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De esto discuten en privado los sinólogos cuando hablan de Putin y Xi Jinping
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UNA ORGANIZACIÓN PRIVADA Y CONFIDENCIAL

De esto discuten en privado los sinólogos cuando hablan de Putin y Xi Jinping

Un grupo de sinólogos de élite lleva semanas en ebullición analizando la invasión rusa de Ucrania y las repercusiones que va a tener sobre China. Algunos de sus miembros desvelan a El Confidencial los puntos principales de discusión

Foto: Vladímir Putin, junto a Xi Jinping. (Getty/Kenzaburo Fukuhara)
Vladímir Putin, junto a Xi Jinping. (Getty/Kenzaburo Fukuhara)
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El foro ChinaPol es un grupo privado y confidencial donde sinólogos de élite internacionales comentan, debaten y comparten ideas sobre el devenir de la gran potencia asiática. En las últimas semanas, este espacio está en plena ebullición con la invasión rusa de Ucrania, analizando sus repercusiones sobre China y el resto del mundo. Esto es lo que dicen.

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Un analista cuenta un chiste que circulaba en China en las décadas de 1960 y 1970. Va así:

—Cuando un chino sale al extranjero, ¿qué conduce?

—Un Mercedes.

—Cuando un ruso sale al extranjero, ¿qué conduce?

Tanques.

Otro experto le responde con otra broma similar de esos mismos tiempos: "Un conductor chino se acerca a una intersección, enciende el intermitente izquierdo y gira a la izquierda. Unos minutos después, un soviético llega a la misma intersección, enciende el intermitente izquierdo y gira a la derecha".

Probablemente, este tipo de humor se originó en China tras la ruptura sino-soviética en los sesenta y venía a decir que los chinos eran los verdaderos revolucionarios y los rusos unos revisionistas. Pero también sirve para dar una idea de la solera y el conocimiento de los miembros del ChinaPol, uno de los foros de sinólogos más prestigioso del mundo.

Foto: Vladímir Putin junto a Xi Jinping en una reunión presencial antes de la pandemia. (EFE/Alexei Druzhinin)

“Es una lista privada con más de dos décadas de actividad donde académicos, periodistas, altos cargos y analistas [discuten sobre China]", explica Clayton Dube, director del Instituto EEUU-China de la University of Southern California y moderador del grupo desde hace una década, a El Confidencial. Se trata de un espacio dinámico donde esta élite veterana, que en su mayoría habla chino y ha vivido y estudiado el país durante décadas, interactúa con la nueva generación de observadores profesionales de China, un país cuyo críptico régimen y férrea censura requieren una alta especialización.

Se trata de un espacio dinámico de esta élite veterana, que en su mayoría habla chino y ha vivido y estudiado el país durante décadas

El grupo fue creado por Richard Baum, exdirector del Center for Chinese Studies de la University of California Los Angeles, fallecido en 2012, y entre sus miembros se cuentan sinólogos de las universidades de la Ivy League, así como de las más influyentes de China, Hong Kong, Taiwán, europeas y australianas, exembajadores, militares, consultores y periodistas especializados de medios internacionales. “Las discusiones, que son confidenciales, son a menudo muy incisivas”, añade Dube.

Siguiendo las normas de confidencialidad del grupo, El Confidencial ha pedido permiso y entrevistado a algunos de sus miembros sobre los puntos principales que han generado más discusiones desde las semanas previas a la invasión rusa.

¿Le tomó Putin el pelo a China?

Este comentario por parte de un grupo de valientes académicos chinos resume uno de los grandes interrogantes que debaten estos días los expertos. ¿Cuánto sabía el presidente Xi Jinping de la invasión rusa antes del 24 de febrero? Los académicos pedían que Xi condenara los actos de Putin y abandonara su “falsa neutralidad” para evitar una catástrofe de dimensiones mundiales.

Xi y Putin mantienen una estrecha relación personal, oficializada en su declaración conjunta del 4 de febrero en Pekín con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno. Un vínculo geopolítico que quedó acuñado entonces oficialmente como una “amistad sin límites”.

Hasta ahora, China ha mantenido un doble discurso. En la esfera internacional, sostiene su defensa de la integridad territorial de los países soberanos y su interés por un acuerdo de paz, lo que implicaría su alineación con Ucrania. Pero su propaganda doméstica justifica la invasión de Putin, a la que sigue denominando “operación militar especial”, como una reacción lógica al cerco y la agresividad de la OTAN en el antiguo bloque soviético.

Foto: EC

“¿Realmente creen eso? ¿Merece la pena para China socavar su propia credibilidad para defender lo indefendible? Me temo que [los miembros del Gobierno chino] fue engañado por Putin”, aseguraba Xu Guoqi, historiador de la Universidad de Hong Kong, en la carta abierta rubricada por otros cuatro académicos. La misiva fue eliminada de internet en China apenas dos horas y 40 minutos después de su publicación.

Según Steve Tsang, director del China Institute, SOAS University of London, ni Rusia ni China vieron venir las consecuencias de la invasión. En realidad, “no importa lo que sabía Xi sobre el plan de Putin. Las fuerzas rusas estaban en posición de ataque cuando Putin visitó a Xi; si Xi no pensó en que el ataque era inminente o no pidió explicaciones antes de ofrecer a Putin amistad sin límites, tenemos un problema. O bien es un idiota o bien un completo incompetente e irresponsable. Sabemos que Xi no es un idiota. El segundo punto es que Xi no quiere ver un mundo bifurcado o un regreso a la guerra fría, quiere que China se convierta en el poder dominante en el mundo. Pero su apoyo instintivo a Putin puede acabar con una lenta bifurcación del mundo”, analiza Tsang, en conversación con El Confidencial.

Para los 'chinapolers', hay diversas evidencias de que Xi Jinping sabía algo: en su comunicado conjunto con Putin del 4 de febrero se menciona a Taiwán como territorio inseparable de China (la condición 'sine qua non' que Pekín impone en sus relaciones internacionales), pero a diferencia de otras ocasiones, no se menciona Ucrania. En las semanas previas a la invasión y después del 4 de febrero, China incrementó sus compras de hidrocarburos a Rusia así como su propia reserva estratégica de petróleo, cuando el precio estaba ya muy alto y después de haber liberado una buena parte, en acuerdo con EEUU, para rebajar el precio internacional del crudo. Por último, Putin esperó a la clausura de los Juegos de Invierno para invadir Ucrania.

Sin embargo, otros sinólogos defienden la postura oficial de que Xi Jinping desconocía la invasión.

"Todo lo que sabemos es que Putin invadió [Ucrania] un día después de la clausura de los Juegos, y que eso fue una petición de Xi"

“Todo lo que sabemos es que Putin invadió [Ucrania] un día después de la clausura de los Juegos, y que eso fue una petición de Xi. Así que debía de saberlo. Otro síntoma [es] el gran acuerdo petrolero y ferroviario con Rusia en febrero”, explica Anne Stevenson-Yang, directora de investigación de J Capital Research, a El Confidencial.

Por su parte, el veterano periodista John Gittings, quien abrió la primera oficina de 'The Guardian' en China en 2001, cree que “es posible que Putin no explicara demasiado a Xi, y que Xi no quisiera saber mucho [de la invasión]. Estaba en el interés de ambos mantener la discusión a un nivel general para que Putin pudiera conseguir la amistad ‘sin límites’ de Xi, y este evitaría así verse comprometido”.

Hasta el momento, Pekín se había ofrecido a mediar entre Kiev y Moscú. Pero, como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China se ha abstenido de cualquier medida contra Rusia, al tiempo que en su propaganda doméstica da una visión de los hechos cercana al Kremlin. El último giro se produjo esta semana. Tras la conversación telefónica entre el presidente estadounidense, Joe Biden, y Xi Jinping, la alineación china con Rusia parece más clara.

¿Cuánta influencia real tiene Xi sobre Putin?

Esta es otra de las grandes incógnitas de esta crisis. Algunos gobiernos occidentales han pedido a Pekín que medie con Moscú para conseguir una solución pacífica a esta guerra sobre la base de su estrecha amistad e intercambio comercial. Algo se ha comentado en el ChinaPol sobre esta entrevista de Stephen Kotkin, un destacado experto en Rusia, en 'The New Yorker'. En ella, Kotkin asegura que Xi no es tan influyente sobre las decisiones de Putin, y sugiere como mejores mediadores, y por este orden, al presidente finlandés y al primer ministro israelí. En el grupo de expertos, hay opiniones divergentes.

“China tiene influencia”, asegura Phelim Kine, autor del 'China Watcher' que publica 'Politico', a El Confidencial. “Es el principal socio comercial de Rusia y sus compras de petróleo, gas y carbón son un salvavidas para la economía rusa, que está colapsando bajo las sanciones internacionales. Si Xi indicara en algún momento que está pensando en modificar esas compras, tiene el potencial de obligar a Putin a buscar una salida negociada a la crisis. Pero no hay indicaciones de que eso esté sucediendo”.

Sin embargo, otros expertos creen que la influencia de Xi sobre un volátil Putin es prácticamente nula. “Es muy limitada, a menos que se distancie muy visiblemente de Putin. Solo la amenaza de perder China como un aliado pasivo podría tener algún efecto”, baraja Gittings.

Foto: El ex primer ministro finlandés Alexander Stubb. (Reuters/Vincent Kessier)

El exembajador danés Carsten Boyer Thøgersen ejemplifica esta opinión así: “¿Cuánta influencia tiene Xi Jinping sobre la Corea del Norte de Kim Jong-un? Poca. ¿Sobre la Rusia de Putin? Todavía menos”.

“A nivel personal, no creo que Xi tenga mucha influencia sobre Putin en asuntos como Ucrania”, valora David Bachman, de la University of Washington, a EC. “Putin ve su control sobre Ucrania como una parte de su misión histórica de hacer grande a Rusia de nuevo. Nadie fuera de Rusia puede influirle a nivel personal para que pare. Está claro que las amenazas de sanciones por parte de EEUU que Putin no podía imaginar no lo han disuadido. La pregunta es si Xi, con el respaldo del Estado chino, podría lograr que Putin ponga fin a su invasión o negocie un armisticio realista y un tratado de paz. Ciertamente, unas sanciones chinas severas agravarían en gran medida el daño causado a la economía rusa”.

¿Acelerará la guerra la polarización China-Occidente?

Uno de los análisis considerados más controvertidos en el grupo de expertos en los últimos días ha sido este de Michael Beckley, en 'Foreign Affairs'. Su tesis es que, a la larga, Putin se asfixiará en su alocada aventura bélica y esto acentuará la actual tendencia hacia una polarización entre China y Occidente. En la misma dirección apuntaba también el experto en Rusia y China de Carnegie Alexander Gabuev, quien vaticina que es muy probable que el aislamiento a Rusia acabe convirtiendo el país en un paria similar a Irán y, a largo plazo, en un eremita al estilo de Corea del Norte.

En este sentido, un poco habitual comentario público por parte de Hu Wei, asesor del Consejo de Estado chino, confirma los temores de Pekín de convertirse en el enemigo público número uno.

La mayoría de sinólogos parecen coincidir en que este conflicto va a acelerar la polarización entre China y Occidente. El detonante será si China accede a facilitar ayuda militar y económica a Rusia.

“Creo que la Administración Biden ha dejado claro a Xi el precio que tendrá que pagar si China ayuda a Rusia”, afirma Bachman. “Xi está incómodo con su actual situación, y está resentido tanto con Biden como con Putin. Las sanciones sobre China implicarían costes más altos que en el caso de Rusia, debido a la interdependencia entre EEUU, Europa, Japón y Corea del Sur con China. Si Rusia no consigue una victoria completa, sospecho que habrá una recalibración en la naturaleza de las relaciones entre China y Rusia. Xi continuará criticando negativamente a Occidente como una amenaza para China. Pero podría recuperar su perfil bajo hasta que China sea más poderosa. Así que, tácticamente, aparentará desacelerar la polarización, pero, bajo la superficie, esta polarización se incrementará”.

Foto: Mural con la imagen de Vladímir Putin como Voldemort en Polonia. (EFE/Jakub Kaczmarczyk)

Sus vaticinios son aciagos: “Mi lectura de Putin es que está decidido a salirse con la suya en Ucrania a expensas de cualquier cosa, incluida la Tercera Guerra Mundial”.

Para el exembajador Boyer Thøgersen, Biden está aplicando a largo plazo la política de desacoplamiento económico con China que inició su predecesor, Donald Trump. “El motivo es que el actual sistema económico internacional de apertura beneficia tanto el desarrollo de China que con el tiempo amenazaría la posición de EEUU como superpotencia mundial. Si se desacopla, EEUU liderará una amplia alianza de democracias contra China” que a corto plazo desencadenará “una enorme pérdida económica en el mundo”. En este contexto, Washington está pujando por poner a China y Rusia en el mismo bando como enemigos de la democracia.

El analista Kine considera que el presidente chino se ha arrinconado a sí mismo con su amistad “sin límites” con Putin y con ello ha generado una desconfianza hacia China tanto en la política como en la opinión pública occidentales. “A menos que Xi cambie el curso de la invasión rusa, empezando por calificarla como una ‘invasión’, la oposición hacia China va a agudizarse”.

¿Es esto un ensayo de una posible invasión de Taiwán?

Aquí los analistas coinciden en que la inesperada respuesta de los países occidentales en apoyo de Ucrania ha desbaratado los posibles planes chinos de anexionarse por la fuerza Taiwán, una isla autogobernada democráticamente desde 1949. La visión generalizada ahora es que Pekín puede esperar mil años a una anexión pacífica.

Según el texto de Hu Wei, del Consejo de Estado chino, el posible aislamiento de Pekín conseguiría apoyos para Taiwán por parte de Occidente “bajo la mentalidad de rebaño”, un apoyo que cercaría militarmente a China. La recomendación de Hu para su Gobierno es aceptar la posición internacional condenatoria de Rusia en una guerra en la que “China no tiene nada que ganar”, lo que ayudaría a un acuerdo pacífico con Taiwán.

En cambio, asegura Bachman, “si Rusia sobrevive a la invasión y ‘gana’ a un alto coste para Rusia y Ucrania, la polarización se incrementará, y el plan de China para ganar control sobre Taiwán se acelerará”.

"Si Rusia sobrevive a la invasión y 'gana' a un alto coste para Rusia y Ucrania, la polarización se incrementará"

Las severas reacciones occidentales a la invasión rusa de Ucrania están disuadiendo a Pekín de su ambicioso plan de tomar Taiwán, ya que Xi sabe que la mayoría de taiwaneses se oponen a la anexión, en un peligroso paralelismo con los ucranianos, dice Tsang, el director del China Institute de Londres.

Es un momento de aprendizaje muy valioso para que el Ejército chino calcule los riesgos de una futura invasión de Taiwán, señala Kine. “La combinación de los fallos militares rusos, la ferocidad de la resistencia ucraniana y la calamidad económica de las sanciones internacionales seguramente ha mellado el entusiasmo chino por una posible invasión”.

Taiwán y Ucrania son diferentes, añade Boyer Thøgersen. “La visión del régimen chino sobre Taiwán es a largo plazo, cien años, incluso mil años, como dijo Deng Xiaoping en 1984. China no se va a embarcar en riesgos con Taiwán. ¿Quién empezó a hablar de Taiwán después de la invasión rusa de Ucrania? Estados Unidos, con el fin de fortalecer sus posiciones militares en Taiwán”.

¿Puede costarle la guerra el puesto a Xi Jinping?

A pesar de los paralelismos, aquí los sinólogos destacan que, a diferencia de Putin, Xi Jinping no es el único que toma decisiones en el régimen chino, sino que están consensuadas con los 25 miembros del Politburó. En este sentido, indican que la personalidad de Xi, que puede ser un misterio para Occidente, es poco relevante para prever si arriesga su tercera legislatura como presidente de China.

Boyer Thøgersen, quien conoce bien a Xi a raíz de una inusual entrevista mantenida en el año 2000 cuando era gobernador de Fujian, mantiene que no se juega su puesto porque las decisiones del presidente están consensuadas por el Politburó, el Consejo de Estado y una élite política y económica compuesta por hasta 1.000 miembros. “Como persona, Xi Jinping es muy interesante. Pero desde que fue elegido en 2012 y 2013 como el líder del país, no hemos visto mucho de su ‘persona’. En cualquier caso, su persona no tiene interés, esta es la tradición china. Los muchos análisis psicológicos de Xi que se han hecho desde Occidente, siguiendo su propia tradición, son irrelevantes. La construcción del consenso político en China lleva tiempo”. Como muestra, el discurso del embajador de China en EEUU, Qin Gang, que ha tardado tres semanas en ser publicado y en el que se ha invertido mucho tiempo en redactarlo, indica el danés, sugiriendo que es producto de un consenso dentro del Politburó.

Foto: Los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, durante su reciente encuentro en Pekín. (Reuters vía Kremlin)

Por el momento, el apoyo de Xi a Putin no tiene coste alguno en su país, donde los medios gubernamentales han adoptado la narrativa rusa. “Así que no hay un cuestionamiento público de la ‘amistad sin límites’ con Rusia”, asegura Kine. En la esfera política, Xi debe mantener su alineamiento con Rusia, ya que no se puede permitir los daños colaterales de replantearse esa alianza porque parecería que está cediendo a la presión de Washington, añade este analista.

Otros expertos consideran que el poder del líder chino es más amplio de lo que se cree. Para Gittings, puede que el conflicto “haya hecho mella en el liderazgo de Xi, pero todavía tiene un firme control sobre los poderes coercitivos del Estado y la maquinaria de propaganda”.

El foro ChinaPol es un grupo privado y confidencial donde sinólogos de élite internacionales comentan, debaten y comparten ideas sobre el devenir de la gran potencia asiática. En las últimas semanas, este espacio está en plena ebullición con la invasión rusa de Ucrania, analizando sus repercusiones sobre China y el resto del mundo. Esto es lo que dicen.

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