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¿Qué hace el príncipe saudí en el intercambio de los prisioneros extranjeros en Ucrania?
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Tres hipótesis para Arabia Saudí

¿Qué hace el príncipe saudí en el intercambio de los prisioneros extranjeros en Ucrania?

La madrugada del miércoles, los diez recién liberados prisioneros extranjeros aterrizaban en un avión privado en el aeropuerto de Riad, Arabia Saudí, y bajaban felices las escaleras para ser recibidos por las autoridades saudíes

Foto: Los voluntarios extranjeros liberados, a su llegada a Riyad. (Saudi Press Agency)
Los voluntarios extranjeros liberados, a su llegada a Riyad. (Saudi Press Agency)

Esta semana, Robert Jenrick, parlamentario británico por la región de Newark, publicaba un mensaje en su perfil de Twitter celebrando la liberación de Aiden Aslin, uno de los voluntarios británicos en el Ejército ucraniano detenido y más tarde condenado a muerte por las autoridades prorrusas en el Donbás por su participación en la defensa de Mariúpol. Aslin, natural de Newark, pertenece al distrito electoral de Jenrick, y ha sido puesto en libertad en un inesperado intercambio de prisioneros en el que también fueron liberados otro británico, varios estadounidenses, un croata, un sueco y un marroquí, algunos ya juzgados y condenados a muerte como "mercenarios".

En el segundo tuit de la cadena de mensajes de Jenrick, el parlamentario y ministro de Sanidad agradecía "profundamente" el trabajo "del Gobierno ucraniano, el príncipe saudí, Liz Truss y James Cleverly [ministro de Exteriores de Reino Unido]". ¿Por qué está el príncipe Mohamed bin Salman (MBS) en la liberación de los rehenes extranjeros detenidos por Rusia y sus brazos 'proxy' en el Donbás?

La madrugada del miércoles, los diez recién liberados prisioneros extranjeros aterrizaban en un avión privado en el aeropuerto de Riad, Arabia Saudí, y bajaban felices las escaleras para ser recibidos por las autoridades saudíes. El intercambio fue inesperado, y abre muchos interrogantes sobre cuáles pueden ser las motivaciones de Rusia para aceptarlo justo ahora, después de meses en los que negociaciones en la misma líneas han sido rápidamente rechazadas y una campaña específica de Moscú contra los voluntarios extranjeros en las fuerzas ucranianas, siendo los combatientes extranjeros además una de las opciones de presión sobre la mesa que todavía tenía el Kremlin.

Foto: Un momento del 'juicio' contra los tres extranjeros en la Corte Suprema de la autoproclamada República Popular de Donetsk. (Reuters)

Saber leer cómo se traduce este intercambio en la posición de Moscú puede marcar cómo evoluciona el campo de batalla justo cuando Rusia está celebrando referéndums de unificación en las zonas ocupadas - los dos británicos y el marroquí fueron juzgados y condenados a muerte por las autoridades de la autoproclamada república popular de Donetsk (DPR), un truco de Moscú, ya que en Rusia hay una moratoria sobre la pena de muerte-, ha ordenado una movilización militar parcial que es bastante más masiva de lo anunciado y ha amenazado algo más que veladamente con usar armas nucleares.

Pero, lateralmente, la pregunta sobre la participación del príncipe heredero de Arabia Saudí también abre posibilidades. En uno de los principales diarios marroquíes, nacionalidad del jovencísimo liberado Brahim Saadoun, el titular era directamente "El príncipe saudí MBS obtiene de Putin la liberación del marroquí detenido". Casi con sus propias manos.

El papel de Mohamed bin Salman en la mediación para el intercambio de prisioneros -del que formó parte también de una segunda fase en la que se liberaron más de un centenar de combatientes de Azov- se inició hace varios meses, según ha reconstruido el diario 'Wall Street Journal', quien también recoge la participación del oligarca ruso Roman Abramovich, que habría acompañado personalmente a los liberados hasta el jet que los transportó a Arabia Saudí. "Nuestra intención era salvar gente, y necesitábamos un país que es fuerte e independiente, con capacidad de influir sobre nuestro vecino del norte", ha declarado Rustem Umerov, uno de los negociadores ucranianos, al medio estadounidense. "Limitamos riesgos separando ambas negociaciones. Para los prisioneros de guerra (POW) extranjeros, cooperamos con Arabia Saudí, para los POW ucranianos, cooperamos con Turquía".

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Hay al menos tres aspectos interesantes de las razones de Mohamed bin Salman (MBS) para su participación en el intercambio de prisioneros. No Arabia Saudí, de hecho, sino el propio príncipe, en atención tanto al mensaje de Jenrick como a los artículos en la prensa marroquí, como a los comunicados publicados en el Ministerio de Exteriores o la presidencia saudí: "Con base en las prioridades del príncipe heredero, y en continuación de su compromiso con iniciativas humanitarias hacia la crisis ruso-ucraniana".

Esta participación de MBS en la liberación de los presos extranjeros (no en la de los ucranianos) son de nuevo una oportunidad para el líder saudí de recuperar imagen internacional después de una etapa de aislamiento tras la muerte del periodista Jamal Khashoggi, brutalmente asesinado en el consulado saudí en Turquía. Ante la presunta participación de MBS en el asesinato del periodista, el que había sido considerado un "príncipe reformista" y el nuevo rostro lavado de Arabia Saudí ante el mundo se convirtió en un paria.

En los últimos meses, sin embargo, MBS ha estado potenciando de nuevo su imagen, entre señales de que incluso los líderes occidentales pueden haberlo 'perdonado', aunque con la boca pequeña. Con el inicio de la guerra de Ucrania, la consecuente crisis energética y el bloqueo al petróleo y gas rusos, el papel de Arabia Saudí ha vuelto a ser importante, y en julio pasado MBS volvió a visitar Europa, por primera vez desde 2018, reuniéndose con el presidente francés Emmanuel Macron o el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis.

Foto: Emmanuel Macron recibe al príncipe saudí, Mohammed bin Salman. REUTERS

Habiendo probado que puede hacer de mediador en un asunto tan delicado como el intercambio de prisioneros extranjeros (al estar detenidos por las autoridades de la autoproclamada República Popular de Donetsk, no reconocidas, unas negociaciones directas de, por ejemplo, Reino Unido, podrían utilizarse propagandísticamente por el lado prorruso como un reconocimiento táctico), MBS no solo demuestra que tiene agencia en temas internacionales, sino que además hace un favor a estos países.

Esta participación en la mediación por el intercambio de prisioneros es también un buen impulso en su rifirrafe con Qatar, rival de Arabia Saudí en la región y que ha sido tradicionalmente considerado -pese a su mucho menor tamaño, la mediación internacional es la apuesta diplomática del emirato catarí- como mediador en multitud de conflictos delicados, desde las negociaciones de EEUU con los talibanes a intercambio de secuestrados por el Daesh en Irak y Siria-. También se anota un tanto en el escenario de la mediación a Turquía, otro rival regional, quien se ha dibujado a sí mismo como el principal país mediador entre Rusia, Ucrania y Occidente. Sin embargo, y pese al éxito en el acuerdo de exportación de grano en el Mar Negro, otras iniciativas negociadoras, como precisamente la de intercambio de prisioneros, la evacuación de la asediada Azovstal en abril-mayo o varias rondas de negociaciones de paz al inicio de la invasión han fracasado.

La cuestión energética y su relación con Rusia también juega un papel clave. "Necesitábamos un país que es fuerte e independiente, con capacidad de influir sobre nuestro vecino del norte", decía el negociador ucraniano. Y Arabia Saudí, que hasta las negociaciones por los prisioneros no había desempeñado ningún papel en la diplomacia relacionada con la guerra de Rusia en Ucrania, tiene esa capacidad. En los últimos años, el propio MBS se ha acercado a Rusia, y ahora necesita también cerrar filas en el frente energético ante un futuro inmediato que se presenta complicado, también para Moscú. Desde el inicio de la invasión, pese a las presiones tanto europeas como de su aliado habitual Estados Unidos (que llegó a solicitarlo abiertamente), Arabia Saudí se ha negado a aumentar la producción de barriles de petróleo (para que bajen los precios globales), facilitando la espectacular subida de precios de los primeros meses de guerra y facilitando que Rusia aumentara inicialmente sus ingresos en las ventas.

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Esta semana, Robert Jenrick, parlamentario británico por la región de Newark, publicaba un mensaje en su perfil de Twitter celebrando la liberación de Aiden Aslin, uno de los voluntarios británicos en el Ejército ucraniano detenido y más tarde condenado a muerte por las autoridades prorrusas en el Donbás por su participación en la defensa de Mariúpol. Aslin, natural de Newark, pertenece al distrito electoral de Jenrick, y ha sido puesto en libertad en un inesperado intercambio de prisioneros en el que también fueron liberados otro británico, varios estadounidenses, un croata, un sueco y un marroquí, algunos ya juzgados y condenados a muerte como "mercenarios".

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