se cumplen 50 años de los 'troubles'

El Brexit "a toda costa" vuelve a calentar Irlanda del Norte y da alas al Nuevo IRA

Se cumplen 50 años de la llegada del Ejército británico a Irlanda del Norte en un ambiente enrarecido. El Brexit amenaza la economía y el Nuevo IRA ha vuelto a las armas

Foto: Una pegatina contra el Brexit en la frontera de Irlanda del Norte. (EFE)
Una pegatina contra el Brexit en la frontera de Irlanda del Norte. (EFE)

12 de agosto de 1969. Más de 30.000 miembros de la organización 'Apprencide Boys' se preparan para recorrer las calles de Londonderry -Derry, para los católicos- en su tradicional marcha protestante. Brilla un sol que se deja ver poco en Irlanda del Norte. En circunstancias normales, sería un día para atraer a los turistas. Pero se respira tensión en el ambiente.

La única ciudad de la provincia británica de mayoría católica aún no se ha recuperado del todo de los disturbios del año anterior, cuando la policía reprimió una manifestación en favor de los derechos civiles. Las previsiones no se equivocan. Por la tarde estalla la ira cerca de gueto católico del Bogside. Durante tres días y dos noches, agentes apoyados por activistas protestantes se enfrentan violentamente a los católicos, principalmente jóvenes refugiados detrás de barricadas. Muchos de ellos acabarán luego uniéndose a las filas del IRA.

El caos se extiende a otras siete ciudades, entre ellas la capital, Belfast, donde el 15 de agosto de 1969 se registran los primeros muertos. Superado por las circunstancias, el Gobierno autónomo pide ayuda al primer ministro británico, Harold Wilson. De inmediato, se despliegan 300 soldados al noroeste del Ulster. La llamada 'Operación Estandarte' iba a ser breve, de apenas días. Pero acaba siendo la misión militar más longeva en la historia moderna del Reino Unido.

La 'Batalla de Bogside' dio comienzo a los llamados 'Troubles' (Problemas): cuatro décadas en las que católicos y protestantes -o lo que es lo mismo, aquellos que quieren una isla de Irlanda unificada, y los que quieren seguir siendo parte del Reino Unido- protagonizaron un sangriento conflicto que dejó más de 3.600 muertos, incluidos civiles, paramilitares y miembros de las fuerzas de seguridad.

Irlanda del Norte celebra esta semana el 50 aniversario de la llegada del Ejército a la provincia. Y lo hace en un ambiente enrarecido. Desde hace más de dos años están sin gobierno autónomo, el Brexit les ha puesto en el punto de mira y el Nuevo IRA ha vuelto a las armas, amenazando el Acuerdo de Viernes Santo que firmó la paz entre católicos y protestantes en 1998.

La policía inspecciona el lugar donde fue asesinada la periodista Lyra McKee a manos del Nuevo IRA. (Reuters)
La policía inspecciona el lugar donde fue asesinada la periodista Lyra McKee a manos del Nuevo IRA. (Reuters)

¿Regreso del IRA?

El grupo terrorista -formado en parte por disidentes del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA)- ha incrementado su actividad en los últimos meses, coincidiendo con la peor crisis institucional que atraviesa Westminster. La salida del bloque europeo puede ser inminente, dejando además al norte y sur de la isla separadas por una frontera dura que no haría otra cosa que incrementar, aún más, la tensión entre republicanos y monárquicos.

El Nuevo IRA apenas había logrado llamar la atención hasta que la periodista Lyra McKee, de 29 años, falleció el pasado mes de abril tras ser alcanzada por una bala durante uno de los disturbios que tuvieron lugar precisamente en Londonderry, el mismo punto donde hace 50 años comenzaron los días más grises.

Los responsables pidieron perdón y aseguraron que se trató de un “trágico accidente”. En cualquier caso, el Nuevo IRA está comprometido a continuar su campaña de violencia, a pesar de admitir que no cuentan con apoyo ni posibilidades de lograr su gran objetivo: la unificación de la isla.

En una reciente entrevista con 'The Sunday Times', uno de sus componentes explicó -de manera anónima- que la salida del Reino Unido del bloque les ha dado más simpatizantes. “El Brexit ha obligado al IRA a reenfocarse e incidir, una vez más, en cómo Irlanda sigue dividida. Sería negligente por nuestra parte no aprovechar la oportunidad”, afirmó.

Durante la campaña del referéndum del Brexit, se habló poco, por no decir nada, de Irlanda del Norte. Su población no representa ni siquiera una cuarta parte de la superpoblada metrópoli londinense. Pero, más de tres años después del histórico plebiscito, la provincia británica ocupa ahora todo el foco de atención.

Nadie cuenta aún con una solución para la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. No solo se trata de una difícil separación de la isla, sino que también supone la única frontera terrestre que existirá entre el Reino Unido y el resto del bloque tras el divorcio.

Sin gobierno autonómico

El Brexit se engloba dentro de un puzle mucho más complejo. La difícil salida de la UE coincide con una ausencia de Gobierno autonómico y la singular posición de los unionistas del DUP. Los protestantes tienen ahora más poder que nunca en la Cámara de los Comunes al “sostener” a un debilitado Ejecutivo conservador, cuya mayoría se sustenta ya sólo en un escaño tras las numerosas deserciones de diputados rebeldes.

Tras el batacazo electoral de las elecciones generales de 2017, la entonces 'premier' Theresa May tuvo que recurrir al apoyo de los norirlandeses, quienes han tenido mucho peso en todo el proceso de negociaciones con Bruselas. Este escenario ha hecho que la voz del Sinn Fein -principal partido de los católicos- haya quedado en un segundo plano durante mucho tiempo, frustrando a la comunidad republicana y dando impulso al Nuevo IRA.

Colin Talbot, de la Universidad de Cambridge, asegura a este diario que el Nuevo IRA se trata “de una organización muy pequeña, aunque sí incluye a algunos veteranos del antiguo IRA con suficientes habilidades y acceso a armas para causar una amenaza continua”.

En cualquier caso, matiza que “no hay indicios de que tengan apoyo popular”. “El asesinato de Lyra McKee ha creado además un rechazo hacia ellos por lo que probablemente tendrán muy poco impacto en la política de Irlanda del Norte”, añade.

'Direct Rule', el '155' británico

Tras más de dos años sin gobierno en Belfast, la conmoción causada por la muerte de la periodista llevó al DUP y el Sinn Fein a iniciar una ronda de conversaciones para restaurar el Ejecutivo de coalición. Según el Acuerdo de Viernes Santo, la formación protestante y católica más votada en la provincia británica deben trabajar mano a mano.

El Brexit no fue el causante de la caída del Gobierno autónomo en enero de 2017, sino por un caso de corrupción de energías renovables. Con todo, el divorcio con la UE sí ha acentuado desde entonces las divisiones entre las dos principales formaciones norirlandesas, que van desde la protección de la lengua gaélica, la legalización del matrimonio homosexual y el tratamiento de la memoria histórica.

Si bien no se ha fijado un tiempo límite, a día de hoy, no hay muchas posibilidades de que se llegue a un acuerdo para antes del 31 de octubre, cuando Boris Johnson está determinado a sacar al Reino Unido de la UE, con o sin pacto con Bruselas.

El primer ministro no quiso hablar explícitamente sobre la posibilidad de imponer la llamada “direct rule” -lo que sería el equivalente al Artículo 155 recogido en la Constitución española- cuando se reunió con todos los partidos norirlandeses en julio. Sin embargo, en caso de un Brexit duro, los rotativos dan por hecho una suspensión del poder autonómico, escenario que trae directamente a la memoria de los norirlandeses la terrible época de los “Troubles”.

El Gobierno ha estado doblemente ausente en Irlanda del Norte en los últimos años. Primero porque no existía el [gobierno] autonómico. Segundo porque el [gobierno] central ha ignorado el problema haciendo poco por resolverlo. Los Ejecutivos anteriores -tanto conservadores como laboristas- habrían llevado a cabo grandes esfuerzos para intentar que las formaciones norirlandeses llegaran a un acuerdo. Pero ahora se ha ignorado la situación en gran medida”, matiza el profesor Talbot.

La razón, según el experto, es que el Brexit “no sólo está absorbiendo toda la energía al Gobierno central, sino que además Irlanda del Norte y la frontera crea un gran dilema que Westminster quiere minimizar tanto como sea posible”.

Touristas frente al mural conmemorando el Domingo Sangriento en Irlanda del Norte. (Reuters)
Touristas frente al mural conmemorando el Domingo Sangriento en Irlanda del Norte. (Reuters)

Una frontera polémica

Los 500 kilómetros que dividen la isla no forman una línea recta, sino un garabato que atraviesa el mapa como si fuera el trazo de un niño. Divide ríos, corta campos, “parte” puentes e incluso algunos hogares, donde el comedor está en el norte y los dormitorios en el sur. Alrededor de 35.000 personas la atraviesan cada día por motivos varios: ir a trabajar, acudir al colegio, visitar el médico.

Y luego está la cuestión ganadera y agrícola, donde se sustenta gran parte de la economía a ambos lados de la isla. Por poner algún ejemplo, un tercio de la leche que se produce en las granjas de Irlanda del Norte va a la República para procesarla y alrededor de 400.000 ovejas son enviadas cada año desde fábricas de Irlanda del Norte al sur. Si finalmente el Reino Unido sale de la UE sin pacto y se aplican los aranceles de la Organización Mundial del Comercio, los granjeros aseguran que esto simplemente “no será viable”.

El primer ministro insiste en que su principal objetivo es renegociar un nuevo Acuerdo de Retirada con Bruselas. El que negoció su predecesora lo considera muerto, ya que ha sido rechazado hasta en tres ocasiones en la Cámara de los Comunes. Johnson pide ahora a la UE que retire el polémico backstop. Se trata de una salvaguarda para evitar una frontera dura en Irlanda y por la que el Reino Unido se quedaría dentro de la unión aduanera e Irlanda del Norte vinculada al mercado único de mercancías hasta que se logre un acuerdo comercial definitivo.

El núcleo duro euroescéptico de las filas tories y, sobre todo, los protestantes norirlandeses de DUP - de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría- se niegan a dejar a la provincia con un estatus distinto al del resto del Reino Unido. Y, sin embargo, Bruselas no está dispuesta a dar su brazo a torcer.

En Irlanda del Norte se respira gran preocupación. Han pasado 50 años de la “Batalla de Bogside” y nadie quiere llegar a un punto en el que sea necesario volver a ver al Ejército británico en el Ulster.

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