La clave: que esté desarrollada este año

Turismo, consumo... La vacuna cambia las perspectivas económicas de España

La clave para volver a la normalidad pasa por recuperar el turismo a partir de la Semana Santa de 2021. El ahorro de los hogares garantiza un rebote rápido del consumo cuando haya vacuna

Foto: iStock.
iStock.

Los datos más recientes de actividad en España apuntan a una recaída de la economía como consecuencia de la proliferación de restricciones para frenar el virus. El turismo sigue hundido, los hogares han recortado bruscamente su consumo y las exportaciones agonizan sin demanda externa. Un escenario muy complicado que podría cambiar rápidamente si los laboratorios farmacéuticos consiguen desarrollar una vacuna contra el coronavirus. El comunicado de Pfizer y BioNTech en el que informa de que su vacuna tiene una eficacia del 90% ha disparado las expectativas... y las bolsas. Aunque las investigaciones todavía se encuentran en una etapa temprana de la fase 3, esta noticia genera la esperanza de que el tratamiento pueda estar disponible a finales de 2020 o principios de 2021. Aún es pronto para cantar victoria, pero si la farmacéutica consigue este logro, las previsiones económicas de España cambiarán por completo. Hay varios motivos que lo explican.

El primero, y más importante, es el éxito que han tenido las políticas públicas de protección de rentas para contener la destrucción de tejido productivo y de puestos de trabajo. Esto es clave para lograr una recuperación rápida una vez se recupere la normalidad sanitaria. España sufrió en el segundo trimestre del año la mayor recesión nunca vista en tiempos de paz y, sin embargo, la economía rebotó con fuerza durante el verano con la entrada en la nueva normalidad. Los datos actuales apuntan a que el daño de la crisis todavía no ha sido estructural, de modo que resisten los mimbres de la oferta y de la demanda para desencadenar un fuerte crecimiento económico cuando esté disponible la vacuna.

En las últimas semanas el esquema de protección de rentas habilitado por el Gobierno, en especial los ERTE y el cese de actividad, estaba mostrando grietas preocupantes que amenazan al tejido productivo si el parón económico se mantuviese en el tiempo. Pero si las empresas comienzan a ver la luz al final del túnel, tienen un gran incentivo para soportar estos momentos tan difíciles.

Los inversores han reaccionado con rapidez a la noticia, anticipando estas buenas expectativas. El Ibex se dispara casi un 10%, pero las acciones de la aerolínea IAG avanzan más de un 40%. Una sesión de locura en los parqués en la que los inversores no quieren quedarse fuera de este rebote provocado por el nuevo horizonte económico. Esta reacción de las bolsas es importante porque muestra que la actual debilidad económica es fruto de las restricciones a la actividad, pero no de la confianza de los agentes económicos, que todavía sobrevive a la crisis.

Otro de los factores fundamentales que cambian las expectativas para la economía española y la europea es el ahorro que han acumulado los hogares durante estos últimos meses. Las ayudas públicas de todos estos meses consiguieron que la renta disponible de los hogares cayera mucho menos que el PIB: en el conjunto de la eurozona apenas un 2,4% durante toda la crisis. Esto significa que los ingresos de los hogares se han mantenido relativamente estables (en términos agregados) y una buena parte de este dinero se acumuló en forma de ahorro.

En España, la tasa de ahorro del segundo trimestre del año se disparó hasta el 22,5% de la renta disponible, el dato más alto de toda la historia, y en la eurozona llegó al 25%. Esto significa que las familias guardaron uno de cada cuatro euros que ingresaron, ya fuese como consecuencia de las restricciones al consumo o al ahorro precautorio. El exceso de ahorro en la primera mitad del año supera los 270.000 millones de euros y es ahora un recurso financiero con el que cuentan las familias para satisfacer su demanda embalsada de estos meses. De ahí que la protección de las rentas de los hogares esté siendo clave durante la pandemia.

Otro de los motivos para el optimismo es el turismo, dada la dependencia de España de este sector. Casi el 59% de la caída acumulada del valor añadido bruto (VAB) de España en los tres primeros trimestres del año se debe al sector de la hostelería, el comercio y el transporte. Y, además, han provocado el 75% de la caída de los salarios. Esta dependencia del turismo es uno de los factores clave que explican por qué la economía española ha sufrido un desplome tan grave. La demanda turística es muy volátil ante las situaciones de incertidumbre, pero España tiene a su favor que su oferta es imbatible: sol, playa, cultura, gastronomía y seguridad. Esta ventaja competitiva permitirá a España recuperar su trono una vez se superen las restricciones del virus.

Pero aún es muy pronto para afirmar que este escenario se alcanzará pronto. Tal vez pueda llegar para el verano y así permitir la campaña turística. Pero lo que está claro es que igual que el turismo fue el lastre de la economía española durante todos estos meses, en los próximos años será el factor diferencial que permitirá un crecimiento superior al de los socios europeos. Es lo bueno de los sectores muy volátiles, que generan un gran crecimiento en las fases expansivas.

Por último, España será uno de los países de la Unión Europea que más recursos recibirá en los próximos tres años procedentes del fondo Next Generation EU. En 2021 el Gobierno ha presupuestado el uso de unos 27.000 millones de euros para inversiones productivas que generarán un importante estímulo sobre la actividad económica. La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, afirmó la semana pasada que el reparto de los fondos europeos, tal y como están presupuestados, debería generar un elevado multiplicador fiscal. El motivo es que se centra en inversiones en sectores que generan un gran retorno, principalmente digitalización y transición energética, y también en un gasto corriente que es muy eficiente: la formación y las políticas activas de empleo que aumentan el capital humano y su utilización. Todos estos factores deberían generar un gran impulso económico si finalmente la vacuna está disponible a finales de 2020 o inicios de 2021.

Para España, salir rápido de la crisis del coronavirus es más importante que para el resto de países europeos. Este resultado es la combinación de tres factores: una crisis más profunda, un sector público con escaso margen presupuestario y un tejido productivo dominado por microempresas y autónomos. La consecuencia es que cada mes que pasa aumentan las probabilidades de que la crisis genere una destrucción de tejido productivo que dañaría a la oferta y la demanda de forma estructural. La oferta se reduciría por el cierre de empresas y la demanda se vería afectada por el aumento del paro. Un círculo vicioso que la vacuna evitará si llega pronto. En la crisis de Lehman Brothers la recuperación muy lenta y provocó una segunda recesión, por lo tanto, será clave que España evite ese escenario.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
15 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios