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La guerra de cifras entre Bruselas e Italia abre la puerta a recorte a fondos y sanciones
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la tercera economía de la UE SE LA JUEGA

La guerra de cifras entre Bruselas e Italia abre la puerta a recorte a fondos y sanciones

El destino de la tercera economía de la eurozona está en juego. Si Roma no se desvía de la senda emprendida, es muy probable que Bruselas ponga en marcha un procedimiento sancionador

Foto: El ministro del Interior, Matteo Salvini, habla a los medios en el Senado. en Roma. (Reuters)
El ministro del Interior, Matteo Salvini, habla a los medios en el Senado. en Roma. (Reuters)

Lanzan amenazas, se tantean, respiran hondo... Bruselas y Roma se preparan para una nueva batalla este martes, la fecha límite otorgada a Italia por la Comisión Europea para presentar un nuevo borrador presupuestario, después de que el primero fuera rechazado en octubre. La guerra está en los números. Los de las previsiones de crecimiento del PIB italiano, de su defícit y de su endeudamiento, sobre los que discrepan las autoridades europeas y el Gobierno que lideran el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga de Matteo Salvini. En juego está el destino de la tercera economía de la eurozona.

Roma sigue afirmando que mantendrá la previsión contenida en sus planes presupuestarios. En concreto: un aumento del déficit del 2,4% en 2019, como “tope máximo”, sostenido por un crecimiento del PIB estimado del 1,5% en 2019 y una deuda pública que descenderá un punto básico al año, fijándose en un 127% en 2021, como ha asegurado estos días el ministro de Economía italiano, Giovanni Tria. Según la prensa italiana, Tria está intentando que el Ejecutivo rebaje su previsión de crecimiento, una oportunidad para reabrir la negociación con Bruselas.

Bruselas objeta. Y advierte de que, si Roma no cambia de planes, el déficit italiano subirá al 2,9% en 2019 y en 2020, para luego dispararse hasta el 3,1% en 2021. Un escenario empeorado por la enorme deuda pública del país que, según la Comisión Europea, no bajará y continuará estancada en un 131% del PIB. Y así, el producto interior bruto italiano crecerá un escaso 1,1% en 2018 y un 1,2% en 2019 (un 0,3% menos que lo estimado por el Gobierno), según el último informe de la CE divulgado el pasado jueves. Algo que es consecuencia de "la introducción del sistema de ingresos mínimo, la flexibilización para la jubilación anticipada y el incremento de la dotación para la inversión pública”, subraya la Comisión, al comprobar asimismo que tampoco mejorará rápidamente la tasa de paro del país, que se situará en 2020 en torno a un 10% (un 0,7% menos que este 2018).

“El análisis es poco preciso”, fue, el mismo jueves, la respuesta de Roma. “Nuestra maniobra debe seguir fiel a los objetivos que se han dado”, volvió a decir este lunes Luigi Di Maio, líder del M5S, en una referencia indirecta a las promesas electorales de su formación y de la Liga de expansión del gasto público para financiar, a la vez, medidas de inclusión social y recortes de impuestos.

placeholder Luigi Di Maio, durante un evento del M5S en el Circo Masimo de Roma, el 21 de octubre de 2018. (Reuters)
Luigi Di Maio, durante un evento del M5S en el Circo Masimo de Roma, el 21 de octubre de 2018. (Reuters)

Potenciales sanciones

Ante este escenario, la espada de Damocles que se cierne ahora sobre el país tiene forma de potenciales sanciones y recortes a los fondos estructurales de los que se beneficia Italia. “Si [el Gobierno italiano] no se desvía de la senda emprendida, es muy probable que [Bruselas] ponga en marcha un procedimiento sancionador”, explicaba este lunes Roberto Gualtieri, presidente de la Comisión para los Problemas Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo. “El actual Gobierno italiano ha sumado una expansión del déficit estructural de ocho décimas de PIB, que se añaden al ajuste de seis décimas exigido por Bruselas. Eso significa que la brecha presupuestaria es de un 1,4% del PIB”, argumentó Gualtieri, respondiendo a una pregunta de El Confidencial en una rueda de prensa en Roma.

Según Gualtieri, de no haber correcciones en el rumbo económico del Gobierno, Italia entraría en el brazo correctivo de la Comisión, porque lo suyo no sería un “ligero desvío” sino una puesta en discusión integral del Pacto de Estabilidad y Crecimiento europeo, del cual además en el pasado Roma fue parcialmente eximida. “Una cosa es ser [el pensador y economista británico John Maynard] Keynes y otra es ser [el presidente Ronald] Reagan, quien destruyó las cuentas públicas de su país”, añadió.

“Yo nunca he sido un partidario de las duras políticas de austeridad que se pusieron en marcha entre 2011 y 2014, cuando la Comisión estaba en manos de fuerzas de centroderecha. Pero hay que decir que esa época se acabó y que desde entonces ha habido una mayor flexibilidad. E Italia se ha beneficiado de esto”, afirmó el eurodiputado italiano. Una argumentación también contenida en el dictamen que Bruselas envió a Roma el pasado 23 de octubre, según el cual Italia evitó en el último periodo ajustes millonarios por distintos motivos (desastres naturales, la crisis de los refugiados…).

El Tribunal de Cuentas y la Oficina de Presupuestos del Parlamento italiano cerraron filas este lunes con esta interpretación. Ambos organismos señalaron “riesgos” para las finanzas públicas italianas, debido al “debilitamiento del marco macroeconómico y por las incertidumbres de las medidas de racionalización del gasto”, así como por las dudas sobre “la efectiva realización” de los planes para captar nuevos inversores, según dijo Giuseppe Pisauro, presidente de la Oficina de Presupuestos.

Hay que evaluar “con atención los efectos negativos” de la 'flat tax', el impuesto único del 15% para autónomos (que ingresan hasta 65.000 euros al año), añadió por su parte el Tribunal de Cuentas, en referencia a esta medida propuesta por la Liga y que integra el plan presupuestario del Gobierno de Italia.

Foto: Foto: Reuters. Opinión

¿Aliados o enemigos?

Como recuerdan ahora muchos de sus detractores, Italia también se ha beneficiado en los últimos años de 'aportar' una serie de directivos europeos que trabajan en puestos clave de los organismos económicos de la UE. Además de Gualtieri y de Mario Draghi, el gobernador del Banco Central Europeo (BCE), está Marco Buti, director general de Asuntos Económicos. Y pronto también se sumará Andrea Enria, quien tiene previsto integrarse como jefe del Consejo de Supervisión del BCE.

Así y todo, esto no es algo que necesariamente suponga una ventaja para la coalición gubernamental italiana, o por lo menos para el M5S. “El Movimiento en la actualidad se ha quedado sin representación en las comisiones económicas europeas”, explicaba recientemente una antigua integrante del M5S. La razón es que un eurodiputado elegido en las filas del M5S, Marzo Zanni, emigró a la Liga de Salvini en 2017, y otro, Marco Valli, dimitió la semana pasada después de que se filtrara que nunca consiguió la licenciatura en Economía de la Universidad de Bocconi de Milán.

Una incógnita es si este martes habrá sorpresas de última hora, sobre todo considerando que ya el lunes hubo cierta dosis de teatro entre los socios del Gobierno, una pizca de dramatismo que quizá refleja la tensión del momento. Prueba de ello fue que Salvini (y su brazo derecho, Giancarlo Giorgetti) y Di Maio se reunieron durante el día en encuentros por separado con el primer ministro, Giuseppe Conte. “No hubo cumbre alguna. Se habló de varios temas, pero fueron encuentros informales”, salió a decir el portavoz del Gobierno (y exconcursante de 'Gran Hermano'), Rocco Casalino. “Tria, no”, añadió Casalino, preguntado por los cronistas sobre la ausencia en las reuniones del ministro de Economía.

Roma podrá, en efecto, aprobar su Ley de Presupuestos, sea cual sea la respuesta de Bruselas. Pero lo que pasará después, en particular la reacción de los mercados, es lo que hace temblar. A la espera también estará una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI), que desde el lunes se encuentra en Roma para vigilar de cerca las medidas italianas.

Lanzan amenazas, se tantean, respiran hondo... Bruselas y Roma se preparan para una nueva batalla este martes, la fecha límite otorgada a Italia por la Comisión Europea para presentar un nuevo borrador presupuestario, después de que el primero fuera rechazado en octubre. La guerra está en los números. Los de las previsiones de crecimiento del PIB italiano, de su defícit y de su endeudamiento, sobre los que discrepan las autoridades europeas y el Gobierno que lideran el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga de Matteo Salvini. En juego está el destino de la tercera economía de la eurozona.

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