Claire Fox, eurodiputada del Brexit Party

Un día con los eurodiputados que aborrecen la UE: "Es un lugar que corrompe"

Cuando los diputados del Brexit Party llegaron al Parlamento Europeo, pensaban que iba a ser para pocos meses. Ahora, tendrán que seguir esperando, al menos, hasta el 31 de enero de 2020

Foto: El líder del Brexit Party, Nigel Farage, en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. (Reuters)
El líder del Brexit Party, Nigel Farage, en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. (Reuters)

El 31 de octubre iba a ser el gran día. El día D en que el Reino Unido por fin "retomaría el control" de su destino, fuera de la Unión Europea. El día en que se consumaría el Brexit. Sin embargo, la rebeldía del Parlamento británico, que se ha negado a aprobar el acuerdo de salida tejido por 'premier', Boris Johnson, forzó a los Veintisiete a ofrecer una nueva prórroga hasta el 31 de enero de 2020. "Vosotros estáis pensando: otra prórroga. Lo que yo pienso: otras tres semanas escuchando a Farage", lamentó el liberal belga Guy Verhofstadt, antiguo líder del Grupo ALDE (ahora Renew Europe). A los eurodiputados del Brexit Party tampoco les ha hecho ninguna gracia.

Un día con los eurodiputados que aborrecen la UE: "Es un lugar que corrompe"

¿Qué hacen unos diputados euroescépticos, con la salida de la Unión Europea como única bandera, en una de las instituciones de las que más reniegan, como es el Parlamento comunitario? "Si yo me oponía a la UE antes de ser elegida, ahora ya sí que definitivamente me opongo a la UE. No me considero una provinciana británica, es que no me gusta la UE", dice la eurodiputada 'brexiteer' Claire Fox (Lancashire, 59 años) en entrevista con El Confidencial durante la sesión plenaria en Estrasburgo. Fox es una de los 28 eurodiputados del Brexit Party que, tras las elecciones europeas del 23 al 26 de mayo, entraron como elefante en una cacharrería en el tranquilo corazón legislativo de la Unión Europea.

"No es que haya nada desagradable en ser eurodiputada, ya sabes, pasas un buen rato, tienes estos cafés...". Nos reunimos en una cafetería junto al hemiciclo desde la que se ve el río, reservada solo para los eurodiputados y a la que los periodistas pueden acceder con invitación. "Pero es que este es un lugar que corrompe, que chupa la vida de las políticas nacionales", sostiene la política británica. ¿Por qué presentarse y ser parte de esa burocracia que tanto critican? "No fue porque quisiera ser eurodiputada. Se nos dijo que nunca más íbamos a tener elecciones europeas porque ya habríamos abandonado la UE y cuando se celebraron se convirtieron en un símbolo de que la élite política británica nos está impidiendo irnos".

Reino Unido se vio forzado a participar en los comicios ante la previsión —más que fundada, como se vio después— de que el Brexit terminaría alargándose más allá del 2 de julio, fecha en la que se conformaba la Eurocámara. El Brexit Party, fundado por el incombustible Nigel Farage en enero de 2019 y cuyo nombre es prácticamente todo su programa político, arrasó. No solo se convirtió en el partido más votado en el Reino Unido, a costa de un descafeinado partido conservador entonces dirigido por Theresa May, sino también en la formación nacional más numerosa en la Eurocámara. Cuando arrancó a novena legislatura del Parlamento Europeo, Fox y sus compañeros llegaron a Estrasburgo como una sonora nota discordante.

"Es interesante ver cómo su comportamiento ha evolucionado desde la primera sesión. Empezaron dando la espalda al pleno del Parlamento. Al día siguiente, se levantaron de la principal votación de la mañana y no acudieron al resto de la jornada. Se han levantado más veces", cuentan fuentes del partido Liberaldemócrata británico (16 escaños) en la Eurocámara. "Ahora se les ve más por el Parlamento [que al principio de la legislatura], pero solo para causar alboroto, con participaciones diseñadas para acabar en las redes sociales mediante vídeos cortos para Twitter. Mucha gente se está hartando de su comportamiento", sostienen.

Fox participa —aunque escépticamente— en algunas comisiones que no tienen que ver con el Brexit. "Es un poco peculiar estar participando en comisiones, por ejemplo, sobre el presupuesto para los próximos años, cuando en realidad piensas que no vas a estar ahí [en el futuro]. Es difícil además porque muchas de las discusiones son relativas al presupuesto y la relación entre la UE y el Reino Unido en el futuro, y ellos [los otros eurodiputados] están tomando decisiones asumiendo muchas cosas sobre el dinero que van a conseguir de la factura de divorcio", comenta la británica.

La eurodiputada del Brexit Party Claire Fox.
La eurodiputada del Brexit Party Claire Fox.

La peor guerra es la civil. Y eso se vive especialmente en los pasillos de la Eurocámara. "El mayor antagonismo hacia nosotros viene de otros eurodiputados británicos, lo que refleja la división política en Reino Unido en este momento", explica Fox. Pero no únicamente: "En los debates, cuando la gente, de forma muy casual —desde el S&D o los Verdes—, dice 'los populistas de ultraderecha de allá', es muy molesto. Puedes ser caricaturizado, puedes ser demonizado, ¡y nadie cree que eso sea problemático! Eso muestra una falta de respeto a los votantes del 'Leave".

"Por desgracia, alguno de los líderes de los grupos políticos encuentra fácil simplemente demonizarnos para desecharnos... Creo que eso es solo política fácil y perezosa", se queja.

Darth Vader y la Estrella de la Muerte

Aunque no lo menciona directamente, Fox hace referencia a Guy Verhofstad, exportavoz del grupo liberal ALDE y ahora coordinador del Brexit en el Parlamento Europeo, cuyos habituales rifirrafes verbales con los del Brexit Party son memorables. El diputado Martin E. Daubney, compañero de Fox en el Brexit Party, llegó a comparar a Verhofstad con Darth Vader y a la Eurocámara con la Estrella de la Muerte, "donde la democracia nacional viene a morir". "Hace 75 años, mis ancestros lucharon y murieron en suelo europeo luchando contra el fascismo. Hoy, estamos aquí para liberar al Reino Unido de la Unión Europea".

Fox admite que ha habido algunas salidas de tono desde las bancadas del Brexit Party, una de las pocas que en la Eurocámara cuentan con pequeños banderines con la enseña nacional. La 'moda' la comenzaron los ultraderechistas del Frente Nacional de Marine Le Pen (ahora Agrupación Nacional). El resto de eurodiputados prefiere enfocar la vertiente europea de su cargo y prescinde de banderas nacionales. Incluso los 'eurorrealistas' del grupo conservador ACRE (ECR en inglés), en el que se adscriben desde el Ley y Justicia polaco (PiS) a los conservadores británicos y a los españoles de Vox.

El acuerdo del Brexit Boris Johnson-UE es una completa farsa. Votaremos en contra

"Yo no soy una niña y no quiero entrar [en las discusiones]", dice. Aunque señala que la posición europea ha sido "muy beligerante" y que "se han dicho cosas muy insultantes" hacia el Reino Unido, ella prefiere centrar "su ira" en el propio Gobierno británico. Este "se puso en esta posición" de ser insultado, según Fox, al acercarse a la UE y ponerse a negociar un acuerdo de salida en lugar de irse directamente. "Eso fue una traición del Gobierno británico".

Pero, mientras tanto y una vez parece descartada definitivamente la posibilidad de un Brexit por las bravas, Fox está en el Parlamento Europeo, "no por muchos meses más", buscando almas afines entre eurodiputados de otros países. "Ha habido también interés por parte de otros parlamentarios, no todos han sido hostiles. En Europa, también hay un sentimiento de descontento... Mira lo que pasa en Cataluña, los chalecos amarillos en Francia, lo que ha estado pasando en Grecia, cambios masivos en la política italiana... La idea de que solo en Reino Unido está surgiendo una rebelión por más democracia y rechazando las políticas tecnocráticas y paternalistas... En este contexto, creo que otros compañeros eurodiputados sienten que hay movimientos similares en sus países", añade.

Le pregunto su opinión sobre Cataluña. Aunque está a favor de los movimientos de autodeterminación nacional por principio, hace una excepción con el caso catalán. "Eran muy proeuropeos, ¿no?". Tampoco le convence que no se haga de manera legal, como el referéndum del Brexit o el de Escocia.

Burbuja europeísta

Al final, 'brexiteers' y 'remainers' tienen que convivir. La burbuja europeísta es pequeña en Bruselas y cada mes el Parlamento traslada su sesión plenaria a Estrasburgo. "Es complicado evitarles. Constantemente los encuentras en los pasillos aquí en Estrasburgo y en los trenes, porque viajamos al mismo tiempo. Algunos son más educados que otros, aunque no me ponga de acuerdo con ellos en temas fundamentales de la UE", comentan las fuentes de los Liberaldemócratas.

Pero los del Brexit Party coinciden con sus compañeros Liberaldemócratas en una cosa: no votarán a favor del acuerdo de salida tejido por Boris Johnson y el equipo negociador de la UE, sobre el que técnicamente el Parlamento Europeo tiene la última palabra. Los Liberaldemócratas, porque no quieren salir de la UE de ningún modo. Los del Brexit, porque el acuerdo es demasiado generoso.

"No creemos que sea Brexit. Básicamente, nos mantiene atados demasiado cerca con ese acuerdo de comercio escrito por la UE. El punto del Brexit era liberarnos de esos tratados, y contratos, y obligaciones. Este acuerdo es una completa farsa. Lo que yo creo es que deberíamos irnos el 31 de octubre simplemente yéndonos, en este punto. Un Brexit ‘limpio’, simplemente irnos". Aunque el Reino Unido es uno de los países con más escaños reservados en la Cámara europea (73), solo por detrás de Alemania (96) y Francia (74), ni con los votos conjuntos del Brexit Party y los Liberaldemócratas británicos se cree que el acuerdo del Brexit, al que tanto habría costado llegar, pueda descarrilar en el Parlamento Europeo.

De comunista al Brexit Party

La de Claire Fox en política ha sido una trayectoria de lo más curiosa. En la universidad, se unió al Partido Revolucionario Comunista (RCP, en inglés), con el que siguió manteniendo relaciones después de su disolución en 1997. Su pasado comunista y su apoyo al movimiento independentista irlandés causaron fricciones dentro del bisoño Brexit Party, y provocaron la dimisión de una de sus compañeras, Sally Bate, por su falta de condena explícita a la violencia del IRA, pese a los mensajes conciliadores de Fox.

Ahora se la adscribe como "libertaria", aunque no le gusta la etiqueta, y prefiere ser parte de "unas políticas radicalmente pro-libertad". Un personaje más mediático que dedicado a la política, finalmente recaló en el Brexit Party a instancias del propio Farage. "Se me acercó el Brexit Party. Pero es que no había otra opción [en las elecciones europeas] que el que se presentara por salir de la Unión Europea. El Brexit Party es de izquierdas y derechas".

Ella lo ve como una evolución coherente. "Primero, la revolución comunista terminó en 1997, no es que haya hecho el viaje en una sola noche", bromea. "Muchos políticos de izquierdas en Reino Unido han apoyado en el pasado también abandonar la Unión Europea. Por desgracia, después del referéndum muchos han perdido el coraje. Pero la idea de que elegir la soberanía nacional por encima del poder supranacional, de que 'retomar el control' de manera democrática es de extrema derecha es absurda. La inmigración fue una parte de la decisión de abandonar la UE, pero no todo fue antiinmigrantes. Por eso minorías étnicas votaron por abandonar la UE. Fue más bien que la gente pensaba que era una imposición sin ningún tipo de rendición de cuentas democrática. Se nos ha dicho [sobre la libertad de movimiento de la UE] que no nos quejemos. Y si nos quejamos, somos racistas. Así que la gente reacciona en contra de eso".

La idea de que 'retomar el control' de manera democrática es de extrema derecha es absurda

Con el Brexit Party, Fox encabezaba la lista por la circunscripción de North West, que en las elecciones europeas tiene reservados ocho de los 73 diputados británicos que viajarán a la Eurocámara. En la región, el Brexit Party se hizo con la mayoría de los votos (31,23%) y tres diputados. Los conservadores se quedaron fuera del reparto con un triste 7,55% de los votos. Una debacle. Sin embargo, la victoria del Brexit Party no fue una sorpresa: los del UKIP, antiguo partido de Farage, ya habían conseguido tres escaños en las elecciones de 2014. Y en el referéndum de permanencia en la Unión Europea de 2016, el 'Leave' ganó por un 53,7%.

Pese al tremendo éxito de los del Brexit Party en las elecciones de julio, el viraje del partido conservador hacia el radicalismo pro-Brexit de la mano de Boris Johnson puede quizá rescatar a los 'tories' como líderes en Westminster. Tras un tira y afloja entre Johnson y la oposición, el Reino Unido se encamina ahora hacia las urnas el próximo 12 de diciembre. Para obtener la ansiada mayoría absoluta, los 'tories' tendrán que sellar algún tipo de acuerdo con el Brexit Party para no dividir el voto pro-salida de la UE y conseguir así ratificar el acuerdo que sacaría al Reino Unido del bloque comunitario.

¿Sería esa la muerte del Partido del Brexit? Aunque asegura que no se presentará en unas elecciones generales junto al partido de Farage, cuya vocación "antisistema" compara con el Movimiento 5 Estrellas Italiano, Fox lo tiene claro: "Yo no desestimaría tan pronto al Brexit Party".

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