la estrategia es jugar contra reloj

May logra el apoyo del Parlamento para renegociar el acuerdo del Brexit

May ha resultado ser un Ave Fénix. Westminster le otorga el mandato que pedía para cruzar de nuevo el Canal de la Mancha y negociar con Bruselas. ¿Inaudito o estratégico?

Foto: La 'premier' Theresa May durante su intervención en el debate en el Parlamento, en Londres. (Reuters)
La 'premier' Theresa May durante su intervención en el debate en el Parlamento, en Londres. (Reuters)

Theresa May ha resultado ser un Ave Fénix. Hace tan sólo dos semanas, cosechaba la peor derrota de la historia del país y sobrevivía, por apenas 19 votos, a una moción de confianza contra su Ejecutivo. Se negó, en cualquier caso, a presentar una alternativa al Acuerdo de Retirada cerrado con Bruselas. Y, como si nada hubiera pasado, a dos meses de que se cumpla la fecha para el Brexit, se presentó en la Cámara de los Comunes pidiendo, una vez más, una nueva oportunidad para renegociar el polémico "backstop", la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda que tantas veces ha dicho la UE que es intocable. ¿Cuál ha sido la respuesta de Westminster? Otorgarle el mandato que pedía para cruzar de nuevo el Canal de la Mancha. ¿Inaudito o estratégico?

La 'premier' fue la gran triunfadora de la importante sesión parlamentaria que tuvo lugar la noche del martes. Cansados de que la líder 'tory' no se mueva de sus líneas rojas, los diputados presentaron diferentes enmiendas a los planes del Gobierno para intentar acabar con la peor crisis institucional que se vive en el país. Pero no lo consiguieron.

Una por una fueron rechazadas. Incluso la de Dominic Grieve, que hasta ahora siempre había ganado todos los órdagos planteados al Ejecutivo. El 'tory' europeísta quería que, de alguna manera, los parlamentarios tomaran el control del proceso. Pero su propuesta fue tumbada por 321 votos en contra frente a 301 a favor.

Hasta que llegó el turno del conservador Graham Brady. El presidente del Comité 1922, que representa a los 'tories' sin cartera, solicitó eliminar el "backstop" y sustituirlo por “fórmulas alternativas”. En un principio, los tories rebeldes habían mostrado su rechazo al considerar la redacción demasiado vaga. Pero, finalmente, los euroescépticos y los norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría, apoyaron el texto que salió adelante por 317 votos a favor frente a 301 en contra.

La propuesta conjunta de la 'tory' Dame Caroline Spelman y el laborista Jack Dromey también sobrevivió a la criba. Solicitaba rechazar un Brexit sin acuerdo y consiguió el apoyo de la Cámara por 318 votos a favor frente a 310 en contra. Pero no es vinculante por lo que, May, a día de hoy, sigue negándose a solicitar una ampliación de plazos.

Los planes de la premier pasan ahora por presentar una alternativa a sus señorías el próximo 13 de febrero. Pero aún no hay fecha para la votación. Y tampoco garantías de que el Plan B, vuelva a ser el Plan A.

La estrategia de May está clara: está jugando contra reloj para forzar, en última instancia, la aprobación del Acuerdo de Retirada

La estrategia de May está clara: está jugando contra reloj para forzar, en última instancia, la aprobación del Acuerdo de Retirada. Confía en que Bruselas siga el habitual “modus operandi” de resolver la situación siempre en el último momento. Pero el bumeran puede acabar volviéndose en su contra porque si la UE o la Cámara de los Comunes no ceden, como ella espera, el error de cálculo podría llevar al Reino Unido a abandonar el bloque el próximo 29 de marzo con un divorcio caótico.

En este sentido, es de suma importancia la derrota cosechada por Yvette Cooper. La laborista, que desde el principio estuvo respaldada, entre otros, por los exministros tories Nick Boles (creador del modelo Noruega Plus) y Nicky Morgan, no consiguió sacar adelante la propuesta donde solicitaba una extensión del artículo 50 si para el 26 de febrero no se había aprobado ningún pacto de salida. Fue rechazada por 321 votos en contra frente a 298 a favor.

Tras acabar las votaciones, la respuesta inmediata de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, fue que el Acuerdo de Retirada cerrado el pasado mes de noviembre “es y sigue siendo la mejor y la única forma de garantizar una salida”. “El backstop es parte del pacto y no está abierto a la renegociación”, matizó. Y ahí la clave. May es consciente que cualquier cambio que no sea legalmente vinculante no cumplirá con las demandas de los brexiteers y el DUP.

Manifestantes a favor del Brexit protestan en el exterior del Parlamento, este martes en Londres. (EFE)
Manifestantes a favor del Brexit protestan en el exterior del Parlamento, este martes en Londres. (EFE)

A menos de 60 días de que el Reino Unido tenga que abandonar el club, nadie sabe exactamente cuál será el desenlace. A día de hoy, la opción que cuenta con mayoría en la Cámara de los Comunes sigue siendo una incógnita. Pero la sesión parlamentaria dejó mensajes importantes: la perseverancia de May, de momento, está dando sus frutos y la mayoría de sus señorías se opone a una ruptura sin convenio.

Eso sí, en caso de que finalmente se consiga una solución para el 29 de marzo, se da por hecho que habrá una extensión del Artículo 50, al menos a modo técnico, para facilitar que el Reino Unido “transforme” en legislación británica la actual normativa europea.

Por otra parte, la jornada demostró una inusual unidad dentro del Partido Conservador. Según 'The Telegraph', los líderes de los 'tories' más euroescépticos -Jacob Rees-Mogg y Steve Baker-, junto con el ministro proBrexit Kit Malthouse, han mantenido reuniones secretas en las últimas semanas con ministros proUE como Stephen Hammond y Robert Buckland, para tratar de consensuar una postura que facilite algún tipo de avance.

Ambas partes han acordado un plan, bautizado como The Malthouse Compromise, en honor al ministro que ha facilitado el acercamiento. El documento se ha enviado a Downing Street, pero, de momento, no hay respuesta oficial.

En caso de que finalmente no se pudiera renegociar el Acuerdo de Retirada o cambiar el "backstop", el Reino Unido saldría del bloque sin convenio. Aunque el plan propone pagar la 'factura de salida' por los compromisos adquiridos y respetar los derechos de los comunitarios ya residentes en el país a cambio de un plazo de transición de tres años, algo que se antoja inaceptable para la UE, que ha limitado el periodo hasta diciembre de 2020.

Durante ese plazo, la propuesta habla de presentar a la UE un “acuerdo comercial compatible con el artículo 24 de la Organización Mundial del Comercio”, una teoría popular en grupos pro-Brexit que cree, erroneamente, que ese mecanismo obligaría a la UE a mantener sus condiciones comerciales actuales mientras se negocia un nuevo acuerdo comercial, o una “salida ordenada sin acuerdo”.

En realidad, según señalan expertos como Steve Peers, profesor de Ley Europea en la Universidad de Essex, ese artículo permite que dos socios que estén negociando una unión aduanera mantengan aranceles más bajos entre ellos durante “un periodo de tiempo razonable” sin verse obligados a rebajarlos al resto del mundo. Es decir, no tiene nada que ver con la situación actual, y dependería, en todo caso, de la aprobación del otro socio, es decir, la UE, que podría limitarse a rechazarlo de plano sin más.

Al parecer, la única razón por la que los 'tories' proUE habría aceptado es porque consideran que una transición más larga podría facilitar, en última instancia, la aprobación del modelo Noruega Plus, para dejar al país dentro de la unión aduanera y alineado al mercado único.

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