No hay salida para Afganistán y sus refugiados
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La crisis que viene

No hay salida para Afganistán y sus refugiados

Si los afganos consiguen realizar el peligroso viaje a través de Irán, llegarán a la frontera con Turquía, donde las autoridades ya están levantando barreras para impedir el paso

placeholder Foto: Evacuación desde el aeropuerto Hamid Karzai de Kabul. (Reuters)
Evacuación desde el aeropuerto Hamid Karzai de Kabul. (Reuters)

Mientras gran parte del mundo observa el trágico y mortal caos en torno al aeropuerto de Kabul, ya ha comenzado una crisis migratoria potencialmente mucho mayor, que no hará más que empeorar en las próximas semanas y meses: hay un enorme número de afganos que intentan desesperadamente huir del país como refugiados o solicitantes de asilo.

¿De cuántos refugiados estamos hablando? Más de medio millón de afganos han huido ya de la violencia y la inestabilidad en su país solo este año, incluso antes de que los talibanes volvieran al poder hace una semana. En los próximos meses, un número similar de refugiados podría emprender el mismo camino, a pesar de los esfuerzos de los talibanes por impedir que la gente se marche.

Foto: Refugiados afganos llegan a un hotel de Madrid. (Jesús Hellín)

Ahora son muchos más los afganos que quieren salir, ya sea porque temen represalias por haber colaborado con las fuerzas estadounidenses —a pesar de la oferta de amnistía de los talibanes— o por el terrible historial del nuevo régimen en materia de derechos humanos, especialmente para las mujeres y las niñas. Pero ¿a dónde irán? Buena pregunta. La mayoría intentará dirigirse a Europa, pero pocos países de esa ruta parecen dispuestos a acogerlos. He aquí tres ejemplos en el camino.

El país fronterizo: Irán. Ofrece la vía más directa para los afganos que intentan llegar a Europa. Acoge actualmente a 780.000 refugiados afganos, el segundo país después de Pakistán, junto con unos dos millones de afganos indocumentados. A Teherán le preocupa que los talibanes, que son extremistas suníes, puedan intensificar una larga historia de persecución de las minorías chiítas de Afganistán, empujando aún más refugiados a la frontera iraní.

Foto: Ebrahim Raisi, durante la campaña electoral. (Reuters)

Pero lo último que quiere el nuevo presidente Ebrahim Raisi en este momento es una gran afluencia de refugiados que podría inflamar las tensiones sociales en un momento en que el descontento público contra el régimen es elevado, la economía está paralizada por las sanciones estadounidenses y el covid-19 sigue haciendo estragos. Probablemente, prefiera no enemistarse con los talibanes (que estuvieron a punto de entrar en guerra con los iraníes en 1998) dando asilo a los afganos que huyen. Hasta ahora, Irán ha instalado tiendas de campaña para los refugiados afganos en tres provincias fronterizas, pero no tiene planes de hacer mucho más por ellos.

El país de tránsito: Turquía. Si los afganos consiguen realizar el peligroso viaje a través de Irán, llegarán a la frontera con Turquía, donde las autoridades ya están levantando barreras para impedir el paso de todos los inmigrantes, incluidos los afganos. Turquía ya acoge a 3,6 millones de refugiados sirios en virtud de un acuerdo de 6.000 millones de euros (7.040 millones de dólares) con la UE, pero los turcos insisten en que su país no se convertirá en un punto de parada para los afganos que llegan a Europa, por mucho dinero que los europeos estén dispuestos a pagar esta vez. Aun así, los contrabandistas siempre encontrarán la manera de hacer entrar a la gente. El problema es, ¿a dónde van desde allí? No aquí, dice el país vecino, enemigo acérrimo y miembro de la UE, Grecia. Los griegos, que también están reforzando la seguridad de sus fronteras, consideran que Turquía es un "lugar más seguro" para los refugiados afganos, sobre todo porque ya hay casi 118.000 allí.

Foto: Inmigrantes caminan hacia la frontera con Hungría en territorio rumano. (Reuters)

El país de destino: Alemania. Es, con diferencia, el país europeo que más refugiados afganos acoge, con 181.000. Pero la canciller Angela Merkel, que defendió el controvertido esfuerzo de la UE en 2015-2016 para acoger a más de un millón de solicitantes de asilo, en su mayoría sirios, sabe que en Alemania —y en otras partes de la unión— no hay ningún interés en hacer lo mismo con los afganos en este momento. Además, Merkel dejará su cargo después de las elecciones del próximo mes, en las que la inmigración se ha convertido en un espinoso tema de campaña.

Los principales partidos políticos alemanes, incluida la propia coalición CDU/CSU de Merkel, tienen un mensaje similar: nos solidarizamos con la difícil situación de los afganos que huyen de los talibanes, así que no los deportaremos ahora mismo; pero, por favor, no vengan aquí a menos que toda la UE acepte compartir la carga (lo que parece muy improbable dados los compromisos de la mayoría de los Estados miembros de la UE hasta ahora).

¿Qué pasa si millones de personas que temen ser perseguidas quedan atrapadas dentro de su propio país?

¿Qué pasa si millones de personas que temen ser perseguidas quedan atrapadas dentro de su propio país? Probablemente, se unirán a los 3,5 millones de afganos vulnerables que ya son desplazados internos. Después de eso, nadie lo sabe. "La imposibilidad de buscar un lugar seguro podría ser una cuestión de vida o muerte", declaró a GZERO Media Kathryn Mahoney, portavoz mundial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. "A día de hoy, la gran mayoría de los que pueden estar en peligro no tienen una salida clara".

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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