LOS VOTANTES LABORISTAS, FUTURO FACTOR CLAVE

Brexit: 40 diputados apoyan ya la enmienda clave para un segundo referéndum

Europeístas y euroescépticos maniobran al margen de las negociaciones oficiales para reforzar sus posiciones alrededor de un Gobierno en el que Theresa May está cada vez más debilitada

Foto: Lord Malloch-Brown, líder de la campaña Best For Britain, en una rueda de prensa en Londres, este viernes. (Reuters)
Lord Malloch-Brown, líder de la campaña Best For Britain, en una rueda de prensa en Londres, este viernes. (Reuters)

George Soros no se ha dejado caer este viernes por Londres. Pero a pocos metros de Westminster, en un edificio gris, Best for Britain, el lobby al que el millonario está apoyando para revertir el Brexit, presentaba su manifiesto. La sala no era especialmente grande y había incluso más prensa extranjera que nacional. Pero en muchas ocasiones, en eventos que pueden pasar más desapercibidos es donde se discuten las decisiones que luego pueden cambiar el rumbo de un país. Y en el Reino Unido parece que, con el Brexit, aún no está todo dicho.

La realidad es que el grupo pro UE lleva meses intentando conseguir el apoyo de un número clave de diputados y alrededor de 40 se habrían mostrado ya dispuestos a respaldar este otoño una enmienda para que, sea cual sea el pacto final de salida que el Gobierno acuerde con Bruselas, se convoque un segundo referéndum donde el electorado pueda votar entre salir del bloque con las condiciones negociadas por el Ejecutivo o quedarse dentro con los términos actuales.

El plebiscito teóricamente podría celebrarse a principios de 2019. Aunque Best for Britain se muestra convencido de que la UE estaría dispuesta a retrasar la fecha de salida fijada para el 29 de marzo de 2019 para garantizar que se realice la consulta. Su objetivo estos próximos meses es hacer campaña en alrededor de 70 distritos clave, tratando de persuadir tanto a diputados conservadores como laboristas para que respalden este segundo plebiscito.

La directora ejecutiva del grupo, Eloise Todd, considera que hay un cambio de opinión en el electorado. “De todos los nuevos votantes que hubo en las elecciones de junio del año pasado, un 75% se muestra a favor de quedarse en la UE. Y de estos nuevos votantes, muchos apostaron por los laboristas, así que creo que hay argumentos para que Jeremy Corbyn nos escuche”, matiza.

A día de hoy, el líder de la oposición se muestra en contra de celebrar un segundo plebiscito. Con todo, según ha podido saber El Confidencial, entre las filas laboristas pro UE se dice que esto podría ser una estrategia. “Puede cambiar de opinión, pero no ahora. Aún queda mucho para final de año y no se pueden quemar cartuchos. Todo debe ser a su debido tiempo”, señala un diputado laborista a este diario.

Un manifestante anti-Brexit se manifiesta frente a Westminster, el 8 de junio de 2018. (Reuters)
Un manifestante anti-Brexit se manifiesta frente a Westminster, el 8 de junio de 2018. (Reuters)

Boris Johnson, a micro abierto

Los pro UE más optimistas aseguran que hay un 60% de posibilidades de conseguir plantear la consulta. En los grupos más euroescépticos reducen las posibilidades a un 4%. Lo interesante es ambos parecen coincidir en que existe una posibilidad. Aunque para que el electorado se pronuncie sobre un acuerdo final, primero tiene que haber un acuerdo. Y a día de hoy, la debilitada premier Theresa May ni siquiera logra consensuar con su gabinete una posición oficial que presentar a Bruselas.

En este sentido, la guerra civil que se vive en el Gobierno quedaba este viernes más que confirmada después de que hayan salido a la luz unas grabaciones sobre un discurso privado que el polémico ministro de Exteriores, Boris Johnson, realizaba el pasado miércoles ante un grupo de donantes tories en el llamado “Conservative Way Forward”. En el audio, filtrado a BuzzFeed y The Times, el euroescéptico titular de la diplomacia británica que tantas veces ha plantado cara a May acusaba al ministro del Tesoro, Philip Hammond, de ser “el corazón de los partidarios de la permanencia” en la UE y de tratar de arruinar el Brexit manteniendo al país cerca de la unión aduanera.

Según Johnson, las presiones del sector encabezado por Hammond pueden llevar a un acuerdo final “que mantenga al Reino Unido encerrado en una órbita alrededor de la UE, en la unión aduanera y en gran medida dentro todavía del mercado único”. El Gobierno debe “dar la batalla ante el enemigo”, continuó el titular de Exteriores, en referencia a los negociadores de Bruselas.

En este sentido, el titular de Exteriores resaltó que May “entra en una fase en la que seremos más combativos con Bruselas”. “Hay que afrontar el hecho de que puede haber un colapso. ¿Ok? No quiero que nadie tenga pánico durante un colapso…. Que no haya pánico ...al final todo saldrá bien”, dice.

El jefe del Foreign Office también compartió con este grupo de 20 conservadores su “cada vez mayor admiración a Donald Trump” y se mostró “convencido de que hay un método en la locura” del presidente estadounidense. “Imaginen a Trump llevando el Brexit”, propuso. “Entraría fuerte, habría todo tipo de colapsos, todo tipo de caos. Todo el mundo pensaría que se ha vuelto loco. Pero en realidad podría llegar a algún lado. Es un muy buen pensamiento”, matiza.

Boris Johnson sale de la residencia de la Primera Ministra en Downing Street, el 7 de junio de 2018. (Reuters)
Boris Johnson sale de la residencia de la Primera Ministra en Downing Street, el 7 de junio de 2018. (Reuters)

Nueva crisis por el Ulster

En cuanto a las dificultades que presenta la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda –la única terrestre que quedará tras el divorcio-, el ministro calificó de “tontería” que haya graves problemas. “Todos los aviones estrellándose del cielo. Es una absoluta tontería. Es [algo] tan pequeño y hay tan pocas empresas que utilizan la frontera de manera regular”, añadió. “Estamos permitiendo que toda nuestra agenda esté dictada por esta locura”, matizó.

Lo cierto es que la cuestión irlandesa ha estado esta semana a punto de provocar la dimisión del mismísimo ministro del Brexit, David Davis. La premier se ha visto obligada a matizar que, en caso de que no se encuentre solución para evitar una frontera dura antes de marzo de 2019, el plan de contingencia propuesto por su Gobierno -que se aplicaría después del periodo de transición- duraría solo un año, hasta diciembre de 2021.

Especificar una fecha límite se había convertido en una cuestión clave para Davis, que, según los rotativos, estaba dispuesto a presentar su renuncia si May desatendía una vez más sus peticiones. La relación entre ambos lleva meses siendo muy tensa. Desde hace tiempo, a ambos lados del canal, es vox populi que el ministro euroescéptico no cuenta con ningún tipo de poder, ya que todas las negociaciones las está llevando a cabo el asesor personal de May, Oliver Robbins. Pero a Davis se le está agotando la paciencia y en caso de que finalmente hubiera presentado su renuncia, otros ministros euroescépticos de peso como Michael Gove (Medio Ambiente) habrían podido seguir sus pasos provocando una crisis de Gobierno sin precedentes a tan sólo semanas de la próxima cumbre europea.

Tras reuniones intensas de última hora, el Ejecutivo publicó este jueves finalmente una “nota técnica”, que fue remitida a Bruselas, donde propone que, durante el periodo de un año en que estaría vigente ese plan de contingencia, el Reino Unido asumiría los mismos aranceles que la UE para garantizar la fluidez comercial y fronteriza. A finales de junio, se celebrará una cumbre europea clave donde la cuestión irlandesa será la gran protagonista. Bruselas pide a Londres soluciones, pero May sigue sin consensuar una postura con su gabinete. El año pasado, Bruselas propuso la posibilidad de dejar a Irlanda del Norte alineada con la unión aduanera. Pero la opción fue rápidamente rechazada por Londres.

Tras perder la mayoría absoluta en las elecciones del año pasado, el gobierno en minoría de May depende del apoyo de los 10 diputados norirlandeses del DUP y estos le han dejado muy claro, en repetidas ocasiones, que no aceptarán ninguna propuesta que deje a la provincia con un estatus diferente al del resto del país. La premier propone ahora que, si no se encuentran soluciones a la frontera, todo el Reino Unido quede en este tipo de situación excepcional. El negociador jefe del bando europeo, Michel Barnier, ha señalado este viernes que un “plan de contingencia” no puede ser temporal. No obstante, ha dicho que estudiará el documento remitido por Downing Street.

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