WALL STREET CAE CASI UN 3%

El choque entre EEUU y China hunde las bolsas: el Dow se deja 800 puntos

El yuan ha alcanzado mínimos y China ha vetado las compras a empresas de comprar a EEUU. El presidente ha tuiteado: "Se llama 'manipulación de divisas' ¿Estás escuchando Reserva Federal?"

Foto: Foto: Reuters
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Casi todos los veranos hay noticias que causan fuertes sobresaltos en las bolsas. En la mayoría de ocasiones, se trata de sobrerreacciones magnificadas por la caída del volumen de negociación. Pero otras veces, las que menos, sí hay una cuestión estructural que apunta a la línea de flotación de la economía mundial. La guerra comercial abierta entre EEUU y China se inclina de momento en esta última dirección.

El último intercambio de estocadas entre Beijing y Washington tiñó las bolsas mundiales de rojo la semana pasada y ha arrastrado consigo a las bolsas globales en su apertura del lunes, después de que China haya tomado medidas contra la potencia estadounidense. En EEUU, el Dow Jones y el S&P 500 se han dejado un 2,9% y 2,98% respectivamente, mientras que el Nasdaq ha caído un 3,47%. En el primer caso, esto supone una caída de casi 800 puntos, hasta la zona de los 25.700. En Europa, el Eurostoxx 50 ha perdido un 1,8% y el Ibex 35 se ha dejado un 1,35%. El terremoto empezó de madrugada en Asia: el índice Hang Seng de Hong Kong ha caído un 2,85% y el Nikkei japonés un 1,74%. .

Si el presidente Donald Trump anunciaba la semana pasada un arancel del 10% a 300.000 millones de dólares en exportaciones chinas a EEUU a partir del 1 de septiembre, el Gobierno del país oriental respondía este fin de semana dejando caer su divisa, el yuan, por debajo de los 7 yuanes por dólar, un umbral que no traspasaba desde 2008, y prohibiendo a sus compañías públicas las compra de productos agrícolas estadounidenses.

Trump no ha tardado en pronunciarse en su cuenta personal de Twitter. "China ha bajado el precio de su moneda hasta lo que es casi un mínimo histórico. Se llama 'maniuplación de divisas'", ha argumentado. "¿Estás escuchando Reserva Federal? ¡Esta es una violación importante que podría debilitar mucho a China en el tiempo!". Horas más tarde, el Departamento del Tesoro de EEUU designó a China como país "manipulador de divisas" y amenazó con tomar represalias para acabar con sus "injustas" ventajas competitivas en el marco del FMI, en lo que supone un nuevo golpe al gigante asiático.

No es la primera vez que el republicano muestra su enfado con la política monetaria de China, intentando colar la guerra de las divisas en las negociaciones comerciales. "China, la Unión Europea y otros han estado manipulando sus divisas y tipos de interés a la baja, mientras que EEUU está aumentando sus tipos a la vez que el dólar se fortalece más y más cada día que pasa —disminuyendo nuestro gran márgen de competitivad—. Como de costumbre, el campo de juego no está al mismo nivel... ", tuiteaba ya en julio del año pasado. Desde entonces, el rifirrafe ha sido constante, con la potencia asiática defendiendo que no ejerce la "devaluación competitiva".

La medida tomada por China este fin de semana supone dos misiles para Trump. Por un lado, golpea la economía de los Estados agrícolas estadounidenses, caladero de votos del presidente americano. Por el otro, la cuestión de la divisa supone un desafío de tú a tú a Washington. EEUU acusa informalmente a China de mantener el yuan en niveles artificialmente bajos para impulsar sus exportaciones. Beijing lo niega, aunque es cierto que su banco central fija diariamente un tipo de cambio oficial y prohíbe que este oscile más de un 2% por arriba o por abajo de esa cifra. Hoy lo ha situado pasado el umbral psicológico de los 7 yuanes por dólar.

Como sucede en las guerras comerciales, ahora las miradas se giran de nuevo hacia Washington, para ver si va a ejecutar nuevas represalias. Si eso ocurre, la vista se tornará sobre Beijing... Y así sucesivamente. Las guerras comerciales se asemejan a una partida de tenis, con la diferencia de que en su versión deportiva, al menos uno de los dos gana. En las guerras comerciales pierden todos.

Eterno vaivén en los mercados

Hace más de un año desde que EEUU anunció aranceles por primera vez, abriendo una herida que no termina de sanar. Desde entonces, el país norteamericano y China llevan meses en un ciclo vicioso que consiste en 'intentar alcanzar un acuerdo-romper las negociaciones-anunciar represalias-anunciar una prórroga' y luego volver a empezar.

Los mercados, mientras tanto, sufren las consecuencias. Prueba de ello fueron las subidas de la primera mitad de 2019, cuando ambas potencias volvieron a retomar las negociaciones. Unos encuentros que, sin embargo, se recrudecieron de nuevo en mayo, cuando Trump anunció nuevos aranceles en Twitter y las bolsas se tiñeron de rojo. Tanto es así que el Ibex 35 firmó en mayo su peor mes desde la votación del Brexit en 2016; y no sería de extrañar que agosto fuese otro mes en rojo para el selectivo, ya que desde el jueves el parqué se ha dejado un 1,35% y reduce su subida anual al 2,78%.

Y es que la guerra comercial permea en una amplia variedad de cuestiones económicas, desde la política monetaria hasta activos como la renta fija o el petróleo. El VIX del S&P 500, por ejemplo, que mide la volatilidad en los mercados, se dispara el lunes un 26%. En un contexto de inestabilidad, los inversores buscan refugiarse en activos más seguros, como la renta fija, que además disfruta el impulso de unos tipos de interés más bajos. Tanto es así que el bono a diez años estadounidense ya cotiza en una rentabilidad del 1,75%, mientras que en Europa se dan anomalías como toda la curva de los títulos del Gobierno alemán, incluso el de a 30 años, cotizando bajo cero.

Por otro lado, las tensiones comerciales llevan meses brotando los discursos de los bancos centrales, sobre todo en los del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, que justo la semana pasada anunció la primera rebaja de tipos de interés en una década.

El presidente del banco central estadounidense citó "la incertidumbre de la política comercial" entre las razones por las que había decidido mover ficha, por lo que en la rueda de prensa los periodistas preguntaron mucho sobre el impacto que tenían estas tensiones en la economía y las decisiones futuras de la Fed —específicamente sobre si la bajada del precio del dinero venía a significar una medida de precaución más que de respuesta a una ralentización material de la economía—.

El presidente de la Fed respondió que la guerra comercial "sí que está teniendo un impacto en la economía, en la confianza empresarial y producción industrial [...] el problema del comercio es inusual, no tenemos mucha experiencia respondiendo a tensiones globales de comercio, evolucionan de forma distinta". Con todo, avisó de que muchos parámetros económicos daban señales de fortaleza y de que esta era una bajada "a medio ciclo" monetario, no el comienzo de una larga serie de recortes. Trump inmediatamente conectó la postura de la Fed a la desventaja de EEUU con China y la Unión Europea.

No en vano, las dinámicas comerciales podrían empezar a tener efecto sobre la inflación, complicando la postura del banco central estadounidense que tiene tres criterios para tomar decisiones: aumento de los precios, crecimiento económico y mercado laboral. Si bien los aranceles supondrían una subida de los precios en EEUU, los analistas de Bank of America también avisan de que la guerra comercial podría empezar a afectar a la baja a activos decisivos para el crecimiento de los precios que tanto ansian los bancos centrales.

Es el caso del petróleo, parámetro decisivo para la estabilidad de los precios en el mundo entero. El Brent acumula una caída del 3% desde el jueves y desde Bank of America ya estiman que la guerra comercial "podría haber implicaciones de gran calibre en el petróleo por dos razones: primero, la debilidad de la demanda global pesarían sobre los precios del petróleo", explican los analistas en un informe. "Segundo, ahora hay mayor riesgo de que China decida no cumplir con las sanciones al petróleo de Irán", matizan desde la casa de análisis. "Esto podría rebajar las condiciones de oferta a nivel mundial, lo cual bajaría los precios aun más".

"Una caída importante de los precios del petróleo suprimiría las expectativas de inflación, dificultando aun más que los principales bancos centrales alcanzasen sus objetivos de inflación", explican desde Bank of America. "Esto se traduciría en unos tipos de interés más bajos, lo cual implica que la política laxa de la Fed podría no tener demasiado impacto en el dólar". Y es en este contexto en el que los analistas hacen un guiño a una potencial guerra de divisa, con el Gobierno interviniendo directamente en el dólar: "la frustración con la fortaleza del dólar llevaría a la administración de Trump a "tomar represalias" interviniendo en los mercados de divisas o imponiendo aranceles en países cuyas divisas son consideradas como demasiado débiles". "Efectivamente, es una red retorcida", concluyen.

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