El Peñón vuelve a cobrar protagonismo

España utiliza el 'no acuerdo' del Brexit para presionar por la descolonización del Peñón

El Peñón vuelve a cobrar protagonismo en el escenario del Brexit. En esta ocasión, la polémica la ha desatado una nota a pie de página

Foto: La roca de Gibraltar y La Línea de la Concepción. (Reuters)
La roca de Gibraltar y La Línea de la Concepción. (Reuters)

Gibraltar vuelve a cobrar protagonismo en el escenario del Brexit. Si en noviembre el Gobierno español estuvo a punto de 'vetar' el acuerdo de retirada y la declaración política sobre las futuras relaciones entre el Reino Unido y el bloque por un artículo, concretamente el 184, en esta ocasión la polémica la ha desatado una nota a pie de página.

Los Veintisiete se encuentran preparando los planes de contingencia ante la posibilidad de un divorcio sin pacto. Es una opción a la que se opone la mayoría de la Cámara de los Comunes. Pero, a día de hoy, sigue encima de la mesa, en la peor crisis institucional de la historia que vive Westminster, a tan solo dos meses de que se cumpla la fecha de la salida.

En el borrador de la normativa comunitaria para permitir viajes sin visa a una lista de los territorios dependientes del Reino Unido, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha incluido un asterisco cuando se menciona Gibraltar.

“Existe una disputa entre el Gobierno de España y el Gobierno del Reino Unido en relación con la soberanía sobre Gibraltar. El territorio está registrado en la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas, sujeto a descolonización”, reza la aclaración que quiere incluir Madrid. La solicitud aún debe ser aprobada por unanimidad por el resto de estados miembros.

En cualquier caso, las líneas no han pasado desapercibidas al rotativo euroescéptico 'The Telegraph' —que representa el ala más a la derecha del Partido Conservador—, donde se tacha el movimiento de “altamente provocativo”.

Desde Downing Street ha faltado tiempo para publicar un comunicado donde se muestran “en total desacuerdo con esta descripción” del Peñón, sobre el que prometen que quedará “totalmente cubierto” sobre la cuestión de visado en un escenario de salida sin pacto. “Las disposiciones de la UE para viajes sin visa dentro y fuera del área Schengen cubren claramente el significado de Gibraltar en cualquier escenario, los ciudadanos podrán entrar y salir de España”, agregó un portavoz.

Lo cierto es que, con el Brexit, la cuestión del Peñón sí va a cambiar. Y mucho. Hasta ahora, se trataba de una disputa entre dos estados miembros, en que la UE evitaba involucrarse. En definitiva, la nota a pie de página —que, es cierto, ahora solo está en un borrador— habría sido impensable. Pero cuando el Reino Unido abandone el club, Bruselas se posicionará a favor de Madrid.

El Gobierno español no reclama la soberanía, sino un estatus para que obedezca la normativa europea

José Ignacio Torreblanca, responsable del destacado 'think tank' European Council on Foreign Relations (ECFR), asegura que, hasta ahora, Londres ha tenido “poder de veto”, pero con el Brexit “perderá su silla en la mesa y será el momento en que Madrid pueda tener, al fin, capacidad de negociación sobre el Peñón”.

El Gobierno español no reclama la soberanía, sino un estatus para que obedezca la normativa europea”, explica a El Confidencial. “Quieren que Gibraltar respete las leyes de la UE para que así España no se vea afectada con temas, por ejemplo, como el contrabando de tabaco o los beneficios de que goza como paraíso fiscal”, matiza. “Hasta ahora, Gibraltar tenía como un hermano mayor, pero ahora ese hermano mayor ya no va a estar en el bloque”, apunta.

Por su parte, el secretario de Estado para la UE, Luis Marco Aguiriano, asegura que la actitud de España “no es cuestionable”. “No hay ninguna provocación, ni muchísimo menos”, señala. Cuando en 1973 el Reino Unido entró en la entonces Comunidad Económica Europea, negoció una serie de textos jurídicos que hasta ahora han regido la situación de Gibraltar dentro del bloque. España tuvo que aceptar cada punto y coma cuando ingresó en el club en 1986. “Fue una condición en gran medida impuesta por Londres”, matiza Aguiriano, “pero al salir el Reino Unido de la UE, esos textos desaparecen y los textos internacionales legales de mayor rango que quedan en vigor son los de Naciones Unidas”, que dicen que Gibraltar “es un territorio en vías de descolonización”.

“Esto es un hecho incuestionable, un pronunciamiento legal”, declara Aguiriano, antes de remarcar que España “no va a dar un paso atrás” en la posición política que históricamente mantiene sobre la soberanía del Peñón.

Varias personas entran en España tras abandonar el Aeropuerto Internacional de Gibraltar. (Reuters)
Varias personas entran en España tras abandonar el Aeropuerto Internacional de Gibraltar. (Reuters)

La gran polémica que tuvo lugar el pasado mes de noviembre, antes de que se firmara el acuerdo de retirada, es muy distinta a la que ahora pretende generar, de manera intencionada y sin argumentos, el rotativo euroescéptico.

Durante todas las negociaciones del Brexit, Londres tuvo voz y voto en la mesa donde se redactó el documento que detalla las condiciones de su salida. El párrafo que Londres y Bruselas 'colaron' entonces por la espalda a Madrid asegura que “ambas partes [Reino Unido y la UE] deben utilizar sus mejores esfuerzos y actuar de buena fe y en el respeto completo de sus respectivos órdenes legales, para tomar las medidas necesarias para negociar sin demora los acuerdos que regirán la futura relación mencionada en la declaración política”.

El Gobierno español pidió una adición que especificase que Gibraltar estaba excluido de esas conversaciones, y que correspondía a España y al Reino Unido negociar de manera bilateral el futuro del Peñón. Pero, tras dos años de arduas conversaciones, Bruselas se negó a tocar ninguna línea por miedo a que aquello abriera la caja de Pandora para incluir más demandas de los 'brexiters'. España se tuvo que conformar con una “triple garantía” de tipo político, con tres compromisos por escrito, incluida una declaración de los Veintisiete y de la Comisión de que cualquier negociación futura sobre Gibraltar tendrá que contar con el visto bueno previo de Moncloa.

Sin embargo, tanto en los planes de contingencia que prepara ahora la UE como para futuros tratados, Londres ya no será parte del club. Gibraltar se queda 'sin hermano mayor'. Será el comienzo de una nueva era.

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