China ha ofrecido médicos

Fracaso de la solidaridad comunitaria por el coronavirus: en Italia, sin noticias de la UE

Han faltado estas semanas previas imágenes de sanitarios y material médico con la bandera europea llegando a los aeropuertos italianos. Enésimo fracaso de la solidaridad comunitaria ante una crisis

Foto: Una pareja con mascarilla, en Nápoles. (Reuters)
Una pareja con mascarilla, en Nápoles. (Reuters)

"Italia ha solicitado ya activar el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea para el suministro de equipos médicos para la protección individual. Pero, desafortunadamente, ningún país de la UE ha respondido a la llamada de la Comisión. Solo China ha contestado bilateralmente. Ciertamente, esta no es una buena señal de solidaridad europea". Esta demoledora apreciación es del alto representante de Italia en la UE, Maurizio Massari, esta misma semana.

Fracaso de la solidaridad comunitaria por el coronavirus: en Italia, sin noticias de la UE

Más allá de la crudeza con la que un importante diplomático italiano expone una situación concreta de petición y falta de apoyo entre los miembros del 'club de los Veintisiete', cuando dentro de unas semanas se dejen de contar muertos y contagios va a caer como una losa sobre el proyecto europeo el enésimo ejemplo de insolidaridad y falta de políticas comunes.

La Europa de los pueblos, la que se intenta cimentar convenciendo a las personas de que hay un proyecto común, no existirá mientras un muerto de un país valga por 100 muertos de otro de los Estados miembros. La solidaridad con China, que menciona el embajador Massari en un artículo publicado el 10 de marzo en 'Politico.eu', es opcional, aconsejable o interesada, dependerá de cada visión, pero la solidaridad entre los Estados miembros debería ser obligatoria.

"Nos enfrentamos exactamente al tipo de emergencia en el que una 'Europa que protege' debe demostrar que puede cumplir. A menos que nos despertemos de inmediato, corremos el riesgo de pasar a la historia como los líderes que en 1914 caminaron dormidos hacia la Primera Guerra Mundial. El virus pasará, pero cualquier semilla podrida de complacencia o egoísmo permanecerá", dice un Massari que concluye: “La crisis del coronavirus es un examen de la cohesión y credibilidad de la UE, que solo se puede aprobar a través de una solidaridad genuina y concreta. Europa debe actuar de acuerdo con el principio de defensa mutua y ayudar a aquellos miembros cuya seguridad está amenazada”.

El artículo, escrito por el alto representante italiano ante la UE de un Gobierno ya proeuropeísta tras la marcha del Ejecutivo de la Lega de Salvini, es un serio tirón de orejas a esa 'Europa que protege', lema de la renovada Unión encabezada por la alemana Ursula von der Leyen. La presidenta de la Comisión, que hasta ahora en esta crisis sanitaria parecía tan invisible como el virus, por fin lanzó ayer un mensaje para muchos tardío pero necesario: "Queridos italianos, en estos momentos difíciles, quiero deciros a todos los que lucháis contra el virus que no estáis solos. Vuestro esfuerzo, vuestro compromiso, son un ejemplo para todos los ciudadanos europeos. En este momento, somos todos italianos".

Nos enfrentamos exactamente al tipo de emergencia en el que una ‘Europa que protege’ debe demostrar que puede cumplir

La queja que se ha trasladado desde Roma a altos niveles parece que ha surtido efecto y la UE, junto a prometer ayudas económicas, anuncia que "se presionará a la industria para aumentar la producción de respiradores". Pero el abrazo europeo llega tres semanas después de desatarse la crisis.

El euroescepticismo italiano, que nació junto a una crisis económica y una crisis de inmigrantes de la que muchos culparon a Bruselas, Berlín y París, ha vuelto a alimentarse. La política sabe manipular imágenes, los ciudadanos solo saben verlas. En esta crisis, han faltado las semanas previas imágenes de sanitarios y equipamiento médico con la bandera de la Unión Europea llegando a los aeropuertos de Milán y Venecia. Cada país ha hecho la guerra por su cuenta. Tanto, que ante el desabastecimiento italiano de mascarillas, Alemania sacó una norma que impedía su venta a otros países y Francia dijo que estaba haciendo inventario de sus productos y por ahora se impedía la venta para no encarecerlos.

Italia, abandonada

Italia se ha sentido abandonada, el texto de Massari en términos diplomáticos es muy duro, y ha sentido que ha hecho un sobreesfuerzo en el que otros países se han puesto de lado.

Que el día después de cerrar una vasta área del norte del país, afectando a 16 millones de ciudadanos, se publicaran imágenes en España de manifestaciones en las calles, mítines políticos y campos de fútbol llenos, ha sido para muchos aquí chocante. En Francia, país del que la italiana región de Lombardía, la más afectada por el virus, está más cerca que de Roma, se celebraba el domingo 8 la importante reunión de Pitufos que congregó a 3.500 personas en la ciudad de Landerneau. Ha habido decenas de bromas, artículos y comentarios en redes sociales por toda Italia ante este indispensable e irrenunciable evento.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

"Han llamado a una íntima amiga mía que es anestesista para que se presente en el hospital. Si no lo hace, los 'carabinieri' irán a su casa y la llevan a la fuerza", me escribe una buena amiga de Milán. El mensaje es de ayer miércoles, 11 de marzo. La situación en los hospitales italianos sigue siendo caótica. Algunos de los médicos la han dibujado como un escenario de guerra donde se selecciona a quién curar entre los heridos. Lombardía ha planteado llamar a los médicos jubilados, reservistas, para echar una mano. Esta era una guerra virológica que debió ser de todos, común, y se ha parcheado.

La retórica antieuropea ya ha comenzado cargada de munición: "¿Zona roja en toda Europa? Alguno está usando el virus para hacer una triste guerra comercial a Italia", ha posteado hoy en su cuenta de Twitter Matteo Salvini, que ya ha amenazado con recordar en el futuro los países que estuvieron al lado, y los que no, de Italia. Curioso, Italia fue el primer país del mundo en cancelar los vuelos con China, la que hoy le manda máscaras. Pero China es una opción comercial o diplomática, la relación entre España, Alemania, Francia, Italia… se supone que no debe serlo. ¿No hay fronteras para vender motores y sí las hay para intercambiar máscaras o respiradores? Ha faltado de nuevo calor, imagen de unidad y sensibilidad. Ha faltado Europa, como empieza a ser costumbre, en los malos momentos. No es tarde para reaccionar.

Europa

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