DECENAS DE CASOS HAN SALIDO DE ITALIA

Italia pasa del pánico a 'pagar la cuenta' del coronavirus: "¿Hemos sido unos pardillos?"

El Gobierno italiano se lamenta de que su total transparencia haya jugado en contra de la imagen del país, visto como una bomba vírica que ha dispersado el coronavirus por todas partes

Foto: Un operador, desinfectando un estadio en Nápoles.
Un operador, desinfectando un estadio en Nápoles.

El coronavirus de Wuhan o Covid-19 se gestó y propagó por China durante semanas, saltó con fuerza a algunos países limítrofes como Corea del Sur y Japón, pero la sensación hoy es que es Italia la que lo ha 'exportado' al resto del mundo. La repercusión económica de ser considerado el agente transmisor del virus ha supuesto ya un mazazo a la economía transalpina, de entre 5.000 y 7.000 millones de euros si la alerta llega a mayo y de un 0,2% del PIB en el transcurso de un año, según datos del Banco de Italia.

Puede ser aún peor si siguen las restricciones de vuelos de las compañías aéreas. Casi a diario, una nueva anuncia que paraliza las operaciones o las limita, y siguen los países que, como India acaba de anunciar, prohíben la llegada de viajeros de Italia (ya hay más de 20 que han tomado la medida; el jueves pasado, Israel obligó a un avión de Alitalia a regresar a Roma al poco de desembarcar). El turismo genera 146.000 millones de euros, un 12% del PIB nacional. El daño puede ser muy duro para las arcas transalpinas.

Italia pasa del pánico a 'pagar la cuenta' del coronavirus: "¿Hemos sido unos pardillos?"

Ha sido entonces cuando el Gobierno ha entendido una segunda fase de la lucha contra la enfermedad; no la vírica sino la mediática, que no se planificó bien desde el principio. Quizá porque había dos frentes y primero se atendió el de casa, de consumo interno, donde la hiperactividad en actuar se premiaba en los programas de televisión y webs que transmitían al minuto los contagios; y un segundo, el de fuera de las fronteras, donde lo que se transmitía es que Italia era una bomba vírica que iba dispersando el virus por todas partes donde tocaban sus connacionales.

El 'paciente cero' que no se ha conseguido encontrar en Italia sí parece que ha aparecido en muchas partes con facilidad tras el 'made in Italy'. Siempre era un italiano o alguien proveniente de Italia el que parecía introducir el virus en cada país. Ese ha sido, por ejemplo, el caso de España. Ha sido en ese momento cuando mucha gente del Gobierno se ha preguntado: ¿hemos sido unos pardillos?

"Con los test de contagio hemos exagerado. El aumento de contagios es una emergencia, no una catástrofe", ha declarado el primer ministro italiano, Giuseppe Conte. Las palabras del mandatario muestran un sentir general del Gobierno e instituciones italianas sobre un exceso de luz y taquígrafos del que se sienten un poco víctimas y, sobre todo, que creen que no han hecho la mayoría de países.

"Hay una sensación de que en Italia se ha trabajado y luchado contra la enfermedad con total honestidad y publicidad, y quizás eso no se ha hecho en otros lugares. Nosotros hemos hecho más pruebas de contagios que los demás y por eso tenemos muchos más casos", explican desde el Gobierno de Roma a El Confidencial, aunque en todo caso no se quiere entrar en una guerra de reproches con los socios comunitarios. Italia ya ha exigido que en el próximo Consejo de Asuntos Exteriores de la UE se trate este tema de forma prioritaria.

El país que más pruebas hace

Según la página Worldmeters, que actualiza datos del Covid-19 a diario, a fecha 2 de marzo, Italia es, fuera de China, el segundo país en el mundo que más pruebas de contagio ha hecho a sus conciudadanos, con un porcentaje de 386 por cada millón de habitantes para un total de 23.345 pruebas. Solo Corea del Sur, con 109.591 test y una media de 2.138 pruebas por cada millón de habitantes, supera a Italia. ¿Y el resto? Reino Unido ha realizado 13.525 test con una media de 199 por cada millón de habitantes, mientras que por ejemplo Austria baja esa cifra a 235; Suiza, a 214; Finlandia, a 23; Turquía, a 11, y Estados Unidos realiza una prueba por cada millón de habitantes.

Turistas en Roma con mascarillas. (EFE)
Turistas en Roma con mascarillas. (EFE)

¿Hay una relación directa entre pruebas realizadas y contagios? Evidentemente sí. Primero, porque los contagios existen. Segundo, porque para que los contagios se reconozcan deben realizarse test. Si no hay test, no hay casos de coronavirus. "Hace una semana, en plena crisis de contagios en Italia, nuestros vecinos franceses habían realizado 762 test", escribía el periódico 'Corriere' en un artículo sobre las diferencias de controles entre los grandes países europeos. “Italia ha realizado muchas más pruebas porque el paciente cero desafortunadamente no ha sido identificado, algo que podría haber sucedido en cualquier lugar”, replicaba el director general de la Sanidad en Francia, Jerome Salomon.

Norte versus sur

Actualizar e informar de los casos de coronavirus es una labor complicada. El virus es altamente contagioso, muchos de sus síntomas se confunden y curan como los de una gripe normal, pero la alarma generada pone en riesgo el funcionamiento normal de los países. "En Milán, tenemos miedo de que los hospitales colapsen por exceso de pacientes que hubiera que meter en cuarentena. No sabemos si hay suficientes camas ni salas para una epidemia masiva con aislamientos", explican los ciudadanos de Lombardía. "Este fin de semana, como hago casi todos para ver a mi familia, tomé el tren de Roma a Milán y fui la única persona que se bajó en la parada Milano Rogoredo. Siempre nos bajamos cientos de personas e impresionaba andar por esos pasillos sola", narra por su parte Isabella, una asidua de ese trayecto.

El virus del miedo se ha esparcido por todo el país. Nunca Roma y el Vaticano han ofrecido las imágenes de falta de turistas de estas últimas jornadas. La entrada a la Basílica de San Pedro, usualmente con una cola que llega hasta el final de la columnata, no tenía más de 50 personas este lunes a mediodía. El pasado fin de semana, ciudades turísticas de Umbría como Asís u Orvieto estaban casi vacías.

Además, hay una batalla entre la Lega, partido que gobierna en las dos regiones foco de los contagios, Lombardía y Véneto, y el Gobierno central. Ha habido reproches entre ambas partes y se han abierto investigaciones internas para comprobar si en Lombardía se siguieron los protocolos o la mala praxis ha contribuido al contagio.

Cuatro hombres juegan a las cartas en San Fiorano, una de las localidades en cuarentena. (Reuters)
Cuatro hombres juegan a las cartas en San Fiorano, una de las localidades en cuarentena. (Reuters)

En todo caso, Italia cometió un error de bulto al inicio al no haber controlado médicamente a todas las personas que llegaban de China por su cuenta y otros primeros focos de contagio, como sí hicieron la mayor parte de países europeos.

También se asiste a una especie de 'vendetta' social costumbrista y arraigada en los problemas norte y sur. "Por primera vez en Nápoles nos vamos a permitir el lujo de decir que no queremos que vengan milaneses, como ellos han hecho con nosotros durante años", dice la napolitana Antonella. "Me pregunto qué hubieran dicho si el virus en Italia se hubiera expandido desde las regiones del sur", señala Alberto, un romano, que incide en que el virus ha partido de las ricas regiones del norte, Lombardía y el Véneto, hacia abajo. "Si esto pasa en Sicilia, Campania o Calabria, en el norte estarían diciendo que somos unos incompetentes y unos cerdos", señala Luca, otro napolitano.

"Por primera vez en Nápoles nos vamos a permitir el lujo de decir que no queremos que vengan milaneses, como ellos han hecho durante años"

El daño, en todo caso, ya está hecho para la imagen de Italia, su turismo, interno y externo, y sus relaciones internacionales. "Estamos trabajando en las relaciones internacionales. Sería injusto si desde países extranjeros llegan limitaciones, no lo podemos aceptar. Nuestros ciudadanos pueden partir seguros para ellos mismos y los demás", ha declarado Conte.

China ya ha declarado que los italianos que viajen a su país deben ponerse en cuarentena y Estados Unidos parece que podría imponer pronto algunas restricciones generales. Los contactos diplomáticos son al más alto nivel para impedir que Italia acabe siendo el chivo expiatorio de una crisis médica comenzada en China y que ha acabado explotando dentro de sus fronteras. ¿Mala praxis en el control de los repatriados y posibles focos de virus o un exceso de publicidad y medidas preventivas? Posiblemente, haya algo de ambos.

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