Francia es el último país de Europa que conserva la huella de su antiguo imperio. Y a ese imperio no le gusta su presidente, Emmanuel Macron. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en Martina, Guadalupe, Reunión y Guyana, el candidato más votado fue el izquierdista Jean-Luc Mélenchon. Entre las islas del Pacífico, las papeletas han sido para Marine Le Pen. Ni siquiera en el segundo turno, Macron ha conseguido la mayoría de los votos en estos departamentos.

En ese vídeo explicativo analizaremos cómo Francia ha mantenido parte de su ex-imperio colonial. A principios de los años 50, sus colonias se extendían alrededor del globo y cubrían 24 millones de kilómetros. 70 años después, sigue siendo el país de la Unión Europa con más regiones ultra periféricas fuera del continente europeo. La Francia de Ultramar representa el 18% de todo el territorio de la república francesa, y el 4% de su población. La mayoría de estos 120.000 kilómetros cuadrados está formado por islas y archipiélagos que se encuentran dispersos en el océano Pacífico, Índico y Atlántico.

Las relaciones de estos territorios con la madre patria no siempre son fáciles. En Nueva Caledonia se ha votado hasta tres veces un referéndum de independencia. Los independentistas, que mantienen el gobierno regional de la isla, hasta ahora han perdido. En el atolón de la Polinesia Francesa, la población ha manifestado abiertamente su resentimiento hacia los ensayos nucleares que hasta 1995 se han producido en la isla.

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