"Mengele también era médico": así acabó este país peor que España con el rebrote del covid
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Los rebrotes en el Este de Europa

"Mengele también era médico": así acabó este país peor que España con el rebrote del covid

Rumanía supera a España en nuevos contagios, pese a que superó la primera oleada con facilidad. Este aumento de casos coincide con un crecimiento de las teorías de la conspiración

Foto: Una protesta contra las medidas anticoronavirus en Bucarest, Rumanía. (EFE)
Una protesta contra las medidas anticoronavirus en Bucarest, Rumanía. (EFE)

España ha sido hasta ahora uno de los países habituales en los puestos de cabeza de los 'rankings' negativos relacionados con el covid. Con una media de 68,6 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, nuestro país sigue destacando en la lista de países de la Unión Europea con más contagios per cápita en las últimas dos semanas, una lista en la que solo nos superan dos países. El primero es Luxemburgo, con una chocante cifra de más de 200 casos por cada 100.000 habitantes que sus autoridades explican por su pequeña población y elevados tests, que distorsiona la estadística. El otro es Rumanía. Con una tasa de 81,7 nuevos contagios por cada 100.000 habitantes y una curva totalmente desatada, supera de lejos a España y dobla al resto de países más afectados de la UE, desde Bélgica a Suecia. Un rebrote que coincide con una ola de protestas contra la "dictadura médica" alimentadas por la narrativa conspirativa que duda de la propia existencia del virus.

Aumentan los rebrotes en España

Como el resto de Europa del Este, Rumanía superó la primera fase de la pandemia con una solvencia sorprendente. Mientras en países con niveles más altos de civismo y mejor sistema sanitario como España, Italia, Bélgica o el Reino Unido cientos de personas morían cada día de covid, los gobiernos de la Europa excomunista atravesaban el pico de la pandemia con un número mucho más reducido de fallecimientos por habitante.

Pero las cosas parecen haber cambiado en esta segunda acometida del virus, que está distribuyendo los contagios por el continente de una forma más repartida y amenaza con provocar una catástrofe en el país balcánico. De registrar 523 casos en el peor día durante el pico de la pandemia en abril, Rumanía ha pasado a informar cada día de más de 1.000 nuevas infecciones diarias a finales de julio y principios de agosto, en un país de 19 millones de habitantes.

Foto: Una estatua de Jesucristo en Caracas con mascarilla incluida (EFE)

Con 55.241 casos y 2.480 decesos en total, Rumanía todavía sigue muy lejos de los países donde el virus ha sido más letal. Pero las cifras tampoco son tranquilizadoras y están empeorando. Este martes se produjo un récord de muertes diarias y el promedio se ubica en 2,0 fallecidos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, convirtiéndose en el país con más muertos per cápita por covid de toda la Unión Europea, seguida a mucha distancia por los 1,3 del Reino Unido, que aún entra en las clasificaciones del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC); y los 1,1 de Suecia.

Tabla de contagios y fallecimientos del ECDC, actualizada a martes 4 de agosto.
Tabla de contagios y fallecimientos del ECDC, actualizada a martes 4 de agosto.

¿Qué ha cambiado en Rumanía para que pasara de registrar a diario un número ínfimo de casos, comparado con el de España, a ser el único país de la Unión Europea que actualmente empeora nuestros desastrosos números? Según el Gobierno de Bucarest, que continúa felicitándose por su gestión de la crisis, las razones de esta deriva negativa hay que buscarlas en tres factores.

Prófugos de la cuarentena

Uno de ellos es, según la versión oficial, la actitud saboteadora de un Tribunal Constitucional donde los jueces afines a la oposición del Partido Social Demócrata (PSD) tienen mayoría. En una decisión muy criticada desde el Gobierno minoritario de centro-derecha del Partido Nacional Liberal (PNL), el Constitucional rumano declaró el pasado 25 de junio inconstitucional la llamada “Ley de Cuarentena”, a la que las autoridades se acogían para internar de manera obligatoria a los infectados de covid y para imponer medidas de aislamiento obligatorio a los casos sospechosos.

Como consecuencia de la decisión del tribunal, que invocó para justificarla defectos de forma, Rumanía estuvo cerca de tres semanas sin una ley en vigor que le permitiera confinar a los enfermos de covid y limitar el contacto social de aquellos que podrían haberlo contraído.

Durante el tiempo que duró este vacío legal, las autoridades sanitarias contabilizaron más de 4.000 portadores del virus que abandonaron, contra la opinión de los médicos, los hospitales en que habían sido internados o rechazaron ser internados. Además, unas 30.000 personas sospechosas de haber contraído el virus renunciaron al régimen de aislamiento prescrito para ellos por las autoridades al no existir una ley para obligarles a respetarlo.

El veredicto fue un catalizador "obvio" del repunte de casos en Rumanía, según la doctora Doina Azocai, presidenta de la Sociedad Rumana de Epidemiología. “Está claro que esto contribuye a la rápida transmisión del virus”, dice Azocai en una entrevista con El Confidencial.

Dos jóvenes en Bucarest, Rumanía. (EFE)
Dos jóvenes en Bucarest, Rumanía. (EFE)

El Gobierno consiguió finalmente la adopción por parte del Parlamento de una nueva ley de cuarentena el 16 de julio, después de diez días de debates bizantinos durante los que el PSD, el partido mayoritario en las dos cámaras, retrasó el voto final sobre el proyecto legislativo.

Y aquí entra el segundo factor detrás del repunte según el relato oficial del Gobierno y la presidencia rumanas.

Guerra con la oposición socialista

"Descontento con los logros del Gobierno del PNL [en el Gobierno], el PSD quiso crear una crisis sanitaria para tener motivo para criticar al Gobierno", ha acusado el presidente rumano, Klaus Iohannis, sobre el supuesto boicot de la oposición. “Al PSD no le importa que miles de rumanos hayan enfermado, que cientos de rumanos hayan muerto”, insistió, en una intervención criticada por algunos como un señalamiento oportunista de la oposición utilizado por el presidente para eludir su responsabilidad y la del Gobierno en la gestión de la cada vez más disparada pandemia.

El sociólogo rumano Gelu Duminca es una de las voces que han censurado que Iohannis y su Gobierno se limiten a culpar a la oposición de los rebrotes en vez de buscar soluciones y asumir los errores propios. Según Duminica, toda la clase política, incluidos el presidente y el Gobierno, es responsable del tercer factor que según Iohannis y su primer ministro, Ludovic Orban, permite entender el repunte: la falta de conciencia ciudadana.

Dos estudiantes en una terraza de Bucarest, Rumanía. (EFE)
Dos estudiantes en una terraza de Bucarest, Rumanía. (EFE)

En las últimas semanas, la prensa local ha informado de la violación sistemática del distanciamiento social en las playas y las discotecas del litoral rumano, así como en bodas y otras celebraciones privadas que no respetan las limitaciones de aforo.

Las reticencias de parte de la población a utilizar mascarillas en espacios cerrados es otro motivo de preocupación para las autoridades rumanas, que en los últimos días han multado a miles de personas y empresas por saltarse las regulaciones. “Esta actitud no ha aparecido de la nada”, dice el sociólogo Duminica, que atribuye la relajación excesiva y a veces temeraria de la población a la erosión del mensaje de unidad en torno a la peligrosidad del virus que marcó el discurso público en los primeros tres meses de pandemia.

Clima 'conspiranoico'

Una vez pasado lo que parecían los peores momentos en abril y mayo, “la clase política, cívica y religiosa no ha tenido el mismo mensaje relativamente unitario” y se ha caracterizado por no dar ejemplo en lo relativo a las recomendaciones sanitarias.

El sociólogo cita como ejemplos al propio primer ministro, que apareció sin mascarilla y fumando en una reunión con su Gobierno dentro del despacho, y de dos legisladores de la oposición que fueron grabados negándose a ponerse la mascarilla en un establecimiento de comida rápida. Tampoco han ayudado, en su opinión, las recientes declaraciones de algunos políticos de la oposición dudando de la peligrosidad virus, alertando del riesgo para la privacidad de los termómetros con que se mide la temperatura de los clientes en los supermercados o atribuyendo las restricciones impuestas para controlar la pandemia al autoritarismo totalitario del Gobierno.

Los manifestantes son nacionalistas tradicionalistas y religiosos ortodoxos a veces ligados al movimiento antivacunas

“Para que el pueblo demuestre civismo debe entender la magnitud de lo que está en juego”, afirma Duminica.

En estas circunstancias, en Rumanía está apareciendo un movimiento de escépticos que en las últimas semanas ha congregado a cientos de personas en las calles para denunciar los supuestos atropellos a las libertades democráticas que el Gobierno estaría perpetrando con la pandemia como pretexto.

Escenas en las protestas. El cartel reza: 'Mengele también era médico'. (Mihai Isac)
Escenas en las protestas. El cartel reza: 'Mengele también era médico'. (Mihai Isac)

Muchos de los participantes en estas protestas, que no están organizados en ninguna asociación y se movilizan a través de Facebook, son nacionalistas tradicionalistas y religiosos ortodoxos a veces ligados al movimiento antivacunas, muy visible en la sociedad rumana.

Una "dictadura médica"

Estos manifestantes ven en la ley de cuarentena y en medidas como la obligatoriedad de llevar mascarillas una violación inaceptable de las libertades de los ciudadanos que está llevando a la instauración en Rumanía de una “dictadura médica”. En sus concentraciones dominicales ante la sede del Gobierno en Bucarest han portado pancartas con lemas como “Creo en Dios, no en el covid”, “Mengele también era médico” o “Todos los partidos son el mismo virus”.

Otro de sus eslóganes vincula las restricciones de las libertades en todo el mundo para luchar contra la pandemia con la imposición del neomarxismo: “Los tanques rusos trajeron el comunismo; el neocomunismo llegará en una izoleta [la camilla cubierta con que se traslada a los infectados de covid en Rumanía]”.

Los tanques rusos trajeron el comunismo, el neocomunismo llegará en una camilla médica

Aunque no tiene el apoyo abierto de ningún partido, este movimiento tiene relación con los sectores más conservadores del PSD, es cada vez más visible en los medios rumanos y ha calado en una parte importante de la población.

Según una encuesta reciente, un tercio de la sociedad rumana tiene dudas sobre la existencia del coronavirus, mientras que un 12% está convencido de que el virus no existe.

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