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El 'Auschwitz felino' de México que cautivó a Hamilton, Maluma y Paris Hilton
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Escándalo en Black Jaguar-White Tiger

El 'Auschwitz felino' de México que cautivó a Hamilton, Maluma y Paris Hilton

El caso Black Jaguar-White Tiger comenzó como el capricho de un mexicano acaudalado y terminó en una estafa internacional basada en el maltrato animal de más de 500 felinos

Foto: Uno de los tigres rescatados del refugio Black Jaguar-White Tiger (BJWT) en la Ciudad de México. (EFE/Sergio Adrián Ángeles)
Uno de los tigres rescatados del refugio Black Jaguar-White Tiger (BJWT) en la Ciudad de México. (EFE/Sergio Adrián Ángeles)

El leoncito abraza la nariz de un oso gigante de peluche. Está en una habitación donde el parqué y una cama muestran que la imagen no corresponde al Okavango (su hábitat natural en Botsuana) o a un zoo. Esta fotografía de una cría de león, publicada en marzo de 2018 en Instagram, tiene miles de comentarios y abundan frases en inglés y adjetivos como 'sweetest' (el más tierno). El enternecedor animalito se llamaba Lewis (o Louie, cariñosamente), pero su belleza tiene un lado oscuro: nació ilegalmente en cautiverio y si durante sus primeros meses lucía sano, era solo para que su dueño se lucrara con él a través de Black Jaguar-White Tiger, una falsa fundación que se jactó de ser "el santuario de felinos más grande del mundo". Todavía presume de rescatar animales maltratados, a pesar de que la finca fue clausurada en julio por carecer de los permisos necesarios para operar como un centro de conservación de especies en extinción. Los animales que sobrevivieron han sido rescatados, aunque la página de la fundación sigue en activo y puede seguir recibiendo dinero.

Las fotos de ese leoncito sirvieron para captar, a través de las redes sociales, millonarias donaciones para una improvisada finca (financiada por la fundación) en la que sus padres se reprodujeron sin control y sin permisos sanitarios. Después, Lewis fue abandonado. La misma suerte que corrieron, por lo menos, 500 animales salvajes y un centenar de perros. Finalmente, el abandono fue la condena de muerte para Lewis y la inanición, los problemas renales (causados por la falta de agua), y un colapso generalizado lo condenaron con solo cuatro años. Murió antes de que pudiera ser rescatado por un grupo de activistas que lograron salvar a otros felinos y a ejemplares de otras especies en peligro de extinción. No obstante, no se sabe con exactitud cuántos ejemplares de animales salvajes pasaron por ese campo de concentración animal que cautivó en Instagram a Katy Perry, Paris Hilton, Lewis Hamilton, Maluma, y a tantas otras 'celebrities' internacionales. La cifra que estiman los grupos animalistas oscila entre los 500 y los 700 animales que han sido víctimas de este entramado.

Foto: Los leones son los animales más deseados por los cazadores (EFE EPA/ANDY RAIN)

Esta historia, una suerte de 'The Tiger King' de Netflix a la mexicana, comenzó en las redes sociales de Eduardo Serio, un mexicano acaudalado, autoproclamado rescatador de animales, y fundador de Black Jaguar-White Tiger. Por el momento, este caso ha terminado en el silencio que guardan las fosas clandestinas donde yacen los restos de cientos de animales muertos por el más absoluto de los abandonos.

Dentro de ellas están los huesos de leones, tigres y panteras que, antes de morir, se habían comido las colas entre ellos mismos por el estrés, el hambre, la sed, y el abandono entre cerros de estiércol. O que fueron sacrificados injustificadamente cuando Serio (que se hace llamar PAPA BEAR en Instagram y todavía se jacta de ser el 'padre' de 503 felinos) no pudo hacerse cargo económicamente de ellos. Ese quizá sea el final, ya que a día de hoy, no hay responsables ni procesos judiciales avanzados en este caso que incluye maltrato animal grave, un cementerio clandestino de especies en extinción, así como corrupción y evasión fiscal.

Celebridades en un falso santuario

Todo comenzó en 2013. Así lo cuenta a El Confidencial Arturo Islas Allende, comunicador, divulgador ambientalista y una de las voces más férreas contra esa falsa fundación, y quien viralizó vídeos donde se muestran animales siendo rescatados en condiciones denigrantes. La estrategia de Serio, explica el comunicador, empezó cuando adquirió una jaguar negra llamada Cielo y vio el potencial que tenían los felinos en las redes para captar fondos para su fundación. Así, poco a poco, fue haciéndose con cientos de leones, tigres, leopardos, y perros.

El éxito fue meteórico y el centro recibía cada vez más famosos como Khloe Kardashian, Maluma, Paris Hilton (que visitó Black Jaguar-White Tiger en 2014, y se hizo fotos con crías de león y de tigre para sus redes), Kaley Cuoco, o miembros de los Backstreet Boys. Pero la popularidad no fue lo único que entró por la puerta del falso santuario, también lo hizo el dinero. La periodista mexicana Gabriela Gutiérrez (que desde 2017 lleva investigando el caso) publicó en un hilo de Twitter un documento que demostraba que los donativos de la fundación llegaron a ser de 1,5 millones de dólares en 2019 —mientras que en 2015 solo había recibido 232.000 dólares—, según las cifras que Eduardo declaró al Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos. En ese mismo hilo, Gutiérrez también publica la imagen de un león famélico y con la cola arrancada. Sostiene que Serio mentía cuando utilizaba el término 'santuario', pues para obtener ese distintivo son necesarias la revisión y aprobación de alguna asociación especializada, como la American Sanctuary Association, algo que jamás sucedió.

Foto: La jirafa blanca es una rareza en el mundo animal y hay muy pocos ejemplares (Foto: Facebook/Marc Napo)

Uno de los primeros escándalos fue el de Katy Perry en mayo de 2018. Después de que publicara en su perfil de Instagram unas fotos con unas crías de león y de jaguar, sus seguidores la señalaron y criticaron. Los fans y animalistas le reclamaban que con esas fotos promovía el maltrato animal y la explotación de especies salvajes, actividades que son contrarias a lo que una fundación para la preservación de especies en peligro de extinción debería de hacer. Un par de días después, Perry borró las fotos y los medios hablaron del tema de forma escueta, pero no sucedió nada más.

La 'garganta profunda' de la fundación

Yael Ruiz trabajó en Black Jaguar-White Tiger desde septiembre de 2020 hasta abril de 2022 y confirma a este periódico que los famosos no fueron engañados directamente, sino que todo alrededor de ese supuesto santuario era una mentira muy bien montada por Serio. Ruiz afirma que todo sucedió bajo el amparo de autoridades corruptas porque Eduardo Serio es hijo de Eduardo Moisés Salomón, una de las personas ligadas al caso de blanqueo de capitales y corrupción política para la financiación de la campaña presidencial del expresidente Enrique Peña Nieto.

Yael fue contratada para grabar vídeos con los felinos y ganaba el equivalente a poco menos de 900 euros mensuales, recibidos por PayPal. Terminó haciendo "de todo" y sus declaraciones salen como balas a quemarropa. "Eduardo también tenía cerca de 100 perros y yo terminé atendiéndolos. Estaban maltratados, famélicos y malnutridos, sedientos, y heridos porque se peleaban entre ellos. Vivían en el descuido y la suciedad total. Yo misma me hice cargo de ellos, conseguí alimento, donativos, y los he ido colocando en sitios de adopción", declara. Con su propio salario pagó comidas, veterinarios y cuidados. "Yo terminé de la 'asistonta' de Eduardo. Limpié las habitaciones de su casa cuando lo echaron de ella, cuidé de sus animales. Eduardo es un manipulador y maltratador. Jamás me dio un céntimo para el cuidado de los perros", zanja.

Yael no sabía nada sobre felinos, ni de cómo deben de ser gestionados legalmente. Tampoco lo sabía Eduardo Serio. De hecho, asegura que el dueño de la fundación ni siquiera tiene una carrera universitaria o acreditación alguna para cuidar, preservar y gestionar animales de esa naturaleza.

El dueño de la fundación ni siquiera tiene una carrera universitaria o acreditación alguna para cuidar, preservar y gestionar animales

También cuenta que Lewis Hamilton, nombrado por la asociación animalista internacional PETA 'la persona del año' en 2018, y Maluma, fueron otros de los famosos que también pasaron por Black Jaguar-White Tiger y colgaron fotos con los animales de Eduardo Serio en Instagram. Ahora le han dado la espalda. "Maluma, pese a haber estado de gira por México, jamás regresó a ver a los animales". Yael, lo mismo que Arturo Islas, sostiene que la ignorancia generalizada sobre lo que es el maltrato animal y lo que no, además de la opacidad detrás de las falsas fundaciones en México, fue lo que impidió que las 'celebrities' vieran la realidad de un sitio que desde sus inicios se lucró con la ternura que generan los animales salvajes en las redes. "Eduardo, cuando vivió en Los Ángeles, se la pasaba de fiesta con la farándula de Hollywood y tenía relación con Gigi Hadid. Según él, tenía una casa en esa ciudad comprada a Selena Gómez. Él dice que todo comenzó rescatando a Cielo, la jaguar negra, pero eso no es cierto. Él la compró, como compró al resto de felinos. Los compró por menos de 500 euros, no los rescató como él dice", sostiene la extrabajadora.

Un falso santuario convertido en el 'Auschwitz felino'

Cuando Yael vio la fastuosa vida que llevaba Eduardo Serio entre viajes, comilonas en restaurantes premium, y fiestas en las que —como ella asegura — había mucha droga, no terminó de creerse que el crítico estado de los animales fuese debido al frenazo económico que causó la pandemia. "Por supuesto que Eduardo es drogadicto", aseguran Ruiz e Islas. ¿Qué tiene que ver eso con el caso de la fundación? El consumo de drogas, dinero gastado en fiestas, y el desvío de grandes cantidades de dinero hacia Estados Unidos (vía PayPal para las compras de su novia, bajo conceptos como 'vitaminas') es lo que desmonta, de acuerdo a las fuentes antes mencionadas, el hecho de que los animales estuviesen muriéndose de hambre por la falta de recursos económicos. "Incluso cuando me invitaban a esas comidas, yo quería pagar mis consumiciones. No podía creer que dijera que no tenía dinero para los animales mientras pagaba cuentas millonarias en restaurantes", dice Yael. En ese entonces, Eduardo ya no vivía en la Ciudad de México y se había mudado a las paradisiacas playas de Acapulco y de Tulum. De nuevo, en las declaraciones de Yael e Islas, el tema de la drogadicción de Eduardo aparece.

El relato de esta suerte de 'Auschwitz felino' está lleno de imágenes desgarradoras. "Los animales comenzaron a decaer cada vez más. Yo misma compraba fruta para los osos (porque solo comían pollo crudo), los mismos que desaparecieron y que las autoridades durante la clausura del lugar y el rescate jamás encontraron", explica la extrabajadora. "Un día vi que dos jaguares que amaba yo con el corazón (uno negro y otra moteada) habían desaparecido. Se llamaban Sol y Venus. Le llamé a Eduardo para preguntarle qué había pasado con ellos y desde ese día, en marzo de este año, me prohibió entrar al rancho. No mucho más tarde renuncié", agrega.

Foto: Un perro y su dueño, en una imagen de archivo. (EFE)

Por otra parte, las declaraciones de Arturo Islas tampoco escatiman en dureza cuando refieren a la negligencia e irresponsabilidad con las que Serio abandonó a los animales. "Si tienes una fundación es para rescatar, no para cruzar especies y lucrar con ellas. Mintió diciendo que los rescataba, y la forma de saberlo es que el 80% de los animales encontrados allí tenían estrabismo y problemas genéticos debido a las cruzas que se dieron en ese lugar. Incluso nacieron subespecies porque se mezclaron irresponsablemente el tigre de Sumatra con el de Bengala y el de Siberia", continúa.

El terror y la negligencia no terminan aquí. Como en toda historia turbia, los números no coinciden. "El registro que él tenía era de 600 animales aproximadamente, pero cuando se hicieron los rescates solo fueron encontrados 200. Peor aún, muchos de esos registros no coinciden con los animales encontrados. ¿Qué pasó con el resto? Eso es lo que queremos saber", añade Islas. "Ahí estoy con gente de la FGR [Fiscalía General de la República] indicándoles en dónde están las fosas", dice Yael Ruiz, mostrando una foto de ella misma justo en el terreno donde Lewis y otros animales fueron abandonados hasta la muerte.

Sin embargo, esas fosas siguen intactas. Yael cuenta que las autoridades mexicanas no han excavado ni hecho las investigaciones pertinentes en ese terreno porque no les conviene. "No quieren que se destape [el caso] porque claramente ha sido una falta grave de la Profepa [Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente]. Ellos sabían de la existencia de Black Jaguar-White Tiger y jamás pusieron un pie ahí para supervisarlo", opina. Solo con una investigación, excavaciones, y el trabajo de expertos forenses, se podrá determinar cuántos animales hay enterrados clandestinamente. Pero, de igual manera, se podrá saber exactamente en qué condiciones perecieron. Ella sostiene que murieron de inanición y que Eduardo Serio mandó sacrificar a los otros. Yael Ruiz ha sido testigo de muchas historias de terror relacionadas con los animales que estaban en la fundación. Ella sabe que muchos de ellos acabaron en las fosas, y sabe exactamente dónde están. Esas fosas siguen intactas, y la investigación al respecto parece estancada en un pantano burocrático.

El leoncito abraza la nariz de un oso gigante de peluche. Está en una habitación donde el parqué y una cama muestran que la imagen no corresponde al Okavango (su hábitat natural en Botsuana) o a un zoo. Esta fotografía de una cría de león, publicada en marzo de 2018 en Instagram, tiene miles de comentarios y abundan frases en inglés y adjetivos como 'sweetest' (el más tierno). El enternecedor animalito se llamaba Lewis (o Louie, cariñosamente), pero su belleza tiene un lado oscuro: nació ilegalmente en cautiverio y si durante sus primeros meses lucía sano, era solo para que su dueño se lucrara con él a través de Black Jaguar-White Tiger, una falsa fundación que se jactó de ser "el santuario de felinos más grande del mundo". Todavía presume de rescatar animales maltratados, a pesar de que la finca fue clausurada en julio por carecer de los permisos necesarios para operar como un centro de conservación de especies en extinción. Los animales que sobrevivieron han sido rescatados, aunque la página de la fundación sigue en activo y puede seguir recibiendo dinero.

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