PISTOLETAZO AL MES DE AGOSTO

Tensión en las bolsas: qué está pasando y qué esperar a partir de ahora

Tras la enésima ronda de negociaciones, la guerra comercial ha vuelto a abrir otro capítulo en la saga de las tensiones comerciales. ¿Qué significa esto para los inversores? ¿Qué esperar?

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¿Quién dijo que agosto tenía que ser un mes tranquilo? La guerra comercial ha vuelto a abrir otro capítulo más de la saga de ataques cruzados y, con ella, la volatilidad se ha instaurado en los mercados. Su alcance es difícil de medir, y los próximos desarrollos son prácticamente impredecibles. Los analistas hacen sus apuestas.

¿Qué está pasando en el mercado?

Las tensiones comerciales llevan asediando los mercados desde hace ya más de un año. Y eso que la política comercial de China ya sobrevolaba —de forma muy secundaria— el mandato del demócrata Barack Obama, con temas como el de las quejas por los aranceles a las placas solares interpuestas ante la Organicación Mundial del Comercio. Sin embargo, el republicano Donald Trump ha convertido la renovación del 'statu quo' comercial a nivel global en la razón de ser de su mandato, sin temor a causar disrupciones o pasarse de frenada. “Cuando un país [EEUU] pierde miles de millones de dólares frente a básicamente cada país con el que comercia, las guerras comerciales son buenas, y fáciles de ganar”, tuiteaba el mandatario en marzo del año pasado. Tras un mayo complicado por los nuevos comunicados de Trump y el veto a Huawei, las aguas regresaron a su cauce con una enésima ronda de negociaciones entre junio y julio.

Sin embargo, la semana pasada el presidente estadounidense volvió a las andadas, anunciando la posible ampliación de los aranceles a la totalidad de importaciones chinas —los infames 300.000 millones de dólares—. La respuesta de China no se hizo esperar. Permitió la devaluación del yuan hasta mínimos de 2008 prohibiendo a sus compañías comprar productos agrícolas estadounidenses. Por su parte, EEUU ha catalogado formalmente a la nación asiática como “manipuladora de divisas”, lo que abre la puerta a sanciones y a una intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la cuestión.

Los mercados no están de acuerdo con la premisa de que “las guerras comerciales sean buenas”. A medida que el conflicto entre titanes ha ido cobrando relevancia en las cifras de progreso económico y, por ende, en la delicada política monetaria de los bancos centrales de Occidente, los inversores se han visto cada vez más involucrados en la montaña rusa de negociaciones y aranceles entre EEUU y China. El martes, las bolsas mundiales intentaban recuperar lo perdido en lo que va de agosto, pero la tensión ya había hecho mella.

“Estos desarrollos aumentan el riesgo de que el acuerdo comercial alcanzado entre EEUU y China en la cumbre del G-20 el 29 de junio alcance su fin, regresándolo todo al tira y afloja de las represalias”, explica Mike Ryan, director de Inversiones de UBS en América. “Esto es un viento de cara significativo para el crecimiento global, los beneficios corporativos y los mercados”.

“Si bien el foco del mercado está actualmente centrado en el riesgo de una disputa prolongada entre China y EEUU, también existe cierta preocupación de que el conflicto comercial se esté convirtiendo ya en una temática global más amplia”, matiza a su vez Paul O'Connor, director del equipo de Multiactivos de Janus Henderson. “Los inversores tratan ya de evaluar las consecuencias de la actual disputa comercial entre Japón y Corea del Sur y se mantienen pendientes de si EEUU retomará la aplicación de medidas a escala mundial destinadas a la industria automovilística o de si se van a producir hostilidades comerciales entre EEUU y la zona del euro. Más allá de esto, la caída del yuan ha captado ya la atención de Donald Trump y tiene en vilo a los inversores ante la perspectiva de que las guerras de divisas estén a punto de convertirse en un nuevo componente de los conflictos internacionales”.

En cuanto al factor divisas, Keith Wade, economista jefe y responsable de estrategia de Schroders recuerda a la situación de 2015. "Al igual que ocurrió con el yuan en 2015, los mercados han reaccionado de forma adversa", explica el experto. "Los activos de riesgo han experimentado ventas, mientras que los activos refugio, como la deuda pública y el yen japonés, se están recuperando". Sin embargo, no cree que la situación de hace cuatro años se repita, ya que las empresas han mejorado mucho más su gestión de este tipo de situaciones y la comunicación ha madurado mucho más.

"En 2015, la incertidumbre sobre la dirección de la divisa china era significativa, ya que las autoridades no habían comunicado su cambio de estrategia a los mercados. Hoy en día existe un marco más claro y algunas diferencias. Por ejemplo, en 2015 la exposición de las empresas a las divisas no estaba cubierta y no estaban preparadas para ninguna debilidad monetaria", matiza Wade.

"Muchos pidieron prestado en moneda externa simplemente para aprovecharse del 'carry trade'. El 'shock' de 2015 y la mayor volatilidad bidireccional desde entonces, reforzada por los mensajes del Banco Popular de China, ha llevado a que haya menos desajustes en los balances de las empresas", añade el economista, que cree que los mensajes sobre la debilidad también son más claros ahora que en 2015, cuando la razón de la devaluación no era evidente como la actual y, por lo tanto, se interpretó como un signo de debilidad económica. "En resumen, no esperamos que se repita la historia de hace cuatro años".

En definitiva, "Trump está desafiando al gigante asiático, ya que China querría que se eliminaran los aranceles como parte de cualquier acuerdo", concluye Wade. "El problema ahora es que ambas partes podrían situarse en una posición en la que sería imposible retroceder sin perder fuerza. En consecuencia, las perspectivas de llegar a un acuerdo han disminuido y los riesgos de escalada de la tensión han aumentado".

El presidente de los EEUU, Donald Trump (i), y su homólogo chino, Xi Jingping. (EFE)
El presidente de los EEUU, Donald Trump (i), y su homólogo chino, Xi Jingping. (EFE)

¿Qué esperar a partir de ahora?

O'Connor, de Janus Henderson, lamenta que a los mercados de le estén juntando tantos problemas de geopolítica. “En esta fase tardía de la expansión económica, las conversaciones tradicionales sobre el estado de la recuperación cíclica y sobre cuándo tendrá lugar la próxima recesión ya suelen constituir cuestiones lo suficientemente difíciles de resolver para los inversores”, expresa el analista. “Ahora, la problemática se ve magnificada por el creciente elenco de acontecimientos geopolíticos sin precedentes e impredecibles que abarcan desde los conflictos comerciales al Brexit”.

"El aumento de las tensiones comerciales ejercerá una mayor presión a la baja sobre la actividad mundial, con la probabilidad de que los planes de inversión se retrasen o cancelen y de que el comercio sufra. China y la cadena de suministro asiática serán las más afectadas, pero el crecimiento de EE.UU. también se resentirá", considera Wade desde Schroders. "Junto con un dólar estadounidense más fuerte, este entorno podría llevar a la Reserva Federal a recortar los tipos de interés con mayor rapidez y en mayor medida. Un movimiento así complacería al presidente estadounidense, aunque Trump también podría revertir su decisión sobre los aranceles con un tuit".

Trump podría revertir su decisión sobre los aranceles con solo un tuit

La entrada del yuan en el foco (aunque ya llevaba meses haciendo cameos) ha supuesto una nueva etapa en el conflicto que deja a los analistas a la expectativa. “El hecho de que el Banco Popular de China haya dejado que a su divisa cruzar la cota psicológica de los 7 yuanes por dólar puede ser visto como una señal de que EEUU y China no están para nada cerca de un acuerdo, especialmente tras la etiqueta de “manipulador de divisas” —un paso que históricamente ha sido evitado varias veces—”, argumenta Easty Dwek, directora de la estrategia de mercados global de Dynamic Solutions, en Natixis.

“Aunque esta medida deja en evidencia el riesgo de que EEUU busque imponer sanciones, o aumentar los aranceles como represalia, pero esto es poco probable de forma inmediata”, explica Dwek, que considera que si la divisa se estabiliza al precio actual, el tema pronto quedará en agua pasada. “Es importante recordar que, mientras que el Banco Popular de China dejó al yuan devaluarse a este nivel en la fijación diaria del precio, no fue él en sí el que instigó una devaluación de forma directa”. El lunes, el mercado llevó al yuan más allá de las 7 unidades después de que el banco central fijase el precio en los 6,9225 yuanes. Para Dwek, el caso central es un acuerdo antes de las elecciones de 2020, para llegar a los comicios con la economía estadounidense en forma.

En la rueda de prensa de política monetaria del presidente de la Fed, Jerome Powell, la semana pasada, este fue cuestionado sobre si el recorte de los tipos, el primero en diez años, había sido una decisión preventiva en vez de una medida paliativa. El washingtoniano reconoció que sí que era verdad que la bajada había sido un poco medida cautelar, y se amparó en la falta de visibilidad que suponía la guerra comercial. "Sí que está teniendo un impacto en la economía, en la confianza empresarial y producción industrial [...] el problema del comercio es inusual, no tenemos mucha experiencia respondiendo a tensiones globales de comercio, evolucionan de forma distinta", dijo Powell.

Ante la falta de predicciones seguras, los analistas tienen varios escenarios en mente. “La preocupación inmediata de los mercados es desvelar si en los próximos días vamos a continuar viendo como los conflictos se desarrollan más allá de los comentarios de “manipulador de divisa” que hemos visto”, explica Ryan desde UBS. A partir de ahí, el analista ve varias posibles resoluciones. Por un lado, siempre queda la opción de que las potencias vuelvan a una tregua. “En este caso, al presidente de EEUU le quedaría algo de tiempo para maniobrar” ya que China volvería a comprar productos agrícolas, explica Ryan.

Por otro, sin embargo, el analista teme que el arancel anunciado entre en vigor, al 10%: "La tarifa a lo que queda de productos son los más arduos del paquete porque incluyen principalmente bienes de consumo, como teléfonos móviles, ordenadores o productos textiles [...] donde China supone una mayor proporción de las importaciones que recoge EEUU”. En el caso de China, el experto predice que la potencia asiática empiece a buscar alternativas a los aranceles (ya que se está quedando sin productos que tarifar), comprando aún menos bienes agrícolas —lo cual supondría un golpe importante a uno de los principales caladeros de votos del republicano, explica Ryan—.

El caso extremo sería que EEUU llevase el arancel hasta el 25% en la cantidad anunciada: en este escenario, a diferencia del primero, Ryan considera que sí que habría una posibilidad real de que EEUU entrase en recesión y de que el crecimiento de China cayese por debajo del 6%. “Los aranceles tienen un impacto que no es linear porque, mientras creemos que las empresas podrían absorber aranceles del 10% y mantener un margen suficiente para aumentar los precios, los aranceles del 25% podrían suponer que algunos sectores se volviesen muy poco rentables y las redes de distribución necesitarían reestructuración”, explica el experto.

¿Qué hacer con la bolsa? Cautela

Son muchas las derivadas que se abren a partir de ahora. En los últimos meses, por ejemplo, cada intento de negociación y de encauzar la situación ha sido un catalizador de subidas en bolsa. Sin embargo, es un arma de doble filo. Igual que los mercados avanzan con las expectativas de evitar una guerra comercial, retroceden cuando estas se truncan y se produce un éxodo de los inversores hacia la renta fija que acaba llevando a muchos activos libres de riesgo a terreno negativo.

Y es que la guerra comercial puede tener un impacto sobre los mercados que va más allá de lo que los inversores pueden llegar a imaginar. Este mismo martes, los analistas de Goldman Sachs aumentaban las probabilidades de que la Fed recortase tipos de interés tres veces, en vez de dos, este año. "En vista de los crecientes riesgos comerciales, las expectativas del mercado a que los recortes sean más, y un incremento del riesgo global relacionado con la posibilidad de que no haya un Brexit con acuerdo, ahora esperamos un tercer recorte de 25 puntos básicos en octubre, para así cerrar el año con un recorte total de 75 puntos básicos", zanjan los analistas en un informe enviado el lunes. De hecho, el banco de inversión ya no espera que se produzca un acuerdo comercial antes de las elecciones estadounidenses de 2020.

Incluso en los activos más inmunes teóricamente al tumulto, la guerra comercial entra de lleno, alcanzando a través de ellos a los bancos centrales. Es el caso del petróleo, con el Brent por debajo ya los niveles de los 60 dólares por barril. Desde Bank of America ya estiman que la guerra comercial "podría tener implicaciones de gran calibre en el petróleo por dos razones: primero, la debilidad de la demanda global pesaría sobre los precios del petróleo", explican los analistas en un informe. "Ahora hay mayor riesgo de que China decida no cumplir con las sanciones al petróleo de Irán", matizan desde la casa de análisis. "Esto podría rebajar las condiciones de oferta a nivel mundial, lo cual bajaría los precios aún más".

"Una caída importante de los precios del petróleo suprimiría las expectativas de inflación, dificultando aún más que los principales bancos centrales alcanzasen sus objetivos de inflación", explican desde Bank of America. "Esto se traduciría en unos tipos de interés más bajos, lo cual implica que la política laxa de la Fed podría no tener demasiado impacto en el dólar". Y es en este contexto en el que los analistas hacen un guiño a una potencial guerra de divisas, con el Gobierno interviniendo directamente en el dólar: "la frustración con la fortaleza del dólar llevaría a la administración de Trump a "tomar represalias" interviniendo en los mercados de divisas o imponiendo aranceles en países cuyas divisas son consideradas como demasiado débiles".

Ante este panorama los inversores lo tienen claro: cautela, cautela y cautela. “Dado que la mayoría de activos financieros ya han brindado unas sólidas rentabilidades este año y que la certidumbre sobre las perspectivas macroeconómicas a escala mundial se sitúa en niveles inusualmente reducidos, creemos que existe un importante incentivo para materializar parte de los beneficios obtenidos en activos de riesgo y para dar un paso a un lado hasta que las perspectivas de riesgo/remuneración mejoren o hasta que las perspectivas globales resulten más predecibles”, recomienda O’Connor.

Desde Natixis, Dwek es algo más optimista, aunque sigue reiterando mantener los ojos bien abiertos. “Tras las correcciones del viernes y el lunes, los mercados están apuntando a una posición de estabilización este martes”, explica la analista. “Sin embargo, es probable que la situación de volatilidad no se haya resuelto en el corto plazo, lo que implica aún más volatilidad en los mercados y también algunas correcciones potenciales”.

“Sin embargo, continuamos manteniéndonos relativamente constructivos de cara a los mercados de renta variable, ya que las expectativas de ingresos todavía no se han visto afectadas y la Fed probablemente continúe apoyando los mercados (al igual que otros bancos centrales)”, explica Dwek. “Si la situación se pone turbia, Trump probablemente busque cerrar un pacto otra vez —aunque el camino será rocoso”.

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