protestas por la ley de la liga de salvini

Polémica en Italia por una reforma ultraconservadora de la ley de divorcio

Grupos feministas han convocado una protesta en 60 ciudades italianas contra un nuevo proyecto de ley de divorcio que, en palabras de la ONU, constituye un “grave retroceso"

Foto: Protesta en Roma en octubre (REUTERS)
Protesta en Roma en octubre (REUTERS)

El grito "Ni Una Menos" llega a Italia. Y las circunstancias no son baladíes. Cientos de mujeres de este movimiento y otros grupos feministas y de la sociedad civil, se han dado cita este sábado para protestar en 60 ciudades italianas contra un nuevo proyecto de ley promovido por el Gobierno italiano que, en su versión actual, cambia drásticamente la ley de divorcio del país y que, en palabras de la ONU, constituye un “grave retroceso en los avances para los derechos de las mujeres y contra la violencia doméstica y de género”. Una iniciativa que llega después de que en los últimos meses también se pusiera en discusión el aborto, legal en Italia desde 1978.

“Es un momento histórico muy difícil para las mujeres italianas. Nuestras madres lucharon por una sociedad más justa y ahora están intentando destrozar todos esos logros. Nunca imaginamos que algo así podía ocurrir”, dice la periodista Giulia Silvieri, cercana al movimiento feminista. “Esta legislación complica y encarece los divorcios, pone en riesgo a las víctimas de violencia machista, y reduce el amparo económico de las mujeres después de la separación, en un uno de los países con los peores índices de desigualdad de género de la Unión Europea”, agrega Silvieri.

El proyecto de ley en cuestión, promovido por la Liga de Matteo Salvini, presentado en septiembre pasado, busca, de hecho, revolucionar la legislación italiana al introducir el concepto de ‘coparentalidad perfecta’. Un término, este, detrás del cual se esconden una serie de medidas que dificultan los divorcios y recortan los derechos del cónyuge económicamente más frágil. Que en Italia es —casi siempre— la mujer.

Matteo Salvini, participa en un acto electoral. (EFE)
Matteo Salvini, participa en un acto electoral. (EFE)

Un mediador que pone fin al divorcio rápido

Una de las medidas más polémicas que el proyecto de ley introduce es la figura del "mediador familiar", quien para tutelar la “unidad de la familia” obligará los cónyuges a asistir, durante un plazo de hasta seis meses, a sesiones presenciales para intentar reconciliarse.

Esta mediación, que prácticamente destruye la actual ley sobre el divorcio rápido, pone además en una situación de riesgo a las mujeres víctimas de violencia machista, según las asociación especializadas en ese fenómeno. Y esto también porque no se prevé que los abogados de los cónyuges estén autorizados a asistir fisícamente a todas las sesiones. Algo que, según la carta enviada por la ONU al Gobierno italiano —en la que se pide muy claramente que la propuesta sea retirada— constituye una violación del artículo 48 del Convenio de Estambul, ratificado por Italia en 2013.

Más aún, la propuesta de ley también propone que los hijos de parejas divorciadas transcurran el mismo período de tiempo viviendo con cada padre, tengan dos domicilios y que, en el caso de que los niños se niegen a vivir con uno de los dos progenitores, puedan ser enviados a orfanatos. Y esto también cuando no hay pruebas de que uno de los dos padres no ha influido en el comportamiento del hijo, según se lee en el artículo 17 de la mencionada propuesta de ley.

De igual manera, también se prevé la eliminación de la pensión alimenticia directa y que la madre o padre que se queda con la casa pague el alquiler al progenitor propietario. Algo que destruye el concepto de que ese es un derecho debido para tutelar el bien de los niños, según han subrayado algunos juristas. Otros incluso han señalado que la ley podría incluso implicar que, en el caso de que la madre no tenga suficientes ingresos, los hijos acabarían bajo la tutela del padre.

Luigi di Maio, líder de M5S, frente a una foto de su socio de gobierno, Salvini (EFE)
Luigi di Maio, líder de M5S, frente a una foto de su socio de gobierno, Salvini (EFE)

En este clima, Luigi di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas y socio de la Liga, ha intentado desactivar la polémica al afirmar que el proyecto de ley será modificado. “Así como se ha escrito no está bien. Es importante que los dos sujetos débiles, los niños y las mujeres, tengan mayores garantías”, dijo este viernes Di Maio, respondiendo a una pregunta de El Confidencial durante una conferencia de prensa en Roma. “Y, de toda maneras, todavía no hay fecha establecida en el calendario del Parlamento para este debate. Tenemos tiempo para cambiarlo”, añadió.

Desiguald de género

Vivir en un país con una fuerte desigualdad entre hombres y mujeres explica la rabia —que visibilizan los datos— de las mujeres italianas. Italia es, en la actualidad, el penúltimo país de Europa (la última es Grecia) por el tasa de empleo femenino (48,8%), muy lejos del promedio europeo (61,6%), según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (ISTAT) de 2017. Sicilia, en concreto, es la región que peor se encuentra de la UE. Mientras que el número de mujeres a cargo de una empresa suman apenas el 21,8% (1,3 millones) del total, una cifra que prácticamente no ha crecido en los últimos años, según informes de InfoCamere.

Lo mismo dicen también las fuentes internacionales. El índice sobre equidad entre los sexos del World Economic Forum de 2017, por ejemplo, colocó a Italia en el puesto número 82 de los 144 países analizados. Y eso a pesar de que, según esa fuente, las mujeres trabajan más horas que los hombres —512 minutos vs. 453 minutos—, pero en muchos casos se trata de trabajo no retribuido. Tampoco el periodismo se salva: en todo el país, no hay ni una mujer a cargo de los principales diarios del país. Peor va en la política.

Una brecha que responde, en gran medida, al papel que se asigna a las mujeres en la sociedad, haciendo recaer en ellas el mayor peso de las tareas domésticas, lo que las aboca en muchos casos a trabajos temporales y a tiempo parcial. Muchas, de hecho, abandonan sus empleos, o reducen drásticamente su horario laboral, para dedicarse a la familia después de dar a luz el primer hijo.

Senadores de la oposición muestran su rechazo al Gobierno Salvini-Di Maio durante un voto de confianza (REUTERS)
Senadores de la oposición muestran su rechazo al Gobierno Salvini-Di Maio durante un voto de confianza (REUTERS)

Ellos, además, matan. Y no poco. Las estadísticas sobre violencia machista en Italia son similares al promedio europeo, aunque el país tiene una de las tasas de feminicidio más altas de Europa. Según cifras del Istat, 149 mujeres fueron asesinadas en 2016. A 59 de ellas las asesinó la persona que era su compañero sentimental. A 17 las mató su antiguo ex. A 33, otro miembro de la familia; y a 9, un conocido. Así y todo, los feminicidios no provocan ninguna alarma social.

El aborto, otra vez

Así y todo, no se trata de la primera vez, en los últimos meses, que las mujeres ven en riesgo sus derechos adquiridos. Otro caso más inquietante aún, si cabe, ha sido el de Verona. A principios de octubre, la ciudad de Romeo y Julieta se declaró localidad ‘pro-vida’, a través de una votación en el consejo municipal veronés apoyada por el alcalde Federico Sboarina. Durante la misma, también se decidió otorgar fondos públicos a organizaciones que luchan contra el aborto y se ha ofrecido dinero a mujeres que optan por no interrumpir los embarazos. Algo que desencadenó protestas en toda Italia, sin que la medida fuera retirada.

Y esto quizá también porque el tema está en la agenda del papa Francisco. El Papa argentino incluso llegó recientemente —era el 1 de noviembre, día de los Difuntos— a visitar el llamado ‘cementerio de los niños no nacidos’ de Roma, siendo esta la primera vez desde el inicio de su pontificado en 2013. De igual manera, otro gran ferviente sostenedor de este revisionismo ha sido el ministro de la Familia y miembro de la Liga, Lorenzo Fontana.

Este último, un anti-abortista convencido, ha pedido que “el Estado ayude" a la mujeres a no abortar, al argumentar que “la familia natural está bajo ataque” en Italia. Los datos -otra vez- no dicen eso. Más bien lo opuesto. Italia tiene una tasa altísimas de ginecólogos, enfermeros y médicos que se niegan a praticar la ley 194, que regula los abortos en Italia.

El papa Francisco saluda a un niño durante una audiencia semanal (EFE)
El papa Francisco saluda a un niño durante una audiencia semanal (EFE)

En concreto, estudios recientes han estimado que, en el 60% de los hospitales italianos, ningún miembro del personal médico acepta praticar abortos y que solo el 30% de los ginecólogos del país no obstaculizan esta práctica, según la Asociación Italiana de Ginecología Por eso quizá las cifras de los abortos registrados siguen disminuyendo en el país.

Y, de igual manera, Italia también ha sido uno de los últimos país en autorizar el uso de la píldora abortiva RU-486, y lo hizo bajo una serie de restricciones. Por eso también las feministas se sienten bajo ataque. Más aún desde que el ayuntamiento de Roma —que administra el M5S— intentó cerrar la Casa Internacional de las Mujeres de Roma, uno de los lugares más emblemáticos del feminismo italiano.

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