covid-19 acelera las pulsiones nacionalistas

El nuevo eslogan con el que Downing Street comienza este miércoles su fase de minidesescalada ante el covid-19 no será utilizado en Irlanda del Norte, Escocia ni Gales. Lo cierto es que el mensaje de 'Estate alerta' no está exento de polémica. Los creadores son Isaac Levido, el gran gurú australiano que desde el verano asesora al Partido Conservador, y Ben Guerin, un neozelandés de 25 años fichado por el Gobierno para su estrategia en redes sociales. Desde el primer momento, no han cesado las críticas, al considerarlo demasiado confuso. Claro que luego ha venido Emmanuel Macron y ha presentado su propia versión para Francia: 'Restez prudents' (mantente cauteloso).

Los gobiernos de Belfast, Edimburgo y Cardiff continuarán con la recomendación sin ambigüedades de 'Quédate en casa'. Y aunque a simple vista la decisión pueda parecer anecdótica, entraña un verdadero dilema sobre la descentralización de un país que con el Brexit ya había quedado bastante tocada.

Foto: El último en confinarse, ¿el último en salir? Reino Unido paga sus errores de la pandemia

Al igual que está ocurriendo en España (con las tensiones entre Madrid, País Vasco y Cataluña con la desescalada regional), en Italia (diferencias entre norte y sur) o en Bélgica (división entre flamencos y francófonos), en el Reino Unido la estrategia para suavizar el confinamiento impuesto por el coronavirus ha acrecentado aún más las hostilidades que ya existían entre el Gobierno central y las distintas naciones que componen el país, particularmente con Escocia, que antes de la pandemia ya había solicitado un nuevo referéndum de independencia. ¿Está el covid-19 desuniendo aún más al Reino Unido?

“El escenario es diverso en las regiones y naciones del Reino Unido, por lo que algunas partes del país quizá necesiten estar más tiempo en cuarentena”, explicaba este lunes Boris Johnson en su comparecencia ante los Comunes. “Cualquier divergencia debería ser solo a corto plazo. Como primer ministro del Reino Unido, no tengo dudas de que debemos vencer juntos esta amenaza y afrontar el reto de la recuperación”, agregó.

Boris Johnson, en el Parlamento británico. (EFE)
Boris Johnson, en el Parlamento británico. (EFE)

Los propios británicos han sido los primeros sorprendidos al descubrir que las medidas que el inquilino del Número 10 va a implementar a partir de este miércoles —entre ellas, facilitar que aquellos trabajadores que no puedan desempeñar su labor desde casa se reincorporen a sus puestos— solo se ejecutarán en Inglaterra.

Reino desunido

La gran diferencia entre el Reino Unido —que carece de Constitución escrita— y otros países vecinos es que, ante circunstancias de este tipo, el primer ministro es el responsable no solo de la respuesta nacional sino también de la respuesta en Inglaterra. Y con la crisis del coronavirus, se ha dado un mayor impulso hacia la descentralización.

En la última década, se han delegado un gran número de poderes a Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Sin embargo, hasta que no ha llegado el mayor reto global en tiempos de paz, ni los ciudadanos ni la propia prensa habían reparado en ellos.

El Parlamento de Edimburgo fue creado en 1999, pero no fue hasta febrero de 2016 —apenas dos años después del referéndum con que los nacionalistas estuvieron muy cerca de conseguir su sueño— cuando Escocia vivió un momento histórico tras alcanzar un acuerdo financiero con el Gobierno central, por el que se transfirieron nuevos poderes a Holyrood. Además de Sanidad, el Parlamento de Edimburgo, entre otros, puede ahora controlar el impuesto sobre la renta, en lo que supone la mayor transferencia de competencias en la historia del Reino Unido.

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, en un debate sobre la respuesta escocesa al covid. (EFE)
La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, en un debate sobre la respuesta escocesa al covid. (EFE)

Algunos críticos lo calificaron entonces como una secesión 'light' y advirtieron de que esto tan solo era el primer paso hacia un modelo federal. Primero, porque la centralización del sistema tributario en Londres había sido, hasta entonces, uno de los pilares fundamentales de Westminster. Segundo, porque los temores a que Irlanda del Norte y Gales pidan también más poderes se intensificaban. En cualquier caso, aquello pasó más que desapercibido, porque Downing Street seguía insistiendo en que lo importante era que aquellos que apostaban por la unión habían ganado el plebiscito.

Por su parte, desde 2011, la Asamblea de Gales puede aprobar leyes relacionadas con distintas materias —entre ellas, Sanidad y Asuntos Sociales— sin consentimiento de Westminster.

Gales puede aprobar leyes relacionadas con distintas materias —entre ellas, Sanidad y Asuntos Sociales— sin consentimiento de Westminster

El caso de Irlanda del Norte siempre ha sido más complejo. La Asamblea de Belfast fue creada en 1922, cuando la isla fue dividida entre norte y sur. Pero a lo largo de la historia, sus poderes han sido suspendidos en repetidas ocasiones, principalmente por el conflicto entre católicos y protestantes.

Con el Brexit, precisamente a fin de evitar una frontera dura entre norte y sur, la provincia británica queda ahora alineada a las reglas del mercado único, en definitiva, más en sintonía con la República de Irlanda que con Gran Bretaña. La posible adhesión de Irlanda del Norte a la república irlandesa se ha convertido en un constante tema de debate político. Y con la crisis del coronavirus, las tensiones entre Belfast y Londres no han hecho otra cosa que acrecentarse.

Belfast, más cerca de Dublín que de Londres

En las últimas semanas, el Gobierno de Arlene Foster ha mantenido constante contacto con las autoridades de Dublín, y su estrategia ante la pandemia está ahora más en concordancia con los vecinos de la república que con Downing Street. Su hoja de ruta con cinco fases anunciada este martes mantiene el confinamiento, de momento, hasta el 28 de mayo.

En definitiva, los ingleses serán los únicos que comiencen a suavizar la cuarentena a partir de esta semana. Y lo cierto es que para haber sido periodista antes que político y entender la importancia de transmitir correctamente el mensaje, Boris Johnson no está especialmente fino estos días.

Foto: Cómo Irlanda mantiene a raya la epidemia del covid-19 tras ignorar a Boris Johnson

El Gobierno está siendo centro de todas las críticas ante sus constantes fallos de comunicación a la hora de explicar su estrategia. Durante su comparecencia en los Comunes este lunes, Johnson no dio respuesta a prácticamente ninguna de las preguntas planteadas por el líder de la oposición, Keir Starmer, entre ellas, la referente a la cuarentena de 15 días que se impondrá a todos aquellos que lleguen al país desde destinos internacionales. “¿Se aplicará solo a los que lleguen por avión o también por otras vías, como puertos? Asimismo, ¿esta medida se aplicará solo a Inglaterra o a todo el Reino Unido?”, sin obtener respuesta en ese momento.

Finalmente, las restricciones se aplicarán a todo tipo de llegadas (no solo aeropuertos). Aunque el 'premier' y el presidente francés, Emmanuel Macron, han acordado que estarán exentos de cuarentena los viajeros procedentes de Francia, debido a las grandes conexiones a ambos lados del Canal de la Mancha.

Tímido desconfinamiento descompensado

A partir de este miércoles, en Inglaterra estará permitido dar paseos, disfrutar de parques e incluso playas. También se podrá ver a una persona de otra residencia en lugares al aire libre, pero siempre manteniendo los dos metros de distancia de seguridad. Asimismo, los ciudadanos podrán coger el coche para disfrutar del aire libre sin limitación de distancias. Eso sí, no podrán viajar por ocio al resto de naciones que componen el país. Gales ha sido la más explicita, al advertir de que no quiere una avalancha de gente en sus parques naturales.

Los británicos vuelven al trabajo

Respecto a las mascarillas, el Gobierno recomienda taparse la cara en lugares cerrados y transporte público, pero especifica que no tiene que ser con mascarillas quirúrgicas, "ya que estas están reservadas para quienes realmente las necesitan".

No será hasta el 1 de junio cuando se valore la reapertura de guarderías y colegios de primaria, tiendas de artículos no esenciales y actos culturales y deportivos a puerta cerrada, que podrán ser televisados.

La tercera fase no llegará hasta, mínimo, el 4 de julio, cuando, si la tasa de contagios lo permite, se valore la reapertura de peluquerías, lugares de culto, cines, restaurantes y cafeterías. Aunque los pubs podrían permanecer cerrados hasta agosto o incluso octubre. El Reino Unido es actualmente el país más afectado de Europa por el covid-19. Los muertos ascienden ya los 32.692. A nivel global, tan solo está por detrás de Estados Unidos.

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