La vacuna de Pfizer: una gran noticia para las bolsas, pero solo el fin del principio
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Euforia en los mercados

La vacuna de Pfizer: una gran noticia para las bolsas, pero solo el fin del principio

Las alzas de las bolsas, con los sectores más dañados al frente, el tirón del crudo o el revés del oro evidencian la confianza del mercado en empezar a dejar atrás la crisis del covid

Foto: La vacuna de Pfizer: una gran noticia para las bolsas, pero solo el fin del principio
La vacuna de Pfizer: una gran noticia para las bolsas, pero solo el fin del principio

No parece que hagan falta muchas explicaciones para justificar el festín que se vienen dando las bolsas internacionales este lunes, espoleadas por las positivas noticias en torno a las pruebas de la vacuna de Pfizer contra el covid-19.

En un momento en que los rebrotes del virus han nublado nuevamente las perspectivas económicas a nivel global, volviendo a situar sobre el tapete el peligroso escenario de la recaída en contracción, el anuncio de la farmacéutica estadounidense permite el surgimiento de un brote de esperanza en que la pandemia pueda tener fecha de caducidad.

De repente, los inversores se sienten capaces de visualizar un mundo sin coronavirus, una vuelta a la normalidad sepultada por las normas de distanciamiento social, en la que actividades que hoy se encuentran más severamente restringidas vuelvan a formar parte del día a día a nivel mundial. Y en ese mundo, es obvio que no tienen sentido las valoraciones de derribo que muestran hoy compañías del sector turístico, de la banca o del comercio tradicional.

Los inversores se sienten capaces de visualizar una vuelta a la normalidad en la que las valoraciones actuales de algunos sectores no tendrían sentido

Ese cambio de escenario se percibe de forma notoria en el Ibex, gran perdedor de la crisis entre las principales bolsas mundiales, y que este lunes se permite situarse al frente de las ganancias, con compañías como Meliá, IAG, Bankinter, Repsol, Colonial, Sabadell, Santander o Merlin remendando a marchas forzadas los rotos provocados por la pandemia en sus cotizaciones.

Igual de significativas, aunque por el lado contrario, resultan las dudas manifestadas en las primeras horas posteriormente suavizadas por el Nasdaq estadounidense, con los inversores cuestionándose si el mundo poscovid resultará tan propicio para los gigantes tecnológicos como se ha asumido que lo era el escenario pandémico.

Las fuertes alzas del petróleo, el contundente revés del oro, las caídas de los bonos soberanos internacionales o la escalada del euro hasta los 1,19 dólares son todos acontecimientos que se ajustan al patrón de un mercado confiado en que la vacuna de Pfizer marque un antes y un después, permitiendo el relanzamiento del ciclo económico global.

Pantallas de cotización en la Bolsa de Madrid reflejando la fuerte subida del Ibex. (EFE)
Pantallas de cotización en la Bolsa de Madrid reflejando la fuerte subida del Ibex. (EFE)

Asumir este relato supone, evidentemente, ir un paso más allá, confiando en que los buenos resultados en las pruebas de Pfizer se confirmen cuando el estudio llegue a su fin. Pero las elevadas cifras de efectividad expuestas por Pfizer —que superan con creces las expectativas de los expertos— hacen bastante asumible esta suposición.

Más dudas plantea, no obstante, la creencia de que la vacuna suponga desde ya el cambio de juego que parecen estar atisbando los inversores. Sin duda, una vacuna exitosa representa una de las palancas fundamentales para que la economía global pueda dejar atrás el aciago periodo enmarcado por el coronavirus. Pero a estas alturas aún puede resultar muy osado dar por contados los días de la crisis, dados los enormes retos logísticos que seguirían a la aprobación de la solución de Pfizer.

No han tardado en elevarse las primeras advertencias que señalan que, en el mejor de los casos, Pfizer tendría capacidad para alcanzar hasta finales de 2021 a menos de 700 millones de personas (la vacuna requiere dos dosis por persona), una cifra que, aunque elevada, genera dudas sobre si sería suficiente para comenzar a acotar un virus tan extendido.

Algunos expertos sugieren la necesidad de que otras vacunas lleguen también a buen puerto en las próximas semanas y meses para asegurar una capacidad de producción y distribución suficiente en un periodo relativamente corto. En este sentido, los buenos resultados de Pfizer parecen un buen indicio para los ensayos de Moderna, que están basados en un principio semejante.

Mientras tanto, cabe esperar que la pandemia siga causando estragos en aquellos países más golpeados por la nueva ola del covid, como es el caso de España. Y el temor de que este escenario acabe siendo más pernicioso para las empresas más débiles no debe ser pasado por alto.

Una vacuna exitosa aún tendrá que afrontar un duro reto logístico que dilataría una solución varios meses, en los que la economía seguirá sufriendo

"Los mercados tendrán que calibrar todavía, además, cuál está siendo el impacto de esta segunda ola, porque en este segundo envite el daño producido en algunos negocios podría ser irreparable, y la recuperación será muy probablemente muy desigual por negocios y regiones", observa Patricia García, socia fundadora de Macroyield.

Esto implica que quienes hoy apuesten por el escenario de vuelta a la normalidad pueden verse todavía sometidos a una larga travesía de dudas, con el riesgo de que algunas de las cartas escogidas queden gravemente dañadas por el camino. Que IAG, Meliá, Amadeus y tantas compañías del Ibex son a los precios actuales una excelente apuesta para un escenario de normalización es algo que difícilmente pondrá en cuestión ningún experto. La gran cuestión es si ese escenario se concretará antes de que sufran un deterioro persistente.

En cierto modo, para los mercados, la noticia de Pfizer puede representar algo semejante a lo que supuso la victoria aliada en la Segunda Batalla de El Alamein, en el otoño de 1942, que llevó al primer ministro británico, Winston Churchill, a expresar su célebre sentencia: "Esto no es el fin. Ni siquiera es el principio del fin. Pero tal vez sea el fin del principio".

El mercado viene dando desde hace días señales de fortaleza, amoldándose a casi cualquier escenario a que parecían abocar las elecciones estadounidenses para encontrarle una interpretación positiva. Al fin y al cabo, la abundancia de liquidez y la falta de alternativas siguen siendo unos motores incuestionables para las bolsas mundiales y la perspectiva de una cura para el covid supondría una piedra capital en la construcción de un nuevo relato alcista en los parqués internacionales.

Pero, con las bolsas mundiales en zona de máximos históricos, puede que los inversores se detengan pronto a contemplar cómo de certeras son estas nuevas esperanzas. Y si sus resultados aún se observan demasiado lejanos, no sería de extrañar que vuelvan a filtrarse las dudas y acaben retomando las mismas apuestas de los últimos meses antes de animarse a asumir un cambio de las reglas de juego.

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