Entrar en la 'fortaleza Europa': la nueva ruta a la Unión Europea para los refugiados afganos
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Nueva ruta hacia la UE

Entrar en la 'fortaleza Europa': la nueva ruta a la Unión Europea para los refugiados afganos

La mayor vigilancia en las fronteras extracomunitarias de Hungría y Croacia ha desviado hasta Rumanía la ruta por la que miles de inmigrantes y refugiados afganos intentan llegar al centro de la UE

Foto: Inmigrantes caminan hacia la frontera con Hungría en territorio rumano. (Reuters)
Inmigrantes caminan hacia la frontera con Hungría en territorio rumano. (Reuters)

Turquía, Grecia, Macedonia del Norte, Serbia, Hungría y Croacia, última escala hacia los países de destino en Europa Occidental. Este fue, durante la mayor parte de la década pasada, el trayecto que seguían cientos de miles de inmigrantes y refugiados sin papeles sirios, iraquíes, afganos y de otros países asiáticos para buscar en Europa un refugio de la opresión, la miseria y la guerra. Pero desde hace meses, la perspectiva de retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, así como la creciente vigilancia de las fronteras no comunitarias húngaras y croatas en la 'fortaleza Europa', han cambiado tanto el trazado del trayecto como el país de origen de la mayoría de quienes tratan de llegar al continente.

Si antes eran sirios que escapaban de la guerra, ahora son afganos que huyen del rápido avance de los talibanes, que se apresuran a ocupar el espacio que han dejado libre los soldados de EEUU y sus aliados. Aunque la meta es la misma, el camino es ahora distinto. En vez de seguir hacia Occidente desde Serbia, en un intento de evitar la mayor vigilancia en las fronteras de Hungría y Croacia, la mayoría de estos inmigrantes opta ahora por entrar a la más laxa Rumanía, otro país de la Unión Europea desde el que intentan después cruzar, escondidos en camiones, la frontera con Hungría.

Foto: Una tienda de velos islámicos, en Mjølnerparken, uno de los barrios de la lista de guetos de Dinamarca. (Reuters)

En la primera mitad de 2021, la agencia europea de fronteras (Frontex) detectó cerca de 3.200 intentos de entradas ilegales en las fronteras exteriores de la UE de afganos, un aumento del 41% con respecto al año anterior. Las peticiones de asilo en la UE de nacionales afganos también se han multiplicado, por tercer mes consecutivo (un 33% más), según los últimos datos ofrecidos por la Agencia Europea del Asilo (EASO). La mayoría de los refugiados afganos se han trasladado a países vecinos como Irán o Pakistán, pero el flujo se está ampliando también a otros países: Turquía está construyendo un muro de unos 64 kilómetros en su frontera iraní para bloquear la ruta más utilizada por los migrantes y refugiados.

"Debido a los acontecimientos recientes en Afganistán, la presión migratoria en las fronteras exteriores de la UE es muy probable que aumente. Es además posible que los inmigrantes afganos intenten encontrar nuevas rutas para entrar en el territorio de la Unión Europea", sostienen desde Frontex a El Confidencial. No se espera, sin embargo, que se llegue a las cifras de la crisis de refugiados sirios en 2015.

La ruta rumana

Según la policía fronteriza rumana, el número de inmigrantes ilegales identificados mientras trataban de cruzar las fronteras del país durante los primeros seis meses de 2021 fue de 8.758, un 200% más que en el mismo período de 2020. En una respuesta por escrito remitida a El Confidencial, el cuerpo atribuye este aumento a la relajación este año de las restricciones para contener la pandemia, pero también dan otro motivo para explicar este fenómeno sin precedentes en la historia reciente de Rumanía: "Ha cambiado la dirección de desplazamiento por la ruta de los Balcanes Occidentales".

Según fuentes de ONG y testimonios de los propios inmigrantes recogidos por El Confidencial en los últimos meses, quienes son arrestados al entrar ilegalmente a Rumanía procedentes de Serbia piden asilo ante las autoridades de Bucarest para evitar ser deportados. Datos de la Comisión Europea muestran que el número de peticiones de asilo en Rumanía creció un 150% en el primer trimestre de 2021 respecto del mismo período del año pasado. Solo Bulgaria, con un incremento del 351%, experimentó una explosión mayor de solicitudes de asilo. Estos números contrastan con los de Croacia, donde el incremento fue únicamente del 13%, y, sobre todo, de Hungría, donde las peticiones de asilo cayeron un 85%.

En casi todos los casos, estos inmigrantes y refugiados no aspiran a quedarse en Rumanía o los países vecinos. Su primera opción es continuar su viaje hacia el oeste e intentar establecerse en países como Austria, Alemania o Francia, donde cuentan con comunidades establecidas que les apoyan y las ayudas del Estado a los refugiados son mucho más atractivas que en Rumanía.

Foto: Centro de vacunación en Rumanía. (Reuters)

Ante estas circunstancias, muchos de los que solicitan asilo escapan de los centros de acogida lo largo y ancho de la geografía rumana para regresar a la región fronteriza occidental. En esta zona limítrofe con Serbia y Hungría —especialmente en la ciudad más importante de la zona, Timisoara— los inmigrantes se reagrupan en edificios abandonados para proseguir su camino clandestino.

Según los datos de la policía fronteriza, la práctica totalidad de los inmigrantes ilegales sorprendidos mientras intentaban salir de territorio rumano buscaban hacerlo para entrar ilegalmente en Hungría. Casi todos ellos eran personas que ya habían solicitado asilo en Rumanía. El método predilecto para entrar ilegalmente en el país vecino es esconderse en el remolque de camiones u otros medios de transporte por carretera, según relataron a El Confidencial los propios inmigrantes que lo intentaron y varios camioneros locales. Los refugiados abordan los vehículos como polizones en aparcamientos de las zonas aledañas a la frontera.

"Rompen el candado y se meten por la noche en el camión", explica uno de los camioneros rumanos. "Muchos chóferes cometen el error de no mirar en el remolque antes de comenzar su jornada de trabajo", agrega. Indica, además, que evita parar en los aparcamientos adyacentes a la frontera con Hungría para evitar este tipo de sorpresas. "A los que más les pasa es a los camioneros turcos y búlgaros, porque están obligados por ley a parar a descansar".

placeholder Un inmigrante recorre junto a su hijo la frontera entre Serbia y Hungría. (Reuters)
Un inmigrante recorre junto a su hijo la frontera entre Serbia y Hungría. (Reuters)

Según relató la prensa rumana, uno de estos incidentes lo vivió el pasado mes de febrero un camionero búlgaro que paró a comprarse un café en una tienda de la ciudad de Timisoara. Al regresar al camión, escuchó ruidos en el remolque. El conductor pidió ayuda a la dependienta, la cual llamó a la Policía, que a su vez encontró siete personas escondidas entre los palets que transportaba. Los polizones habían huido de un centro de solicitantes de asilo de Baia Mare, a unos 360 kilómetros de la ciudad fronteriza, y habían golpeado el remolque para pedir que se les dejara salir, pensando que ya habían conseguido llegar a Hungría.

El pasado 11 de agosto, en otros dos casos típicos, la Policía de Frontera rumana descubrió a varios inmigrantes ilegales escondidos en dos camiones que se disponían a cruzar la frontera con Hungría y tenían como destino final Alemania. Uno de ellos estaba conducido por un ciudadano turco y transportaba almendras. Entre el cargamento de frutos secos se escondían 15 ciudadanos de Irak, Kuwait, Eritrea, Somalia, Turquía, Siria y Camerún. Los polizones tenían entre 5 y 39 años. El otro vehículo, conducido por un búlgaro, transportaba perfiles metálicos, entre los que la policía encontró a 5 afganos de entre 4 y 42 años que habían solicitado asilo en Rumanía.

Pero los inmigrantes no solo prueban suerte colándose en camiones. En la primera mitad de este año, la policía fronteriza rumana ha "identificado a más de 300 traficantes" que intentaban facilitar los cruces ilegales a cambio de dinero. Una de las operaciones de más entidad se llevó a cabo el pasado 29 de julio, cuando las fuerzas del orden del país desarticularon una banda internacional que se dedicaba al tráfico de migrantes por la ruta Turquía-Grecia-Bulgaria / Serbia-Rumanía-Hungría-Austria-Alemania.

Foto: El papa Francisco y Vasilica Viorica Dancila, la primera ministra rumana. (EFE)

Esta mafia tenía eslabones en todos los países de la ruta y estaba formada por ciudadanos sirios, iraquíes, egipcios y rumanos. A cambio de unos 5.000 euros por migrante, facilitaba el paso clandestino de Bulgaria o Serbia a Rumanía, donde los escondía mientras preparaba su paso a Hungría para seguir después hacia su destino final: Alemania. La red operaba con métodos muy sofisticados que incluían el uso de vehículos de avanzadilla para alertar de la situación en los pasos fronterizos a los camiones en que escondían a los migrantes.

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