El país más afectado de Europa

El infierno europeo del coronavirus será Reino Unido, con más de 60.000 muertes

Algunos expertos vaticinan que para el 4 de agosto, el Covid-19 habrá costado la vida a un total de 66.314 personas en suelo británico, con una población de 66,6 millones

Foto: Campaña de salud del Gobierno en Piccadilly Circus. (Reuters)
Campaña de salud del Gobierno en Piccadilly Circus. (Reuters)

En el Reino Unido, el confinamiento no se impuso hasta el 23 de marzo, cuando el número de muertes diarias por coronavirus era ya de 54. En Portugal, sin embargo, solo hubo un fallecido confirmado cuando se tomaron medidas. La polémica estrategia de 'inmunidad colectiva' que inicialmente defendió Downing Street será una lacra que siempre acompañará al Gobierno británico. Y ya no solo porque tiene ahora a su primer ministro en el hospital (el jueves salió de la UCI, pero permanece aún ingresado), sino porque el país acabará siendo el más afectado por la pandemia de toda Europa, con más del 40% del total de muertes en todo el continente.

Esta es al menos la predicción realizada por el Instituto de Medición y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de Seattle, cuyos analistas son líderes mundiales en progresión de enfermedades. Los expertos vaticinan que para el 4 de agosto, el Covid-19 habrá costado la vida a un total de 66.314 personas en suelo británico, con una población de 66,6 millones. El estudio tiene en cuenta diferentes factores, entre ellos, el acentuado incremento de muertes diarias al inicio del brote.

Las proyecciones para España, para esa misa fecha, son de 19.209 muertes, respecto a las 20.300 que se esperan para Italia y las 15.058 en Francia. Estos tres países han impuesto un confinamiento mucho más duro que el Reino Unido, donde muchos ciudadanos se aprovechan cada día del permiso de realizar deporte al aire libre inundando parques para disfrutar de la ansiada primavera.

Los expertos del Imperial College de Londres —cuyos análisis han sido utilizados por Downing Street— han puesto en duda las conclusiones de sus colegas americanos, recalcando que las cifras empleadas por el IHME sobre “demanda de atención médica”, incluido el uso de camas de hospital y muertes, son el “doble” de lo que deberían ser.

El pico se acerca

En cualquier caso, el calendario que baraja el Número 10 respecto a cuándo se llegará al pico de la pandemia se asemeja ahora más al planteado por los analistas de Seattle: no será a finales de esta semana, como se pensaba inicialmente, sino para el 20 de abril. El IHME señala que para el 17 de abril, el punto más crítico, el país necesitará más de 102.000 camas de hospital, respecto de las 18.000 que hay disponibles, lo que supone un déficit de 85.000.

La pandemia por Covid-19 está causando estragos en los gobiernos a ambos lados del Atlántico. Pero en el Reino Unido, la situación es aún más excepcional, al tener al inquilino del Número 10 ingresado en el hospital, lo que plantea un importante vacío de poder en uno de los momentos más críticos en tiempos de paz.

Boris Johnson abandonó el jueves a última hora de la tarde la unidad de cuidados intensivos y fue trasladado a planta. Desde que acudiera el domingo por la noche al hospital público de St. Thomas en Westminster, centro de Londres, el 'premier' no ha requerido de ningún “método invasivo” que haya obligado a sedarle o intubarle. La versión oficial siempre fue parca en palabras. Aunque el hecho de que el 'chancellor' Rishi Sunak celebrara que en las últimas horas el líder 'tory' se había podido “sentar en la cama” y hablar con los sanitarios denota hasta qué punto su condición ha sido realmente grave.

Ante la ausencia del primer ministro, el titular de Exteriores, Dominic Raab, es la persona que, en teoría, tiene ahora las riendas. Si este llegase a enfermar también, sería el ministro de Economía quien ocuparía provisionalmente el mando del Ejecutivo.

El responsable de la diplomacia británica presidió el jueves la reunión del llamado 'comité de emergencia Cobra' para evaluar la situación de la pandemia. Sin embargo, no está claro si realmente tiene la última palabra en la toma de decisiones, y cada vez que le preguntan específicamente sobre el tema, echa balones fuera.

¿Quién se atreve a ser desleal?

Aunque fue lo suficientemente ambicioso como para postularse para las últimas primarias del Partido Conservador el año pasado, Raab —euroescéptico hasta la médula— está recibiendo ahora halagos por la manera tan humilde en que ha afrontado su nuevo 'puesto'. “El primer ministro me dio instrucciones muy claras sobre cómo se debía tratar la pandemia y me pidió que lo sustituyese por el tiempo que sea necesario. Pero la responsabilidad colectiva y los principios que existen en el Gabinete siguen siendo los mismos”, matiza.

Ante el delicado estado de salud de Johnson, cualquier indicio de deslealtad sería ahora tremendamente castigado. Las tensiones entre el titular de Sanidad y el Economía, de momento, parece que se han calmado, e incluso el estratega y ambicioso Michael Gove, ministro de Gabinete, está ahora más callado.

Con todo, eso no ha detenido a algunos de sus acólitos —descritos como 'govoids'— para empezar a plantear si, llegado el momento, Raab estaría a la altura de las circunstancias. “El consenso es que, en el corto plazo, definitivamente debemos apoyarlo, porque es una situación de emergencia. Pero, a medio y largo plazo, si Boris todavía no está lo suficientemente bien, entonces Dominic probablemente no sea la persona adecuada para dirigir el Gobierno o el partido”, matiza un 'tory' de alto rango a 'The Telegraph'.

Lo cierto es que, tarde o temprano, tendrá que haber una voz de autoridad, porque Downing Street tiene asumido que la situación de Johnson puede ir para largo. Incluso si sale pronto del hospital, normalmente se recomienda que el paciente esté una semana de reposo por cada día que estuvo ingresado en la UCI. Según los medios, también hay un plan en caso de que se diera el peor desenlace, pero es “secreto”.

De momento, el mayor reto es decidir si se modifican las medidas del confinamiento. El próximo lunes, se cumplen las tres primeras semanas decretadas. En cualquier caso, bajo la legislación de emergencia aprobada en Westminster, el Ejecutivo tiene hasta el próximo jueves para revisar formalmente la situación y el Gabinete está intentando aplazar lo más posible el calendario para dar tiempo a que el primer ministro se recupere y pueda comunicar sus deseos.

La cuarentena se alargará

Se da prácticamente por hecho que la cuarentena se va a alargar. El día más trágico fue el miércoles, cuando se registraron casi un millar de muertes en 24 horas. Son ya casi 8.000 personas las que han perdido la vida y aún no se ha llegado al pico. Sin embargo, a medio plazo, Downing Street debe decidir cuándo y sobre todo cómo se deben ir relajando las restricciones. El objetivo es evitar un nuevo brote a la vez que se va suministrando poco a poco oxígeno a la economía.

Una de las decisiones más importantes es qué hacer con los colegios (en el Reino Unido, el curso escolar no termina hasta mitad de julio). Un estudio del University College de Londres afirmó que el cierre de las escuelas ha tenido un impacto relativamente pequeño en la propagación del virus. Según los medios, las autoridades podrían estar barajando la opción de abrir los centros educativos para después de Semana Santa (sería empezar las clases el 20 de abril). Pero, pese al impacto económico que eso tendría, el responsable de Educación, Gavin Williamson, no se muestra convencido, al considerarlo demasiado precipitado.

Por otra parte, otra de las medidas que están estudiando en Whitehall —donde se encuentran los ministerios— es que los trabajadores más jóvenes —que no estén viviendo con sus padres, para así evitar ponerles en riesgo— sean los primeros en volver a sus puestos de trabajo.

En este sentido, los funcionarios evalúan un estudio realizado por los economistas Andrew Oswald y Nattavudh Powdthavee, de la Universidad de Warwick, que propone eliminar primero las restricciones para aquellos de entre 20 y 30 años —que no estén viviendo con mayores—, estimando que esto liberaría a 4,2 millones de individuos que actualmente están atravesando importantes dificultades económicas y tendrían pocas posibilidades de enfermar gravemente si se contagian por Covid-19.

La unidad especial en el Número 10 que está evaluado las fórmulas para suavizar la cuarentena cuando sea posible podría utilizar las admisiones hospitalarias como mejor barómetro y, en el momento en que descendieran, podría levantarse el bloqueo por edad, región o sector industrial. Con todo, no hay a día de hoy ninguna estrategia clara. Y, de momento, con Johnson todavía en el hospital, tampoco hay presión por parte de la ciudadanía para cambiar las cosas. Es más, según una encuesta de YouGov, dos tercios de los británicos apuestan por un Gobierno de unidad nacional mientras dure la crisis provocada por la pandemia.

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