El agujero negro de la vacunación europea: apenas un 30% de inmunizados
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A la cola de vacunación en la UE

El agujero negro de la vacunación europea: apenas un 30% de inmunizados

Muchas vacunas, cero demanda; cómo se ha desplomado el interés por vacunarse en Rumanía

placeholder Foto: Centro de vacunación en Rumanía. (Reuters)
Centro de vacunación en Rumanía. (Reuters)

Con apenas un 30% de la población vacunada, frente a la cobertura de cerca del 80% que han conseguido países como Islandia u Holanda, el número de inmunizados se ha estancado en las últimas semanas en Rumanía. De vacunar en el mes de mayo a más de 100.000 personas en un solo día, Rumanía ha pasado a administrar la vacuna a menos de 20.000 este mes de julio.

Las consecuencias de esta estrepitosa caída del interés son funestas para los planes de inmunización masiva del Gobierno, que ha vendido un millón de dosis de Pfizer a Dinamarca y otro a Irlanda ante la imposibilidad de utilizarlas a tiempo. De los 19,4 millones de habitantes del país, menos de cinco millones se han vacunado hasta ahora, cifra que no llega a la mitad del objetivo que se había marcado el primer ministro, Florin Citu, para este mes de septiembre.

Acaban confirmándose las encuestas

Antes de que, a finales del año pasado, comenzara la vacunación contra el covid-19 en Europa, los sondeos advertían de la resistencia que la inmunización encontraría en Rumanía. Según esas encuestas, más de la mitad de la población tenía dudas o rechazaba vacunarse. Pese a estos malos augurios, la campaña de vacunación contra el covid empezó a un ritmo inesperadamente alto, en parte debido a las muchas categorías profesionales que podían ser vacunadas antes de su grupo de edad. Este éxito parecía desmentir los sondeos y disparó la euforia entre los gobernantes, que se felicitaron por estar entre los países de la UE que más rápido vacunaban.

Foto: El castillo promete jeringuillas en lugar de colmillos a los visitantes. (Facebook)

Pero la campaña de vacunación fue perdiendo impulso. Mientras en unas pocas ciudades el ritmo de vacunación se acerca a la media de Europa, el campo —más pobre y envejecido— se ha quedado dramáticamente atrás. Según datos oficiales, solo las provincias de Bucarest y Cluj, donde se encuentra la pujante y moderna capital de Transilvania que le da nombre, superan el 40% de la población vacunada. En el otro extremo están provincias eminentemente rurales como Suceava, Botosani, Bacau o Giurgiu, que siguen lejos del umbral del 20%. Ante esta situación dramática, el Gobierno se ha visto obligado a buscar soluciones para reducir la brecha.

Un diagnóstico obvio, pero tardío

Uno de los factores desmovilizadores identificados por el propio Gobierno fue el requisito de registrarse en una plataforma de internet para vacunarse. Mucha gente mayor en el campo rumano no tiene acceso a internet. Tener que inscribirse en una página web era un obstáculo insalvable para ellos a la hora de vacunarse. Cuatro meses después de que comenzara a inmunizarse a la población, el jefe del programa nacional de vacunación, Valeriu Gheorghita, anunciaba medidas para solventar un problema que parecía evidente desde el principio para cualquier ciudadano rumano de a pie.

Foto: Vacunación de viruela, Nueva York, 1947.

“Partiendo de la idea de que, sobre todo en el medio rural, pero no solo, muchas veces hay dificultades para acceder a la plataforma de registro, debemos encontrar una serie de soluciones”, declaró Gheorghita el 22 de abril. Por una parte, se abrieron líneas telefónicas para pedir cita, y al poco tiempo se permitió a todos los rumanos acudir directamente, sin haberse registrado, a unos centros de vacunación que ya empezaban a estar vacíos.

Foto: Una protesta contra las medidas anticoronavirus en Bucarest, Rumanía. (EFE)

La apertura a la población general de los centros dio un nuevo impulso a la vacunación. Miles de jóvenes ávidos de volver a poder viajar acudieron en masa a las maratones de vacunación organizadas por las autoridades en las grandes ciudades, pero los dispensarios habilitados para vacunar seguían vacíos en las ciudades de provincias y los pueblos.

Alicientes inútiles

En un intento de hacer más atractiva la vacunación, las autoridades locales, regionales y nacionales empezaron a ofrecer todo tipo de estímulos. La mitad de las 26.000 entradas para el Francia-Suiza de octavos de final de la Eurocopa disputado el 28 de junio en Bucarest se pusieron a la venta exclusivamente para ciudadanos rumanos vacunados, y a los festivales de música que se celebren este verano en Rumanía solo podrán acudir personas vacunadas.

“Se han dado premios, se ha dado comida, y aun así no ha funcionado”

En segmentos más reacios a vacunarse, se está intentando con otros alicientes. “Se han dado premios, se ha dado comida, y aun así no ha funcionado”, dice a EFE Valentin Sabau, un activista de la ONG World Vision Romania que ha coordinado las campañas de apoyo a las autoridades en sus esfuerzos de vacunación en zonas rurales de Transilvania. El desinterés mostrado por la mayoría ante todas las facilidades ofrecidas por el Gobierno y los ayuntamientos es, a su juicio, una prueba de que buena parte de la población no cree en los beneficios de vacunarse.

Foto: Fuente: iStock.

En su opinión, el Gobierno debería haber apostado por una estrategia de persuasión centrada en los médicos de familia, que tienen contacto directo con la gente y podrían haber sido más efectivos que las campañas oficiales de información a la hora de explicar la necesidad de vacunarse. “Por una parte, hay una falta de información sobre las vacunas en las zonas rurales que algunos suplen en páginas de internet que no ofrecen informaciones verídicas”, dice Sabau, que advierte también de que un segmento significativo de la población rechaza de plano vacunarse y no está abierta a recibir información sobre el tema.

El Gobierno asume el fracaso

En estas circunstancias, el Gobierno rumano ha asumido que se quedará muy lejos de sus objetivos iniciales de vacunación. Además de empezar a cerrar cientos de centros de vacunación en todo el país, Rumanía ha dejado de recibir nuevos lotes de vacunas de la UE, y ha vendido a precio de coste un millón de vacunas Pfizer a Dinamarca y otro a Irlanda, donde sí hay ciudadanos que quieren ponerse las dosis. Solo Bulgaria ha puesto menos dosis de vacunas en el conjunto del territorio de la Unión Europea.

“Cerca del 80% de los centros fijos de vacunación funciona a menos de un 25% de su capacidad”

“Cerca del 80% de los centros fijos de vacunación funciona a menos de un 25% de su capacidad”, reconoció el jefe de la campaña nacional de vacunación, Valeriu Gheorghita, que citó un posible incremento de los casos en Rumanía por la variante delta del covid como único factor que puede animar a vacunarse a los rumanos que aún no lo han hecho.

La desconfianza hacia las vacunas no es algo nuevo, ni específico de las que inmunizan contra el covid, en Rumanía.

En 2017, debido a los bajos niveles de vacunación, el país sufrió un brote de sarampión con pocos precedentes recientes en Europa. Miles de personas se contagiaron y decenas murieron tras contraer esta enfermedad prevenible. Los expertos atribuyeron la crisis a la falta de organización de las autoridades sanitarias, pero también a la resistencia de la población a vacunarse.

En el momento de publicarse este artículo, una ley que prevé la obligatoriedad de vacunar a los niños contra enfermedades como el tétano, la hepatitis o la rubeola sigue bloqueada en el parlamento debido, en parte, a la oposición de los grupos antivacunas.

Durante esta pandemia, miles de personas han salido a la calle a manifestarse contra la discriminación que a su juicio supone ofrecer ventajas a los vacunados a la hora de viajar o asistir a espectáculos deportivos o culturales.

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