335 VOTOS FRENTE A 244 pro-gobierno

Los Lores vencen a May: pelean por tener la última palabra si no hay acuerdo del Brexit

La Cámara determina que sean los parlamentarios quienes decidan el futuro del Reino Unido si el texto es rechazado por Westminster o las negociaciones con Bruselas no concluyen dentro del plazo

Foto: Manifestantes proeuropeos frente al Parlamento durante la votación, el 30 de abril de 2018. (Reuters)
Manifestantes proeuropeos frente al Parlamento durante la votación, el 30 de abril de 2018. (Reuters)

Theresa May vive sus horas más bajas. La Cámara de los Lores ha asestado una importante derrota a la ya debilitada primera ministra británica, al determinar que sean los parlamentarios y no el Gobierno quienes decidan el futuro del Reino Unido en caso de que el acuerdo final del Brexit sea rechazado por Westminster o que las negociaciones con Bruselas no hayan finalizado para febrero de 2019. Según el calendario oficial, el país debe abandonar el bloque comunitario el 29 de marzo de 2019. Sus señorías han aprobado este lunes -por 335 votos a favor frente a 244 en contra- la enmienda presentada por el Lord conservador rebelde Viscount Hailsham, durante la tramitación del proyecto de ley de la UE con el que el Ejecutivo quiere convertir en británica la actual normativa comunitaria.

Hasta la fecha, la Cámara Alta ha votado en contra del Gobierno en todas las enmiendas debatidas. La semana pasada, los lores también humillaron a May al mostrarse a favor de dejar al Reino Unido dentro de la unión aduanera. Esta propuesta fue presentada entre otros, para más inri, por Lord Kerr de Kinlochard, el mismo que en su día redactó el artículo 50 del Tratado de Lisboa y que ahora señala que el Brexit es aún reversible.

Es cierto que el proyecto de ley de retirada de la UE tendrá que regresar de nuevo a la Cámara de los Comunes y que, por lo tanto, aún no hay nada definitivo. Sin embargo, las sesiones que están teniendo lugar en la Cámara Alta no sólo reflejan las dificultades que está teniendo el Ejecutivo para llevar a cabo sus planes, sino que dan más munición a diputados tories rebeldes para las futuras votaciones que se llevarán a cabo en la Cámara Baja, donde May no tiene mayoría absoluta y los norirlandeses del DUP amenazan con retirarle el apoyo si deja a Irlanda del Norte con un estatus diferente para evitar una frontera dura con el sur de la isla.

La premier tiene las manos atadas. Se siente acorralada tanto por los tories euroescépticos como por los conservadores rebeldes. Fueron precisamente estos últimos los que el año pasado obligaron al Gobierno a prometer someter a votación en Westminster el acuerdo final del Brexit que se pacte con Bruselas. Downing Street insiste en que, en caso de que el Parlamento rechace el acuerdo final, el Reino Unido saldrá igualmente de la UE, rigiéndose por las normas de la Organización Mundial del Comercio.

La primera ministra británica Theresa May, el 30 de abril de 2018. (Reuters)
La primera ministra británica Theresa May, el 30 de abril de 2018. (Reuters)

Sin embargo, las cosas se pueden complicar para May si los Comunes respaldan la decisión tomada este lunes por los Lores. Todo puede pasar. En este sentido, el lobby pro UE está presionado para que sean los ciudadanos los que voten el acuerdo final y decidan el futuro del país. Para ello, se ha presentado “People's Vote” (el voto del pueblo), una campaña para la que se ha recaudado 1 millón de libras. Se plantea de nuevo la pregunta: ¿El Brexit es reversible?

Hasta la fecha, una de las estrategias (no oficiales) del Gobierno era que, si el acuerdo con Bruselas no se pactaba hasta el último momento, no se daría mucho margen de maniobra a Westminster para poder oponerse. De ahí que sea tan relevante también que los lores hayan determinado que el Parlamento tome las riendas de las negociaciones si éstas no han finalizado para febrero de 2019. En definitiva, el escenario es complejo, muy complejo para May.

Por si la derrota en los lores no fuera suficiente, la debilitada premier se enfrenta además a una delicada crisis de Gobierno desencadena por el “escándalo Windrush”, una polémica creada en torno a los ciudadanos de países caribeños que llegaron al Reino Unido entre 1940 y 1970 y que, en los últimos años, han pasado a ser tratados como inmigrantes ilegales por un cambio en la normativa acometido en 2012.

La controversia ha explotado en medio de las negociaciones del Brexit, donde precisamente la incertidumbre que existe respecto al futuro de los comunitarios es una de las cuestiones más controvertidas. Asimismo, le ha costado el puesto a Amber Rudd, la que hasta este domingo por la noche era titular del Interior, mano derecha de May y una de las voces más pro UE dentro del gabinete.

Con la salida de Rudd son ya cuatro los ministros que han abandonado el Ejecutivo en los últimos seis meses por diferentes escándalos, colocando a la premier en una posición complicada. Y ya no sólo de cara a las negociaciones con Bruselas. Este jueves se celebran elecciones locales en Inglaterra, y se espera un importante batacazo para los 'tories' en la que será la primera cita electoral tras los comicios del pasado mes de junio, donde May perdió la mayoría absoluta.

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