Vacunas vs. recesión: cómo ha transformado Pfizer el escenario de las bolsas
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Impulsos contradictorios

Vacunas vs. recesión: cómo ha transformado Pfizer el escenario de las bolsas

Las bolsas han festejado con intensidad la mejora de expectativas tras las noticias sobre las vacunas anticovid, pero aún deben hacer frente al deterioro económico causado por el virus

Foto: Vacunas vs. recesión: cómo ha transformado Pfizer el escenario de las bolsas
Vacunas vs. recesión: cómo ha transformado Pfizer el escenario de las bolsas

En la última semana, los analistas han modificado sus previsiones de beneficios para 2021 de 22 empresas del Ibex y en casi dos tercios de los casos el movimiento fue a la baja. Esto tiene poco de sorprendente si se considera que ha sucedido en paralelo al progresivo deterioro de las perspectivas económicas globales, a causa de la incontenible expansión del coronavirus por Europa y Estados Unidos, que ya amenaza con provocar una recaída en terreno de contracción en el último trimestre y aún lastrar el primer tramo del próximo ejercicio.

Sin embargo, puede resultar chocante si se tiene en cuenta que estos movimientos han coincidido con la ola de optimismo que han desencadenado recientemente las noticias sobre la vacuna de Pfizer. El Ibex selló este viernes su mejor semana desde 1998, con ganancias superiores al 13%, comandadas por compañías como Meliá o IAG, que suman más de un 40%, o Santander, Bankia, BBVA o CaixaBank, con alzas entre el 34 y el 27%. Movimientos similares tuvieron lugar en el resto de las grandes bolsas internacionales.

El contraste entre una y otra imagen evidencia el mar de contradicciones al que se enfrentan estos días los inversores. La posibilidad de que se apruebe ya a finales del presente año una vacuna efectiva contra el coronavirus sitúa a la economía mundial ante la perspectiva de una próxima vuelta a la normalidad, que permita cerrar la lúgubre etapa propiciada por la pandemia y que, en buena lógica, se traduciría en una notable aceleración del crecimiento económico.

Foto: La vacuna de Pfizer: una gran noticia para las bolsas, pero solo el fin del principio

Pero, por otro lado, la incertidumbre que aún rodea a ese escenario y, sobre todo, el reto logístico que supondría lograr una distribución suficiente de la vacuna exponen aún a la economía mundial a sufrir los azotes del virus durante al menos varios meses más, lo que resulta especialmente preocupante en un momento en que la expansión de la pandemia está obligando a cada vez más gobiernos a aplicar nuevas restricciones a la movilidad de las personas.

"Incluso si la mayor probabilidad de una vacuna ha mejorado las perspectivas para el próximo año, el panorama económico a corto plazo sigue siendo muy sombrío. Gran parte de la zona euro está sujeta una vez más a restricciones sustanciales en la vida diaria que están afectando a la actividad económica, particularmente en partes del sector servicios", comentan en Capital Economics.

El escenario de recaída al que parecen dirigirse muchas economías en el último tramo de 2020 ha sido señalado por diversos expertos como especialmente peligroso, por el daño que puede infligir a aquellas empresas y familias que ya habían salido muy debilitadas de la embestida de la pasada primavera. El propio presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirmó esta misma semana que "los próximos meses serán desafiantes" y advirtió de las cicatrices que puede dejar la crisis.

"Las perspectivas de una vacuna ampliamente difundida para mediados de 2021 ciertamente representan un rayo de luz al final del túnel, pero hacemos hincapié en que todavía quedan varios meses y varias incertidumbres antes de que se implemente una solución de salud general. Mientras tanto, la recuperación se está afianzando en un modo de bajo crecimiento y nos preocupan las señales de un daño económico duradero", recalcan los expertos de Oxford Economics.

Evolución del índice MSCI World, en puntos.
Evolución del índice MSCI World, en puntos.

En esas circunstancias, son muchos los analistas que consideran prematuro hacer cábalas sobre cómo pueden mejorar los resultados empresariales gracias a la distribución de una vacuna contra el covid y avisan de que, al fin y al cabo, el escenario de mejora económica a partir de la segunda mitad de 2021 ya formaba parte de las proyecciones más comunes entre las firmas de inversión. Y, de hecho, ha sido clave —junto al dinero de los bancos centrales—, para mantener las bolsas mundiales al filo de sus máximos.

Esto no significa, obviamente, que la expectativa de una vacuna no deba suponer ningún cambio en las estrategias de inversión. No en vano, los movimientos desarrollados a lo largo de la presente semana ya evidencian que muchos inversores han creído que ha llegado el momento de dar un vuelco a sus carteras, tomando posiciones en sectores y valores muy penalizados —aquellos más ligados al ciclo económico— y dejando de lado a los que por unas u otras razones se han visto más favorecidos a lo largo de la pandemia.

Aunque el escenario base del mercado no se vea radicalmente alterado, la perspectiva de una vacuna en los próximos meses sí permite aparcar los planteamientos más pesimistas. "Lo que aportan las noticias de las vacunas es más esperanza, más visibilidad y más certezas de que de esta crisis se sale", observa José Manuel Amor, socio de AFI, quien considera que los inversores tienen hoy más herramientas "para mirar más allá de la segunda ola y apostar por una situación más positiva".

Aunque apenas varía el escenario de base, la perspectiva de una vacuna en los próximos meses permite aparcar los planteamientos más pesimistas

Con esta misma visión, Juan Luis García Alejo, director de Andbank Wealth Management España, defiende que los inversores cuentan con argumentos para modificar de forma gradual sus carteras, anticipando una vuelta a cierta normalización de la economía. "Tenemos que pensar ya en un escenario de reactivación de la movilidad. Las carteras deben empezar a buscar una exposición a la recuperación, incorporando el componente cíclico", defiende el experto de Andbank, quien considera que, pese a las fuertes alzas registradas en la última semana, hay muchas compañías cíclicas que están lejos de reflejar ese escenario de mejora.

"Ni siquiera es necesario pensar en un retorno a los mismos niveles que antes de la pandemia, porque es evidente que se han producido cambios que van a quedar. Pero hay compañías, como IAG, que solo con que el mercado asuma una recuperación del 70 o el 80% de su negocio anterior tienen un gran recorrido al alza", añade García Alejo.

Precisamente, la brecha que se había abierto entre sectores como el tecnológico, gran vencedor durante la pandemia, y otros más cíclicos, como industriales, consumo discrecional o transporte, explica en parte la brusquedad de los movimientos experimentados por las bolsas en las últimas jornadas, ya que las valoraciones de unos y otros parecían asumir un mantenimiento de las condiciones de la pandemia 'sine die'.

"Se trata de una reacción lógica del mercado. El estilo de inversión 'value' estaba muy castigado. Las carteras siguen estando muy sesgadas hacia crecimiento y creemos que en algún momento habrá que ir equilibrando hacia el estilo valor", comenta Álvaro Blasco, de atl Capital, quien señala, no obstante, que esta rotación será muy progresiva, dadas las incertidumbres que aún se ciernen sobre el mercado. "Creemos que vamos a tener tiempo para hacer ese movimiento", señala. De hecho, algunos expertos creen que el momento es más propicio para una combinación de estilos de inversión, que para la apuesta por uno o por otro.

La idea de que la adaptación del mercado a un escenario económico más benigno va a ser muy progresiva es casi generalizada. "Esto va a ir a tirones", advierte Amor. Lógicamente, la verticalidad de la escalada registrada en la última semana por índices como el Ibex, el Cac 40 francés o el PSI portugués no tiene visos de continuidad, por mucho que estos índices aún acumulen fuertes pérdidas en el año. Y la previsible combinación de las noticias sobre las vacunas, con otras menos favorables sobre la evolución de la pandemia y los datos económicos, podrían abocar al mercado a un largo periodo de inestabilidad en los próximos meses.

Una inestabilidad que, eso sí, parece a resguardo de derrumbes. "Si bien los indicadores adelantados de actividad y las cifras macro de la mayoría de las economías desarrolladas se van a deteriorar en los próximos meses, algo que entendemos que los mercados ya tienen descontado en cierta medida, creemos que los inversores van a optar por mirar más a largo plazo, lo que, en nuestra opinión, descarta por el momento una nueva corrección en los mercados", observan en Link Securities, donde subrayan, además, que factores como una nueva batería de estímulos por parte de los bancos centrales, la aprobación de un plan de estímulo fiscal en Estados Unidos o una resolución pactada del Brexit —un escenario de probabilidad creciente— también podrían coadyuvar a insuflar nuevas dosis de optimismo a las bolsas.

Dinero 'agazapado'

A estos argumentos se añade la posibilidad de que una considerable masa de inversores que permanece fuera del mercado interprete las esperanzas abiertas como las vacunas como la señal propicia para dar un paso al frente. "La recuperación de la renta variable en los últimos meses no ha estado acompañada de una fuerte convicción por parte de los gestores, por lo que podría haber dinero 'agazapado', esperando para invertir y ser partícipe de la expectativa del horizonte que ya comienza a avistarse de algo cercano a la normalidad", corroboran en Macroyield.

Este movimiento podría verse apoyado por la confianza en que, tras el sobresalto de la pandemia, la economía mundial se esté encaminando hacia el inicio de una nueva fase de crecimiento plurianual, que en buena lógica, debería manifestarse en una progresiva mejora de los resultados empresariales. "El año pasado por estas fechas, el debate era si nos estábamos dirigiendo hacia una recesión. La pandemia ya nos arrojó en ese escenario, y ahora podemos pensar en el comienzo de una nueva fase de crecimiento, basada en la recuperación de la normalidad", comenta Blasco.

Todos estos factores tendrán que lidiar durante los próximos meses con los embates del daño económico de la pandemia. Pero aún en este punto, las esperanzas generadas por la vacuna de Pfizer —y las que se espera que lleguen en las próximas semanas y meses— podrían suponer un bálsamo contra los peores escenarios. Y es que el mero hecho de contar con un horizonte de referencia, relativamente próximo, en que, previsiblemente, se pueda poner coto al virus, es capaz de aportar una dosis de confianza a consumidores, empresas e inversores capaz de limitar por sí misma la contracción esperada en los próximos meses.

Con un horizonte más claro de salida de la crisis, familias, empresas y gobiernos pueden modular mejor sus medidas para capear la tormenta actual

Y también allana el camino para que gobiernos y bancos centrales asuman con menos reparos la necesidad de aportar nuevas ayudas para capear las dificultades actuales, sabedores de que podrán empezar a relajar sus esfuerzos en unos pocos trimestres. La solidez con la que la mayoría de las economías se reactivaron tras el fin de los confinamientos severos de la pasada primavera es un claro reflejo de cómo las políticas masivas de apoyo fiscal y monetario pueden ayudar a suavizar el golpe.

En este sentido, Amor recuerda que, pese a que las restricciones a la actividad actuales no están siendo tan severas como en el primer confinamiento, "hay sectores, muy dependientes del contacto social y que ya se vieron muy penalizados durante la primera ola, que lo van a pasar muy mal. A esos es necesario que se les presten ayuda, pasando de un esquema de deuda a uno de subvenciones, para que puedan capear esta situación".

Por supuesto, y como ya quedó claro durante la primera fase de la presente crisis, no existen las recetas milagrosas contra las crisis. Los daños surgirán y es fácil pensar que algunas empresas quedarán en el camino. También que la economía mundial está inmersa en una profunda transformación, dirigida por las megatendencias de digitalización y sostenibilidad, que inevitablemente dejará vencedores y vencidos, con su consiguiente reflejo sobre los parqués.

Con una previsible recesión a corto plazo en un buen número de países europeos —y posiblemente también en Estados Unidos—, no parece lógico pensar en que las bolsas vayan a moverse a partir de hoy en un escenario de optimismo inquebrantable. Pero, sin duda, las noticias sobre la vacuna de Pfizer han colocado una piedra esencial para afianzar la confianza en que el futuro será mejor y que ese futuro no está tan lejano.

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