TRUMP ASUSTA A LOS INVERSORES

Alarma en los mercados: la deuda española y alemana se van a mínimos históricos

El bono español a 10 años marca un mínimo histórico en el 0,7%, mientras que el ‘bund’ alemán baja del -0,2%. Las bolsas se desploman tras las amenazas de Trump a México

Foto: Miedo en los mercados. (Reuters)
Miedo en los mercados. (Reuters)

Nuevo episodio de pánico en los mercados con Donald Trump en el epicentro de la causa. El mandamás norteamericano ha amenazado con aranceles a México, uno de sus principales socios comerciales, lo que ha desatado el nerviosismo habitual: ola de ventas en renta variable y flujos de dinero hacia los activos considerados más seguros, especialmente el refugio por excelencia de la última década, el ‘bund’ alemán.

Trump ha dado una vuelta de tuerca a su guerra comercial, hasta ahora centrada en China, y ha señalado a México. El líder de la Casa Blanca ha anunciado un arancel del 5% para los productos mexicanos y ha amenazado con elevarlos al 25% argumentando que el país vecino no controla la inmigración ilegal hacia el Norte. Cada vez que hay una amenaza contra el comercio global, los mercados se resienten. El Ibex 35 cae un 1,7% y firma su peor mes desde el Brexit (-5,95%), arrastrado principalmente por BBVA y CIE Automotive, el DAX alemán, muy dependiente de las exportaciones, cae un 1,5%, mientras que el Euro Stoxx se deja un 1,1%. En Wall Street, los principales índices se dejan un 1%.

Los títulos de deuda pública alemana cotizan en negativo en sus tramos más comerciados. El bono alemán a dos años se ha ido al -0,64%, el de cinco años se mueve en el -0,56% y el de 10 años marca mínimos históricos en el -0,2%. Dicho de otra manera, hay inversores que están comprando bonos por los que tienen que pagar cada año un 0,2% de la inversión. Y así durante diez años.

Normalmente son inversores institucionales que no es que se hayan vuelto locos, sino que juegan esta opción por tres razones: esperar un mayor deterioro en los mercados que eleve aún más el precio y generar rentabilidad por esta vía, anticipar un comportamiento relativo peor de otro bono en el que se ponen bajistas (estrategias ‘long-short’), o simplemente buscar un activo refugio y poco volátil para su liquidez, ya que los bancos europeos cobran por ella, debido a que el Banco Central Europeo (BCE) tiene el tipo marginal de depósito en el -0,4%. Es decir, cobra a las entidades un 0,4% por su exceso de reservas, y estas no están cobrando por los depósitos de los minoristas pero sí por los institucionales.

En este caos, las anomalías siguen extendiéndose por todo el universo de la renta fija, que además es más grande por la deuda creciente de estados y empresas. Las compras se producen en los tramos largos, mientras que hay dispersión en los más cortos, lo que está provocando un mayor aplanamiento de la curva de tipos en Europa. En Estados Unidos, la curva ya está invertida, lo que históricamente ha precedido a una recesión. Las compras de bonos han llevado a la deuda española a 10 años a marcar un nuevo mínimo histórico por debajo del 0,75%. La prima de riesgo, aunque en este caso es algo anecdótico porque siguen la misma dirección los movimientos de los bonos alemán y español, baja levemente hasta los 93 puntos.

El resto de bonos europeos se mueven de la misma forma, después de compras que incrementan el precio y reducen la tasa interna de retorno (TIR). El británico cotiza en el 0,86%; el francés, en el 0,21%; el portugués, en el 0,8%, y el griego, en el 2,95%, bajando por primera vez del 3%. El único que rompe esta sintonía es el bono italiano, que aumenta su prima de riesgo en un 2% hasta los 292 puntos y cotiza en el 2,7%, con una caída del 0,5% en precio.

Los mínimos a lo largo del mercado de bonos están condicionados por las políticas ultraexpansivas de los bancos centrales, especialmente en Europa o Japón, mientras que la Reserva Federal (Fed) ha pospuesto hasta nueva orden la normalización de tipos y la reducción de balance, tal y como venía pidiendo Trump con sus críticas. Aun así, la mayor parte de la deuda pública europea cotiza muy por debajo de la inflación, que se situó en el 1,7% interanual en abril en la eurozona, según Eurostat. Así, casi todos los bonos aseguran con sus cupones aseguran pérdidas de poder adquisitivo, o incluso pérdidas nominales en el caso alemán y en tramos a dos años, salvo si los inversores consiguen ejecutar estrategias con las que ganar dinero por la evolución del precio.

Fuera de Europa, más de lo mismo. La rentabilidad con la que cotiza el bono estadounidense a 10 años se reduce hasta el 2,15%, lejos ya del 3,2% que tocó en noviembre. En Japón, el bono a 10 años baja del -0,1%, y se sitúa en mínimos desde 2016. En el país nipón se estrecha la brecha con el bono a 2 años, que está en el -0,175%, mientras que en la economía norteamericana Wall Street ya ha apostado por la recesión, ya que los bonos a corto plazo pagan más (un 2,2% el de dos años) que los de largo plazo.

Lo habitual es que a mayor plazo, mayor rentabilidad, ya que los inversores tardan más en recuperar lo dinero, lo que se conoce como prima a plazo. Sin embargo, ha habido momentos en los que ocurre lo contrario. Las ocho recesiones acaecidas en Estados Unidos desde 1960 -el 14% del tiempo- han venido precedidas de la anomalía de la curva invertida. A corto plazo, los retornos están asociados a las expectativas de tipos de interés de la Fed, mientras que a largo plazo de la previsión de empleo e inflación, como una forma de llevar a futuro la política monetaria. En este caso, como se proyectan menores ratios de crecimiento e inflación, los tipos esperados a largo plazo se reducen, con lo que hay mayor compra de bonos en los tramos más largos que en los más cortos (o menos ventas, cuando el movimiento es contrario).

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