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Bienvenido, Míster Salman: la guerra de Ucrania 'indulta' al príncipe saudí en Europa
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El petróleo como arma geopolítica

Bienvenido, Míster Salman: la guerra de Ucrania 'indulta' al príncipe saudí en Europa

Emmanuel Macron ha recibido al príncipe saudí para fortalecer las relaciones con el gigante del petróleo a pesar de las condenas de los activistas por el asesinato de Jamal Khashoggi

Foto: Emmanuel Macron recibe al príncipe saudí, Mohammed bin Salman. REUTERS
Emmanuel Macron recibe al príncipe saudí, Mohammed bin Salman. REUTERS

En un 2017 que ahora parece lejano, la prima del príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, fue la portada de la revista Vogue en Arabia Saudí como símbolo de los cambios en el país. En la fotografía, posa al volante de un coche para celebrar a las mujeres vanguardistas del reino y para elogiar las reformas sociales que inició el príncipe. Nadie podía negar que Arabia Saudí seguía siendo una monarquía absoluta pero Bin Salman quiso convertirse en un príncipe 'millennial' que traería consigo una transformación del reino.

Esa imagen duró poco. En 2018, el periodista Jamal Khashoggi fue asesinado en el consulado saudí en Estambul, y desde entonces, Occidente le puso en la lista negra de los violadores de derechos humanos. Ha tenido que llegar una guerra en Ucrania y una crisis energética para que MBS vuelva a ser 'bienvenido' en Europa, esta semana por primera vez desde 2018. La gira del príncipe ha llegado hasta Francia, donde Emmanuel Macron le ha recibido este jueves para hablar, sobre todo, de temas energéticos.

Foto: Bin Salmán, príncipe de la corona saudita. (EFE/Bandar Aljaloud)

Esta reunión no se ha anunciado a bombo y platillo como pasa en otros encuentros entre mandatarios, y ni siquiera se esperan declaraciones a la prensa. Tendrá lugar bajo la sombra del recuerdo del periodista y columnista del Washington Post, que fue asesinado por agentes saudíes. Tanto el príncipe como altos cargos de la monarquía tienen responsabilidad en este homicidio, según una investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (OHCHR).

Joe Biden afirmó en ese momento que se debería tratar a Arabia Saudí como un "paria" pero, ahora como presidente de Estados Unidos, ha reculado y se reunió la semana pasada con el heredero. Porque nadie veía venir la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania y menos todavía que Bin Salman pasaría tan rápido de ser "paria" a socio fundamental para Occidente. La nueva alianza económica que empezó Biden la rematará Macron en la gira europea del príncipe.

La visita de este jueves en París es la segunda parada de la ruta europea de Bin Salman en Europa. A principios de semana se reunió con el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, para fomentar la cooperación bilateral. Además de insistir en la importancia del petróleo, firmaron un acuerdo para construir un cable de datos submarino que conecte Europa y Asia. El príncipe defendió que Arabia Saudí puede "proporcionar a Grecia y al suroeste de Europa energía renovable mucho más barata".

Los reyes del petróleo

El país árabe es el mayor exportador de crudo del mundo y lidera la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Su importante influencia en los precios del petróleo en medio de las sanciones de Occidente a Rusia es, por lo tanto, la carta que está jugando Arabia Saudí para volver a ser bienvenido en Europa.

El encuentro entre Bin Salman y Macron es la confirmación que en realidad nadie necesitaba sobre la importancia del petróleo en la geopolítica. No por nada muchos analistas lo definen como el verdadero "rey del mundo". Con la guerra de Ucrania como telón de fondo, en una reunión del G-7 en junio, Macron pidió, junto con otros países como Estados Unidos, que se redujeran los precios del petróleo, solicitando a países de la OPEP como Arabia Saudí que aumenten la producción. Al principio, Riad ignoró la petición, pero finalmente anunciaron que producirán más en julio y agosto.

Foto: El príncipe saudí Mohammed bin Salmán recibió al presidente estadounidense, Joe Biden, el pasado 15 de julio. (EFE/Bandar Aljaloud)

En realidad, Macron ya rompió el hielo el año pasado y visitó Riad en 2021 para discutir el estancamiento de las conversaciones nucleares con Irán y la crisis en Líbano. Las críticas le llovieron en ese momento, también por Khashoggi, pero Macron resaltó que no tenía otro remedio si Francia quería comprometerse con la región. "¿Quién puede pensar por un segundo que podemos ayudar a Líbano y preservar la paz y la estabilidad en Medio Oriente si decimos 'no vamos a hablar con Arabia Saudí, el país más poblado y más poderoso del Golfo'?", dijo a los periodistas.

El presidente francés sigue pensando igual, pero ahora quizá su discurso tiraría más por: "¿Quién puede pensar por un segundo que podemos superar la crisis energética y de petróleo si decimos: 'No vamos a hablar con Arabia Saudí, el mayor exportador de crudo del mundo?'".

Francia ha prometido que no dejarán pasar el tema de los derechos humanos en la visita de Bin Salman. La primera ministra, Élisabeth Borne, afirmó que hay que ser "vigilante" con los derechos humanos y que este sería uno de los mensajes que le transmitiría el presidente a MBS, en declaraciones a una radio local. "Pero Arabia Saudí es un socio, tenemos problemas geopolíticos de aprovisionamiento y creo que es importante tener este tipo de intercambios sin renunciar a nuestros objetivos y valores, especialmente sobre el respeto de los derechos humanos".

Las organizaciones de derechos humanos y los activistas no dan tregua. Esta especie de "gira del perdón" de Mohammed bin Salman por Occidente, y la visita de Biden a Arabia Saudí "no cambia en nada el hecho de que el príncipe sea un asesino", dijo Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, a AFP. La crítica principal es lo chocante que resulta, continúa Callamard, que hayan sido precisamente estos dos gobiernos los que más expresaron su condena por el asesinato del periodista y se comprometieron a no integrar al príncipe en la comunidad internacional. Una medida loable… hasta que les toca donde más les duele.

Por otro lado, la directora de Human Rights Watch en Francia, Bénédicte Jeannerod, indicó que la visita de Bin Salman a Francia podría ser el primer paso para que el príncipe fuera aceptado de vuelta en el escenario internacional. Además del asesinato de Khashoggi, otras sombras planean sobre el reino, como "la despiadada represión de todas las críticas por parte de las autoridades sauditas y crímenes de guerra en Yemen". Macron es el síntoma de la posición de muchos otros países occidentales que seguramente acaben priorizando los intereses petrolíferos con Arabia Saudí. El francés y sus homólogos griego y estadounidense han dado el primer paso.

Foto: Mohammad Bin Salman, en una imagen de archivo. (Reuters)

La ONG Democracy for the Arab World Now (Dawn), junto con otras organizaciones, han presentado incluso una denuncia colectiva en París contra Mohammed bin Salman por "complicidad en la tortura" y "desaparición forzada" de Jamal Khashoggi. Se amparan en la legislación internacional que permite a un Estado juzgar crímenes de derechos humanos aunque se cometieran en otro país. Según Dawn, Francia estaría obligada a investigar las actuaciones del príncipe saudí, aunque por ahora parece poco probable que la iniciativa tenga un impacto significativo. Podría, sin embargo, frenar a Bin Salman a visitar el país europeo en futuras ocasiones, según afirman expertos legales a The Guardian.

La pregunta de qué tiene más peso, si la ética o los intereses políticos, no es nueva y este es solo otro ejemplo más del doble rasero de muchos gobiernos y mandatarios. Un editorial de The Economist apunta que la mejor manera de que los líderes occidentales no sean señalados como hipócritas es defender solamente de lo que puedan prescindir. "Los líderes deben ser claros sobre el bien y el mal, pero cuando sopesan si imponer sanciones a los malhechores, deben evaluar los resultados probables en lugar de las apariencias", defiende.

Si Macron no se hubiera unido a la ola de condenas internacionales contra el reino saudí tras el asesinato de Khashoggi, esta visita no sería tan polémica. Ahora, sin embargo, se enfrenta a las críticas y a la presión de ONG, activistas y opinión pública por aliarse con el que hace no tanto tiempo era el enemigo. Lo seguiría siendo si no fuera un socio clave en mitad de una crisis energética.

En un 2017 que ahora parece lejano, la prima del príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, fue la portada de la revista Vogue en Arabia Saudí como símbolo de los cambios en el país. En la fotografía, posa al volante de un coche para celebrar a las mujeres vanguardistas del reino y para elogiar las reformas sociales que inició el príncipe. Nadie podía negar que Arabia Saudí seguía siendo una monarquía absoluta pero Bin Salman quiso convertirse en un príncipe 'millennial' que traería consigo una transformación del reino.

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