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¿Qué quiere Xi Jinping? La pregunta que pocos pueden contestar
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ANÁLISIS DE GZERO MEDIA

¿Qué quiere Xi Jinping? La pregunta que pocos pueden contestar

El líder de China no cuenta con redes sociales, da pocas entrevistas y ni sus declaraciones públicas ni su biografía oficial ofrecen muchas pistas sobre lo que tiene en mente

Foto: Xi Jinping. (Reuters/Jason Lee)
Xi Jinping. (Reuters/Jason Lee)

A finales de esta semana, Xi Jinping obtendrá un tercer mandato sin precedentes como secretario general del gobernante Partido Comunista de China. Se reafirmará de este modo como el líder más influyente del PCCh desde Deng Xiaoping, habiéndose elevado ya a la misma estatura que Mao Zedong. Xi ahora tiene un poder virtualmente ilimitado en el país más poblado y la segunda mayor economía del mundo.

Sin embargo, sabemos sorprendentemente poco sobre él. El líder de China no cuenta con redes sociales, da pocas entrevistas y ni sus medidas declaraciones públicas ni su biografía oficial cuidadosamente manufacturada ofrecen pistas sobre lo que tiene en mente. Aunque los niños chinos estudian el pensamiento de Xi Jinping, sigue siendo un completo misterio para cualquiera que no pertenezca a la élite del PCCh o lo conozca íntimamente.

Foto: Xi Jinping. (EFE)

Entonces, ¿qué es lo que Xi quiere? "Está motivado por el poder, por su comprensión de la historia china, por su sentido de derecho y privilegio y por el futuro de China", dice Sue-Lin Wong, excorresponsal en China de 'The Economist' y presentadora del pódcast 'El Príncipe', sobre el presidente chino.

Los antecedentes de Xi son más complejos de lo que parece. Por un lado, es hijo de Xi Zhongxun, un revolucionario que luchó junto a Mao en la Guerra Civil y luego se convirtió en su principal propagandista y viceprimer ministro. Como la mayoría de los líderes actuales de China, Xi pertenece a la realeza del PCCh y se benefició del legado de su padre para ascender a la cima del partido.

Por otro lado, el padre de Xi también fue uno de los muchos altos funcionarios del PCCh que fueron purgados por los Guardias Rojos en la Revolución Cultural (1966-1976), cuando toda su familia fue exiliada al campo y tuvo que vivir en una cueva. Pero en lugar de culpar al partido por sus dificultades, como hicieron algunos de sus pares, la conclusión de Xi fue que ese caos nunca debía volver a suceder. "Él cree que el partido perdió el control" durante ese tiempo, dice Wong. "Y mientras el partido mantenga el control, todo estará bien", agrega.

Eso explica por qué Xi se mostró igualmente traumatizado por el fin de la Unión Soviética. Hará cualquier cosa para evitar que el PCCh se desmorone como la URSS, un colapso que hasta el día de hoy sigue atormentando a los comunistas chinos.

Aun así, Xi, el fanático del control, enfrenta duros desafíos internos y externos mientras consolida su poder en medio de tiempos turbulentos para China. La política ‘covid cero’ está provocando un impacto tan grande en la economía que Pekín se ha negado a publicar sus últimas cifras de crecimiento del PIB. Por otra parte, el mercado inmobiliario está atravesando tal crisis que Xi ni siquiera lo mencionó en su discurso de apertura el domingo.

Mientras tanto, la guerra de Rusia en Ucrania, iniciada por su mejor amigo, Vladímir Putin, está haciendo que el entorno geopolítico sea más incierto de lo que Xi desearía. Pero incluso si Putin es humillado en Ucrania, no espere que el presidente chino se ponga del lado de Occidente.

Después de todo, Xi considera Estados Unidos el principal obstáculo para cumplir sus ambiciones, porque Washington hará lo que sea necesario para mantener a raya a Pekín. En este sentido, al líder chino le molesta particularmente el apoyo de Estados Unidos a Taiwán, que Occidente ve como una democracia que se opone heroicamente a la China autoritaria, pero que para Beijing es su provincia número 23.

Foto: EC.

La ambición y el impulso de Xi no pueden subestimarse en su búsqueda por fortalecer China, con él al mando. “No creo que haya muchos líderes mundiales que hayan vivido en una cueva durante siete años cuando eran adolescentes y hayan ascendido en las filas del PCCh, que es una máquina política increíblemente brutal”, dice Wong.

A diferencia de sus predecesores, que aceptaron límites de mandato, Xi considera que su Gobierno de un solo hombre es la mejor solución para China. No es de extrañar que el partido tenga la intención de darle oficialmente el título simbólico de Gran Timonel, como ya hizo con Mao, que tiene un gran peso en la cultura política del PCCh.

Foto: Ceremonia de apertura del congreso del PCCh. (Reuters/Thomas Peter)

Según Wong, Xi cree que “él es el hombre que dirigirá ese barco y navegará por China a través de estas aguas tormentosas” del covid, de una economía china en desaceleración, de la guerra en Ucrania y de las crecientes tensiones con Occidente. Pero su determinación de ser todopoderoso podría dañar a Xi a largo plazo. Si continúa rodeándose de hombres que le dicen a todo que sí en lugar de expertos, pocos querrán darle malas noticias y podría comenzar a tomar decisiones equivocadas. Y negarse a nombrar un sucesor es una apuesta arriesgada si se topa con un problema de salud.

Eso podría tener consecuencias terribles”, advierte Wong, “no solo para toda China, sino para el resto del mundo”.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

A finales de esta semana, Xi Jinping obtendrá un tercer mandato sin precedentes como secretario general del gobernante Partido Comunista de China. Se reafirmará de este modo como el líder más influyente del PCCh desde Deng Xiaoping, habiéndose elevado ya a la misma estatura que Mao Zedong. Xi ahora tiene un poder virtualmente ilimitado en el país más poblado y la segunda mayor economía del mundo.

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