borrador de mandato negociador

Bruselas se prepara para chocar con Londres y pide "coherencia" a Johnson

La Comisión Europea arranca la era pos-Brexit preparando un choque frontal con Londres mientras Michel Barnier pide respeto para el lado europeo

Foto: El negociador para el Brexit de la UE, Michel Barnier. (EFE)
El negociador para el Brexit de la UE, Michel Barnier. (EFE)

Las negociaciones del Brexit habían sido un paseo por el parque comparado con lo que está por venir. A nadie le pilla por sorpresa esto en la capital comunitaria porque Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea, lo llevaba avisando desde hacía tiempo. Pero este lunes, primer día de la nueva era pos-Brexit, lo ha dejado claro presentando un borrador de mandato negociador que hace prever un choque frontal entre Bruselas y Londres.

Con 11 meses por delante para cerrar un complejísimo acuerdo comercial, tanto la Comisión Europea como el Gobierno británico han puesto encima de la mesa sus líneas rojas, y lo que muestran no solo no son coincidencias, sino que están esbozando planes que chocan en varios puntos. Este será el guion sobre el que avanzarán unas negociaciones que, a finales de junio, Londres tendrá que decidir si pide prorrogar durante uno o dos años. Si decide no pedir una prolongación, solo habrá hasta otoño para cerrar un acuerdo que después deberá ser aprobado para ponerse en marcha el 1 de enero de 2021.

Barnier ha pedido al Reino Unido ser “consistente” y afrontar una realidad: ya no forman parte de la UE y han perdido los beneficios que de ello se derivan. “La mejor relación con la Unión es y seguirá siendo ser un miembro”, ha señalado en una rueda de prensa celebrada este lunes por la mañana. Además el francés ha pedido “profesionalidad” al lado británico, siguiendo la misma estrategia que durante las conversaciones del Brexit: evitar que las conversaciones se celebren a un nivel político e intentando arrastrarlas a un nivel técnico, donde mejor se le da el cuerpo a cuerpo a la Comisión Europea.

La Unión Europea ofrece al Reino Unido un acuerdo comercial con una ambición sin precedentes, sin tarifas ni cuotas. Pero Barnier ha puesto un precio a eso: por un lado el Reino Unido tiene que comprometerse a respetar un nivel mínimo de estándares y regulaciones, y por el otro debe aceptar un acuerdo pesquero con cuotas para que las naves europeas puedan faenar en aguas británicas. El Reino Unido tiene dos condiciones: no quiere seguir al pie de la letra las regulaciones europeas y no quiere ni ver un acuerdo sobre pesca.

Barnier ha llegado a esta rueda de prensa después de un fin de semana en el que el primer ministro Boris Johnson y varios miembros de su Gobierno han comenzado ya con una estrategia frentista, acusando a Bruselas de no querer un acuerdo. Aunque el francés ha evitado hacer “juicios de valor” sobre las declaraciones que llegan desde Londres, sí que ha dejado caer un mensaje claro: “Siempre intento mantener la cabeza fría en estas negociaciones, estar calmado, muestro respeto y espero ser respetado”, ha asegurado.

Regulación y pesca

Para la Comisión Europea no debería haber demasiado debate sobre el mantenimiento de una serie de estándares, porque, aseguran, Johnson “ya acordó” esto como parte de la declaración política de relaciones futuras, un acuerdo adjunto al tratado del Brexit que, si bien no era vinculante, sí que se consideraba una guía para esta fase de las conversaciones.

“En ese texto, Boris Johnson y nosotros, ambos decimos que queremos evitar cualquier distorsión de la competencia, cualquier competencia injusta, y de eso estamos hablando aquí”, ha asegurado Barnier durante una rueda de prensa en la que ha asegurado que “no hay nada sorprendente” en las nuevas directrices.

“No estamos pidiendo un alineamiento. Estamos buscando consistencia”, ha insistido Barnier, haciendo referencia a la ecuación que el pasado viernes volvía a mencionar Charles Michel, presidente del Consejo Europeo: cuanto más se aleje el Reino Unido de los estándares y regulaciones europeas, menos acceso tendrá el mercado único. La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, se lo dijo directamente a Johnson durante su último encuentro: “Tú decidirás qué nivel de acceso tienen los productos británicos al mercado único”.

“Obviamente, si como he oído al Reino Unido, quieres tener acceso a un mercado de 450 millones de personas con cero tarifas y cero cuotas, eso no va a ocurrir sin nada a cambio”, ha señalado Barnier.

En el borrador de mandato negociador publicado, el Ejecutivo comunitario muestra, en la dureza de las fórmulas, dónde se concentra su preocupación. Y uno de esos puntos son las ayudas de Estado. “La asociación debe garantizar la aplicación de las normas sobre ayudas estatales de la Unión a y en el Reino Unido”, señala el documento.

La razón por la que Bruselas es tan celosa al respecto es porque no quiere ni puede abrir las puertas de su mercado a un país que no se compromete a generar una competencia desleal al dar ayudas ilegales a empresas que puedan competir con las europeas. “Somos partidarios del libre comercio, no ingenuos”, ha sentenciado Barnier.

El otro punto caliente es la pesca, un tema que debería resolverse antes de julio. En Bruselas se considera este acuerdo como una llave que abrirá la puerta al resto de acuerdos. Para muchos Estados miembros costeros, como son Francia o España, la pesca, aunque sea un sector relativamente pequeño, es crucial: Reino Unido debe aceptar que los pesqueros europeos puedan seguir faenando en sus aguas.

TJUE

Otro de los puntos de choque entre Bruselas y Londres es el rol del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Los euroescépticos británicos han convertido al alto tribunal de Luxemburgo en uno de los temas más polémicos de las negociaciones, pero tanto Barnier como fuentes comunitarias señalan que el rol del TJUE no va a negociarse.

Para la Comisión Europea no hay nada que discutir: si la ley europea debe ser interpretada solo Luxemburgo puede hacerlo. “No podemos inventar una nueva corte o un nuevo sistema, el TJUE tiene que decidir sobre cualquier interpretación de las normas europeas”, ha asegurado una fuente comunitaria.

El calendario que está por venir

Está previsto que el Consejo apruebe este borrador negociador el próximo 25 de febrero y que la Comisión Europea comience negociaciones el próximo 3 de febrero. Se celebrarán, según han explicado fuentes comunitarias, tanto en Bruselas como en Londres.

Al final de estas conversaciones se decidirá si se trata de un acuerdo mixto o no, es decir, si debe ser aprobado por todos los parlamentos nacionales o sigue el proceso de ratificación rápido. Las fuentes comunitarias han señalado que con este borrador de conclusiones creen que no será necesaria la luz verde de los parlamentos nacionales ya que la mayoría de materias que cubre son de competencia europea.

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