CRÍMENES COLONIALES, GENOCIDIOS...

Países que han pedido perdón por las atrocidades de su pasado (y otros que no)

Para la mayoría de los Estados, afrontar su pasado y las atrocidades cometidas en su nombre resulta complicado. Aquí, una breve lista de cómo otros han hecho frente a su historia negra

Foto: Restos humanos de miembros de los pueblos herero y nama, masacrados por tropas coloniales alemanas, son exhibidos en Berlín, en agosto de 2018. (Reuters)
Restos humanos de miembros de los pueblos herero y nama, masacrados por tropas coloniales alemanas, son exhibidos en Berlín, en agosto de 2018. (Reuters)

La carta del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador al Rey ha desatado la polémica al afirmar que España debe disculparse por los abusos cometidos durante la conquista. Para la mayoría de los países, afrontar su pasado y las atrocidades cometidas en su nombre resulta complicado. Aquí, una breve lista de cómo han hecho frente a su historia negra otros Estados en el mundo.

[¿Perdón a México, por qué? Los historiadores, sobre la conquista de América]

Francia

En Francia se tiene la sensación de que el colonialismo dejó un pasado ambivalente, en el que las atrocidades se entremezclan con el desarrollo aportado a esos territorios, una idea que cuenta con ardientes defensores, como el expresidente Nicolas Sarkozy. En septiembre del año pasado, el presidente francés Emmanuel Macron pidió perdón por las atrocidades cometidas por el ejército galo durante la guerra de Argelia, admitiendo por primera vez el uso de la tortura. Un año antes, se había referido a la colonización francesa del norte de África como “un crimen contra la humanidad”, asegurando que se debía pedir disculpas a las víctimas. Pero Macron trató de dar marcha atrás cuando sus comentarios desataron las iras de los 'pied noirs', los colonos franceses que se vieron obligados a abandonar Argelia en 1962.

Y esa visión está lejos de ser general. El candidato conservador François Fillon aprovechó para atacar a Macron en una entrevista con el diario 'Le Figaro': “Un crimen contra la humanidad son la Shoah, los genocidios, la esclavitud... Atreverse a comparar la colonización con esos sucesos monstruosos es un verdadero fallo”.

Alemania

El caso alemán es paradójico. Mientras los sucesivos ejecutivos alemanes se han esforzado por activa y por pasiva por demostrar su contrición por la responsabilidad de su país durante el Holocausto, han preferido no atraer demasiada atención sobre su implicación en el primer genocidio del siglo XX: el exterminio de los pueblos herero, nama y san en la actual Namibia entre los años 1904 y 1908. El Gobierno alemán reconoció los hechos en 2004, y pidió disculpas por lo sucedido. En 2015, Berlín reconoció aquellos hechos como “genocidio”, pero el Parlamento se ha negado siempre a considerar la posibilidad de ofrecer reparaciones a los supervivientes y sus descendientes.

Reino Unido

En 2013, el Reino Unido pidió perdón al pueblo kikuyu, en Kenia, por los abusos a los que fueron sometidos en los años cincuenta durante la campaña de contrainsurgencia contra la guerrilla Mau Mau. Sin embargo, como señaló entonces la historiadora Caroline Elkins en un artículo en 'The Guardian', “el resto del imperio sigue esperando”, pese a las numerosas atrocidades cometidas por Gran Bretaña durante cinco siglos, desde la promoción de la esclavitud a la conquista violenta, pasando por innumerables masacres en lugares como Tasmania, Jamaica, Irlanda, Irak, Malasia, Afganistán, África o la India, donde la decisión británica de exportar todo el arroz disponible para el esfuerzo bélico durante la Segunda Guerra Mundial causó una terrible hambruna en Bengala en 1942.

En este último país existe un importante movimiento para exigir una disculpa oficial británica por el colonialismo, pero en el propio Reino Unido, por el contrario, crece el clamor en favor de una revisión de “los aspectos positivos del colonialismo”, alimentado por la nostalgia generada por el movimiento pro-Brexit hacia el pasado glorioso del país.

Una estatua del rey Leopoldo en el Museo de África de Tervuren, Bélgica. (Reuters)
Una estatua del rey Leopoldo en el Museo de África de Tervuren, Bélgica. (Reuters)

Bélgica

Fue responsable de una de las mayores atrocidades de la historia, que acabó con la vida de millones de personas en el Congo, reduciendo su población a la mitad en 50 años. Las autoridades coloniales utilizaban los castigos más brutales, tales como la amputación de miembros, por los motivos más triviales. Pese a ello, el Gobierno belga jamás ha ofrecido una disculpa por lo sucedido, y el rey Leopoldo, el responsable último de aquellos hechos, sigue presente en numerosos monumentos y museos dedicados al pasado colonial del país, según destacó a mediados de febrero un grupo de trabajo de la ONU, que instó a Bélgica a hacer frente a su pasado y pedir perdón por aquellos hechos.

Turquía

La negación del genocidio armenio fue una constante durante todo el siglo XX por parte de la República de Turquía, e incluso hoy sigue siendo un asunto profundamente controvertido y doloroso para la mayoría de los turcos. Aunque resultaba imposible negar el exterminio de la población armenia de Anatolia durante la Primera Guerra Mundial —reconocido incluso por Mustafá Kemal 'Atatürk', que lo calificó de “un acto vergonzoso” en una carta no demasiado conocida—, la versión oficial siempre ha sido que no se trató de un plan deliberado, sino fruto de la mala planificación de la reubicación forzosa de esta comunidad, enviada hacia el este sin preparativos adecuados, lo que provocó su muerte en masa durante las marchas en una situación de guerra.

En Turquía, aquellos hechos se conocen como la 'tragedia armenia', y poco a poco muchos tabúes se han ido rompiendo. En 2008, una iniciativa ciudadana llamada Pido Perdón logró decenas de miles de firmas de ciudadanos turcos, y en 2014 el entonces primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, pidió disculpas a los descendientes de los armenios masacrados por las tropas otomanas durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, casi nadie está preparado para reconocer aquellos hechos como genocidio, pese a que el trabajo de historiadores independientes como Taner Akçam, que han indagado en archivos otomanos y alemanes, ha permitido afirmar sin asomo de dudas que se trató de una campaña planificada de destrucción de la minoría armenia.

Japón

El estado nipón ha pedido perdón por las numerosas tropelías cometidas por sus tropas en gran parte de Asia durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en Corea del Sur, Birmania, Filipinas e Indonesia, así como contra las tropas británicas y australianas. Recientemente, ha estado pagando cuantiosas indemnizaciones a las mujeres tomadas como esclavas sexuales en varios países de la región. Sin embargo, se ha resistido a reconocer los hechos ocurridos en Manchuria y el este de China en los años previos a dicha conflagración, como la gran masacre de Nankín en 1937, en la que entre 100.000 y 300.000 ciudadanos fueron asesinados por los ocupantes japoneses. Dentro de Japón, las visiones generales oscilan desde quienes consideran que se exagera dicha matanza por razones políticas hasta quienes directamente niegan que haya tenido lugar jamás.

El Vaticano

En 2015, durante una visita a Bolivia, el papa Francisco causó sensación al disculparse por la complicidad de la Iglesia católica en el salvajismo de muchos hechos de la conquista. "Alguno podrá decir, con derecho, que cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia", constatando "con pesar" que "se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios". El Pontífice extendió a estos hechos las palabras de Juan Pablo II pidiendo "que la Iglesia se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos".

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