¿Retorno a la energía nuclear en Italia o ecologismo radical chic?
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Se abre el debate en Italia

¿Retorno a la energía nuclear en Italia o ecologismo radical chic?

Italia, tras la catástrofe de Chernobyl, celebró en 1987 un primer referéndum en el que la mayoría de la población, 80%, votó a favor del cierre de las cuatro plantas nucleares existentes

Foto: Una capilla junto a una planta nuclear checa. (Reuters)
Una capilla junto a una planta nuclear checa. (Reuters)

"El mundo está lleno de ambientalistas radicales chic y está lleno de ambientalistas ideológicos extremistas. Son peores que la catástrofe climática a la que nos enfrentamos si no hacemos algo sensato. Son parte del problema, espero que podamos tener un debate ideológico, que miréis los números. Si no miráis los números corremos el riesgo de lastimarnos como nunca había sucedido antes". Este duro ataque al ecologismo italiano lo ha proferido, sorprendentemente, el ministro de la Transición Ecológica en el Gobierno Draghi, Roberto Cingolani, político del entorno del partido de centro ¿izquierda? Italia Viva, liderado por el ex primer ministro Matteo Renzi, para lanzar un debate tabú en Italia: el retorno de la energía nuclear.

La persona encargada de mediar en el complicado mundo energético italiano, con el octavo coste kilovatio/hora más caro de la UE, ligeramente por debajo del español, lanzaba esas acusaciones de dogmatismo a cierto sector del ecologismo italiano para reabrir el debate del uso de la energía nuclear, el abaratamiento del precio de la luz y, de paso, generar un nuevo incendio dentro del Gobierno Draghi, que es un coro desentonado en el que sobresale hasta ahora solo el solista. "Están surgiendo tecnologías de cuarta generación, sin uranio enriquecido y sin agua pesada. Hay países que están invirtiendo en esta tecnología, no está madura, pero está cerca de estar madura. Si en un momento determinado ocurre que los residuos radiactivos son muy pocos, la seguridad se ha mejorado y el coste es más bajo, es una locura no considerar esta tecnología. En el interés de nuestros hijos está prohibido ideologizar cualquier tipo de tecnología. Sigamos haciendo números y después tomamos las decisiones", ha dicho el ministro.

Foto: La planta térmica de Laziska, en Polonia. (Reuters)

Y como sucede cada vez que habla un miembro del Ejecutivo que no sea el primer ministro, otros miembros del mismo Ejecutivo, pero de diferente partido, se han echado las manos a la cabeza. "Si no reaccionamos nos hacen pedazos", explica el periódico 'Il Corriere' que ha sido la respuesta dentro de la cúpula del Movimiento 5 Estrellas (M5S), la formación mayoritaria de la extraña coalición Dragui, a las palabras de ministro de Transición Ecológica que ha entrado de lleno en uno de los temas tabús de los populistas italianos. El creador del M5S, Beppe Grillo, ha dejado claro siempre que la energía atómica es una de sus líneas rojas.

"Si Cingolani sigue adelante con esa idea tendrá una fortísima oposición del M5S", explica 'Il Corriere' que piensa la cúpula de los populistas. El ahora nuevo y plenipotenciario líder del Movimiento, el tranquilo ex primer ministro Giuseppe Conte, se ha limitado por ahora a advertir: "Pediremos que se aclaren las políticas de transición ecológica tras las recientes declaraciones pronunciadas en evento organizado por Italia Viva". En el M5S creen que la soflama es parte de una nueva estrategia mediática de Renzi para hacerse hueco en los medios de comunicación ante los pésimos resultados que le dan las encuestas a su Italia Viva que la colocan en torno al 1% de intención de voto.

De Chernobyl a Fukushima

Italia, tras la catástrofe de la central nuclear de Chernobyl, celebró en 1987 un primer referéndum en el que la mayoría de la población, 80%, votó a favor del cierre de las cuatro plantas nucleares existentes y ahora convertidas en armatostes de hormigón abandonados.

Tras 20 años de aquel cierre, el entonces primer ministro Silvio Berlusconi reabrió el debate de la energía nuclear ante el alto coste de la luz en un país que iniciaba una proceso de profunda crisis económica. La controversia política fue fuerte, con una primera aprobación en el Consejo de Ministros del uso de ciertos implantes nucleares, al que se opusieron diversos gobiernos regionales que pusieron demandas de inconstitucionalidad, y terminó con un nuevo referéndum en 2011, que coincidió de nuevo casualmente con el reciente desastre nuclear en la central japonesa de Fukushima, donde esta vez votó en contra de la energía atómica el 94% de la población. El accidente de la central nipona parece que fue decisivo para el fuerte apoyo del no, ya que algunos sondeos de las semanas previas situaban el apoyo a la nuclear en torno al 40,5%.

Foto: Imagen de satélite de la central de Natanz. (Reuters)

Las palabras de Cingolani han devuelto, diez años después de ese segundo varapalo para los pronucleares, el debate de la energía nuclear a un país que, en todo caso, está en todo caso amenazado, como recuerdan muchos, del riesgo de accidente y contaminación atómica por las cercanas centrales de la vecina Francia.

El debate calmado que pedía el ministro sobre el futuro energético, que ha lanzado con una soflama quizá no especialmente calmada, no parece posible dentro del actual Gobierno ni tampoco parece que tenga un apoyo social mayoritario, aunque ahí los actores interesados dan cifras dispares. En julio pasado, la reputada empresa SWG publicaba una encuesta encargada por sectores proatómicos italianos en la que uno de cada tres italianos se mostraba a favor del uso de la energía nuclear. Greenpeace, un año antes, daba otra encuesta en la que decía que el 80% de los italianos están en contra de la energía nuclear, aunque en ese caso el sondeo hablaba del uso de la energía atómica como armamento.

El Gobierno Draghi y los cerca de 200.000 millones de euros que Italia recibirá de la UE para su reactivación económica apuntaban en un principio a ser usados en buena medida para a una transición ecológica energética basada en energías renovables. Según el proyecto que se presentó a Bruselas, 59.470.000 millones de euros se van a invertir en el apartado denominado "revolución verde y transición ecológica". En ese documento del programa de inversiones que en principio debe gestionar Cingolani, no hay una sola referencia a la energía atómica.

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