La producción de automóviles en España cayó un 37,9% en octubre por la falta de chips
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En lo que va de 2020, descenso del 2,5%

La producción de automóviles en España cayó un 37,9% en octubre por la falta de chips

La atonía de la demanda y el suministro insuficiente de semiconductores siguen lastrando la actividad de las fábricas españolas, cuya caída afecta directamente a las exportaciones

Foto: La fabricación de vehículos electrificados gana peso en España, pero también cayó en octubre. (Stellantis)
La fabricación de vehículos electrificados gana peso en España, pero también cayó en octubre. (Stellantis)

La situación del 'paciente' sigue siendo preocupante. O, como diría un facultativo, de 'pronóstico reservado', porque actualmente es muy difícil pronosticar la posible evolución o expectativa en cuanto a la evolución del 'enfermo'. Y es que la industria de automoción española sigue gravemente afectada por la crisis de demanda tanto en nuestro país como en el resto de Europa, pero sobre todo por la falta de componentes, y en esencia esos semiconductores, o microchips, que llegan a las plantas de manera insuficiente y difícilmente programable. Así, las factorías españolas de automóviles vieron desmoronarse su producción un 37,9% en octubre (salieron solo de las cadenas de montaje 165.003 unidades) respecto al mismo mes del año anterior, lo que provocó a su vez una caída del 38,2% en las exportaciones, vitales para la economía nacional.

Y si comparamos los datos del acumulado del año con ejercicios anteriores, las cifras en el periodo enero-octubre siguen resultando desalentadoras, porque las 1.757.280 unidades producidas en estos primeros 10 meses suponen un descenso del 2,5% en relación con idéntico periodo de 2020, que estuvo afectado duramente por la pandemia y los confinamientos obligatorios. La comparación con el periodo enero-octubre de 2019 mide mucho mejor el estado del paciente, pues en ese caso la caída que aparece ante nosotros es del 26,7%. Y, lo que parece peor, las últimas previsiones apuntan a que la escasez de componentes, las dificultades de entrega en la cadena logística y el consiguiente reajuste con la demanda de los centros de producción, tanto en España como en el resto del continente, no se verán solucionados hasta finales de 2022 o inicios de 2023.

placeholder Desde finales de septiembre, Volkswagen Navarra produce tres modelos: T-Cross, Taigo y Polo. (Volkswagen)
Desde finales de septiembre, Volkswagen Navarra produce tres modelos: T-Cross, Taigo y Polo. (Volkswagen)

Además, los mercados europeos, principales destinatarios de la producción española, continúan su tendencia a la baja. Por ejemplo, en el pasado mes de octubre las matriculaciones en Francia bajaron un 30,7%, en Alemania un 34,9%, en Italia un 35,7% y en el Reino Unido un 24,6%, valores que fueron peores incluso que los del mercado nacional, donde las ventas cayeron un 20,5% (uno de cada cuatro vehículos vendidos en España es de producción nacional).

Y si analizamos por tipo de vehículo, el bache industrial de octubre afectó de una forma especialmente cruda a la fabricación de turismos y todoterrenos, que cayó un 41,1%, hasta las 111.829 unidades. Por su parte, la producción de vehículos comerciales e industriales fue de 30.894 unidades en el décimo mes del año, lo que supone un descenso del 24,5% con relación a octubre de 2020.

Foto: Una planta de automóviles. (EFE)

Las exportaciones, muy afectadas

Una consecuencia directa de la disminución de la producción fue la fuerte caída de las exportaciones en octubre, pues las 142.723 unidades enviadas fuera de nuestras fronteras representan un 38,2% de bajada en relación con el mismo mes del año anterior. Y en el acumulado de los primeros diez meses del año los vehículos exportados han sido 1.523.745, lo que supone un descenso del 1,6% frente al periodo enero-octubre de 2020, afectado drásticamente por la pandemia. Y en esa tendencia tiene protagonismo la fuerte escasez de microchips, que condiciona el ritmo de producción, pero también la debilidad de los mercados europeos, que representan el 65% de las exportaciones españolas: el envío de vehículos a esa zona se redujo un 45,2% en octubre. Curiosamente, mientras que Francia, Alemania, Reino Unido e Italia redujeron su demanda de automóviles fabricados en España por encima del 40%, la exportación a Turquía se incrementó en un 271%. Y fuera de nuestro continente, las exportaciones a América cayeron un 6,1%, mientras que las que tienen como destino África subieron un 0,5%, y también hubo aumentos en Asia (50%) y Oceanía (163,2% más en octubre).

Para Anfac, la asociación que engloba a todos los fabricantes con presencia en España, es relevante el hecho de que la producción de vehículos de cero y bajas emisiones haya bajado menos (un 24,3% en octubre) que el total de vehículos, de manera que siguen ganando cuota y ya suponen un 12,5% de lo producido en nuestro país (un 11,5% si consideramos el periodo enero-octubre). Además, tres de cada cuatro vehículos de propulsión alternativa fabricados en España son ya vehículos electrificados, pues en el décimo mes del año se produjeron en las plantas españolas 8.352 eléctricos puros (cuota del 5,1%) y 7.337 híbridos enchufables (un 4,4% del total), aunque este último grupo experimentó en octubre una llamativa caída del fabricación del 43,8%.

Foto: Fábrica de Daimler en Rastatt (Alemania). (Reuters)

Para José López-Tafall, director general de Anfac, "la crisis de los microchips y diferentes factores externos como el encarecimiento de la energía y de las materias primas están suponiendo importantes condicionantes para la recuperación del ritmo de producción de nuestras fábricas. Por primera vez en el año, la producción cae por encima de la registrada durante el 2020, un año marcado por la pandemia y los paros de producción durante varios meses en nuestros centros. Esto tiene que servir de alerta para mostrar la complicada situación que atraviesa el sector de la automoción, tanto en el ámbito de fabricación como de mercado". Y López-Tafall insiste en que "es tiempo de actuar y de hacerlo de manera inmediata, como hemos pedido desde la industria. Tenemos en los fondos del plan de recuperación una oportunidad; pero no es solo una cuestión de fondos, es una cuestión de establecer, además, unas medidas ágiles y de calado que impulsen la transformación. Los países de nuestro entorno atraviesan el mismo contexto de parálisis, debido a la escasez de microchips y la baja demanda de mercado, por ello la capacidad de respuesta y la velocidad con la que lo hagamos nos permitirá encabezar o situarnos en la cola de la transformación hacia la nueva movilidad".

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