según la prensa italiana, no es un caso aislado

Amnistía fiscal y pagos 'en negro': problemas de 'la casta' persiguen a los anticasta italianos

El líder el M5S, Luigi Di Maio, se ha visto salpicado por las presuntas prácticas ilegales en la empresa de su padre. Aunque ha querido desmarcarse, la polémica persigue al Gobierno de coalición

Foto: Luigi Di Maio habla en un acto del Movimiento 5 Estrellas en Roma, el 20 de octubre d 2018. (Reuters)
Luigi Di Maio habla en un acto del Movimiento 5 Estrellas en Roma, el 20 de octubre d 2018. (Reuters)

El empresario Antonio Di Maio se ha convertido en la gran piedra en el zapato de su hijo Luigi, y por ende, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), la formación nacida en 2009 con un mensaje anticasta y que el joven político de Avellino (Campania, sur) lidera con amplios poderes tras resultar elegido en una votación online en 2017. Después de que se filtrara que el hombre accedió en 2006 a una amnistía fiscal por una mansión de tres pisos parcialmente construida de manera ilegal, Antonio Di Maio está de nuevo en la picota por haber contratado presuntamente ‘en negro’ a empleados que trabajaron años atrás en su empresa constructora.

En concreto, la última acusación se hizo pública tras que un obrero, tal Salvatore Pizzo, declarara que no solo fue contratado de manera irregular, sino que también el padre del político le habría pedido mentir sobre un accidente laboral que sufrió. “Me dijo que era mejor si decía que me había lastimado en casa, no en la obra”, ha afirmado Pizzo. El caso, que ha acabado en las portadas de todos los principales diarios italianos y ya ha sido objeto de discusión en las tertulias del país, fue revelado el domingo por el programa de televisión ‘Le Iene’, muy popular en Italia por mezclar reportajes sobre temas de actualidad con noticias sobre cuestiones más frívolas.

Los errores del padre

Acorralado por las polémicas, Di Maio, cuya imagen pública se ha basado en criticar a las viejas “corruptas” clases políticas italianas y quien denominó “Dignidad" a su primer decreto, no ha querido abstenerse de comentar la revelación, aún desligándose de los hechos. Así, primero a través de una entrevista concedida a Le Iene y después con un mensaje publicado en Facebook, se ha defendido alegando que, en la época de los hechos, él no era socio de la empresa —lo es ahora— y que antaño tenía una mala relación con su padre.

“Mi padre ha cometido errores en su vida y de estos hechos yo tomo distancia”, dijo el jefe político del M5S. “Entenderán que es improbable que un padre le cuente un hecho así a su hijo de 24 años [la edad de Di Maio cuando ocurrieron los hechos, según los acusadores]. Más aún cuando, como he dicho, existía una relación difícil, que ahora ha mejorado”, afirmó Luigi, sobre su progenitor, quien es además un exintegrante del ultraderechista Movimiento Social Italiano (MSI), heredero del partido fascista de Benito Mussolini.

Sin embargo, según Le Iene, el caso no sería un episodio aislado: el programa de televisión emitió ayer un segundo capítulo, en el que se informaba de que existen al menos otros tres obreros que también han denunciado haber sido empleados sin contrato en la constructora, entre los años 2008 y 2010. Un período de tiempo que coincide con el relato de Pizzo. Uno de los acusados, según lo divulgado, todavía estaría envuelto un procedimiento judicial contra la empresa de la familia Di Maio.

Otra crítica por la presunta doble moral de Di Maio ha venido de la esposa del obrero acusador, Antonella. Según dijo la mujer al diario italiano Il Fatto Quotidiano, su marido decidió hablar después de escuchar al jefe del M5S decir que él proviene de una familia honesta. “Mi marido se quedó muy molesto después de oír ciertas cosas sobre la honestidad del padre de Di Maio”, ha declarado. Del mismo modo, politólogos italianos muy conocidos han pedido a Di Maio que ceda las acciones que posee hoy (el 50%) en la empresa familiar.

Distinto, aunque no tanto, es el caso de Matteo Salvini. Desde julio, el líder de la soberanista Liga ha tenido que enfrentar críticas por el escándalo judicial que ha afectado a su vieja guardia y en particular al fundador de la formación, Umberto Bossi. El mismo lunes, el Tribunal de Apelación de Génova confirmó la sentencia contra Bossi y el tesorero Francesco Belsito, por haber estafado al Estado italiano unos 49 millones de euros en reembolsos electorales que obtuvo la Liga y fueron usados por motivos personales. El veredicto de la Corte de Génova también ha confirmado que la Liga deberá restituir la suma estafada. Mientras que otras fuentes han incluso llegado a vincular a Salvini con el caso (“él lo sabía”, declaró Stefano Stefani, un tesorero de la Liga, al diario The Post), y otros han dicho que el político ya tiene preparada la puesta en marcha de un nuevo partido (aquí la página web del mismo) para evitar devolver la suma de dinero.

Matteo Salvini toma parte en una construcción ilegal del clan Casamonica en Roma, el 26 de noviembre de 2018. (Reuters)
Matteo Salvini toma parte en una construcción ilegal del clan Casamonica en Roma, el 26 de noviembre de 2018. (Reuters)

Condena sin repercusión mediática

Sin embargo, en el día de esta nueva condena, Salvini obvió todo comentario sobre el veredicto y, por el contrario, casi a la misma hora en el que se conocía la sentencia aparecía montado en una excavadora para demoler algunas casas de un clan criminal de gitanos de Roma, los Casamonica. Resultado: la noticia de los 49 millones fue apenas recogida por la prensa. Quizá de ahí, por esta habilidad tan manifiesta, que los escándalos de la Liga -el partido que en la actualidad más tiempo lleva con presencia en el Parlamento italiano-, no parecen pasarle factura a la formación, como sí ocurre con el M5S. Tanto así que, según uno de los últimos sondeos divulgados, de Index Research, la formación de Salvini suma en la actualidad el 33% de los apoyos, mientras que el M5S lograría apenas un 25%, si las elecciones se celebrasen mañana.

Las noticias han coincidido, además, con un momento delicado para ambas formaciones. De hecho, desde la reunión el sábado con el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, el Gobierno italiano que lideran los dos partidos ha empezado a hacer algunas concesiones a Bruselas. En particular, los dos líderes han hecho saber —por la primera vez, desde que empezó la pugna— que estarían dispuesto a modificar su polémico plan presupuestario y reducir la inicial ampliación del déficit, para que no supere el 2,2%. Una decisión que, sin embargo, podría poner en entredicho la posibilidad de que se lleven a cabo las promesas electorales de los dos, en particular la renta de ciudadanía, la reducción de impuestos y la reforma de pensiones, con sus posibles consecuencias electorales.

Dicho esto, Italia no es ajena a este tipo de polémicas, ni Di Maio es el primer político que acaba bajo el escrutinio de la opinión pública por hechos relacionados con las andanzas sus parientes. En el pasado, otros que han sufrido la misma suerte han sido la antigua ministra de las Reformas, Maria Elena Boschi, cuyo padre Pierluigi llegó a ser investigado por su implicación en la caída de un banco, y el propio exprimer ministro Matteo Renzi, cuyo progenitor fue investigado por un caso de corrupción (por el cual, sin embargo, resultó absuelto estos últimos días). De ahí que Boschi le enviara el lunes a Di Maio un mensaje, en el que le recordó el “fango” que el M5S le echó encima a ella cuando se supo de las acusaciones contra su padre.

También han acabado en el ojo del huracán el padre del muy carismático Alessandro Di Battista (M5S), Vittorio, quien, sin embargo, no llegó a ser investigado por algún delito, sino que fue acusado públicamente por haber reivindicado reiteradamente su fe en el fascismo.

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