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En Madrid todo es posible, salvo pedir cita con el médico en el ambulatorio del barrio
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AGONÍA EN LA ATENCIÓN PRIMARIA

En Madrid todo es posible, salvo pedir cita con el médico en el ambulatorio del barrio

Los centros de salud de la Comunidad de Madrid están tan colapsados y faltos de personal, por lo que es habitual recibir este mensaje: "No se encontraron citas en los 14 días siguientes"

Foto: El Centro de Salud Universidad, en la calle La Palma, no tiene ventanas. (A. V.)
El Centro de Salud Universidad, en la calle La Palma, no tiene ventanas. (A. V.)

Todos los candidatos a las elecciones del 4-M tienen una propuesta para el Hospital Isabel Zendal, pero ninguno ha dicho qué planea hacer con el centro de salud de Abrantes, en Carabanchel, que desde hace meses vive acuciado por la falta de médicos, o el de Universidad en Malasaña, donde médicos y enfermeras se amontonan en un ambulatorio cuya única fuente de ventilación es la puerta que da a la calle. No es la mejor infraestructura para atender una enfermedad respiratoria pandémica.

La Atención Primaria en la Comunidad de Madrid es el gran elefante en la habitación de esta campaña. Miles de madrileños no pueden acceder con facilidad a su médico de cabecera, pediatra o enfermera. En la mayoría de centros, la aplicación Cita Sanitaria muestra recurrentemente el siguiente mensaje: "No se encontraron citas en los 14 días siguientes a la fecha indicada". Al llamar por teléfono, el contestador les mantiene en espera hasta que se cuelga, y al acudir presencialmente a los ambulatorios, los pacientes encuentran carteles que les ruegan no acudir sin cita previa. En definitiva, un bucle que solo concede acceso rápido a las emergencias o a los casos de covid-19.

Foto: Una enfermera atiende a una paciente frente al centro de salud de Abrantes, en Carabanchel (Madrid), este viernes. (David Brunat)

Cada mañana, Javier Torres, médico en el céntrico pero destartalado ambulatorio que hace esquina entre las calles La Palma y Norte, imprime la agenda de pacientes que empiezan a llegar a las nueve de la mañana. En la sala de espera, las sillas están ocupadas por folios tachados y aún quedan restos de aquellos 'recorridos covid' que se implementaron en la primera ola, pero que en sitios tan angostos como el Palma Norte no tienen mucho sentido práctico, solo melancólico. Tras una mampara, el recepcionista se prepara para que en breves minutos comience la maratón de llamadas y el teléfono suene sin parar durante toda la jornada. Estos días, muchos pacientes insisten en hablar con sus médicos de cabecera para preguntar, por ejemplo, si deben ponerse la vacuna o cuándo demonios les va a tocar.

Hoy, la lista de Torres es de 41 personas entre citas presenciales y telefónicas, pero, según apunta, siempre suele ampliarse en otros 15 o 20 con los casos urgentes que le llegan o las llamadas que le filtran desde recepción. El centro no es de los que peor están, aunque les faltan un puñado de plazas por cubrir y su ratio es de un médico por cada 1.900 habitantes. "Lo aconsejable es que solamente en caso de emergencia se superen los 1.500", dice el médico. En la zona sur de la capital, la ratio suele superar los 2.500 en varios centros.

placeholder Torres, en su consulta. (A. V.)
Torres, en su consulta. (A. V.)

Desde antes de la pandemia, los 262 centros de salud madrileños padecían una preocupante falta de profesionales, situación que se ha agudizado a lo largo de este año con el 'burnout' de muchos sanitarios y el afloramiento de cientos de pacientes crónicos con enfermedades mal controladas o de nueva aparición, detectadas mucho más tarde de lo habitual.

A diferencia con 'qué hacer con el Zendal', el problema con la Atención Primaria es complejo en su evaluación, desigual en función del territorio y no admite soluciones simples, varitas mágicas o titulares impactantes. Quizá por ello, ningún candidato —tampoco los de izquierdas— se atrevió a mencionarlo esta semana en el debate electoral de Telemadrid. "En el debate, me quedé pasmado con Mónica García, porque ni le mencionó a Ayuso que en noviembre pasado desconvocamos una huelga porque nos iban a poner el mismo sueldo que a los médicos hospitalarios y jamás lo cumplieron", dice Torres, "tampoco Ciudadanos, que al candidato se le llenaba la boca con la primaria y yo pienso, ¿pero no han estado gobernando dos años?".

Todo esto fue, además, antes de que los argumentos de campaña estallaran en el debate de la Cadena SER. Ahora que los candidatos solo se mueven en el eje fascismo-democracia, asuntos como la imposibilidad de acudir al médico en el centro de salud de la esquina han devenido irrelevantes. La batalla política ha dejado de combatirse con hechos para hacerlo con ideas.

El asunto de la primaria lleva, en realidad, años enquistado. Desde la crisis económica, los médicos de familia y las enfermeras han rebotado entre la calle y los despachos de la Consejería de Salud en una eterna ida y vuelta: de las promesas nunca cumplidas a las huelgas nunca consumadas y vuelta a empezar. Antes, al menos, era más sencillo para el paciente obtener una respuesta satisfactoria a una petición de cita para el mismo día o los siguientes.

¿Cómo de habitual es no encontrar hueco actualmente en el centro de salud del barrio durante las próximas dos semanas? No existen datos públicos al respecto sobre estas listas de espera, así que para indagar realizamos una consulta a través de un formulario difundido en redes sociales y entre médicos de familia de la Comunidad de Madrid —su valor es meramente anecdótico, ni estadístico ni científico— para saber cómo es la percepción del problema entre los madrileños.

219 personas correspondientes a 130 centros de salud de toda la comunidad respondieron a nuestra consulta. Aunque la evidencia es meramente consultiva, más del 62% de los encuestados no encontró citas presenciales en su centro de salud para ver al médico o al pediatra en los próximos 14 días, un 20% ni siquiera de forma telefónica. En enfermería, un 40% tampoco pudo acceder a una cita presencial, algo fundamental para pacientes crónicos como los diabéticos o enfermos de hipertensión, ya que allí les proporcionan tiras glucémicas o miden su tensión regularmente. Un 18% tampoco pudo conseguirla telefónicamente.

Aunque el problema podía encontrarse de forma ubicua, dentro y fuera de la capital, es cierto que en la zona sur es más probable encontrar centros sin citas en los siguientes 14 días. Para María Justicia, médica de familia en Pozuelo de Alarcón y presidenta de Atención Primaria de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid, las causas son multifactoriales, pero tienen que ver principalmente con el déficit de trabajadores sanitarios: si un médico puede elegir, prefiere trabajar en un centro de salud donde tenga que atender a 35 pacientes diarios y no a 70.

"La Atención Primaria donde te daban cita para el mismo día ya pasó a la historia"

"Es algo muy variable, en mi centro, hay varios días para pedir cita, en todos en realidad hay demora, ya no es la Atención Primaria que había antes, donde te daban cita para un día o para el día siguiente", explica Justicia. "Eso ya pasó a la historia".

A menudo, se suele apuntar a la falta de inversión que la Comunidad de Madrid hace en Atención Primaria. Es cierto que, según las estadísticas que maneja Sanidad sobre gasto sanitario, la región figura a la cola (11,2% del gasto en sanidad va a parar a primaria) en una clasificación que lidera Andalucía, con un 18% del gasto. Pero incluso en muchos lugares de Andalucía es complicado actualmente encontrar cita con el médico de cabecera antes de 14 días. La pandemia lo ha partido todo en dos.

"En Madrid, hay una falta bestial de recursos humanos, primero, porque las plazas han ido menguando desde hace 10 años mientras la población crecía, y segundo, porque muchos médicos se han ido yendo a otras comunidades", indica Justicia. Actualmente, su asociación calcula las vacantes sin cubrir (por excedencias, bajas o interinidades) en unas 750, de las que 600 serían de médicos de familia y las otras de 150 pediatras. "Además, existe un déficit estructural de plazas para cubrir ese incremento de población que se tenían que haber creado", que Amyts estima en otras 700.

Las matemáticas son implacables y los pacientes no desaparecen ante un déficit de médicos, sino que los pocos que quedan tienen que repartírselos. En las zonas con más poder adquisitivo, la medicina privada ofrece a muchos pacientes una vía rápida de lograr una consulta inmediata, algo que también contribuye a aliviar a estos médicos de primaria. Sin embargo, en zonas como Villaverde, Getafe o Fuenlabrada, esta posibilidad se desvanece: las agendas de los médicos comienzan a llenarse y el tiempo dedicado a cada paciente baja a entre dos y tres minutos.

placeholder Cartel de protesta en la movilización vecinal en Abrantes ante la falta de médicos. (EC)
Cartel de protesta en la movilización vecinal en Abrantes ante la falta de médicos. (EC)

"Una baja laboral que en Boadilla se cubriría, aquí nunca se cubre", indica Raquel Collados, médica de familia en un centro de salud de Fuenlabrada, "simplemente porque es más amable trabajar en Boadilla, donde tienen agendas de 30 pacientes frente a los 60 que estoy viendo yo". En su centro, donde trabajan 15 médicos entre el turno de mañana y de tarde, tienen actualmente tres bajas y dos reducciones de jornada sin cubrir. Al de Torres, en el centro de Madrid, le faltan dos médicos por la mañana, uno por la tarde y dos pediatras. Y así en prácticamente todos los centros.

"En mi agenda, el primer hueco disponible que hay es el lunes de la semana que viene", dice Collados. "¿Qué pasa? Que eso tampoco es real, porque si en mi centro se presenta un paciente pidiendo que le atiendan, por las razones que sean, se le va a atender aunque no haya un hueco real".

¿Cómo está afectando la vacunación?

Aunque la vacunación es llevada a cabo por las enfermeras y no por los médicos, la campaña también les ha pillado a ellos en medio. Esta semana, por ejemplo, la Comunidad de Madrid comunicó que aquellos mayores de 75 años que no hubieran sido aún vacunados contra el covid-19 podían pedir cita telefónica en su centro de salud. Esta medida, temen los profesionales consultados, ha provocado varias visitas directas en los centros esta semana, al encontrarse con el cuello de botella que son los contestadores de atención al paciente.

Los centros de salud se han convertido, durante la pandemia, en 'call centers'. Solo que sin teléfonos suficientes.

placeholder Centro de Salud Palma Norte, en Malasaña. (A. V.)
Centro de Salud Palma Norte, en Malasaña. (A. V.)

"Nuestro trabajo ha dado un giro hacia la atención telefónica, primero para evitar contagios covid y también porque muchos de nuestros centros no cumplen con las garantías necesarias para evitar un contagio", dice Justicia. "Adaptarnos a esta nueva medicina telefónica nos está suponiendo un gran esfuerzo", reconoce.

Esto está pasando en todas partes. En Fuenlabrada, Collados admite también que "estamos recibiendo muchas, muchas consultas con dudas: 'Me han llamado para ponerme AstraZeneca y no quiero, ¿me podría hacer un informe?'. Todo eso también está ocupando su espacio", dice la médica, que tilda la cita telefónica como "la gran mentira, porque te puede llevar dos minutos para activar una receta o 20 minutos para resolver todas las cosas que le estén pasando al paciente".

Eso cuando paciente y médico conectan, algo que no siempre sucede. Por un lado, los médicos están usando los teléfonos para realizar las consultas telefónicas o el rastreo primario de pacientes con coronavirus, por lo que las líneas a menudo aparecen como ocupadas.

"Al principio de la pandemia, pedimos que nos pusieran más líneas telefónicas, pero seguimos con las mismas", dice Torres. "Hay cantidad de días en que se bloquea y tienes que acabar tirando del móvil".

Entre los médicos de primaria, hay un sentimiento compartido de estrés crónico, de 'burnout' o de falta de pertenencia a una organización que, sienten, les ha abandonado. Ahora, a dos semanas de las elecciones, miran a los candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid en busca de algo de oxígeno, pero lo único que reciben es este mensaje: "No se encontraron citas en los 14 días siguientes a la fecha indicada".

La Atención Primaria, para los partidos del 4-M

Isabel Díaz Ayuso menciona en su programa para el 4 de mayo "más Salud con más Atención Primaria" y proponen modernizarla y reorientarla, pero sin aludir específicamente a contratación de trabajadores o inversión de recursos: "Se están redefiniendo las tareas de los profesionales, potenciando otros modelos de atención y realizando un esfuerzo sobre la desburocratización de la atención sanitaria".

Ángel Gabilondo es algo más concreto y promete en su programa que "la inmensa mayoría de pacientes tendrá cita y atención presencial con su médico de atención primaria en un plazo máximo de 48-72 horas tras haberla pedido". Para ello ha asegurado que crearán 30 nuevos centros de AP.

Más Madrid asegura al respecto fichar a 800 médicos, 175 pediatras y 900 enfermeras para cubrir el déficit estructural de las plantillas de primaria.

Por su parte, Podemos propone que el 25% de toda la inversión en sanidad de una legislatura vaya a Atención Primaria —actualmente la Comunidad de Madrid invierte algo más del 11%— y que esta se vea reforzada con servicios como salud bucodental, educación sexual geriatría o matronas.

Vox no hace mención al este asunto, más allá de un "debemos destinar todos los recursos públicos a combatir la emergencia sanitaria y económica", tan inconcreto como hiperbólico.

Finalmente, Cs asegura que hará una "apuesta integral por este tipo de centros", también poco específica, en la que "dotaremos de mayor presupuesto y de los recursos necesarios para avanzar paulatinamente a una atención 100% personalizada".

Todos los candidatos a las elecciones del 4-M tienen una propuesta para el Hospital Isabel Zendal, pero ninguno ha dicho qué planea hacer con el centro de salud de Abrantes, en Carabanchel, que desde hace meses vive acuciado por la falta de médicos, o el de Universidad en Malasaña, donde médicos y enfermeras se amontonan en un ambulatorio cuya única fuente de ventilación es la puerta que da a la calle. No es la mejor infraestructura para atender una enfermedad respiratoria pandémica.

Síndrome de burnout