para no dar concesiones a londres

Bruselas quiere que las capitales sean duras en sus planes ante un Brexit sin acuerdo

La Comisión Europea no quiere que los países de la UE establezcan planes de contingencia que acerquen mucho a Londres, a los beneficios del acuerdo o de una membresía del club

Foto: Jean-Claude Juncker durante una rueda de prensa en Bruselas. (Reuters)
Jean-Claude Juncker durante una rueda de prensa en Bruselas. (Reuters)

Hace meses que Bruselas se prepara para la posibilidad de que el Reino Unido abandone la Unión Europea sin un acuerdo. Parece poco probable y cada vez hay más partes interesadas en que eso no ocurra. Pero con eso no basta. Por eso la Comisión Europea ha insistido mucho en que los países y las empresas deben prepararse para el peor de los escenarios.

Durante un tiempo ha existido algo de malestar en el Ejecutivo comunitario por los oídos sordos que han hecho algunas empresas ante los avisos de la Comisión, así como algunos Estados miembros que tiene sus planes de contingencia muy poco avanzados.

Ahora a esa preocupación de la Comisión Europea se añade otra. Con algunas capitales llegando tarde y mal a la preparación del Brexit y algunas empresas empezando a tener problemas serios con su planes, el Ejecutivo comunitario mandó un mensaje claro el pasado viernes.

Juncker, Donald Tusk y Michel Barnier tras una rueda de prensa en Bruselas. (Reuters)
Juncker, Donald Tusk y Michel Barnier tras una rueda de prensa en Bruselas. (Reuters)

Sus planes de contingencia, que están en camino de convertirse en legislación, son unilaterales y por tiempo limitado. “No pueden y no deben reproducir los beneficios de la membresía (de la UE), el acuerdo de salida o sustituir la falta de preparación de las empresas”, aseguró el portavoz de la Comisión Europea. Y quiere que también esas sean las características de los planes nacionales.

El miedo en Bruselas es que capitales con muchos intereses con Londres ofrezcan planes de contingencia demasiado generosos para el Reino Unido. En varias ocasiones la Comisión Europea ha mandado comunicaciones a las capitales pidiendo que limiten sus preparativos a una serie de características determinadas.

En un texto enviado a los Estados miembros en noviembre, Bruselas señalaba que estos planes “no pueden sustituir a las medidas que cada uno de los ciudadanos y las empresas deben tomar para prepararse”.

Un ejemplo de lo que la Comisión Europea quería evitar es el caso de Iberia: España está teniendo que interceder por la aerolínea en Bruselas para pedir más tiempo para que la empresa pueda estar mayoritariamente controlada por capital comunitario, un requisito necesario para poder volar dentro de la UE. En su comunicación de noviembre, el Ejecutivo comunitario señala que “las medidas de contingencia no pondrán remedio a retrasos que podrían haberse evitado mediante las medidas de preparación y la actuación oportuna de las partes interesadas pertinentes”. Justo lo que ahora intenta España.

Madrid no es la única capital que despierta preocupación en Bruselas. De forma efectiva, Francia cuenta con una frontera terrestre con el Reino Unido, la de Calais. No es Irlanda, pero igualmente es un problema para París. Por eso el Gobierno de Emmanuel Macron prefiere acuerdo flexibles que eviten de alguna manera que todo el tráfico de camiones hacia el continente se convierta en una pesadilla para Francia.

Un avión de Iberia en el aeropuerto de Lisboa, Portugal. (Reuters)
Un avión de Iberia en el aeropuerto de Lisboa, Portugal. (Reuters)

No a los mini-deals

La Comisión Europea quiere evitar que algunas capitales cierren mini-acuerdos con Londres que faciliten al Reino Unido continuar la actividad en determinados sectores como si siguiera siendo un miembro de la Unión Europea. Uno de los campos que más complicaciones está presentando es el del transporte, tanto terrestre como aéreo.

Así ahora mismo el bloque está dividiéndose entre los que se señalan como pragmáticos y buscan acuerdos que puedan evitar la disrupción extrema, y aquellos que piden disciplina y que la UE se mantenga firme en el plan inicial: Londres no obtendrá nada de lo que podría tener siendo miembro del club.

Como muchos esperaban en Bruselas, en este momento crítico algunos de los Estados miembros están empezando a mirar por sus propios intereses, intentando proteger sectores críticos para ellos. Otros países, como Polonia, buscan mostrarse más flexibles con el Reino Unido por la gran cantidad de ciudadanos que viven en territorio británico.

El bloque está dividiéndose entre los que se señalan como pragmáticos y aquellos que piden disciplina y que la UE se mantenga firme en el plan inicial

El miedo, tanto en la Comisión Europea como en algunos de los Estados miembros, es que estos parches hagan pensar a los euroescépticos en Londres que, como ellos habían previsto, al final la UE había puesto medidas para que una salida sin acuerdo no fuera tan dramática. Por eso Bruselas insiste: los planes no pueden ser muy ventajosos, deben ser unilaterales para poder retirarlos cuando la UE considere correcto y por último deben terminar antes de que empiece el año 2020.

Además existe el miedo de que planes que den a Londres muchas ventajas puedan suponer un problema a la hora de negociar los futuros acuerdos que deberían ponerse en marcha entre la UE y el Reino Unido.

Las diferencias entre la Comisión Europea y las capitales se volvió a notar esta semana. Mientras Leo Varadkar, primer ministro irlandés, aseguró que Dublín no estaba haciendo ningún tipo de plan para establecer una frontera dura en el Ulster tras un Brexit sin acuerdo, Bruselas corrigió señalando que en ese escenario habría que establecer una infraestructura fronteriza en la frontera irlandesa.

También está el mercado único, la joya de la corona de la Unión: un espacio en el que personas, capital, servicios y las mercancías pueden circular libremente. El problema es que es un ecosistema sensible, y si un país tercero entra en él sin cumplir sus exigencias está rompiendo las normas básicas para entrar en el mercado único. Hasta este momento si alguien quiere acceder a él debe asumir las cuatro libertades, además de una serie de normas impuestas por la Unión Europea. Si el Reino Unido tiene algunas ventajas de este sistema sin asumir las obligaciones del mismo sería una ruptura total de lo que han venido siendo la lógica del mercado único.

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