Rebelión en la granja en Polonia: una ley animalista dinamita el gobierno de coalición
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El líder del PiS es amante de los animales

Rebelión en la granja en Polonia: una ley animalista dinamita el gobierno de coalición

El líder del PiS, de la coalición gobernante, ha propuesto una ley de Defensa Animal que se ha topado con críticas el gobierno: ya han sido suspendidos un ministro y 14 diputados

placeholder Foto: El líder del PiS polaco, Jaroslaw Kaczyński. (Reuters)
El líder del PiS polaco, Jaroslaw Kaczyński. (Reuters)

Las causas para que se rompiese la frágil coalición conservadora que gobierna Polonia desde 2015 podrían haber sido muchas; pero para que Jarosław Kaczyński, el ultraconservador y tecnófobo líder del PiS subiera su primer vídeo a TikTok, solo podía haber una razón lo suficientemente poderosa: la defensa de los animales. Su empeño de sacar adelante una ley que, entre otras cosas, prohíba las granjas de peletería, ha desembocado en la mayor crisis de gobierno en los últimos tiempos. La falta de apoyo a esta “cuestión que todas las buenas personas deberían apoyar”, según Kaczyński, ha provocado la suspensión de un ministro, de varios diputados y el fin de la coalición que sostiene la mayoría parlamentaria de los populistas polacos.

Probablemente fue en una de esas largas noches que dice pasar frente al televisor, acariciando a sus queridos gatos, cuando Kaczyński (un gran amante de los animales) concibió la iniciativa de promover una ley que acabe con la cría de animales por su piel, limite el modo en que los perros pueden permanecer atados, supervise las condiciones en los albergues de mascotas y que prohíba el sacrificio ritual de pollos, cerdos y corderos.

Foto: El actual presidente polaco y candidato del partido gobernante, PiS, Andrzej Duda, en un mitín. (EFE)

Habitualmente descrito como el hombre más poderoso de Polonia a pesar de no ostentar más cargo oficial que el de diputado, Kaczyński es conocido por su aversión a la vida pública (desde que murió su madre vive solo y nunca ha tenido familia propia) y a la tecnología (durante décadas se negó a tener una cuenta bancaria, correo electrónico o cuentas en redes sociales). Por eso, cuando subió su primer vídeo a la red TikTok, no cupo duda de que el mensaje debía ser tan importante como para justificar el uso del medio. Se trataba de retomar la propuesta de ley de Defensa Animal que, por falta de apoyo, no pudo sacar adelante en la pasada legislatura.

Polonia, que es el mayor productor de carne de pollo de toda la Unión Europea, destina el 40% de su producción al rito 'halal', que luego exporta a Turquía, Israel y Bosnia. Es un negocio de 1.000 millones de euros anuales al que los granjeros, que tradicionalmente forman parte de la base electoral del PiS (Ley y Justicia), no piensan renunciar.

En una tumultuosa manifestación frente a la sede del PiS en Varsovia, delegados de agrupaciones rurales consiguieron entregar una carta pidiendo la retirada de la propuesta, que califican de "traición" al campo. Les apoyaron y acompañaron representantes de Konfederacja, el partido ultranacionalista que siempre ha acusado al PiS de no dar la talla en la defensa de los “verdaderos polacos”. Radio Marja, una red de emisoras religiosas con gran presencia en las áreas rurales, ya había caldeado el ambiente recordando que “el hombre fue creado por Dios para dominar la creación”. Radio Marja es propiedad del poderoso clérigo Tadeusz Rydzik, cuyo imperio incluye también una televisión, una universidad… y granjas de visones.

La ley de la discordia

En un acto celebrado en el patio del palacio presidencial, el ministro de Agricultura, que desaconsejó la ley por poner en peligro la alianza implícita entre el electorado rural y el gobierno, se quejaba de que "algunos se creen que ordeñar a una vaca es violarla y que la miel se roba a las abejas, cuando el papel del hombre es el de dominar la creación". El ministro, que votó en contra de la ley, ha sido suspendido junto a todos los diputados que se han opuesto a la misma.

La tensa votación que finalizó pasada la medianoche del pasado jueves, desembocó en una situación realmente atípica e inesperada: mientras la oposición y la izquierda apoyaron la ley, los dos partidos aliados del gobierno se desmarcaron con abstenciones o votos en contra. Zbigniew Ziobro, ministro de Justicia y a la vez fiscal general, ordenó a su formación que no respaldase la ley. Ziobro, que lleva años rentabilizando su apoyo al PiS a cambio de una relevancia personal creciente, formalizaba así su enésimo órdago contra la autoridad de Kaczyński. Para éste, la “traición” se había consumado. El primero en caer fue el ministro de Agricultura, de quien se ha sabido que envió cartas secretas para bloquear la ley. Le siguieron 14 diputados más. Los titulares de la prensa polaca certificaban al día siguiente el fin de la coalición del gobierno: “lo mejor es que recojan y se vayan”.

Sin embargo, más allá de la ley de defensa animal y sus implicaciones económicas, se especula con que la verdadera causa del divorcio en la coalición conservadora hay que buscarla en las rivalidades personales. Polonia está gobernada por una troika en la que Ziobro aporta un pequeño pero decisivo número de escaños. El ministro de Justicia y fiscal general es considerado un hábil conspirador en la sombra que se ha postulado como aspirante a primer ministro a cambio de su apoyo al PiS. Junto a la ley de defensa animal, el Parlamento iba a aprobar una legislación que eximía legalmente a todos los miembros del gobierno por cualquier decisión o acto llevado a cabo durante la pandemia del coronavirus. Una sentencia judicial ha determinado que el primer ministro Morawiecki cometió un delito al convocar elecciones presidenciales hace poco. Ziobro se opuso a apoyar también esta ley, esperando ver caer a Morawiecki para tomar su puesto.

No se trata, ni mucho menos, de la primera vez que el PiS ve caer el frágil castillo de naipes construido gracias a sus alianzas. Hace 14 años, este partido rompió con sus aliados de entonces y reorientó sus afinidades para unirse otras formaciones. El problema es que, en el panorama actual, el partido de Kaczyński tiene muy difícil encontrar a alguien con la entidad suficiente como para ayudarle a sostener la mayoría. Si se rompen definitivamente las relaciones con sus actuales socios, sólo le quedaría la ultraderecha antisistema de Konfederacja, una pésima carta de presentación frente al electorado moderado y la peor compañía posible de cara a Bruselas. Además, Konfederacja tiene su razón de ser en la permanente descalificación del poder, cualquiera que sea, y la acusación de tibieza a todos los que no se alineen con sus posturas radicales.

Foto: Imagen de un manifestante español con una gorra de 'Make Spain Great Again'. (Reuters)

Para intentar salvar los muebles e impedir un gobierno en minoría o unas elecciones anticipadas, Kaczyński y Ziobro viajaron hace poco a Cracovia. Cada día 18, el jefe del PiS visita la tumba de su hermano en esta ciudad, y un cara a cara lejos de Varsovia podría servir para templar los ánimos. Acompañados por el director de la televisión pública, ambos líderes echaron un pulso que continuó en la capital y del que sólo ha trascendido un críptico mensaje de la portavoz del PiS: “se han tomado decisiones sobre decisiones decisivas”.

Cualquier escenario es posible a partir de ahora, lo que no está claro es si quienes se situarán en ese escenario serán los mismos actores que hasta ahora. La relación de conveniencia entre el PiS y sus aliados, puesta a prueba muchas veces, ha sobrevivido todo tipo de tempestades con tal de conservar el poder. Desde las elecciones del año pasado, la coalición gobernante depende de solo cinco escaños para conservar la mayoría, y las presidenciales de julio se decantaron a favor del candidato pro gubernamental por sólo un puñado de votos. Jarosław Kaczyński es un hombre acostumbrado a salirse con la suya y nunca ha tolerado la más mínima insurrección, al menos de cara a la galería. En el pasado se ha aprovechado más de una vez de los servicios de Ziobro como alguien capaz de sacar a la luz los trapos sucios de sus enemigos. Cuando Kaczyński eligió a Morawiecki, sin carrera política previa, como primer ministro, Ziobro se sintió menospreciado y no ha cesado de plantear problemas y acumular exigencias en el seno de la coalición. La ruptura de ésta abre un horizonte de incertidumbre en el panorama político polaco.

Un comentarista polaco decía hace poco que “la alianza en la familia conservadora ha durado mientras se servía el banquete; cuando uno de los comensales recordó a los demás que la cubertería era suya, comenzó la discusión y ahora la cena terminará antes del postre”.

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