mantiene su plan de aumentar el gasto público

No hay marcha atrás: Italia argumenta que sube el déficit para evitar caer en recesión

La subida de la prima de riesgo o el toque de atención de la CE no evitan que Italia mantenga su plan de aumentar el gasto público, elevando el defícit hasta el 2,4% del PIB en 2019

Foto: El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, durante un acto del M5S en Roma, el 21 de octubre de 2018. (Reuters)
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, durante un acto del M5S en Roma, el 21 de octubre de 2018. (Reuters)

No habrá marcha atrás. Ni los espectaculares aumentos de la prima de riesgo italiana, ni el toque de atención lanzado el jueves pasado por la Comisión Europea, o que la consultora Moody’s rebajase el viernes el nivel de ráting del país hasta Baa3 (el último nivel por encima del ‘bono basura’) han logrado que el autoproclamado Gobierno del cambio, integrado por el populista Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la soberanista y xenófoba Liga, cambie de opinión. De acuerdo con la carta de cuatro páginas enviada este lunes a Bruselas por el ministro de Economía, el tecnócrata Giovanni Tria, Italia mantendrá su plan de aumentar el gasto público, elevando el defícit hasta el 2,4% del PIB en 2019, tal y como anunció en septiembre.

No somos unos exaltados indisciplinados. Si hemos tomado esta decisión de (llevar adelante) una ley de finanzas diferente, es porque creemos que si no íbamos a entrar en recesión”, justificó Giuseppe Conte, el primer ministro italiano. “Después de haber estudiado largamente la situación, llegamos a esta conclusión. Nuestro ministro de Economía y también (el ministro para Asuntos Europeos, Paolo) Savona, nos disuadieron de tomar otra dirección”, añadió, en una conferencia de prensa en Roma, convocada a última hora del sábado -después de una reunión con los vicepresidentes Luigi Di Maio y Matteo Salvini, el líder del M5S y el de la Liga-.

Allí, pocos minutos después de que este lunes por la mañana Tria difundiese su respuesta escrita, Conte, al que muchos consideran como un mero portavoz de Salvini y Di Maio, defendió a rajatabla la postura del Gobierno que crearon en mayo sus dos vicepresidentes, en un encuentro de poco menos de una hora de duración en el que también cargó -a ratos, levantando la voz- contra quienes en la Unión Europea critican a su coalición.

La única rama de olivo de Conte a Bruselas fue la siguiente: “Si la relación entre el déficit y el PIB y la deuda y el PIB no evolucionan en línea con el plan, el Gobierno se compromete a intervenir, tomando las medidas necesarias para que los objetivos indicados se respeten rigurosamente”, afirmó, aunque sin aclarar de qué medidas se trataría. Y añadió: “El 2.4% será nuestro techo máximo. Nos comprometemos solemnemente”.

Acto seguido, volvió a explicar la versión gubernamental de por qué el actual Gobierno considera que sus pretenciones no son descabelladas. “Por el bajo crecimiento registrado por el país (en los años anteriores), Italia partía de un defícit del 1,8%, al que hubo que sumarle el IVA, que costó el 0,7%. Eso significa que nuestra maniobra ha implicado (un aumento del defícit) del 0,4% del PIB”, clamó Conte, jurista de profesión.

De esta manera, rechazó que las preocupaciones de los líderes europeos puedan modificar las decisiones de su Gobierno cuando un periodista destacó las declaraciones de la semana pasada del primer ministro holandés Mark Rutte, el último mandatario que pidió a Italia de no violar las normas presupuestarias establecidas por la UE. “Yo me tomo en serio la preocupación de Rutte pero también sigo muy seriamente las preocupaciones de los italianos”, afirmó.

“Dicen que la culpa es de los partidos soberanistas (…) Pero Europa hoy está en riesgo, porque no está interceptando los deseos de sus ciudadanos. Hay una fractura”, criticó, sin añadir que el euroescepticismo en Italia ha crecido enormemente desde que su Gobierno está en el poder, tal y como reflejó un sondeo de Eurobarómetro difundido el 17 de octubre. De acuerdo con esta fuente, si en Italia hubiera hoy un referéndum similar al del Reino Unido, sólo el 44% de los ciudadanos votaría por quedarse en la Unión Europea, mientras que el 32% no sabría qué hacer.

Matteo Salvini junto al alemán Horst Seehofer durante una reunión de ministros del Interior europeos en Innsbruck, Austria. (Reuters)
Matteo Salvini junto al alemán Horst Seehofer durante una reunión de ministros del Interior europeos en Innsbruck, Austria. (Reuters)

"No hay posibilidad de un Italexit"

Así y todo, Conte rechazó que Italia pueda salirse de la UE. “Lean bien mis labios: no existe posibilidad alguna de Italexit, ni de salida de Europa ni de la Eurozona”, afirmó el político. Lo dijo en el que también fue su primer encuentro con los corresponsables extranjeros, en una reunión en la que esquivó muchas de las preguntas más espinosas.

“No ha respondido a mi pregunta. ¿Nos puede decir qué harán si Bruselas rechaza el proyecto presupuestario italiano?”, insistió un periodista. “Eso me parece lo menos interesante. No soy un clarividente. Pero, bueno, le respondo que nos sentaremos en una mesa y evaluaremos qué hacer”, dijo finalmente.

El tema económico no fue el único punto sobre el que el mandatario salió en defensa de la postura de su Gobierno. Fiel reflejo de lo que dicen el M5S y la Liga, los dos partidos que gobiernan hoy el país de una manera similar a como lo hacían antaño los cónsules romanos, Conte también defendió las políticas antiinmigración del nuevo Ejecutivo italiano. Argumentó que las nuevas posturas migratorias italianas “no han provocado ni un muerto en el mar”, criticó a las ONG, y rechazó la existencia de un choque institucional entre el Gobierno y algunas instituciones del país. Eso, dijo, incluso por el caso ‘Diciotti’, el barco de los guardacostas italianos que en septiembre Salvini mantuvo cinco días en alta mar sin permitir que desembarcase en Italia.

Más aún, Conte también apoyó las recientes declaraciones de un parlamentario del M5S que dijo que se abolirán los subsidios estatales que recibe la prensa del país. “Eso está en el pacto de Gobierno”, aseveró, al añadir, sin embargo, que no lo ve como “un castigo” contra la información plural y democrática.

Un momento político delicado

El momento político es delicado para el Gobierno. La semana pasada, el M5S y la Liga escenificaron uno de las más fuertes enfrentamientos desde que ambos tomaron el poder. La razón de la disputa: la ley de amnistía fiscal para las grandes fortunas promovida por la Liga de Salvini -para cumplir con sus promesas electorales- y apoyada por el M5S.

Este lunes la prima de riesgo llegó a superar los 300 puntos. Todo, a la espera de la reacción de Bruselas

El lunes pasado, el decreto fue aprobado durante una reunión del Consejo de Ministros. Pero el jueves el M5S denunció que alguien lo había manipulado y apuntó a la Liga, lo que dio paso a un cruce de acusaciones y recriminaciones de unos y otros. Pero, fiel a su carácter de negociador, fue finalmente Salvini quien rebajó los tonos y logró -al menos de momento- apagar el incendio, a través de un Consejo de Ministros extraordinario que se celebró el sábado y sirvió para que las dos formaciones se acordaran sobre el contenido del paquete de medidas (que incluye condonaciones para quienes hayan evadido un máximo de 100.000 euros).

Dicho y hecho, el domingo fue el fundador del Movimiento Cinco Estrellas, el cómico Beppe Grillo, quien abrió otro frente. En la reunión anual del partido, en el Circo Máximo de Roma, clamó contra el presidente de la República, Sergio Mattarella, quien además es una de las figuras más apreciadas del país. “Quitémosle los poderes al Jefe de Estado”, exigió, a los gritos, Grillo. Un alud de críticas entonces cayó sobre él y, acto seguido, los actuales líderes del M5S, y Conte, salieron a distanciarse de la salida de tono de su antiguo jefe.

Quizá también por este clima, los mercados han reaccionado con caídas a las últimas noticias procedentes de Roma. Este lunes, la prima de riesgo llegó a superar los 300 puntos básicos. Mientras que la bolsa de Milán cerró con una caída del 0,6%, arrastrada en particular por el sector bancario. Todo eso, a la espera de la reacción de Bruselas.

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